Nos detenemos en el renacimiento, en un campo de la arquitectura que se delimita con mayor precisión. Recordamos que aún no se dispone del proyecto como instrumento legitimado, sino sus antecedentes -que enmarcamos en nuestra Tesis como proyecto moderno temprano (Cap. I. 1.2.2)-. El ordenamiento, la organización o la disposición de las partes, herramientas basadas en la Teoría del módulo propuesta originalmente por Vitruvio y cuyas operaciones constituyen aproximaciones más o menos rigurosas a la revisión del orden clásico,constituyen -como ya dijimos- el canon de la disciplina en este período. Teoría y praxis se fundamentan bajo esta lógica simbólica, se concentran en los elementos indiscutibles del pasado y se rescatan como
instrumentos de homogeneización de la arquitectura. El orden clásico se constituye en símbolo y pasa a ser tan dominante como arbitrario. Por ende, todo aquello que no se somete al nuevo paradigma de la belleza y de la ratio queda fuera del incipiente discurso disciplinar.
El módulo como variable fundamental parte y se sustenta en el sistema de proporciones y da lugar a innumerables alternativas que desde el renacimiento se ponen en práctica priorizando la búsqueda del orden (Figura 13).
A pesar de la atención de los arquitectos de la Edad del Humanismo hacia la arquitectura clásica y hacia el sistema de los órdenes, la regularidad rítmica no será el procedimiento ordenador distintivo de la época (…) Sin embargo, la iteración uniforme de las columnatas arcos, pórticos y serlianas aparecerá sistemáticamente en la nueva arquitectura de los siglos XV y XVI. (…) numerosos tratados hablarán de simetría, de armonía entre el todo y las partes, de sistemas proporcionales antropomórficos o musicales, de los atributos simbólicos de los polígonos regulares y casi nunca hablarán de la repetición regular. A pesar de ello, ya en las primeras etapas de la nueva arquitectura, especialmente en el siglo XVI, la repetición regular, será en la práctica, una herramienta compositiva extensamente aplicada, no solo a escala del edificio sino también en dimensiones urbanas.
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Figura 13. Leon Batista Alberti Fachada de Santa Maria Novella (1279-1492)
Análisis geométrico/ canon clásico.
Ya mencionamos la gran cantidad de tratados que redundan sobre los cánones clásicos,
afirmando que la arquitectura es eso que adhiere a los modelos de la antigüedad. Tales aportes son fundamentales para el reconocimiento de la disciplina y sin duda alguna amplía el horizonte dialógico del campo de la construcción. En éste período -la modernidad temprana- , se produce un salto en el descubrimientode la arquitectura como arte apoyado en la voluntad de producir aportes en la construcción y reconocimiento de la disciplina. Sin embargo, el leitmotiv no da lugar a su abordaje crítico. Las propuestas giran en torno a la hegemónica repetición de lo dado y aunque con variables, adhieren sistemáticamente al paradigma del capitel58.
La producción es eminentemente simbólica, lo que se traduce en el miramiento de una variedad acotada de elementos provenientes del pasado clásico, internalizados y reproducidos en gran cantidad de combinaciones posibles, que ratifican y profundizan la creencia -en el sentido que le da Bourdieu a este concepto (1997)-.
El orden clásico mimético se mantiene dominante por el termino de varios siglos merced a las búsquedas que se rigen por las siguientes corrientes: las teorías de la modulación o de las proporciones; la organización de recurrencias en base a la temporalidad en los ritmos; la repetición de elementos organizados bajo las leyes de la simetría o la yuxtaposición.
