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ALGUNAS NOTAS ACERCA DEL PANORAMA MUNDIAL

1. INTRODUCCIÓN

1.2. ALGUNAS NOTAS ACERCA DEL PANORAMA MUNDIAL

El panorama rupestre mundial en enclaves excavados es variadísimo; comprende antiguas construcciones religiosas -muchas conservadas hasta nuestros días- y “colmenas” enteras habitadas en tiempos modernos de orígenes muy antiguos. Vamos a tratar de repasar sucintamente los lugares más destacables, algunos de los cuales

pertenecen a la Lista del Patrimonio Mundial de la UNESCO9, resultando por ello

sobradamente conocidos.

Por su antigüedad y estado de conservación, en Oriente destacan los antros budistas e hinduistas de la India y de China. Sin embargo, en este último país no son sólo destacables las grutas de origen religioso: de hecho probablemente China tiene la mayor masa mundial de población habitando en cuevas excavadas en loess en su región central,

como veremos más adelante10.

las cuevas de Valtierra (en Moyuela, Zaragoza), o las de Peñalver, 30 km. al Este de Guadalajara. Seguramente son muchas las poblaciones que nos hemos dejado en el tintero, pero creemos que la investigaciónalcanza un número suficientemente representativo de lugares, orígenes y condiciones geológicas.

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La lista completa es accesible en http://whc.unesco.org. En lo referente a lugares rupestres (antiguos en su mayoría), hay 15 emplazamientos repartidos por los siguientes países: Afganistán (1 emplazamiento), Arabia Saudí (1), Armenia (1), Bulgaria (1), China (3), Egipto (1), Etiopía (1), la India (3), Italia (1), Jordania (1), y Turquía (1), independientemente de cada sitio protegido pueda abarcar desde un monasterio rupestre aislado (Geghard, Armenia), un conjunto de ellos (las iglesias rupestres búlgaras de Ivanovo), una ciudad (el “Sassi” de Matera), o una región (los monumentos rupestres de la Capadocia turca). Podríamos añadir a esta relación la región de Meteora (Grecia), en cuyos monasterios hay celdas rupestres también.

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De acuerdo con algunas estimaciones, hasta 40 millones de personas podían todavía vivir en grutas excavadas en las regiones de Honan, Shanxi, Shaanxi y Gansu. Yoon (1990)

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Entre los templos indios, los más destacables son los templos y celdas de Ajanta y de Ellora. Se trata de monasterios y celdas de retiro, fastuosamente decorados. Los primeros fueron excavados desde el 200 a.C. hasta el 650 d.C. Recortados en anfiteatros rocosos excavados en los basaltos de la meseta del Deccan, ocultos en zonas selváticas, se descubrieron para Occidente en el siglo XIX; similar es el caso de los templos de la Isla de Elephanta, situada frente a Bombay. Todos los citados pertenecen a la Lista mencionada.

En China son tres los principales emplazamientos históricos de tipo religioso, los tres amparados por la UNESCO: se trata de los complejos rupestres de Longmen, Yungang y Mogao, que destacan por los incontables budas esculpidos en sus paredes. Por ejemplo, en el primero de los tres casos, el risco en el que se abren las oquedades, de casi 1 kilómetro de largo y asomado al río Yi, en la provincia de Henan, alberga unas 1.400 cuevas y unas 100.000 esculturas de Buda de diferentes tamaños. Todo ello en una roca calcárea, no muy dura a juzgar por las excelentes condiciones para la labra precisa de las tallas. Se data el conjunto entre los siglos V y XII.

En las grutas de Mogao se han efectuado intervenciones de consolidación durante los últimos cuarenta años, pues el blando y poco cementado conglomerado en el que se excavan las cuevas tiene serios problemas de estabilidad, debido a las grietas de descompresión que presenta -patología que como veremos es muy frecuente en los antros excavados en escarpes-, y a la severa alteración superficial del mismo. Las excavación de las cuevas, dispuestas en crujías parietales paralelas a los cantiles, ha contribuido al progreso de las fracturas: desde los años 60 del siglo XX se han venido construyendo contrafuertes con los que mejorar la estabilidad global, y las técnicas de consolidación por inyección de silicatos acaso sean una nueva solución a considerar para combatir el avance

de la degradación en el futuro11. En el caso de las grutas de Yungang hemos encontrado

algún resumen acerca de investigaciones en curso, que tratan de delimitar los factores que

afectan a la degradación de las areniscas en las que se asienta el complejo12.

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Wang et al (2007)

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Fotografías 5 y 6. A la izquierda, acceso a una de las cuevas labradas de Elephanta (India). A la derecha, “paisaje con ventanas” de las grutas de Longmen (China). Fotografías ©Francesco Bandarin y ©Federica

Leone, para http://whc.unesco.org.

