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Capítulo 2. Estudio de las necesidades de consumo doméstico de agua.

2.1.2 Cuantificación Modelos Tendencias

2.1.2.3 Agua necesaria para la higiene

Es aconsejable que la cantidad empleada en higiene sea siempre superior a la usada para el consumo directo o la preparación de comidas. Además esta agua debe provenir de fuentes saneadas. Las consecuencias del uso de agua contaminada o de una higiene insuficiente ya sea por malos hábitos en el lavado personal (manos, cara, piel en general), el lavado de la ropa o el de los alimentos, es el origen de numerosas enfermedades tales como la diarrea crónica, afecciones en piel y ojos, tracoma, tifus, y un largo etcétera. Existen diferentes teorías a la hora de valorar las cantidades imprescindibles y priorizar la cantidad de agua sobre la mejora de la calidad. En varios estudios al respecto (van der Hoek 2002, Esrey 1985) se defiende primar la disponibilidad de mayores volúmenes de agua la calidad. De cualquier modo los avances a la hora de aumentar las cantidades de agua para el abastecimiento lograron disminuir en mayor medida las afecciones relacionadas con la higiene insuficiente provocada por la escasez como se expone en la tabla 2.3.

Tabla 2.3. Reducción porcentual de las afecciones diarreicas ante intervenciones en el agua (OMS 2003)

Tipo de intervención Número de estudios Porcentaje de reducción

Todas las intervenciones 63 22

En la calidad del agua 9 16

En el acceso al agua 17 25

En calidad y acceso 8 37

En saneamiento 10 22

Este aumento en la accesibilidad estará directamente relacionado con el tiempo empleado para el abastecimiento. Por ello la distancia a la fuente de abastecimiento pasa a ser un parámetro básico a la hora de poder aumentar la disponibilidad de agua. Tanto (Gorter 1991) como Negrel (1989) muestran a través de sendos estudios sobre el terreno que los niños que se encontraban a menos de 500 metros del abastecimiento presentaban un 34% menos de casos de diarrea crónica que los que debían recorrer distancias mayores, o que reduciendo el tiempo de abastecimiento de las cinco horas a los quince minutos se lograba aumentar 30 veces la cantidad de agua empleada para la higiene. Como vemos en el gráfico 2.1 (Caircros 1987) en cuanto el desplazamiento al abastecimiento precisa de más de cinco minutos el consumo se ve reducido a cantidades mucho menores, con lo que el agua recolectaba pasa a ser la imprescindible para la supervivencia (consumo directo) dejándose la higiene en un segundo plano y en manos de aguas superficiales (ríos o lagos) o de lluvia con lo que el saneamiento no estará asegurado con las graves consecuencias que para la salud ello puede conllevar.

Capítulo 2. Estudio de las necesidades de consumo doméstico de agua.

Gráfico 2.1 Relación entre el agua consumida (litros por persona y día) y el tiempo (minutos) a la fuente (OMS 2003)

A través de estos análisis comprobamos que el incremento de cantidades de agua disponible repercute directamente en el aumento de los hábitos de higiene. En un estudio realizado por WELL en 1998 (OMS 2003) que resumimos en la tabla 2.4 se exponen las diferencias en ese consumo en función del tipo de abastecimiento. Vemos que mientras el acceso sea comunitario y se encuentre fuera del domicilio el consumo se reduce a los 15 litros mientras si ese mismo acceso se sitúa en la vivienda las cantidades aumentan notablemente alcanzando incluso los 155 litros para conexiones dentro de la casa. De nuevo queda claro como las cantidades de agua se ven seriamente reducidas si el acceso implica mayor empleo de tiempo.

Tabla 2.4 Consumo de agua en función del tipo de abastecimiento (OMS 2003)

Tipo de abastecimiento Consumo medio

(litros por persona y día) Nivel de servicio

Fuentes tradicionales 15 Comunal

Conexión en el patio de la

casa 50 Compartido

Conexión en el hogar 155 Individual

A partir de todo lo anterior pretendemos introducir los contrastes existentes en los hábitos de higiene de aquellas zonas donde el abastecimiento se encuentra fuera de los núcleos de población frente a otras en que la accesibilidad al agua es superior. En un estudio realizado en Kenia, Tanzania y Uganda en aquellas poblaciones que no contaban con acceso en sus casas el consumo de agua para lavar la ropa era de unos 6,6 litros y empleaban unos 7,3 litros para bañarse, en cambio las viviendas con conexión de agua potable gastaban 16,3 litros en la colada y cerca de 17,4 litros en el baño.

