David,
Ésta es una pregunta difícil de hacer. ¿Alguna vez está justifcado cansarse de una relación? ¿Siempre es el ego el que busca amor y no lo encuentra?
Me parece ver algunas parejas que aparentan tener relaciones “amorosas”, y sin embargo éste no es mi caso, aunque he estado casada más de treinta y cinco años. He luchado tan a menudo con la sensación de que estoy latigando a un caballo muerto. Sin embargo, por haber
estudiado el Curso durante un par de años, soy profundamente consciente de que el Hijo de Dios (mi compañero) siempre se merece mi amor y mi honor. Cuando me deprimo sobre mi relación, me recuerdo a mí misma de no enfocar en lo que deseo, sino enfocar en lo mucho que puedo dar a la relación, sabiendo que dar es recibir. Ocasionalmente, hay un destello de Luz, pero la mayoría del tiempo está empañado. No deseo darme por vencido con esta persona o relación, pero la verdad es que no me siento bien en seguir así.
Tu refexión amorosa será enormemente apreciada. Namasté.
RE: Amado de Dios,
Gracias por escribir. En un Curso en Milagros Cristo enseña que el correcto uso del juicio es “¿cómo te sientes?” (T-4.IV.8.4). Sí, siempre es el ego el que busca amor y no lo encuentra. Y sí, el Hijo de Dios siempre merece nuestro amor y honor, pues Cristo es nuestro Ser. Tú has escrito: “Cuando me deprimo sobre mi relación, me recuerdo enfocar no en lo que yo quiero, sino de re- enfocar en lo que sí puedo ofrecer a la relación, sabiendo que dar es recibir”. Enfócate en el estado mental que tú realmente quieres: paz, y fíjate que tu paz mental es el regalo que das. Es cierto que dar es recibir, pues Cristo extiende Paz y experimenta la paz que extiende. Recuerda que los regalos no se hacen a través de cuerpos si son dados verdaderamente. Tu beatitud de paz es el regalo, y si parece que estuvieses deprimida es porque estás intentando privarte a ti misma de dar/recibir el regalo. Como metáfora para el Despertar, en UCDM Cristo describe tres aparentes niveles de enseñanza. Estos son pasos a seguir para el aprendizaje de que dar y recibir son lo mismo, pues en la Verdad no hay niveles de Amor, y éste es un Curso en Enseñar sólo Amor:
“Los maestros de Dios no tienen un nivel de enseñanza fjo.
2Cada situación de enseñanza-aprendizaje entraña en sus inicios una relación diferente, si bien el objetivo fnal es siempre el mismo: hacer de la relación una relación santa, en la que ambos puedan ver al Hijo de Dios libre de pecado. 3No hay nadie de quien un maestro de Dios no pueda aprender, de manera que no hay nadie a quien él no pueda enseñar. 4Desde un punto de vista práctico, no obstante, es imposible que pueda llegar a conocer a todo el mundo, o que todo el mundo lo pueda encontrar a él. 5Por lo tanto, el plan dispone que cada maestro de Dios establezca contactos muy específcos. 6En la salvación no hay coincidencias. 7Los que tienen que conocerse se conocerán, ya que juntos tienen el potencial para desarrollar una relación santa. 8Están listos el uno para el otro.
El nivel más simple de enseñanza aparenta ser bastante superfcial. 2Consiste en lo que parecen ser encuentros fortuitos: el encuentro de dos supuestos extraños en un elevador "por casualidad"; el niño que sin mirar adónde va se tropieza con un adulto "por accidente"; dos estudiantes que "de pronto" se encuentran caminando juntos a casa. 3Estos encuentros no ocurren al azar. 4Cada uno de ellos tiene el potencial de convertirse en una situación de enseñanza-aprendizaje: 5Quizá los dos supuestos extraños en el ascensor se sonrían el uno al otro; tal vez el adulto no reprenda al niño por haber tropezado con él, y tal vez los estudiantes se hagan amigos. 6Es posible, incluso en el nivel de encuentro más fortuito, que dos personas pierdan de vista sus intereses separados aunque sólo sea por un instante. 7Ese instante será sufciente. 8La salvación ha llegado.
Es difícil entender que el concepto de niveles de enseñanza del curso universal esté tan desprovisto de signifcado en la realidad como lo está el concepto de tiempo. 2La ilusión de uno permite la ilusión del otro. 3Con el tiempo, el maestro de Dios parece comenzar a cambiar de parecer acerca del mundo con una sola decisión, y luego, a medida que la enseña,
aprende más y más acerca de esa nueva orientación. 4Hemos hablado ya de la ilusión del tiempo, pero la ilusión de diferentes niveles de enseñanza parece ser algo distinto. 5Quizá la mejor manera de demostrar que estos niveles no pueden existir, es simplemente diciendo que todo nivel en la situación de enseñanza-aprendizaje es parte del plan de Dios para la Expiación, y Su plan no puede tener niveles, por ser un refejo de Su Voluntad. 6La salvación está siempre lista y siempre presente. 7Los maestros de Dios operan en diferentes niveles, pero el resultado es siempre el mismo.
