LA GUERRA DE GUERRILLAS.
II. ALFONSO LÓPEZ PUMAREJO TEMAS.
1.AlfonsoPumarejo Presidente.
2.Las Relaciones Internacionales De Colombia. 3.Republicanos Y Fascistas En Colombia. 4.El Movimiento Sindical.
5. La Reforma Constitucional. 6. La Reforma Tributaria. 7.La Ley De Tierras O Ley 120.
ALFONSO LÓPEZ PUMAREJO ERA HOMBRE PRAGMÁTICO, PUES SU FORMACIÓN PERSONAL E INTELECTUAL SE HABÍA BASADO EN SU EXPERIENCIA COMO EMPRESARIO AL LADO DE SU PADRE, PEDRO A. LÓPEZ. POLÍTICO COMO MUCHOS, PERO ASTUTO COMO POCOS, SUPO IMPRIMIRLE A SU GESTIÓN PRESIDENCIAL LA FLEXIBILIDAD NECESARIA PARA EL ENTENDIMIENTO Y EL DIÁLOGO Y AL MISMO TIEMPO LA FIRMEZA QUE EXIGE LA RAZÓN DE ESTADO.
1.ALFONSO LÓPEZ PRESIDENTE. LA “REVOLUCIÓN EN MARCHA”.
Con este nombre se conoce el conjunto de medidas sociales, políticas y económicas que adelantó Alfonso López Pumarejo, político natural de Honda, durante su primer cuatrenio presidencial (1934- 1938). Elegido sin la participación electoral del conservatismo, el nuevo mandatario adelantó un Gobierno exclusivamente liberal; sin embargo, este partido no le otorgó su completo apoyo, lo que ocasionó que el 26 de Mayo de 1937, el año de mayor enfrentamiento con el Congreso de composición netamente liberal, el presidente liberal tuviera que presentar su renuncia, sin que ésta le fuese aceptada.
Así, López Pumarejo, no sólo tuvo que enfrentar la estrecha visión de partido y de Estado de sus copartidarios (divididos entre sí por sus minúsculas parcelas de poder regional) sino también la campaña de oposición de los grupos conservadores, en especial la encabezada por Laureano Gómez Castro, quien ya se había enfrentado con dureza a los dos gobiernos anteriores.( ACEVEDO CARMONA ,DARÍO. Hegemonía Liberal 1930-1946. Gran Enciclopedia De Colombia Vol2. Bogotá, Círculo de Lectores 1991)
De modo similar, la oposición adquirió un carácter gremial cuando sectores de propietarios se aglutinaron, en Marzo de 1935, en una efímera organización llamada Acción Patriótica Nacional, APEN, puesto que veían en las medidas del Gobierno una incitación a la temida
lucha de clases y la eliminación de la propiedad privada. A estas fuerzas de oposición se sumó la jerarquía eclesiástica, en cuyo criterio había que defender la religión y su enseñanza, así como las sanas costumbres sociales. Por estas razones se opuso a reformas relativas a la educación (como libertad de cátedra y el control oficial de la enseñanza) y a la promulgación de la libertad de conciencia y de cultos. Además, el presidente López Pumarejo tampoco era del agrado de las Fuerzas Armadas, predominantemente dirigidas por oficiales adscritos al conservatismo que, incluso, adelantaron una conspiración cívico- miliar en Abril de 1936. En ella aparecieron involucrados el coronel retirado Gonzalo Medina y los conservadores Primitivo Crespo, Arcesio López, Ignacio Rengifo, Mario Fernández de Soto, entre otros, y el general conservador Amadeo Rodríguez.
El único partido político que, desde 1935, apoyó a fondo al “compañero-presidente” fue, irónicamente, el Partido Comunista de Colombia, fundado apenas cinco años atrás. Esta agrupación creó como instrumento político el frente Popular con el fin de ampliar la base de apoyo a López Pumarejo.
2.LAS RELACIONES INTERNACIONALES DE COLOMBIA. La Política Exterior de Olaya Herrera.
