Retoños del trabajo clínico en la intersubjetividad
1- Adolescentes: sus fronteras, sus trincheras
"" Mariana L. Stella
El interés por la intersubjetividad, los vínculos familiares y generacionales se sitúa en el punto en que es precisamente en ese territorio, y desde allí, donde se producirán todos los procesos para que el yo pueda advenir o fracase en su constitución. Este tra bajo de subjetivación e historización no podrá realizarse sin situarse el sujeto en rela ción con la diferencia generacional. Diferencia que lo enfrentará a un movimiento identificatorio, a preguntarse sobre su origen (constituyendo la escena originaria causa de su existencia) en un trabajo de apropiación, de afiliación, convirtiéndose de esta forma en signatario de un contrato narcisista1•
Ante estos trabajos psíquicos adquieren viral importancia los modos particulares de transmisión familiar, constituyéndose aquellos vinculados a modos de funciona miento paradoja! (pactos inconscientes) en obstáculos que confrontan al sujeto con elementos que dificultan una tramitación saludable. Funciones psíquicas familiares que pueden entonces obstaculizar la constitución del sí mismo2•
Al respecto, intentaré ilustrar con una reseña clínica cómo una joven adolescente que desea crearse un espacio propio se encuentra con dificultades para apropiarse y transfor mar enunciados parentales. Así entonces, en la búsqueda de desasirse de mandatos iden tificatorios mortíferos se precipita en actuaciones que la ponen en riesgo.
Mara se había fugado de su hogar. Esto motiva una intervención judicial y poste rior derivación psicorerapéutica. En el momento de la consulta, el padre manifiesta la intención de profundizar en los orígenes de este acontecimiento. La madre enuncia el querer hacer un pacto para no hablar del pasado. Mara dirá que ella no quiere hacer el
"tipo de vida de sus papás", no quiere hacerse cargo de ser hija de sus padres "con todo lo que esto conlleva". Esto lo siente bajo la forma de "climas": formas de tener que enfocarse
en la vida; dice que le saca tranquilidad que sus padres descarguen su enojo en ella y le
tiren sus cosas. Busca que sus padres aprendan a respetar su espacio, enciende que hay una negación a aceptar que su hija crezca, además ,pide que entiendan que ella es dife rente a JU hermano mayor.
l. Estas aflrmaciones se sustentan en los desarrollos psicoanalíticos conceptualizados por Piera Aulagnier, particularmente en La violencia de la interpretación (1989) y en Cons
truir{se) un pasado (1991)
2. René Kaes nos advierte respecto a esta problemática en Trasmisión de la vida psíquica entre
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Una pequeña foto familiar
Cuando Mara tenía 6 años los padres se separan y el padre comienza a tener escasa participaci6n en la vida de sus hijos, intervenía con mayor presencia sólo ante situacio nes de urgencia. En el linaje paterno nos encontramos con historias de internaciones por episodios depresivos y suicidios, así como también un abuelo que para sobrevivir se refu gi6 en su profesión (exitosa en términos financieros), manteniendo escaso vínculo afec tivo con familiares o amigos. En la familia materna se destaca la figura de una abuela autoritaria e intrusiva. Un año antes de la fuga de Mara, su hermano vivió un mes de internación psiquiátrica por un episodio depresivo y reiterados intentos de suicidio.
En la actualidad, el padre manifiesta tener la fantasía de que a sus hijos les pase algo malo, que se puedan suicidar. La madre refiere temor por que Mara se pueda desconec tar de la realidad y necesite internación médica; la siente a cinco minutos del brote. Los hilos de la genealogía: la filiación
Una de las funciones del yo es la de historizar, y para ello, requiere de un punto de partida que podemos considerar como el procesamiento de una escena originaria3,
ubicándose él mismo como causa y consecuencia del placer entre los padres .. Su cons titución sería la condición para la afiliación al grupo.