Cada situación de enseñanza-aprendizaje es máxima, en el sentido de que cada persona involucrada aprende lo máximo que puede de la otra en ese momento. 2En ese sentido, y sólo en ese sentido, podemos hablar de niveles de enseñanza. 3Si usamos esta defnición de niveles de enseñanza, el segundo nivel es una relación más prolongada en la que, por algún tiempo, dos personas se embarcan en una situación de enseñanza-aprendizaje bastante intensa, y luego parecen separarse. 4Al igual que en el primer nivel, estos encuentros no son por casualidad, ni lo que aparenta ser el fnal de la relación es realmente un fnal. 5Una vez más, cada uno de ellos aprendió lo máximo posible durante el tiempo que estuvieron juntos. 6Los que se han conocido, no obstante, volverán algún día a encontrarse, pues el destino de toda relación es hacerse santa. 7Dios no se equivoca con respecto a Su Hijo.
El tercer nivel de enseñanza se da en relaciones que, una vez formadas, son de por vida. 2En estas situaciones de enseñanza-aprendizaje se le provee a cada persona de un compañero de aprendizaje determinado que le ofrece oportunidades ilimitadas de aprender: 3Por lo general no hay muchas relaciones de este tipo, ya que su existencia implica que las personas en cuestión han alcanzado simultáneamente un nivel en el que el equilibrio entre aprendizaje y enseñanza es perfecto. 4Esto no signifca que necesariamente se den
cuenta de ello; de hecho, en la mayor parte de las ocasiones no se dan cuenta. 5Puede que incluso haya bastante hostilidad entre ellos por algún tiempo, o tal vez de por vida. 6Mas si así lo deciden, tienen ante sí la lección perfecta y pueden aprenderla. 7Y si deciden aprenderla, se convierten en los salvadores de los maestros que faquean y que incluso parecen fracasar. 8Es imposible que un maestro de Dios no encuentre la Ayuda que necesita”. (UCDM M-3)
Tu relación con tu compañero es similar a la mayoría de las relaciones interpersonales de “pareja”, y esto ha sido así:
“… una relación más prolongada, en la que, por algún tiempo, dos personas se embarcan en una situación de enseñanza-aprendizaje bastante intensa, y luego parecen separarse. Al igual que en el primer nivel, estos encuentros no son por casualidad, ni lo que aparenta ser el fnal de la relación es realmente un fnal. Una vez más, cada uno de ellos aprendió lo máximo posible durante el tiempo que estuvieron juntos. Aún así, todos los que se han conocido, no obstante, volverán algún día a encontrarse, pues el destino de toda relación es hacerse santa. Dios no se equivoca con respecto a su Hijo”.
Muy pocas relaciones de pareja son situaciones de aprendizaje–enseñanza de tercer nivel, “...porque su existencia implica que los que están envueltos en ella han llegado a un nivel simultáneo y parejo de enseñanza- aprendizaje que es actualmente perfecto”. En las situaciones de este nivel de aprendizaje, siempre hay una experiencia interior de crecimiento espiritual rápido, o del deshacer del ego. Si tú estás experimentando una depresión sostenida o una experiencia constante de estancamiento en tu relación, éste es un llamado para que vayas hacia adentro y escuches cuidadosamente las instrucciones del Espíritu Santo. Él necesita alumnos felices y esto requiere la disposición a ser fexible, a
confar y a seguir las pautas que se te den. La ilusión de la depresión viene de la sensación de sentirte desprovista de algo que quieres y no tienes. Recuerda que no estás desprovista de nada, excepto si así lo decides, y mantente dispuesta a permitir que el Espíritu Santo elija a Dios por ti, ya que tú estás alineada con Él.
Permite que Él te Guíe en todas las aparentes decisiones, incluyendo aquellas “de quedarse o de irse” que tienen que ver con relaciones, trabajo, ubicación, etc. Va a parecer que atraviesas muchos cambios a medida que despiertas, pero estos cambios son tan temporarios como lo es el perdón al que nos llevan. Una experiencia llegará que pondrá fn a toda duda, y esta experiencia detona la Permanencia del Espíritu. Estate dispuesta a seguir todas las pautas del Espíritu Santo; sabrás que lo has hecho por la liviandad que sentirás en tu corazón junto con la paz y la alegría que sentirás dentro de ti. Ésta es la única forma de usar el juicio correctamente y este discernimiento te llevará al mundo perdonado y, de allí, a despertar del mundo de la separación por completo.
Estamos unidos en este Despertar, y la alegría y felicidad son inevitables, pues la Voluntad de Dios es la Felicidad Perfecta. Es imposible que el Amor de Dios quede sin ser reconocido.