Tres realizaciones del Gobierno Olaya expresaron una modificación con respecto a la ausencia de protagonismo y eficacia de las administraciones conservadoras. La primera fue perfeccionar los pactos suscritos por Colombia, o a los que había prometido adherirse y carecían de aprobación del Congreso, entre
ellos el de la Prevención de Conflictos entre Estados americanos en caso de guerras civiles. La segunda, fue una activa intervención en las comisiones para contribuir al cese de la Guerra del Chaco, entre Bolivia y Paraguay. La tercera, la participación en la Séptima Conferencia Panamericana realizada en Montevideo, en 1933. Allí se adhirió a la Convención sobre Extradición y a la de Derechos y deberes de los Estados; así mismo se acogió al principio de No Intervención que determinaba que ningún Estado tenía derecho de intervenir en los asuntos internos o externos de otro y que no eran lícitas las adquisiciones territoriales por la fuerza.
La Política Exterior de López Pumarejo.
En 1938, Alfonso López Pumarejo se quejaba de las administraciones anteriores, afirmando que los gobiernos conservadores creían que el mejor comportamiento era callar, observar y guardar compostura y que las grandes fórmulas diplomáticas no eran más que deseos humildes de protectorado. Por eso su Gobierno, decía, había defendido una práctica distinta de política exterior. La nación, continuaba, no podía ser partícipe de los escandalosos hechos que la Sociedad de Naciones había sancionado en Ginebra y por eso Colombia había propuesto la creación de la Liga Americana de Naciones como depósito de un pensamiento frustrado. En este sentido actuó la delegación colombiana en la Conferencia de Consolidación de la Paz, en Buenos Aires en 1936, con motivo del fin de la Guerra del Chaco. De los Instrumentos aprobados para el orden jurídico y político de los gobiernos, se destacaron tres:
La Convención Sobre Mantenimiento. Afianzamiento y restablecimiento de la Paz, que creó el mecanismo de las reuniones de consulta de cancilleres, para que, en caso de
problemas nacionales o que afectasen al conjunto, hubiese una solución pronta y eficaz. El Segundo fue el Protocolo Adicional relativo a la No Intervención, que declaró inadmisible la intervención de cualquier Estado en los asuntos Internos y Externos de una de las partes.
El Tercero, fue la reserva Introducida por Colombia al Convenio para Coordinar, Extender y Asegurar el Cumplimiento de los Tratados Existentes entre los Estados americanos; a partir de ella se consideró agresor al estado que, con sus fuerzas armadas, traspasase indebidamente las fronteras de otros; el que interviniese de forma unilateral o ilegal en los asuntos internos de otro; o el que se negase a cumplir un fallo internacional.
3.REPUBLICANOS Y FASCISTAS... EN COLOMBIA.
La década del treinta fue de revolución, guerra y movilizaciones sociales. Alemania, Francia, España, Nicaragua y El Salvador son algunos de los escenarios en los que se desarrollaron conflictos. Desde 1935, bajo la orientación de la Internacional Comunista y de José Stalin, el dictador soviético, se promulgó la política de los Frentes Populares, alianza de los partidos para confrontar al Estado y tomarse el poder. En Colombia también se vivió esa experiencia. En España, la confrontación social originó la caída de la monarquía y el inicio de la II República, en 1931. Y cuando los enfrentamientos se agudizaron y en 1936 estalló la guerra civil española, ya los partidos, la prensa y los sectores sociales colombianos habían definido sus preferencias por la República o el movimiento fascista del general Francisco Franco. Esto condujo a que el liberalismo se identificase con la causa de la República y el conservatismo con la del “Generalísimo” y en distintas ciudades se crearon comités de apoyo a los luchadores por la causa, pero López optó por reconocer las autoridades republicanas y se negó a conceder carácter de beligerancia a quienes actuaban del lado fascista- falangista.
4.EL MOVIMIENTO SINDICAL.
La coyuntura en la cual López Pumarejo inauguró su Gobierno fue de una intensa movilización popular, campesina y obrera, por la adquisición de sus derechos como ciudadanos en un contexto de debilidad organizativa e incapacidad de acción independiente. Las huelgas que se sucedieron fueron fuertes, pero no nacionales ni alcanzaron las grandes empresas industriales. Afectaron especialmente al río Magdalena, a algunas regiones cafeteras, a los ferrocarriles del Pacifico y a la zona bananera. Las estadísticas del Departamento del Trabajo evidencian este hecho: en 1935 hubo 23; en 1936 se presentaron 21 y 20 en 1937. Las reivindicaciones manifestadas por los trabajadores se referían básicamente al aumento salarial, a la libertad de organización sindical y a la solicitud de implementación de un conjunto de medidas que modificaran su calidad de vida y contribuyeran al mejoramiento de sus condiciones laborales.