Mara pregunta por aquello que une a sus papás: ¿es el amor?, ¿es un papel?, ¿es una
ley?, ¿qué es? Para ir construyendo quién es, requiere tener ciertas certezas básicas.
Le resulta difícil encontrar placer y amor entre sus padres en su propio origen. Cuando en la escena originaria no encontramos placer y en su lugar opera una "disyunción escindeme"4, descubrimos modos de funcionamiento paradojales que no permiten una elaboración fantasmática. Aquí no es posible la reunión del par en la escena, ya que se presenta bajo la forma de uno sin el otro. Estas formulaciones para dojales pueden aparecer como aquello que se niega en un registro y se acepta afirmán dose en otro.
Rosolato afirma:
Para el niño la filiación insfttuye una clave portadora de transmisiones. Por su estabilidad es indispensable para el desarrollo, ( ... ) para permitir una educa ción e identificaciones que conducen a la maduración psíquica, sexual y cultu ral. ( ... ) La filiación es entonces una red, o una trama simbólica que ofrece a cada ser humano un sistema de relaciones entre los padres, al menos tres gene raciones sucesivas y el hijo (Rosolato, 1992: 32 y 42).
3. Sugiero tomar la conceptualización respecto a "escena originaria" trabajada por Adrián Grassi, particularmente en "Estructuración psíquica y violencia: reflexiones psicoanalíticas sobre violencia y escena de los orígenes" publicado en este mismo libro.
4. El concepto de "disyunción escindente" es desarrollado por Adrián Grassi en "Estructura ción psíquica y violencia ... " en este mismo libro.
Destaco entonces que no podrá haber filiación sin transmisión.
Pero, cuando "en el hijo no puede operar el trabajo de apropiación y de transfor mación por la vía de la fantasía de lo que le es impuesto por el otro, [y] cuando preva lecen los mecanismos de la proyección de objetos de los padres en una zona del apa rato psíquico del niño que no puede ser ya subjetivada" (Kaes, 1999: 6), nos encontramos con una patología relacionada a la transmisión psí�ica entre las genera ciones. Para Kaes, los vínculos intergeneracionales que se fnndan en mecanismos de incorporación-intromisión "son responsables de lo acallado en la historia de una fami lia que no logra historizar su pasado y repite su drama sin transformarlo" (1999: 7).
Que en el origen del grupo, o del niño, existan secretos coarta la actividad del saber y del'investigar. En el caso de Mara, algo respecto a su genealogía (familiares proclives a deprimirse, suicidarse, enloquecer) y a su propio origen (la madre quiso interrumpir el embarazo) es ocultado, quizás por vergüenza frente al contexto social. Estas situa ciones no elaboradas por las generaciones anteriores fracasan como secretos. Mara conoce demasiado aquello que no ha sido transformado, actuándolo sin más mediati zación que la de su propio cuerpo, realizando acciones que la ponen en riesgo.
Vemos aquí el fracaso de "las funciones del aparato psíquico familiar" en tanto que contenedor y filtro (André-Fustier y Aubertel: 1998); hay elementos que aparecen en crudo, son transmitidos sin metabolizar bajo formas del lenguaje no verbal mediante gestos, actitudes y comportamientos. Recordemos que "el inconsciente se transmite por el discurso no verbal, y muy particularmente cuando el mensaje no verbal viene a con tradecir al mensaje verbal. Ahí se está en la comunicación paradójica ... " (Ciccone, 1998: 179).
Estos son los "climas" de los que habla Mara, ella no logra recibir lo que le enun cian y transmiten sus padres como amor y cuidado, sino como una particular demostra ción de poder. Mara pone en evidencia, a través de sus acciones, procesamientos fraca
sados en los padres, al mismo tiempo que interroga y cuestiona el pacto inconsciente entre la pareja parental.
¿A qué elementos quiere renunciar Mara en su trabajo de afiliación?
Este trabajo de afiliación podemos entenderlo como el acto subjetivo y subjeti vante, por lo tanto transformador, de la aceptación de la filiación. Es saberse hijo de ... , es la respuesta que ofrece el sujeto al contrato narcisista que le han propuesto, es la respuesta a la incorporación al grupo.
