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Perdonando los Sentimientos de Traici ón

In document Sanando la Mente - David Hoffmeister (página 78-81)

David,

Me siento traicionado por Dios... Tan extraño como esto que digo, si soy completamente honesto, así es como me siento. Soy nuevo en tu sitio y realmente creo que hay una razón para que nuestros caminos se hayan cruzado. Tengo 32 años y fui criado en una iglesia Bautista. Creí todo lo que aprendí sobre Dios y Cristo.

Creí que Dios resucitó de entre los muertos y que todos mis pecados habían sido perdonados. Le pedí a Dios que entrara en mi vida y dirigiera mi camino. Por haberlo hecho, esperaba tener paz mental y felicidad.

Cuanto más envejezco más desilusionado me siento con mi propia vida y con poder encontrar la felicidad y la paz mental; siento como que hice un “mal contrato”. Me siento traicionado. A pesar de haber tratado de ser el mejor cristiano que puedo ser, Dios no me ha recompensado. Peor aún, no pareciera que Dios estuviera allí. No puedo decirte lo terriblemente solitario que esto me hace sentir.

Tengo un consejero al que veo regularmente y hemos discutido esto con algo de profundidad. Él me dice que mi presente visión de Dios sólo me llevará a más enojo y resentimiento y que debo cambiar el paradigma desde el que veo a Dios y a la fe. Estoy completamente de acuerdo pero mi problema es que no siento como que puedo confar más en Dios o poner mi fe en Él.

Sí creo que todo el vacío, la soledad, el enojo y el resentimiento que siento podrían ser resueltos si sólo pudiese resolver esta crisis de fe que estoy experimentando. Leo esto y sigo preguntándome qué derecho tengo de sentirme traicionado por Dios. Sé que he sido bendecido y que hay quienes son mucho menos

afortunados que yo. Intelectualmente lo sé, pero en mi corazón me siento tan herido que no sé qué hacer o dónde comenzar. Sinceramente apreciaría cualquier discerni- miento que me pudieras ofrecer.

Gracias por tu tiempo.

RE: Querido Amado de Dios,

Gracias por compartir lo que está en tu corazón; eres precioso y digno de sentir el amor que está enterrado debajo del dolor. El Amor es nuestra herencia, o derecho, desde el nacimiento. El ego (Satán en términos cristianos) es una identifcación falsa de una identidad equivocada y el propósito de nuestro trabajo con el Espíritu Santo es reconocer que el verdadero Ser no es el ego, permaneciendo Perfecto, como el inocente Hijo de Dios en Espíritu. Los sentimientos egoicos de traición tienen raíces muy, muy profundas, como así también los sentimientos de abandono, soledad, dolor, ira, vacío y pérdida. El mundo se hizo por error para que Dios no pudiera ser descubierto. Pedirle a Dios que entre en nuestra vida y la dirija es verdaderamente un paso muy signifcativo, pero por más signifcativo que sea, sólo es el comienzo. El cosmos, en su totalidad, fue hecho a partir de la creencia de que es posible estar separado de Dios o “perder” la Gracia. El perdón es el deshacer o el soltar el error original y todos los errores de allí en adelante.

Jesús resucitó de entre los muertos para demostrar que el pecado, o error, no tiene ningún poder. Se nos entregó el Espíritu Santo para recordarnos que no tenemos pecado y que somos Perfecta Inocencia, y ahora tú eres llamado a entregar cada mancha de error a la Luz del Espíritu Santo en tu corazón. Satán fue el error que creyó que era posible dejar a Dios, y los sentimientos de traición, resentimientos y enojo emanan de ese error inconsciente. Tu consejero te está ofreciendo una sugerencia útil

diciéndote que necesitas cambiar el paradigma con el que enfocas a Dios y la fe, pues así es el Perdón. Dios es Perfecto Amor y Cristo es la Creación Perfecta.

Lo que tenemos que perdonar es la creencia de que Dios tuvo que ver con el cosmos dualista de tiempo y espacio y multiplicidad, de enfermedad, dolor, sufrimiento y muerte. Lo que Dios crea como Espíritu Eterno permanece, y aquello que parece pasajero, temporal y transitorio se disipará y desaparecerá.

El desencanto y la desilusión que sientes pueden ser vistos de dos maneras. El ego le echaría la culpa a su “versión” de Dios, una visión antropomórfca de un “dios” con conceptos y cualidades humanas que es capaz de traicionar y abandonar. El Espíritu Santo, eternamente bondadoso, nos recuerda que Dios es Espíritu y que la Identidad en Dios es Espíritu. El Espíritu Santo amorosamente ofrece el Perdón para reemplazar o corregir los sueños de furia y dolor. La mente es muy poderosa y el tema nunca es un tema de fe o de falta de fe, pues en donde pongas tu fe es en lo que yace la decisión central. Y cada decisión que tomes será una conclusión basada en todo lo que crees, independientemente de si eres totalmente consciente de lo que crees. Satán es una creencia irreal, y mientras la mente invierta en esta creencia, entonces el “pecado” o error aparenta tener realidad y existencia. Quien Realmente Eres en Verdad está más allá de la “necesidad” del perdón, aunque la ilusión de una falsa identidad debe ser perdonada o liberada para que la Verdadera Identidad pueda ser recordada.

Sé feliz y alégrate porque has comenzado a ver que no hay esperanza de paz o felicidad en la apariencia y las formas de este mundo. La felicidad y la paz mental son reales y se encuentran dentro, como enseña Cristo: “El reino del Cielo está adentro”. Nos estamos embarcando juntos en lo que parece ser un viaje interno, y te puedo

asegurar que la felicidad y la paz mental son inevitables y seguras. Hablo desde la Perspectiva y la experiencia de que ésta es la verdad ahora mismo. Lo que es verdadero para el Uno debe incluir la totalidad, pues lo que el Espíritu de Dios crea incluye todo, y entonces no hay nada aparte de este Espíritu.

A medida que continúes explorando este sitio web y los materiales de audio y video, te parecerá que el perdón se aplica a aquello que es falso. Aquello que es eternamente verdadero (Espíritu) está mucho más allá de la necesidad del perdón. Dios no perdona, porque nunca condena, y sin embargo debe haber habido una ilusión de condenación antes de que el perdón fuese necesario. El mundo está necesitado de perdón mientras tú creas en su realidad, ya que un mundo separado de Dios jamás podrá Ser.

Despertar a la Verdad es el amanecer de la comprensión de que es imposible separarse de la mente de Dios. Así es la salvación o la Iluminación. Yo me uno contigo en el Gran Despertar. No podemos fallar en recordar la Identidad en Dios, ya que las ilusiones no pueden empañar la Verdad. Por favor, siéntete libre de llamar o escribir, o visitar o encontrarnos en cualquier momento. ¡Nos regocijaremos juntos en el Amor de Dios y en esta experiencia de total éxtasis en la que sólo existe la felicidad! Dios sabe que el Espíritu es Uno y que no puede haber ningún “cuerpo” que sea “más” o “menos” afortunado en la Perspectiva del Espíritu Santo. Demos gracias a Dios por crear al Espíritu como Uno para siempre. Amén.

Te amo para siempre y eternamente, David.

In document Sanando la Mente - David Hoffmeister (página 78-81)