A todas ellas respondería el Gobierno con un claro papel intervensionista, es decir, de injerencia y de captación hacia el liberalismo y el Estado. En muchos casos el Estado admitiría como legítimas las acciones de los trabajadores refutando los argumentos de los empresarios, como el caso de las huelgas de 1934 y 1935 en la United Fruti Company y en Barrancabermeja. Además, durante el cuatrenio hubo un estímulo permanente a la
organización e institucionalización del movimiento sindical que contribuyó, incluso, a la creación de la Confederación de Trabajadores de Colombia, CTC, cuya línea de acción política definió en su congreso de fundación la sentencia “Apoyo al gobierno del Doctor López”. No obstante lo anterior, no se presentó una ampliación de la legislación laboral. Lo que sí es digno de destacar es la incorporación a la Carta Magna del derecho a la huelga y al trabajo, con la responsabilidad del Estado de protegerlo, y la aprobación del 1 de Mayo como Día del Trabajo.
5.LA REFORMA CONSTITUCIONAL.
A escasas semanas de iniciar su Gobierno, el presidente López Pumarejo manifestó su intención de reformar la carta constitucional. Se acordó entonces que el Congreso asumiría dicha labor y que se trataría de una reforma parcial. Con la reforma a la Constitución se buscaba que el conjunto social colombiano se pusiera a tono con las cada vez mayores tendencias modernizadoras del Estado liberal capitalista. La controversia que desataron las propuestas de replantear las relaciones entre la iglesia y el Estado y las nuevas acepciones en torno al derecho de propiedad y su función, no lograron impedir, sin embargo que se llevaran a cabo los aspectos sustanciales de la reforma.
Se estableció así La función social de la propiedad, es decir, se reconoció el derecho a la propiedad pero fijándole límites y obligaciones. Con la base en este principio podrá procederse a la expropiación de terrenos, con o sin indemnización. También se acogió como norma magna el intervencionismo económico estatal; los deberes sociales, tanto del Estado como de los ciudadanos; el trabajo como un derecho a proteger y la huelga como un derecho de los trabajadores. Además, se estableció la libertad de enseñanza y la facultad estatal para supervisar la educación. Así mismo, en cuanto al asunto de la religión, que originó la airada protesta de la jerarquía católica, se consagró la libertad de conciencia y la tolerancia hacia otras creencias.
6.LA REFORMA TRIBUTARIA.
Al igual que había sucedido con la reforma constitucional, la tributaria se aprobó en contra de los intereses de aquellos sectores que no pagaban impuestos o que lo hacían ínfimamente. Al paso de las medidas tributarais salieron infructuosamente el círculo gremial agrupado en la APEN y la Corte Suprema de Justicia, la que, con mayoría conservadora, declaró inexequibles los decretos iniciales basados en la figura del Estado de Sitio, promulgado con motivo de la guerra con Perú. De modo que Jorge Soto Del Corral, Ministro de Hacienda, apeló al órgano legislativo para la expedición de la Ley 78 de 1935 y, además modificó las tarifas para las rentas altas, estableció el exceso de utilidades y creó el impuesto de patrimonio.
Según dijo el presidente López, quienes nunca habían tributado sabrían por fin lo que era “figurar como contribuyente al tesoro del Estado”.
El antecedente inmediato de la Ley 200 de 1936 fue el nunca aprobado proyecto sobre reforma agraria de 1933. Las principales medidas aprobadas, con base en un criterio que decía que el trabajo era elemento constitutivo de la propiedad rural, fueron las siguientes: la presunción de que no existían baldíos, sino propiedad privada de tierras; el establecimiento, a favor de la nación, de la extinción de dominio sobre los predios en los cuales se dejara de ejercer la posesión, es decir, que no se los explotara productivamente en un lapso continuo de diez años.
También, la adquisición de dominio para quienes, creyendo que se trataba de baldíos, explotaran terrenos particulares durante cinco años continuos, siempre y cuando no estuvieran explotados por su dueño en el momento de la ocupación; el lanzamiento de quienes ocuparan de hecho terrenos de propiedad privada; el reconocimiento de las mejoras a favor del ocupante, en caso que el propietario pudiera recuperar su terreno; y la creación de la figura de los jueces de tierras para que conocieran las demandas promovidas en ejercicio de la ley.