Un contrato narcisista saludable permite un espacio para que el nuevo miembro reprodulca los mitos de la genealogía a su propia manera, creativamente, y pueda dejar de este modo sus propias marcas. Los padres de Mara sufren al no poder recono cerse en esas transformaciones, sintiendo que tienen una extraña delante de sí.
Mara busca contar con más garantes que con sus padres y sus linajes. En su bús queda (que realizó no sin sufrimiento y consecuencias) se encuentra con un Juez que instrumenta una medida cautelar (protección de persona), con un espacio terapéutico (que la aloja transferencialmente), con la Defensoría de los Derechos de Niños, Niñas
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y Adolescentes de la Ciudad de Buenos Aires (que le ofrece un espacio para ir a con sultar) y con el contexto amplio del ámbito social (escuela, taller de teatro y música). Ya no se fuga hacia un punto incierto en soledad, sino que comienza a realizar un recorrido acompañada.
Intenta encontrar alternativas a aquello que sus padres le ofrecen. Al principio fra casa y tropieza. Recordemos que la consulta se inicia por la fuga de Mara, en un intento de no estar filiada por un pacto precedente (ella dirá que no quiere ser hija de estos padres con todo lo que eso conlleva). Mara cuenta con un potencial. Y si subra yamos el aspecto de recurso presente en la actuación, como tentativa de curación, podremos entonces considerarla"( ... ) como un lugar a capitalizar en transferencia, de potencial o posible aposentamiento de intervenciones que permitan al sujeto crearse nuevos 'recursos' más adecuados ... " ( Grandal, 1994: 16).
Tiempo de cuestionamientos
En la adolescencia se requiere la presencia efectiva de los padres para poder con frontarse a ellos y así diferenciarse. El confrontarse con otro es muy distinto al aisla miento de una fuga, que entiendo como un fracaso en la capacidad de simbolización (con retirada subjetiva, dificultando la capacidad de inscribir una marca propia).
En la confrontación aparece el "atrincherare en tu cuarto"5. Con ayuda de su novio, Mara coloca una cerradura en la puerta de su habitación. Regresa para opo nerse, para diferenciarse, para elegir, fantasear libre y creativamente. Fue necesario un largo recorrido para llegar hasta aquí.
Ahora, desde este nuevo punto de partida, comenzará un itinerario que le permiti rá ir explorando en un movimiento de experiencia subjetivante otros espacios además del familiar. Aparecen ideas de estudiar un idioma e inscribirse en un taller de teatro y música, de trabajar (en principio con su padre), cuidar de su cuerpo (que incluye con sultas a la ginecóloga, la nutricionista, cambios en su vestimenta ... ) y cambiar de colegio en busca de nuevos horizontes enigmáticos.
Una nueva acción (instalar la cerradura), ya no al servicio de la huida sino de la simbolización, de la apropiaciÓfiísubjetiva. Después de esta determinación Mara me pregunta: ¿viste la publicidad de Sprite?, ¿por qué sí para todos está bien que me quede en
mí cuarto, mi mamá se pone como loca?, ¿por qué mis papás no me aceptan como soy? Construyendo espacios propios junto a otros
Como diría Piera Aulagnier: le llegó el turno a la "obra del deseo propio del apren diz-constructor. Este último será confrontado desde el principio con la difícil tarea de 5. Hace referencia a una publicidad cuyo argumento indicaba "Atrincherate en tu cuarto",
para ganar a través de un sorteo un conjunto de elementos (equipo de audio, videos juegos y computadora), que hicieran posible ocupar ese espacio propio como disfrutable y dife� rendado del mundo adulto.
encontrar un un a partes neas mantenerse unidas... (Aulagnier, 1992:
Entiendo que ahora le llegó el momento a Mara de ir construyendo respuestas pro pias, sostenida por un espacio íntimo que respete su derecho a confrontarse, sin sufrir la amenaza del sometimiento ni la alienación.
