Establecer conexiones entre la alegoría y la arquitecturanos permite reconocer el símbolo como figura de origen. Sostiene Argan, “Una alegoría es la expresión a través de un proceso intelectual de una idea en una imagen (…) es un modo de identificación figurativa o literaria de una idea.” (1961 [1982. P. 63]) En este sentido, a finales del Cinquecento aparecen casos puntuales cuyas desviaciones del canon adquieren un impulso que pone en tensión al propio orden. En ese período, algunos autores se ocupan de tergiversar la norma generando alternativas que oscurecen o ponen en crisis los tratados. Entendemos que estas prácticas singulares se enmarcan en un cuestionamiento de tipo alegórico, tomando como punto de partida el
paradigma de la mímesis. Vale decir que, aun en la continuidad de las lógicas renacentistas y en el contexto de la legitimidad de la tratadística clásica aparecen discursos que proporcionan un viraje o desplazamiento del orden y un desvío propiamente alegórico. Razón y tropos
constituyen instrumentos de cuestionamiento que subvierten el orden mimético. Entonces ¿cómo pensar en la crítica a partir de la tratadística del Renacimiento, sino como un modo de poner en tensión el canon bajo el rigor del propio canon?
Figura 14- Miguel Ángel Detalle de bocetos
Es el caso de la escalera de la Biblioteca Laurenciana (1558-1571), en la que Miguel Ángel propone refutaciones al orden que dialogan poniendo en juego todos los componentes de la
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totalidad orgánica, contraponiéndose, tensando las relaciones de escala y proporción (Figura 14).
Miguel Ángel construyó la biblioteca Laurenciana, en el vestíbulo, la escalera en tres tramos invade prácticamente la totalidad del espacio de planta cuadrada que tiene, en cambio, una altura considerable. La tensión que se crea entre el continente y la escalinata es la novedad que los artistas del primer Renacimiento no hubieran comprendido. (Español, 2001, p. 22)
Tales contradicciones son las que dan testimonio al denominado Manierismo, cuyas reglas, aunque basadas en la rigurosidad y la armonía de la mímesis,las ponen en jaque o bien buscan confrontarlas llevando a lugares extremos las indagaciones a partir de las propias reglas del orden.
Figura 15. Miguel Ángel Biblioteca Laurenciana, 1520. Escalera y vestíbulo, planta corte, detalle.
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Los laterales de la escalera de Miguel Ángel, en el vestíbulo de la Biblioteca Laurenciana, están abruptamente cortados y no conducen de hecho a ninguna parte: están igualmente equivocados en relación con el tamaño del espacio que los contiene, aunque están bien en relación a todo el contexto de los espacios que están a su alrededor.
(Venturi, 1966 [2012, p. 41])
Es así como tras el despliegue llevado adelante en el Renacimiento surgen cada vez más investigadores del arte que, como Miguel Ángel, deciden tomar la tratadística y ponerla
literalmente “de cabeza” (Figura 15). Según describe Roth, luego de elegir el punto a debatir de los tratados vitruvianos -como el claro ejemplo de Miguel Ángel-que parte de la regla "Cuanto menos escaleras haya en un edificio y menor sea el espacio que ocupen, menos molestias causarán"
(1999, p. 373), resuelve someterlo a prueba. Este es el equívoco voluntario al que hace
referencia Venturi (1966), con la escalera como protagonista; continente y contenido puestos en un diálogo de contradicción. La escalera ocupa espacio, pesa y provoca de manera intencional. Por ende, la escalera condiciona y pone en crisis el orden basado en el equilibrio.
Uno de los nichos de la capilla de los Medici en San Lorenzo. Es casi imposible describirlo con palabras. Tiene, es justo reconocerlo, elementos importantes que también están en la obra de Rafael: pilastras, frontón, arquitrabe, pero todos ellos reformulados y llenos de lo que un crítico vitruviano llamaría absurdos errores de bulto. ¿Son dóricas las pilastras o que son? ¿Qué sentido tiene la curva del frontón? ¿En virtud de qué regla o precedente puede deslizarse una moldura de arquitrabe hasta el interior del tímpano y apoyar sus agudos codos sobre la cornisa?(Summerson, 1980 [2017, p. 53])
Otro caso claro es el desmesurado alejamiento del orden en los nichos de la Capilla Medici en San Lorenzo, en el que, como plantea Summerson, es casi imposible reconocer el canon clásico, los elementos y sus maneras de vinculación, incluso al punto del absurdo. Elementos que con cierto parentesco formal se despegan manteniendo algunos rasgos de similitud. Es así que Miguel Ángel no solo establece conexiones ambiguas con las reglas de la disciplina, sino que apela a su “incompletitud” como es el caso del arco.
Ya en el siglo XX, tomando como base el símbolo en arquitectura, la observación de estos desvíos
es uno de los ejes de discusión que Venturi profundiza en los itinerarios warburgtianos65 que
desarrolla en su texto Complejidad y Contradicción en la arquitectura (1966).
65 Aby Warburg (1866-1929) trabaja en un inventario a partir del cual desarrolla “un ensayo fundamental de
combinación de los puntos de vista filosóficos e históricos en relación con las imágenes” (Saxl, 1931). El Atlas
Mnemosyne aporta al siglo XX métodos alternativos en el planeo metodológico-crítico de temas entorno al arte y la cultura. Se interesaron también, en su trabajo de coleccionismo, Erwin Panofsky, Ernst Gombrich, Walter Benjamin entre otros. Ver Atlas Mnemosyne, Ed. Akal (2010)
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