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Adolescentes y jóvenes, un problema nuestro

lo relativo a los cambios, al crecimiento, a las nuevas expectativas y posibilidades, a la tarea de recolocarse en el mundo desde lo distinto a sí mismos que comien- zan a ser. También puede referirse a las realidades, los riesgos y las amenazas que aparecen en las estadísticas y en la vida de muchos de ellos/as. O bien puede remi- tir al adolescente como problema para las familias y para la sociedad, que no encuentran las claves para proponer y sostener un diálogo fértil con ellos/as.

No desconocemos, además, que la expresión problemática adolescentepuede estar señalando la intención de tematizar el asunto, de hacer de aquello que rodea a los adolescentes un desafío para la comprensión, algo que requiere y merece ser pensado en su complejidad. Pero ocurre que nombrar de ese modo –e insistimos: solo lo que al parecer tiene «estrictamente» que ver con la adolescencia– sintoniza con percepciones y pronósticos acerca de ellos/as que, por centrarse en la ame- naza y el riesgo que padecen o que encarnan, terminan asignando identidades y obturando posibilidades de construirlas en libertad, genuinamente.

La segunda situación: que los jóvenes «están mal» es tan evidente como la preocupación generalizada que ello despierta. Pero ocurre que la preocupación no suele apuntar a las razones del malestar ni a las responsabilidades sociales que implica, o a lo que es y lo que será de adolescentes y jóvenes, porque se con- funde –hasta que se funde– con el miedo que generan. La preocupación, muchas veces genuina, queda atrapada en la sospecha de peligrosidad y en la omnipresente sensación de inseguridad.

La problemática adolescentey cruzar la callecuando los jóvenes se avecinan son expresiones y prácticas apropiadas (es decir: incorporadas y –muchas veces– per- tinentes) que dicen más acerca de la sociedad que acerca de los adolescentes y de los jóvenes. Hablan de una sociedad que, a fuerza de crisis, concentración de la riqueza, desigualdades e incertidumbres, obtura presentes y futuros porque se ha vuelto incapaz de ofrecer a los más jóvenes espacios donde poder desarrollar sus búsquedas y sus confrontaciones, desplegar sus proyectos, otorgarles sentido y creer en ellos.

Reproducimos aquí una «carta» de dos coordinadores a su grupo de adolescentes, incluida en un boletín elaborado y publicado por los/as pibes en el marco de una propuesta recreativa (Club Sh. Aleijem/ICUF, 1994).

R

Reeggllaass bbáássiiccaass ppaarraa ppeerrtteenneecceerr aa eessttee ggrruuppoo Joven argentino:

• si eres chico para autoorganizarte y grande para que los profes te den acti- vidades, eres de este grupo;

• si tienes un cuerpo ingobernable y un cocktel en tu cerebro, reúnes aptitudes físicas para ser de este grupo;

• si tu inclinación es de calienta-zócalos y/o de calienta-colchonetas, eres de este grupo;

• si quieres irte de campamento el fin de semana, y cuando llegas te quieres volver, eres de este grupo;

• si te gusta jugar, pero no ahora, y te gusta debatir, pero no ahora, y tienes ideas para producir, pero no ahora… sin duda eres de este grupo; • si eres fanático de los títeres y los marotes, únete a este grupo;

• si cuando los docentes están a punto de retarte, al borde de un ataque de nervios, eres capaz de hacer una producción espectacular, tienes pasta para ser de este grupo;

• si tu imagen es la de un típico duro, rebelde e inconformista, pero en el fondo eres simpático, comprador, inteligente, participativo, solidario, sensible, autocrítico, cariñoso, responsable y soñador, no lo dudes: eres de este grupo. Resultado de la investigación realizada durante el año 1994 por Maru y Rulo, licenciados en comportamientos de especímenes en extinción.

Como vemos, una suerte de retrato que no caduca, trazado por unos jóvenes coor- dinadores que reconocen a los adolescentes como son y que los interpelan con afecto… mientras procuran no sucumbir en el intento.

Mensaje

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La modernidad inaugura un territorio de nue- vas libertades, pero al mismo tiempo de nuevos peligros, y no existe una garantía teleológica definitiva del resultado, la batalla está abierta, indecisa.

Slavoj Žižek(2005:190)

C

olocamos ahora la mirada sobre los hábitos y las preferencias de adolescen- tes y jóvenes, urbanos y no tanto, de distintos sectores sociales, que parti- cipan en propuestas educativas no escolares, las frecuentan cada tanto, las miran con recelo o bien no se rozan con ellas ni con nosotros en esos espacios. Procuraremos aproximarnos a lo que prefieren o rechazan dentro de lo que se les presenta disponible, a lo que crean o generan en el escenario cultural del cual participan. Y se trata también de indagar, en ese marco, cuál es papel que podemos desempeñar, toda vez que estamos aquí para educar(los) y que com- partimos con ellos algunas zonas de dicho escenario; toda vez que educar implica involucrarse en la distribución de los bienes culturales socialmente disponibles oficiando de acompañamiento, orientación y garantía de la apropiación y la transformación de la cultura por parte de «los nuevos».

Nos sumergimos, así, en los denominados consumos y producciones cultu- ralesde adolescentes y jóvenes. Estos conceptos y categorías, acuñados en el campo de los estudios culturales, dan cuenta de la importancia que adquie- ren las industrias culturales (medios masivos, cine, tv, música, etc.) en tanto factores clave en la construcción de identidades individuales y colectivas.

Puntuaciones sobre consumos