58 Señala Español“…la inusitada vitalidad de los órdenes clásicos no es ajena a la perfección del sistema fuste-capitel-
arquitrabe. El capitel se ha convertido en un paradigma de orden y sus múltiples formas en signos de identificación de los estilos.” (2001, p. 99)
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I. 2.6 El desvío del símbolo: la alegoría
En un paso previo el abordaje de su relación con la arquitectura, definir alegoría nos obliga a revisar dos cuestiones fundamentales. Por un lado podemos establecer sus vinculaciones, de tropos59 o de desvío, basadas en el desplazamiento de la noción de símbolo. Por el otro,
advertimos en ella una categoría de larga tradición en el seno de la filosofía, de la teoría literaria, de la estética y del arte -como profundizaremos en capítulos posteriores de nuestro trabajo-. La Real Academia define alegoría como “Plasmación en el discurso de un sentido recto y otro
figurado, ambos completos, por medio de varias metáforas consecutivas, a fin de dar a entender una cosa expresando otra diferente”.
Por lo tanto, convenimos en que la alegoría parte de la estructura de la metáfora, la incluye y extiende. En su lógica, los componentes plasman un sentido discursivo que la aleja de lo literal, para adquirir un sentido tropológico, valiéndose de desplazamientos a fin de dar cuenta de un sentido “otro”. Lo dicho expone su etimología griega, allegorein–állos , “otro”, agoreim- ágora, hablar en público, agorá, asamblea (Gómez de Silva, 2000). Esto es, proclamar o hablar, decir algo diferente, o bien en sentido figurado. Ese algo diferente vendrá acompañado de un matiz moral. Por lo tanto, la alegoría puede ser entendida como una “metáfora ampliada o continuada”
(Ceia, 1998) y en este sentido el recurso se vuelve frecuente en los géneros literarios que componen sus enseñanzas en base a estructuras metafóricas como la parábola o la fábula. Algunos ejemplares paradigmáticos del recurso alegórico se constatan en los mitos que procuran dar respuestas al entendimiento del mundo. Ejemplo de ello encontramos en la
Caverna de Platón60, engrandes textosen los que conviven metáforas y parábolas solidarios
estos de una idea dominante como es el caso “la palabra de Dios” en La Biblia61 o,
para seguir
con el
discurso religioso, en uno de los primeros textos literarios escritos como la Divina Comedia, de Dante Alighieri(S. XII). Las mencionadas obras -sorteando grandes diferencias entre sí- constituyen núcleos narrativos y sistemáticos de gran complejidad y de difícil lectura. Son textos que, constituidos en verdaderos cuerpos alegóricos, se estructuran al rigor de una dinámica metonímica62, motivo por el cual se deben a la pura lectura hermenéutica63. Este tipode texto alegórico es oscuro, aunque portador de claves para su entendimiento. Es orgánico64 y
depende de un desciframiento interpretativo, que en sí mismo delimita el sentido. En consecuencia, el carácter moralista queda restringido de algún modo -aun en ese desplazamiento- a un sentido y no a otros, múltiples y posibles.
59 Afirma Cano “…los tropos fueron definidos desde la concepción tradicional como la sustitución de un sentido propio
por uno figurado, sustitución que produce un cambio de significado en una palabra aislada.”(2000, p.33)
60 La república., Libro VII Platón (S. IV a C.) a través de la Alegoría de la caverna, el filósofo diferencia un mundo
sensible de otro real.
61 Para el catolicismo, es fundamental en la interpretación de la Biblia -una alegoría tan rica en sugestiones- una
lectura hermenéutica y cuidadosa. Como regla general, la búsqueda de múltiples significados en las figuras que se presentan.
62 Mientras “La metáfora sustituye un término por otro, la metonimia sustituye un término por un elemento de ese
término” (Payne et alt., 2006).
63 En este caso “Arte o técnica de interpretación”(Payne et alt, 2006), vinculada a la tradición de la interpretación de la
Biblia. Cabe diferenciar esta de la teoría hermenéutica moderna que se aleja del objetivo de encontrar el sentido original del texto (Heiddegger, Gadamer, Derrida).
64 En la continuidad del pensamiento clásico, lo orgánico en la arquitectura debe su estructura a las relaciones entre
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