Aunque la Ley 200 benefició a ciertos sectores campesinos, al legalizar, por ejemplo, la subdivisión de algunas propiedades, tal premisa legislativa fue utilizada para el lanzamiento de arrendatarios, aparceros y colonos en zonas de alto conflicto social y económico como las tierras cafeteras de Cundinamarca y Tolima, y también en Cauca, Caldas, Bolívar y Antioquia.
NOTAS.
ACEVEDO CARMONA DARÍO, Hegemonía Liberal 1930- 1946. Gran Enciclopedia de Colombia Vol 2. Bogotá, Círculo De Lectores, 1991.
BIBLIOGRAFÁU.
VEGA CASTRO, RENÁN. Crísis y Caída de la República Liberal. Bogotá Editprial Mohan, 1988.
URRTIA, MIGUEL. Historia del Sindicalismo Colombiano. Bogotá: Editorial La Carreta- Ediciones Universidad de Los Andes. 1976.
TORRES DEL RÍO, CÉSAR. Diplomacia y Guerra Fría. América Latina, 1945- 1948. Bogotá: Fundación Nueva ÉPOCA, 1992.
PÉCAUT, DANIEL. Orden y Violencia: Colombia, 1930-1954, Vol 1. Bogotá CEREC- Siglo XX Editores 1987.
TIRADO MEJÍA, ÁLVARO. Aspectos políticos del primer gobierno de Alfonso López Pumarejo. 1934-1938. Bogotá, Procultura, 1981.
COMPILACIONES DE HISTORIA POLÍTICA DE COLOMBIA.
LOS GOBIERNOS LIBERALES 1938- 1942. III.EDUARDO SANTOS MONTEJO.
TEMAS.
1.Eduardo Santos Montejo Presidente. 2.Un Sindicalismo Sin Santos.
3.El Desarrollo Económico- 4.El Pacto Cafetero.
5.Nuevas Instituciones. 6.Colombia Y El Nazismo. 7. La Segunda Guerra Mundial. 8.El Panamericanismo.
9.Colombia En Las Naciones Unidas. 10. La Conferencia De San Francisco.
CON EDUARDO SANTOS LA REPÚBLICA LIBERAL ACENTUÓ LA PAUSA EN LAS REFORMAS NACIONALES, PERO EN POLÍTICA INTERNACIONAL SE COLOCÓ EN UN PLANO SUPERIOR FRENTE A OTROS PAÍSES. ALFONSO LÓPEZ PUMAREJO, EN SU SEGUNDA ETAPA, ENFRENTÓ POR SU PARTE LA OPOSICIÓN DE SU PARTIDO, EL ATAQUE CONSERVADOR Y HASTA UN INTENTO DE GOLPE DE ESTADO. TODO ESTO PRECIPITÓ SU RENUNCIA Y ALLANÓ LA LLEGADA DE ALBERTO LLERAS CAMARGO AL PODER.
1.EDUARDO SANTOS MONTEJO PRESIDENTE.
En las elecciones legislativas de 1937 salió fortalecido el sector santista del liberalismo. Este hecho y la muerte de Olaya Herrera, acaecida en Roma en Febrero de aquel año, hicieron posible que la Convención Liberal escogiera candidato único a Eduardo Santos Montejo, nominación a la que el expresidente Alfonso López Pumarejo se opuso, afirmando que era una herramienta de los intereses opuestos a las transformaciones sociales, económicas y políticas. Para hacer realidad tal oposición fundó el periódico El Liberal. La elección presidencial se logró nuevamente por los votos liberales y los sufragios del Partido Comunista, ya el conservatismo se abstuvo.
El nuevo presidente no impuso la pausa con la que muchos asociaron su Gobierno, en contraste con los cambios sociales y económicos introducidos por la “Revolución en
Marcha”; más bien, continuó la propia pausa impuesta por Alfonso López Pumarejo desde diciembre de 1936, bajo presión de distintos sectores políticos y económicos tanto liberales como conservadores. Como fuere, en el terreno nacional, el cuatrenio santista se distinguió por su moderación programática, el intervensionismo estatal en materia económica, su rechazo a cualquier tipo de alianza con el comunismo y el Frente Popular, además de sus medidas para evitar la acción política de los organismos sindicales, así como los excesos en que éstas pudieran incurrir, en procura de sus reivindicaciones económicas y sociales. 2.UN SINDICALISMO SIN SANTOS.
