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CHESPIRITO Y LA CHISPOTEADA DE LO POPULAR-MASIVO EN

TELEVISIÓN

29Monsalve, J. A. (2009, Octubre 30), entrevistado por Ávila, L. Bogotá. 30

Gracias, muchas gracias: Homenaje a Roberto Gómez Bolaños. (2009, 4 de Julio), [emisión por televisión], Rincón, A. (dir.) Bogotá, RCN Televisión.

35 adquieran valor cómico y cultural en la globalidad de la televisión.

“Siento que el Chavo del 8 puede ser el Mickey Mouse de Latino- américa (…) En unos estudios americanos hicieron investigaciones

del impacto de personajes icticios. El único que le gana es Mickey.

El Chapulín Colorado está empatado con el Pato Donald.” 31 Entender a Chespirito es un asunto latinoamericano: aunque sus personajes son construidos con caracteres universales, no se puede negar que el goce absoluto se obtiene en América Latina, en donde se vive el lenguaje y el idioma en su máxima expresión; y en donde se puede percibir sin mayor mediación (traducciones, adaptaciones) y con más pureza el fenómeno Chespirito.

Esta introducción bastante teórica y algo maniquea, que no es cosa nueva, pretende dar bases para hablar de una televisión latinoa- mericana y de su permanencia. Si algo permanece debe ser porque

es bueno, pero la caliicación de bueno o malo viene a carecer de juicio de valor así nomás. Es menester entonces iniciar airmando

que la comedia de Chespirito tiene permanencia porque hace parte de eso, de esa memoria colectiva que como Los Beatles ha sufrido ese tránsito de lo popular a lo masivo, salvo que estas comedias han contado con la grandísima ventaja de habitar el mágico mundo de la televisión, aquella pantalla eternizante.

“(Chespirito) hizo una cosa que es la que pretenden todos los que

hacen libretos y hacen humor, pero casi nadie logra ese efecto y terminan miando fuera del tiesto por meter sus intereses persona- les y su ego más que otra cosa. Es sintetizar y concretar el tuétano de la identidad latinoamericana desde la perspectiva del pueblo, cubrien- do todas las clases posibles pero con énfasis en la clase media, que es

una clase difícil de deinir y difícil de concretar en textos, libretos y

argumentos”. 32

En los inicios de los 60 en Latinoamérica se empezó a hacer más televisión que cine, también como parte de un fenómeno económico heredado del ideal de instantaneidad de la televisión: sucesos para

la familia, de forma rápida y precisa, reconirman lo que en alguna

oportunidad el teórico Marshall McLuhan predijo y que el mismo Roberto Gómez Bolaños en su libro Sin querer queriendo menciona.

“LA TELEVISIÓN (así: con mayúsculas) acercaba los lugares más remotos; y lo que acontecía en Australia sería contemplado simultáneamente en París, México, Buenos Aires, etcétera. Las noticias podían ser positivas y alentadoras (como la del viaje a la luna) o aterradoras y tristes como había sucedido seis años antes con el asesinato de John F. Kennedy. Lo que ya no tenía lugar en el mundo era el aislamiento, ya que, desde muy poco después de su arribo, la TV dejó entrever que muchas transmisiones se con-

vertirían en presas que serían disputadas por las ieras mundiales

31Gómez Fernández, R. entrevistado por D´Artigues, K. (2001, Agosto), “El Shakes- peare chiquito”, en Revista Gatopardo, Vol. 16, p. 134. 32Valderrama, G. (2009, Septiembre 9) entrevistado por Ávila, L. Bogotá.

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de la comunicación. Y, en aquella ocasión, México no fue la excepción, pues Telesistema Mexicano y Televisión Independien- te de México entablaron la lucha por tener el mayor número de televidentes.” 33

La Sitcom o comedia de situación televisiva puede llegar a ser muy económica y creativa, pero esas condiciones funcionan siem- pre y cuando se esté dispuesto a perder mientras se arriesga. Es una

airmación que suena muy maturanesca (apelando a la intervención del técnico de fútbol chocoano Francisco Maturana, quien sostiene que perder es ganar un poco) pero bastante plausible en cuanto

a producción de televisión se reiere: Roberto Gómez Bolaños se

arriesgó, o mejor se arriesgaron con él; cuando después de triunfar con guiones para radio, sketches y escritura publicitaria, Sergio Peña, productor del programa que había iniciado a Chespirito en el ámbito televisivo (Sábados de la fortuna), le ofreciera la oportuni- dad de tener un espacio propio de televisión de media hora en donde podría dar rienda suelta a su reconocido Los supergenios de la mesa cuadrada. Este fue el inicio del programa número uno de la televi- sión humorística, que más adelante sería bautizado Chespirito.

La castellanización de Shakespeare pero en diminutivo, esa es la descripción que el director de cine Agustín Delgado le dio a Roberto Gómez Bolaños cuando este le increpó acerca del sobrenombre que

le había puesto. Tengo que confesar que esta explicación se la tuve que dar a mi papá hace algún tiempo; no lo culpo, ni culpo a nadie

por ignorar el origen, pero esto reconirma que al público en general

no le interesa estudiar a fondo este tipo de fenómenos culturales: a veces simplemente queremos el goce que nos proporciona el llegar a casa a ver un programa que no nos haga pensar más de la cuenta, sino que sencillamente ofrezca diversión y risas para luego dejar el

camino abierto a quien quiera relexionar y sacar conjeturas de los

elementos vistos.