Esta experiencia se constituyó, en la novedosa oportunida�de ampliar el movi miento vital propio de una adolescente. Hoy Mara se é�cu·e,ntra creando nuevos caminos en su horizonte, ampliando sus fronteras.
6. En relación con esas diferentes partes heterogéneas, Aulagnier se refiere a los diversos materiales aportados por el deseo de la pareja parental, el discurso del campo social y el deseo propio.
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11-Cruzando el desierto materno con la guía de un padre errante7 Agustina Guaragna
Todo individuo adviene siempre a una historia que lo preexiste, de la cual es a la vez heredero y prisionero.
F. André-Fustier y F. Aubertel, Lo generacional
La construcción de la subjetividad se lleva a cabo en el escenario de la vida inter subjetiva. El sujeto es sujeto de la herencia, sujeto de grupo, sujeto de la intersubjeti vidad. Es en ese escenario donde va construyendo su entramado único y singular, atravesado por múltiples historias, relatos, cuentos, vivencias y fantasías familiares y generacionales. Es por esto necesario, en todo tratamiento, el abordaje de la constitu ción del psiquismo en su dimensión intrasubjetiva e intersubjetiva, como así también la consideración de los vínculos intergeneracionales y transgeneracionales que marcan la singularidad de una persona y su identidad subjetiva.
Al recibir a un niño o adolescente para realizar un tratamiento psicoanalítico pode mos pensar en la apertura de distintos caminos posibles para esa subjetividad en cons trucción. Es por ello que haré un recorrido por distintos momentos en el tratamiento de una niña, tomando en consideración a los diferentes protagonistas y la historia creada por ellos que va conformando una particular constelación familiar, lugar donde se llevará a cabo -sin terminarse nunca- la constitución (inter)subjetiva del psiquismo.
a) Construyendo continuidades
Sólo en una continuidad de la existencia pueden instalarse finalmente el s,11tímiento de sí, de lo real y el sentimiento de ser, en
cuanto rasgos de la identidad individual.
D. Winnicott, Winnicott insólito
Sofía tiene ocho años. Su mamá consulta porque nota muchos cambios en ella: pasó por una etapa donde se ponía constantemente en situaciones de riesgo, lastimán dose con frecuencia, y ahora vuelca la agresividad hacia los demás. Sufre constante mente dolores de panza, siente que su garganta "se le cierra" y tiene miedo de dormir 7. Este título fue pensado con el Lic. Néstor Córdova, quien fue mi supervisor a lo largo de
este tratamiento y a quien le agradezco profundamente su acompañamiento, como así también a todo el equipo de la Consultoría.
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sola por las noches. Su mamá comenta que estos cambios comenzaron hace dos años, tiempo en el que se separó de su segundo marido.
Desde nuestro primer encuentro, Sofía pregunta una y otra vez cuánto falta para irse; se pone contenta si falta mucho y se desilusiona si falta poco. Cuando le digo que vamos a ir terminando, busca rápidamente cualquier objeto y realiza un juego com pulsivo, proponiendo nuevas cosas para hacer, intentando prolqpgar el tiempo del encuentro. En la segunda sesión trajo un muñeco que pidió lejarlo en el consultorio, muñeco que permaneció ahí aunque nunca jugamos con él, muñeco que certificaría la vuelta de Sofía a este lugar y que deja en evidencia su paso por el consultorio. En muchas ocasiones pide que no me olvide de lo que estábamos jugando para retomarlo la siguiente sesión, pide que no me olvide de ella, y me pone a prueba cada nuevo encuentro al preguntar con qué elementos jugábamos la sesión anterior.
Posteriormente, pude pensar que este material que se desplegaba en transferencia tiene que ver con los abandonos que ha sufrido a lo largo de su vida, que dañan su narcisismo, desinvistiéndola continuamente. Estos sucesivos "abandonos", la separa ción de sus padres, la separación de su madre con su segundo marido, se reactualizan en la reciente partida del padre a una provincia del norte, vivificando todas las situa ciones de separación anteriores. Pareciera que cada nuevo vínculo traería aparejado, para Sofía, la amenaza de pérdida. El juego actuaría allí como defensa frente a esta temible amenaza.