El presidente Santos conocía bien el tipo de comportamiento sindical, orientado hacia la lucha política. De allí que, entre 1934 y 1938 los trabajadores habían encontrado un gran soporte en la persona de López Pumarejo, durante el período de 1938 a 1942 se quedaron sin mayor apoyo. En efecto, los trabajadores más vinculados a la acción política ( comunista, socialistas y lopistas) que participaban en el Congreso de la Confederación de Trabajadores de Colombia, CTC, de Enero de 1938, rechazaron una proposición de saludo a Eduardo Santos presentada por el ala que seguía sus orientaciones. Otra expresión de enfrentamiento, verdadera declaración de guerra, fue la aprobación de una conclusión en la que se sostenía explícitamente que las organizaciones sindicales deberían trabajar tenazmente contra el apoliticismo” ya que ha sido a través de la política como se ha alcanzado el grado de mejoramiento que hoy gozan los obreros”. Así las cosas, las relaciones entre trabajadores y presidente fueron tensas durante el cuatrienio, pues el primer mandatario impuso una fuerte disciplina social de restricciones a la movilización laboral. En consecuencia, el número de sindicatos nuevos que obtuvo personería jurídica disminuyó en forma considerable. También fue evidente la ausencia de una nueva legislación laboral. Además, en los conflictos internos sindicales, el Gobierno apoyaba el sector liberal de su corriente y ofrecía respaldo a los sindicatos que expulsaban a los comunistas. El resultado de esta lucha fue la división, en Diciembre de 1940, de la CTC, quedando abiertamente distanciados los comunistas y el sector liberal con un claro perjuicio para el conjunto de los trabajadores, porque sus posibilidades de obtener conquistas inmediatas quedaron aplazadas.
3.EL DESARROLLO ECONÓMICO.
Ya desde su candidatura Eduardo Santos había anunciado que colocaría al país en una situación como la vivida durante el cuatrienio de Alfonso López Pumarejo; en otras palabras, no habría reformas. Santos optó por la ejecución de obras fortaleciendo el intervensionismo estatal, lo que no fue del agrado de los sectores empresariales pues preferían el juego de la oferta y la demanda en un mercado no regulado. Entre las medidas tomadas por el presidente sobresalieron el fortalecimiento de la Federación Nacional de Cafeteros mediante la creación de un fondo de intervención, el Fondo Nacional del Café, para sostener las cotizaciones internas y externas, situación paradójica pues implicaba que un ente privado, la Federación, administraba el Fondo, un organismo de carácter público. Para el sector agrícola, como los empresarios argumentaban la responsabilidad estatal en la
disminución de la producción debido a la Ley de Tierras y el estallido de la Segunda Guerra Mundial afectaba los resultados esperados de los cultivos, Santos elaboró un Plan Financiero y Económico, mediante el cual la Caja Agraria otorgaría créditos a mediano plazo a ganaderos y cultivadores y aumentaría su capital. El Estado por su parte, intervendría para favorecer inversiones en cultivos de rendimiento.
A nivel del sector industrial, el mismo plan privilegió la metalurgia, la producción de caucho y papel y la industria química. Para ello fue creado el Instituto de Fomento Industrial, IFI, con un buen resultado en la fundación de empresas y la ayuda a aquellas que atravesaban dificultades. Sin embargo, cuando las empresas sobresalían, el Estado las vendía al sector privado, hecho que originó fuertes críticas porque no promovía la iniciativa privada. También se cuestionaba el estímulo del IFI a las industrias de bienes de consumo inmediato y no a las productoras de bienes de capital, como maquinaria y equipos. 4.EL PACTO CAFETERO.
Sin embargo, los anteriores objetivos no lograron tener una inmediata concreción en relación con el producto número uno del país: el café. En efecto, la Segunda Guerra Mundial implicó un revés de magnitud para los planes previamente establecidos, pues los mercados se cerraron. Así junto con otros países productores, Colombia se dio a la tarea de crear el ambiente para concretar un acuerdo cafetero de cuotas, con base en la ya ganada experiencia de la Confederación de Bogotá realizada en Octubre de 1936. En este evento se acordó establecer la Oficina Panamericana del Café y el llamado Pacto de Paridades entre los principales exportadores, Brasil y Colombia; lográndose también una política común de