Rosa Álvarez Berciano es una española que se ha tomado el trabajo de estudiar el hecho de la sitcom y su evolución social, ofre- ciendo una interesante visión de dicho asunto:

“La sitcom no fue resultado de una crisis o ineptitud para imitar, sino un cambio dictado por una reconceptualización del público de interés para los anunciantes, lo que generaría la irrupción de la comedia social de Norman Lear en los setenta (All in the famlily, la reina de la casa) que convirtió a los hogares norteamericanos en pequeños parlamentos y llevó a la comedia dramas como la guerra de Vietnam, el aborto y la menopausia.” 34

La Latinoamérica de la época relejaba en sus televisiones lo que

se estaba viviendo en sus calles, sus parques, sus espacios comunes. México en 1968 sufrió un duro golpe cuando en el mandato del Pre-

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Gómez Bolaños, R. (2006), Sin querer queriendo. Bogotá, Aguilar, p. 196. 34

Álvarez Berciano; R. (1999), La comedia enlatada. Barcelona, Gedisa, p. 10.

37 sidente Gustavo Díaz Ordaz acribillaron a un movimiento estudiantil

inspirado en el mayo del 68 francés: grupos paramilitares asesinaron a un número todavía no determinado de jóvenes, asunto por el cual se culpó al Presidente Díaz Ordaz, quien entre otras cosas fue el tío materno de Roberto Gómez Bolaños.

Como en todo país latinoamericano, o al menos así pareciera, el humor es el antídoto para alivianar la cruel y repulsiva violencia de los pueblos: nuestras televisiones le apuestan a anestesiar el dolor de las crisis y lo logran, no sin antes someter a las audiencias a sus propias rutinas.

“Lo divertido de Chespirito son los ritos y la ingenuidad aparente, en el sentido de los círculos narrativos que se hacen y se repiten. Chespirito no es para nada latinoamericano. El aporte a Latino- américa es la universalidad: siento que el humor de Chespirito es muy parecido al de Chaplin, o al de Buster Keaton, en donde uno ve situaciones universalmente divertidas: Si tú pones una cáscara de banano en el piso y un señor gordo y despistado va comiendo un helado, se resbala y cae y le cae encima el helado, a uno le da risa, me da risa de solo pensarlo. Eso a uno le da risa en Japón, en el África o donde quieras. Eso es universalidad y eso es lo que tiene Chespirito: una gran universalidad de algo que no necesita tinte político. La risa es algo totalmente universal desde el punto de vista de Chespirito.”35

La comedia televisiva de Chespirito cumple a cabalidad con todo lo que el árbol de la sitcom revela en sus frutos, características es-

pecíicas que no deberían adoctrinarse pero sí valorarse a manera de

guía y no de fórmula. “La comedia televisiva repite en cada episodio la misma situación –variaciones de ésta más o menos ingeniosas-,

que deine el marco en el que se producen los personajes más o me-

nos estereotipados y garantiza la gratiicación del espectador.” 36

35

Salgado, A. (2009, 6 de Octubre), entre- vistado por Ávila, L. 36

Álvarez Berciano; R. (1999), La comedia enlatada. Barcelona, Gedisa, p. 15.

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En esta misma Latinoamérica se ha utilizado una categoría para destacar cuando un comediante tiene, como decimos en Colom- bia, la chispa; esa particular habilidad de hacer reír y producir en las audiencias gracia: la vis cómica. Esa expresión se la escuché a Florinda Meza cuando en su visita a Colombia en junio de 2009, ha- blaba del personaje de Don Ramón, interpretado por Ramón Valdés y fallecido hace ya más de 20 años.

La vis cómica como elemento dentro de la comedia de situación es importante, porque le da gracia al cómico que está representando un rol; pero no lo es todo: la sitcom tiene su éxito es en el contexto cotidiano en donde se ponen uno o varios personajes esquemáticos a

solucionar entornos donde la audiencia puede identiicarse o con-

traidentiicarse: hay identiicación si el televidente piensa que puede resolver el conlicto como el personaje y sufre junto con él; pero tam-

bién hay contraidentiicación cuando el televidente piensa que puede resolver el conlicto mejor que el personaje que lo está viviendo.

La comedia de Chespirito genera una cercanía afectiva con el sentimiento de ternura y diversión al ofrecer esquemas de personajes

torpes que se valen de sí mismos para enfrentar sus crisis.

“Otro género alusivo a la vida cotidiana es la comedia de situa- ciones, género considerado menor a pesar de su gran atractivo de au- diencia; este género, poco estudiado, representa el tomar con humor situaciones cotidianas estresantes en el hogar, la escuela o el trabajo; nuevamente aquí aparece un esquema que desdramatiza situaciones

tensas de la vida cotidiana y reairma la capacidad humana para

enfrentarlas.” 37

No es un misterio que dentro de la cultura latinoamericanista siempre hemos tenido la invisible sombra del hermano mayor nor- teamericano (¿Será que también del Gran Hermano?). Es una marca contra la que los comediantes latinos han tenido que luchar: tratar de examinarlo todo y retener lo bueno en cuanto a términos culturales

se reiere. No hay ninguna intención política ni social detrás de estas

palabras, simplemente son la antesala de cómo en Latinoamérica rea- sumimos, consciente o inconscientemente, el modelo de producción audiovisual norteamericano y por lo tanto el de comedias televisivas. A pesar de esto, resulta atrayente que la comedia de situación de Chespirito, y en gran parte la latinoamericana, traen consigo una

mentalidad especíica en cuanto a formas de producción se reiere. El mismo Roberto Gómez Bolaños menciona en su libro biográico

el concepto de adversidad productiva, que es una noción propia de

NO ES LO MISMO LA CASA SE