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ALGUNAS APLICACIONES E HIS TORIAS CHESPIRITESCAMENTE

99 Chapulín y los demás lo invitan a tranquilizarse porque “ya lo peor

ha pasado, un simple rayo no hará nada”. Lo curioso es que vemos el asteroide solo sosteniendo el láser y de repente entra al cuadro un ángel rubio (Florinda Meza), quien sin querer queriendo detona el arma. En este punto se aprecia una especie de luz que se dirige a la tierra, casi como una marca precaria hecha con papel que hace explotar la tierra pintada. El ángel se preocupa por lo que ha hecho, pero con un gesto de picardía soluciona todo.

Matrimonio por conveniencia presenta una historia un tanto más común. Un padre de familia (Ramón Valdés) que vive con su única hija (María Antonieta de las Nieves) decide darla en matrimonio a un súper-archi-multi-millonario hombre que la está esperando en la sala (Carlos Villagrán). La muchacha no quiere casarse con él porque no lo ama, pero su padre la obliga a salir a comprometerse. En ese momen- to, María Antonieta (como además dice llamarse) invoca la presencia del Chapulín Colorado, quien raudo y veloz entra en escena.

El Chapulín destaca en este capítulo por una aguda malicia indí- gena, que es alimentada por el uso de uno de sus mejores recursos: la chicharra paralizadora. Un pequeño dispositivo que asimila ser una corneta y que permite manipular la relación espacio-temporal, generando interesantes cambios en el entorno que afecta. María Antonieta explica en su diálogo cómo funciona la chicharra: con un

chicharrazo paraliza y con dos des-paraliza. El Chapulín es torpe y bellaco, por lo que en el proceso de compartir el plan con María Antonieta termina estrellándose con varios elementos de la cocina que da lugar a la escena.

“María Antonieta: -Cuidado, Chapulín. Me estás descomponien- do la alacena.

Chapulín: -Si te descompuse la alacena, todavía queda la aladesayuno.” 128

Es entonces cuando el padre entra intempestivamente a sacar a la fuera a la muchacha, pero el Chapulín toma la ventaja cuando enchicharra al padre, quien queda congelado y da paso para que el Chapulín haga de las suyas: cambia los objetos generando diversas reacciones en el padre, quien se sorprende al recibir en su cabeza un golpe de garrote cuando lo que hacía era abanicarse aire. Lo mismo le

sucede al pretendiente, quien entra a la cocina con un ramo de lores y

se desconcierta cuando se encuentra de rodillas ofreciendo un plume- ro. Este sketch está dividido en dos actos y acá inicia el segundo.

Generalmente el programa está partido en dos porque no es misterio para muchos de los televidentes que aparte de los persona- jes que Chespirito creó e interpretó están también los memorables sketches “sueltos”: bautizados en sus programas como deliciosos en- tremeses en donde se parodiaba, y podría decirse que se latinoameri-

128El Chapulín Colorado (1973) “Matrimonio por conveniencia” [emisión por televisión], Gómez Bolaños, R. (dir.) México D.F, Televisa S.A., Canal 8.

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canizaba, diferentes protagonistas históricos.

Por mencionar algunos estaban Cristóbal Colón, Frederich Cho- pin, Don Juan Tenorio y Leonardo Da Vinci; estos cuatro con la ter- minación no como fue, sino como pudo haber sido, los ya conocidos

Gordo y el laco, Blancanieves y los Churi churin funlais (al estilo

Chespirito), Chaplin, Sansón y Dalila, Don quijote de la mancha

(Don lacote de la mancha), Napoleón Bonaparte, Romeo y Julieta

(Juleo y Rumieta), Cyrano de Bergerac, Julio César y Cleopatra, La trágica historia del doctor Fausto, entre muchos otros que se escapan de los conteos.

Estos cambios de sketch dentro del programa obedecen a una construcción rítmica del tiempo televisivo, de la que Chespirito es consciente y sabe que es rotunda para el éxito de un formato cómico. Así como el Chapulín juega con la percepción de objetos en los lugares, Chespirito es un escultor del tiempo: lo maneja y moldea se-

gún sus intereses: Además, la forma especíica de producir comedias

de situación es una carrera contra el tiempo donde se busca producir de forma estandarizada para que los productos pertenezcan al merca- do que los implora.

“En televisión hay una barrera imposible de quitar que es el tiempo, hay que entregar el libreto. Pero casi siempre está la oportunidad para mejorar. Yo no presumo, esto era mi estilo, pero

por cada página que escribía yo tiraba como cuatro o cinco al cesto de la basura, y luego las recogía Florinda para reciclarlas. Trabajar y trabajar duro, es la recomendación para este empleo y para todos. Después de haber hecho lo necesario hacer un poquito más.”129

Volviendo con la trama del capítulo del Chapulín, vemos a un pa- dre que se arrepiente de sus malas decisiones y decide respetar a su hija. Pero esta vez, el pretendiente resulta ser un villano furtivo que somete al papá y lo amarra debajo de una gran piedra que caerá si María Antonieta no acepta casarse con él. La muchacha acepta, pero el padre le insta a que sea feliz y huya; momento adecuado para que la muchacha invoque de nuevo al Chapulín Colorado y este acuda con su chicharra a paralizar al maleante.

En este punto se entra en un clímax que es acompañado por los múltiples efectos de corte, en los que el villano envía un cuchillo al Chapulín y este utiliza la chicharra paralizadora para detener la trayectoria del objeto, de esta forma, el Chapulín gira el cuchillo y al desenchicharrarlo el cuchillo corta la cuerda que sostiene una lámpara que cae fuertemente sobre el pretendiente. Lo que nadie es- pera es que el villano lance un ladrillo contra el Chapulín, quien cae inconsciente bajo la piedra que el villano ya ha soltado, pero nadie

contaba con la astucia del Chapulín, quien detiene la piedra con la 129Gómez Bolaños, R. (2009, 23 de Junio), entrevistado por Ávila, L., Bogotá.