"Es a través de la familia que el niño o adolescente puede ir construyendo procesos intra e intersubjetivos que posibilitan su historización" (Soler, 2008: 1). Para que esto se lleve a cabo de manera saludable, es preciso que los padres cumplan la función de "familiarizar" los elementos heterogéneos que se puedan presentar para posibilitarles a sus hijos la metabolización de dichos elementos. Es decir, que los padres tienen que "tramitarlo, procesarlo primero para luego, poder transmitirlo, ponerlo a disposición del hijo en tiempo y forma tal que posibiliten su propio trabajo de metabolización" (Soler, 2008: 2). Vemos cómo en estas situaciones controvertidas, el niño se confronta con material en bruto, no elaborado, transmitido sin simbolización previa. Lo cual genera obstáculos para que el niño realice una apropiación subjetivante y genera situaciones potencialmente traumáticas obstaculizando el proceso de historización .
En este caso nos encontramos con una madre que fracasa en la elaboración del duelo en sus sucesivas separaciones, lo cual la lleva a no poder sostener ni contener a sus hij�s en esos momentos. Es una mamá con gt'an labilidad psíquica que no está en condiciones de sostener investiduras estables, de generar vínculos que se mantengan sólidos frente al paso del tiempo. Desierto materno que tiene que atravesar esta niña con la guía de un padre errante.
La reciente partida del padre de Sofía reactualiza en ella las sucesivas separaciones no elaboradas que forman parte de su historia. Esta situación familiar se anuda a la historia de la generación anterior: el papá de Sofía nació en un país lejano y a los 20 años se escapó para evitar combatir en una guerra. Desde entonces, no ve a su familia
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y vive sumergido en una historia de guerras, escapes, refugios, suicidios, fragilidad, significantes ligados a la pulsión de muerte.
A ellos se suman las fantasías de Sofía cuando su padre aparece: no se puede dormir de noche porque tiene miedo a que entren ladrones y que a su papá le pase algo malo: ladrones que vendrían a robarle a su padre.
Todo el horror de esta historia de escapes se transmite de generación en genera ción. Lo que habría que ver en este caso es la forma en que metaboliza esto la paciente o si, por el contrario, podemos pensar que sus dolores de panza, su cerrazón de gar ganta, el miedo a dormir sola o su agresividad hacia sus compañeras pueden ser efec tos de la intrusión de todo este material no transformado ni familiarizado por las generaciones anteriores. Serían descargas cuantitativas que demuestran que no ha habido una elaboración cualitativa de estos elementos psíquicos transmitidos.
Este material se despliega en transferencia en el tratamiento. Desde un primer momento mi labor como analista fue la de ofrecerme como soporte de esta trama psí quica agujereada, ruptura en su continuidad existencial efecto de las desinvestiduras constantes que sufre.
Tomemos una escena que transcurre en el consultorio con Sofía:
Jugamos a la pízzería. Ella me cuenta que lleva el nombre de la antigua reína del país en el cual nació su papá, entonces decide ponerle a la pízzería el nombre "La reína de la pizza': Ella es la vendedora y yo tengo que jugar a que tengo mucho hambre, pero todos los negocios son caros. Sorpresívamente me encuentro con "La reína de la pizza" que tiene precios baratos y por eso la elijo. Luego de comer le pre gunto cuánto le debo, me baja aún mds los precios y me regala algunos productos. Cuando cambiamos los roles, yo soy la dueña de la pízzerfa y ella quien viene a comer, tengo que subirle los precios, ella paga todo más caro.
Esta escena es interesante para pensar qué lugar ocupa Sofía en el psiquismo materno y esto en relación con uno de los trabajos psíquicos que el niño debe realizar