8. Metodología de ajuste de las ecorregiones en la vertiente mediterránea
8.1 Adecuación de la regionalización de la CHE a la escala de trabajo de los ríos de la vertiente
8.1.1 Modificaciones de Tipos o Regiones establecidos por la CHE y asignación de tramos.
El gran número de tramos y estaciones de control con datos biológicos y de tipo ambiental que poseen las distintas administraciones de la CAPV y sobre todo del Gobierno Vasco, hacía necesario comprobar la adecuación de la regionalización propuesta para todo el Ebro por la CHE. Se quería comprobar cómo podía afectar a dicha caracterización la disminución de la escala de trabajo con lo que podríamos analizar con mas detalle la asignación de nuestros tramos fluviales a los distintos Tipos o regiones seleccionadas y comprobar la idoneidad de los mismos. A priori, y teniendo en cuenta esta menor escala de trabajo, y las tipificaciones bioclimáticas y biogeográficas existentes en nuestro territorio además de los tipos 1, 2 y 4 definidos en el estudio de la CHE podrían existir otros tipos. Teníamos el problema de saber si se habría tenido en cuenta la denominada Zona de transición entre las regiones biogeográficas eurosiberiana y mediterránea o si por falta de estaciones de control en nuestro territorio muchas de las asignaciones no eran adecuadas. Tampoco sabíamos si algunos de los tipos englobaban y diferenciaban los pequeños arroyos con origen en los Montes de Vitoria y que comparten con los ríos denominados Montaña húmeda un parecido clima pero que difieren enormemente desde el punto de vista de morfometría sobre todo en longitud y tamaño e hidrología.
El trabajo de regionalización se ha realizado sobre la superficie de las cuencas vertientes al Ebro y pertenecientes al territorio de la Comunidad Autónoma Vasca, formada por las Unidades Hidrológicas siguientes: Purón, Omecillo, Baia, Zadorra, Inglares, Arakil, Ega y Ebro.
Se han utilizado las divisiones en Tramos de los ejes principales realizadas en el proyecto de “Determinación de la Calidad Ecológica Integral de los Ríos Mediterráneos de la CAPV y definición de Objetivos Ambientales“ así como los tramos definidos en el presente proyecto.
En este marco se han analizado un total de 289 estaciones o puntos de muestreo repartidos por toda la cuenca (ver mapa del anexo I), y cuyo origen contaremos mas adelante. En estas estaciones se han analizado las principales variables ambientales (morfométricas, climáticas, hidrológicas, geológicas) y biológicas (familias de macroinvertebrados). También se han utilizado las variables fisicoquímicas, pero tan solo en aquellas estaciones donde se poseían datos completos y para caracterizar fisicoquímicamente las estaciones de referencia.
8.1.2 Modificaciones a la asignación de estaciones de referencia y valores umbral.
Parece lógico utilizar como metodología de trabajo la siguiente:
I. Recopilar información existente, utilizar, completar o seguir trabajos ya planteados tanto en proyectos llevados a cabo por otras administraciones como en los abordados por esta administración.
II. Plantear otras metodologías alternativas tales como el establecimiento a priori en función de datos previos de condiciones inalteradas óptimas y que aseguren un muy buen estado ecológico.
Para establecer el estado ecológico es necesario comparar cada estación con una estación de referencia no alterada. En el caso de algunos ríos esto puede ser factible, sin embargo en otros supone un problema, ya que la situación que presentan dista mucho de ser asimilable a una estación de referencia por mucho que tengamos en cuenta que la actividad humana ha modificado los sistemas naturales desde sus inicios y no pretendamos encontrar estaciones prístinas.
Una solución a esto estaría en el uso de estaciones de referencia virtuales, donde nosotros establecemos cuáles deben ser las condiciones idóneas de un lugar y se comparan los datos reales de cada estación con los de dicha referencia virtual. Aunque el trabajo metodológico no entraña mayores dificultades consideramos que sería largo y laborioso plantearlo en el marco de este trabajo, aunque creemos que es necesario exponerlo y dejar la puerta abierta a futuros trabajos o modificaciones.
La asignación de estaciones de referencia constituye pues un problema;La asignación realizada en el trabajo de al CHE está muy mediatizada en nuestro territorio, por la escasez de estaciones de control que este Organismo posee en Álava. Además, existía el problema de la distinta metodología de indicadores biológicos utilizadas en las diferentes redes de control utilizadas (CHE y Gobierno Vasco). Además, existía discrepancia en los criterios técnicos utilizados para la selección de las estaciones de referencia.