101 chicharra paralizadora para luego utilizarla en congelar al villano

y darle un fuerte chipotazo que lo saca del plano gracias al uso del corte directo y el croma key.

¿Dónde está el dondete, perdón, el duende? Es la historia de Fernandito, un niño que vive con su padre y crece sin su mamá, quien murió cuando este era muy chico. Fernandito dice ver duendecitos de colores y por eso un doctor lo cree loco, razón por la cual le pide al pa- dre que le haga ciertos exámenes médicos que corroboren sus teorías. Fernandito insiste en que los duendecitos sí son reales, pero teme que su papá los mate por ser tan feos como el doctor.

Fernandito invoca al Chapulín, quien le insiste en que los duende- citos son producto de su imaginación de niño solitario; pero el niño se enfada porque nadie le cree y les da de almohadazos al Chapulín y al Doctor. Los expulsa de su habitación y da paso para una serie de juegos cómicos que suceden en la sala, donde los duendecitos provocan a am- bos con golpes ocultos que hacen pensar que ha sido el propio vecino.

“Doctor: -Pos qué, Chapulín. Vengo en plan pacíico.

Chapulín: - y yo en plan atlántico.” 130

Con el uso del croma key, se insertan pequeñas personas que inte- ractúan con los personajes a escala real y además utilizan el slaps- tick para llamar la atención. En este punto resulta interesante ver al Chapulín Colorado completamente atemorizado cuando los detecta,

y ver en vivo y en directo cómo sus antenitas de vinil se marchitan hasta terminar al nivel de sus hombros, fruto también de adecuados trabajos de edición y montaje.

El Chapulín no puede aceptar que ha visto a los duendecitos, así que regresa a donde Fernandito, quien le ofrece galletas para el susto. El Chapulín ve desaparecer las galletas y aunque sabe que es por los duendes, su miedo no le deja reconocer que el niño tiene la razón, así que argumentando que el Chapulín Colorado no le tiene miedo a nada ni a nadie, se envalentona tomando una de las pastillas de chiquitolina y decide buscar a los duendes a su tamaño normal.

El Chapulín entra a la caja de galletas y encuentra un oriicio que

lo hace caer en un interesante periplo en descenso, que se com- plementa por la cámara lenta en la que el personaje va cayendo y la música que va introduciendo un cambio de ambiente. El fondo resulta también muy interesante: un arcoíris que hace de cielo y piso del Chapulín, que en el siguiente plano está en medio de una arena de circo y ve a los duendecitos recostados en el lugar.

Los duendecitos, que ahora de cerca se comprueba que son paya- sos, despiertan e inician un juego en el absurdo; parte también de esa lógica circense de la irracionalidad y la lúdica absoluta de lo vero- símil. Un payaso se para frente al Chapulín y le muestra sus dibujos en la pizarra: un carro que anda, un barco que se hunde y un cohete

130El Chapulín Colorado (1976) “¿Dónde está el dondete, perdón, el duende?” [emi-

sión por televisión], Gómez Bolaños, R. (dir.) México D.F, Televisa S.A., Canal 8.

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que despega con tablero y todo incluido. Es el inicio de un entremés dentro del capítulo que resulta siendo un videoclip corto, en el que Roberto Gómez Bolaños homenajea a los payasos y les dedica una canción mientras los otros cantan, se dan golpes y se arrojan pasteles como forma de manifestar un profundo apego por su profesión.

Terminado este espectáculo (que resulta bastante coordinado y emotivo), el Chapulín vuelve a la habitación de Fernandito, en donde el Doctor espera para matarlo fruto de la confusión, pero desiste cuando el Chapulín recupera su tamaño natural. Fernandito llama a su padre, quien entra al lugar y les explica que los duendecitos son creaciones suyas; que son pequeños robots que él inventó para que su hijo tuviera con quién jugar y para que el niño no creciera tan solo.

Estos tres ejemplos se enmarcan bajo las lógicas propias de producción de televisión y cuentan con el agregado chespiritesco del uso de los efectos a nivel cómico, acentuando el fenómeno de la risa y llevando al lenguaje televisivo un discurso que trasciende las costumbres, culturas y demás elementos humanos para hacer de las situaciones códigos universales a los que todos los humanos pueden acceder y disfrutar.

En este punto y hora se podría pensar que Chespirito lo hizo in- tencionalmente y lo sospechó desde un principio, como dice el Cha- pulín. Es decir, que buscó hacer la comedia popular latinoamericana

más importante como el in mismo, pero me atrevería a decir que

ese resulta ser el agregado de hacer las cosas como uno las siente y las decide hacer. Como dice Rosa Álvarez Berciano en su libro La comedia enlatada, “Cada comedia es lo que aporta, su originalidad, su novedad, pero de la misma manera es también, o mejor, lo que la desmarca de sus predecesores.” 131

Al preguntarle a Roberto Gómez Bolaños sobre su éxito y su ins- piración, contestó (complementado siempre por Florinda Meza) que todo es fruto “de la dedicación, uno se mete en su trabajo y cuando lo hace hasta el fondo van saliendo las cosas (…) Edison dijo que la genialidad depende de uno por ciento de inspiración y 99 porciento de transpiración (…) la dedicación hace que salgan forzosamente las cosas. Trabajo mucho y ahorita lo estoy haciendo.” 132

La verdad escuchar esto me hace pensar que sí, evidentemente uno debe tener un don, cierta habilidad para hacer las cosas, pero también esa habilidad no serviría por sí sola sin el esfuerzo de

“TODOS MIS MOVIMIENTOS ES-