GESTIÓN ESCOLAR
2. Adoptar una nueva filosofía de la calidad.
Los directivos deben asimilar e impulsar la filosofía de la mejora continua. Deben mostrar el camino en forma simbólica y en forma práctica, alentando el trabajo en equipo de alumnos y maestros para que juntos, logren calidad en su trabajo escolar y no acepten logros por debajo de sus capacidades.
La calidad en la escuela, significa una actitud esencialmente huma- nista, ya que se está formando a las generaciones del futuro con una actitud positiva, de colaboración, respeto y superación.
3. Evitar la dependencia en evaluaciones o inspecciones finales. Los directivos están obligados a monitorear (dar seguimiento) de manera continua a los procesos que contribuyen al avance de los estudiantes, en lugar de esperar a examinar los resultados al final del año escolar. Se debe generar información variada que contribuya al mejor desempeño del estudiante durante el proceso y eleve la efecti- vidad de los programas de estudio.
4. Lo barato a la larga sale caro.
Los directivos deben buscar de manera consistente el beneficio a largo plazo, por encima de ahorros a corto plazo y más allá del ciclo escolar en curso, buscando materiales de calidad y servicios que maximicen el potencial de los estudiantes, los maestros, los auxilia- res y la comunidad. Es esencial construir relaciones de confianza y colaboración dentro de la escuela y entre la escuela y la comunidad, enfocando los beneficios a largo plazo y reconociendo la importan- cia de cada quien en el proceso de mejoramiento.
5. Mejora constante y continua del servicio escolar.
Los directivos deben ir más allá de los síntomas; ubicar las causas y atacar de raíz los problemas. En lugar de poner atención sólo en los resultados finales, deben hacerlo en el sistema y las causas que pro- ducen esos resultados. Contarán así con elementos para mejorar el trabajo futuro de alumnos y maestros.
6. Instituir programas de entrenamiento y capacitación.
Se deben instrumentar esquemas de entrenamiento y actualización en el trabajo que capaciten a directivos y maestros en la filosofía y método de la calidad, para fijarse metas significativas, trabajar con efectividad y ponderar la relevancia de su trabajo. Los adultos, direc- tivos, maestros y padres de familia deben ser ejemplo para los estu- diantes, con actitudes y acciones, sobre cómo ser estudiantes efica- ces. La actualización y capacitación permanente del maestro es el mejor recurso para cualquier proyecto que signifique innovación. Es una oportunidad para el maestro de predicar con el ejemplo, de que lo que se aprende se aplica en lo concreto. En ese sentido, por ejem- plo, cuando se hace referencia a la enseñanza de valores, debe enten- derse más bien la práctica de los valores en la escuela.
7. Instituir un liderazgo enfocado en ayudar a las personas a mejorar lo que hacen.
Los directivos, con el apoyo de maestros y padres de familia, deben crear un ambiente de aprendizaje en donde todo el mundo se sienta alentado y apoyado para mejorar y crecer en lo académico y como persona.
8. Eliminar el miedo a interrogar (cuestionar) y a equivocarse. Se debe crear una atmósfera en la que se esté dispuesto a tomar riesgos en cuanto a la forma de hacer las cosas y se experimente sin el miedo a equivocarse o a fallar. Quien tenga dudas sienta la con- fianza para externarlas sin que ello le signifique demérito frente a los demás. Los cambios en la escuela deben ser reflejo de poder, res- ponsabilidad y recompensas, compartidos.
9. Eliminar barreras entre los integrantes del plantel.
La integración de maestros, alumnos y padres de familia, en equipos de trabajo, contribuye a eliminar barreras en cuanto a roles y status. Se debe alentar la acción colaborativa y actitudes de inclusión, en lugar de la exclusión y el aislamiento. El director y los maestros del plantel comparten preocupaciones, pueden también compartir me- tas y propósitos entre sí y con los padres de familia y los alumnos. 10. Eliminar consignas, exhortaciones y metas.
Los directivos no deben exhortar a alcanzar metas definidas por ellos mismos. Por el contrario, se debe alentar a los maestros y de- más miembros de la comunidad educativa a definir el camino para ir en busca de la calidad y para calibrar por sí mismos la efectividad de su trabajo. En tanto los propósitos no sean un compromiso común libremente aceptado resultan ociosas las consignas escritas o los car- telones enunciativos.
11. Eliminar cuotas o metas numéricas.
Los directivos y maestros deben enfocarse en la mejora en los pro- cesos que se desarrollan en la escuela, en lugar de juzgar los resulta- dos mediante símbolos numéricos o letras que no reflejan la calidad del desempeño. Quitar el énfasis puesto hasta ahora en pruebas estandarizadas y cuotas numéricas y adoptar sistemas de evaluación más amplios, multidimensionales, a través de los cuales el aprendiza- je y desarrollo de los estudiantes pueda demostrarse en forma más adecuada.
12. Eliminar barreras a la satisfacción de trabajar.
Los directivos deben aceptar y reconocer que, maestros y estudian- tes quieren hacer bien su trabajo y que su orgullo se despierta con los logros que alcanzan. Deben eliminarse prácticas y procesos que vayan en contra de la mayor efectividad en el trabajo escolar, el buen director debe estar atento y colaborar activamente para superar obs- táculos. El director debe ser un motivador y abandonando su sitial jerárquico aprender a convencer antes que imponer, saber delegar y
guiar, estimular el trabajo en equipo y generar confianza mutua. 13. Instituir un vigoroso programa de educación y reentrenamiento. Es indispensable alentar y apoyar las necesidades sentidas de apren- dizaje continuo, de actualización y capacitación de los docentes, re- conociendo que con ello el maestro está buscando mejorar la calidad de su trabajo. El maestro quiere cambiar y mejorar pero con fre- cuencia no encuentra con qué ni por dónde, por ello cuando se le ofrecen nuevas estrategias está dispuesto a analizarlas. Al maestro hay que brindarle la oportunidad para que actualice su manera de entender la educación y su rol en el proceso. Son una necesidad sentida las lecturas de apoyo al proceso enseñanza-aprendizaje. 14. Actuar para lograr la transformación.
Sólo con el compromiso personal de los directores se puede lograr la transformación en las escuelas. El director, con una actitud reno- vada y positiva, debe esforzarse en integrar plenamente los procesos de calidad en la estructura y cultura de la escuela. Para ello deben lograr concitar el apoyo e involucramiento de toda la comunidad escolar.
2. El ciclo (proceso) de planear probar-analizar aplicar