Por un lado la metodología de obtención y clasificación del material biológico en los estudios llevados a cabo por CHE es más limitada que la utilizada en los controles de Gobierno Vasco (que sigue las normas ISO correspondientes), lo que ha implicado una disminución en los valores de los indicadores biológicos obtenidos por la CHE, por lo que los valores umbral se tuvieron que corregir adecuándolos a los valores obtenidos según metodologías mas cercanas a la realidad (Anbiotek, 2001).
Esto es así, porque los índices bióticos tradicionales como el BMWP o variantes, miden principalmente la riqueza de especies o en su defecto la riqueza taxonómica expresada como número de familias de invertebrados bénticos. Esto implica que los valores de los índices bióticos son muy dependientes del esfuerzo y habilidad invertida en la recogida de muestras de macroinvertebrados bénticos.
No todos los técnicos utilizan el mismo esfuerzo y la misma estrategia en la recogida de muestras, y en un mismo tramo fluvial no es lo mismo recoger dos muestras de macroinvertebrados que recoger 5, 10 ó 20. Tampoco es lo mismo recoger todas las muestras en el mismo tipo de sustrato o zona del cauce (p. ej. siempre cantos rodados en el centro del talweg), que recogerlas en los distintos tipos de sustratos que se pueden identificar de visu: zonas de limos y arenas, guijarros, cantos rodados, grandes bloques, afloramientos de macrófitas acuáticas y de algas del perifiton, zonas centrales y marginales del canal, zonas sombrías y zonas de mayor insolación, etc.
En la unidad de esfuerzo se encuentra el principal error de los índices bióticos usuales como el BMWP. Un equipo puede obtener con una determinada unidad de esfuerzo un valor BMWP = 80, indicando que las aguas presentan cierta carga orgánica. Otro equipo, incrementando la unidad de esfuerzo, puede duplicar el valor anterior indicando que se trata de aguas muy limpias. Debe recordarse que BMWP o BMWP´ es un sumatorio de ponderaciones (números adjudicados a distintos taxones). Cuanto más área se explore mayor
probabilidad de encontrar un mayor número de taxones existe, y por lo tanto, mayor será el valor del índice biótico.
El esfuerzo invertido en la recogida de muestras influye no solamente en los valores de los índices bióticos sino también en los índices de diversidad, y esto implica un gran riesgo de infravalorar la biodiversidad, con el riesgo que ello supone, especialmente, en aquellos contextos o proyectos en los que la biodiversidad es uno de los principales factores ambientales para elaborar planes de selección de áreas a conservar u otro tipo de políticas conservacionistas.
Por otro lado, y respecto a la selección de las estaciones de referencia, la Directiva Marco cree necesario medir el grado de alteración de un sistema con respecto a un estado inicial natural. El principal problema es cómo estimar este estado natural. Por ello ha optado por formular las definiciones en términos de desviación con respecto a lo que se considera que serían las características de una masa de agua sometida a un impacto mínimo. En estas áreas de impacto mínimo se pueden establecer el tipo de flora y fauna, mientras que las definiciones se pueden establecer a través del distanciamiento con respecto a ese punto de referencia. Así, el punto de referencia es específico del ecotipo pero el grado de desviación no, por lo que de esta manera se pueden comparar las distintas masas de agua de las distintas ecorregiones.
Si seguimos esta definición de la Directiva y a nuestra escala de trabajo, no podemos asumir las estaciones de referencia seleccionadas por la CHE ni los valores de amonio límite (permite hasta 3 mg/l), a partir de los cuales puede ser seleccionada una estación como de referencia, ya que consideramos que en todas ellas el impacto es mayor que lo que se puede asumir como mínimo. Parecía lógico abordar este problema desde dos vertientes:
I. Análisis histórico de los datos biológicos obtenidos en la Red de Vigilancia de la
calidad de las aguas y del Estado ambiental de los ríos, en aquellas estaciones que
cumplieran los objetivos de elevada calidad en la mayoría de los controles realizados. II. Con posterioridad al estudio de modificación de tipos o regiones, es decir, cuando se
hubieran establecido o corregido la asignación de estaciones a cada uno de los tipos o incluso se hayan descrito o corregido algunos de ellos, se establecerán las nuevas condiciones de referencia y se extraerán los nuevos valores umbral con los que compararemos los resultantes del análisis histórico. Esto podrá refrendar los análisis realizados y si son similares, sería una prueba de la bondad de los análisis.