Tiempo empleado en el desplazamiento a la fuente (min) Agua

consumida por persona

y día (l/p/día)

Por todo esto y con el objetivo de encontrar esa cantidad de agua imprescindible para la higiene personal entendemos que esta cifra ha de estar directamente relacionada con la distancia a la fuente, de tal manera que esa distancia marcará realmente cuales son las posibilidades reales de acceder a una higiene adecuada a través de ese consumo de agua. Además de establecer una cantidad mínima, el volumen de agua que usen las viviendas dependerá de la accesibilidad, la que se determina principalmente por la distancia, el tiempo, la confiabilidad y los costos potenciales. La accesibilidad se puede categorizar en términos del nivel de servicio. Como se resume en la tabla 2.5 solo logrando que el abastecimiento este a menos de cinco minutos del domicilio, o en su interior alcanzaremos el objetivo de asegurar que el acceso al agua es el suficiente para evitar enfermedades relacionadas con la higiene. La tabla presenta cuatro categorías en función del tiempo empleado en el abastecimiento, a partir de ahí y planteando que más tiempo implica directamente un menor consumo de agua se consideran las cantidades para cada categoría y como cada una de ellas afecta a la salud en función de lo asegurada que esté una higiene adecuada. La categoría que asegura un mínimo de higiene sería a partir de al menos los 20 litros diarios por persona, que teniendo en cuenta que al menos 7,5 se emplean para el consumo directo y la preparación de comidas, deja un margen muy estrecho respecto a lo que la higiene personal requiere. Las cantidades estimadas de agua en cada nivel pueden ser menores si el abastecimiento de agua es intermitente, lo que incrementará el riesgo de que ingrese agua contaminada a los sistemas de abastecimiento de agua. Si el acceso es óptimo pero el abastecimiento es intermitente, la operación de los sistemas de saneamiento relacionados con el abastecimiento de agua podría verse afectados y generar mayores riesgos de salud.

Tabla 2.5 Nivel de servicio de agua en relación con la accesibilidad, las necesidades atendidas y los efectos en la salud (OMS 2003).

Nivel del servicio Medición del acceso Necesidades atendidas efecto en Nivel del la salud Sin acceso (cantidad recolectada generalmente menor de 5 l/r/d) Más de 1.000 m ó 30 minutos de tiempo total de

recolección

Consumo

Higiene no garantizada (a no ser que se

practique en la fuente) Muy alto

Acceso básico

(la cantidad promedio no puede superar 20l/r/d) Entre 100 y 1.000 m ó de 5 a 20 minutos de tiempo total de recolección Consumo

El lavado de manos y la higiene básica de la alimentación es posible; es difícil garantizar la

lavandería y el baño a no ser que se practique en la fuente Alto Acceso intermedio (cantidad promedio de aproximadamente 50 l/r/d)

Agua abastecida a través de un grifo público (o

dentro de 100 m ó 5 minutos del tiempo total

de recolección)

Consumo

La higiene básica personal y de los alimentos está asegurada; se debe asegurar también la

lavandería y el baño Bajo Acceso óptimo (cantidad promedia de 100 l/r/d y más) Agua abastecida de manera continua a través

de varios grifos

Consumo

Capítulo 2. Estudio de las necesidades de consumo doméstico de agua.

Los beneficios a la salud pública que ofrece el uso de mayores volúmenes de agua generalmente provienen de dos mejoras principales. La primera se refiere a la superación de la falta de acceso básico debido a las distancias y al tiempo de recolección del agua que dan lugar al uso de volúmenes inadecuados para la higiene básica personal y para el consumo humano. La otra al disponer de más tiempo, por ejemplo, para el cuidado de niños y la preparación de alimentos y actividades productivas. Si bien los beneficios para la salud debido al mayor acceso al agua podrían parecer limitados, se debe tener en cuenta los beneficios de tener más tiempo, inclusive para la educación, ya que pueden ser importantes para el desarrollo. También puede haber otras mejoras en niveles más altos del servicio relacionadas con el mayor acceso, el control de la calidad del agua potable y un mejor nivel socioeconómico.

Si no se logra un nivel básico de acceso al servicio, no se podrá asegurar la higiene y se podrían poner en riesgo los requisitos para el consumo. Por lo tanto, proveer un nivel básico de acceso es la más alta prioridad para los sectores de agua y de salud. En la población que recibe niveles básicos de servicio, los beneficios para la salud pública se logran principalmente mediante la protección de las fuentes de agua, la promoción de buenas prácticas de higiene, el manejo y tratamiento domiciliario del agua y otras conductas clave de higiene en situaciones críticas (especialmente el lavado de manos y cara).