Diferentes son las iglesias rupestres de Lalibela, en Abisinia, también del patrimonio mundial protegido. La toba volcánica rojiza característica del lugar permitió tallar al menos 11 iglesias monolíticas entre los siglos XII y XIII, mayoritariamente, que albergan todavía comunidades monacales ortodoxas, cuyos miembros moran también en cuevas en los paredones circundantes. Idénticamente al caso de los templos indios, fueron dadas a conocer en forma científica a partir del siglo XIX.

Es en el Oriente Próximo, y en concreto en Egipto, donde se aparecen las primeras manifestaciones del eremitismo cristiano antes del siglo IV, inicialmente

personificadas en San Antonio, como ya hemos dicho13. Del siglo VI deben ser los

monasterios rupestres del Desierto de Esna, abundantes en documentación epigráfica que

ha permitido conocer mucho acerca de sus habitantes14. De mayor antigüedad son los

templos de Abu Simbel, con cámaras faraónicas excavadas en roca.

13Como hemos mencionado antes, San Antonio ha quedado “fosilizado” como el primer anacoreta, y esa

faceta prestigió su biografía, si bien no es descartable que otros anteriores se hubieran retirado a ejercer el ascetismo. No sólo fueron cristianos, también los esenios practicaron este uso. Ver en Egea Vivanco (2005).

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Figura 1. Corte geológico en las grutas de Mogao, en el que se significa además la actuación de consolidación frontal efectuada en los años 60 del siglo XX, mediante muros de

mampostería. Tomada de Wang et al (2007).

Existen también iglesias cristianas de origen siriaco en Irak, en Siria y en general en el curso alto del Éufrates, con monasterios anexos tallados por los monjes: tales son los casos del monasterio de Rabban Hurmuz, o de los de Quruq Magāra, Magāra Sarasat,

Tujar, Qennešré cUšariyya y otros. En el borde la meseta de Kerbala existen cuevas que

probablemente fueron de retiro, denominadas de Dukakin, talladas en capas de margas delimitadas por techo y muro por estratos de areniscas.

La morfología más abundante en estos casos es la de los conjuntos de lauras o celdas asomadas a cantiles, en alineación. Así se presentan también las celdas del

monasterio de Quinnašrīn, en Siria, tallado en calizas blandas15. Esta costumbre de los

monjes orientales es la que pretendidamente se habría extendido hacia Occidente. Hay quien ha estudiado de modo bastante preciso las relaciones entre las manifestaciones rupestres del Alto Éufrates y las del valle del Cidacos, con probables manifestaciones funcionales o tipológicas que permiten establecer puntos comunes, que debieron ser

importados de allá.16

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Algunos estudiados por Egea Vivanco (2005). Ver también Fujii et al (1989) y Molina Gómez (2006).

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Anterior es el emplazamiento israelí del Qumrán, en cuyas cuevas, anexas al monasterio de este nombre, se descubrieron los célebres manuscritos del Mar Muerto.

Fotografías 7 y 8. A la izquierda, iglesia rupestre de Lalibela (Etiopía). A la derecha, conos de rocas volcánicas horadados para habitación de Göreme (Turquía). Ambas fotografías ©Francesco Bandarin

para http://whc.unesco.org.

Posteriormente, y también en tierra de Judá, vivieron hombres retirados al desierto, cuya senda siguieron finalmente comunidades agrupadas en monasterios como el de Mar Saba, el de Martirios, o el de San Jorge. Este último, desde el siglo IV, se asienta según la leyenda en donde estuvo el profeta Elías. El fenómeno de los cenobios rupestres se expandió en muchas direcciones: también en Armenia el célebre monasterio de Geghard –incluido en la lista de la UNESCO- tiene celdas y oratorios rupestres altomedievales.

El ejemplo más conocido de hábitat rupestre antiguo “generalizado” probablemente sea el de la Capadocia turca. Su paisaje más reconocible es el del valle de Göreme: una meseta de materiales volcánicos blandos (tobas, ignimbritas), procedentes del volcán Erciyas, todavía activo, ha sido largamente labrada por la acción hídrica y eólica en torreones, agujas, pináculos o chimeneas de hadas, con riscos de hasta 40 metros -a veces protegidos por un sombrerete de rocas volcánicas más duras-. A estos cantiles se asoma un complejo mundo subterráneo de monasterios, iglesias y celdas.

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Las primeras iglesias (“kilises”) debieron ser labradas por cristianos antiguos, en

torno al siglo IV, si bien la mayoría de los emplazamientos son del siglo IX en adelante: Tokali, El Nazar (siglo X), Barbara, Sakli (siglo XI), Elmali y Karanlik (siglos XII al XIII), etc. También en el valle de Zelve hay iglesias, y la ocupación humana de cuevas ha subsistido hasta bien entrado el siglo XX.

En la misma Capadocia, en la provincia de Nevşehir se encuentran otros enclaves sorprendentes por sus dimensiones: así, la ciudad vieja de Derinkuyu (la mayor de las 37 ciudades subterráneas abandonadas en la región) podría haber dado abrigo hasta a 10.000 personas, en unos 20 niveles subterráneos excavados en tobas volcánicas muy estables. Probablemente era una de las ciudades citadas en la Anábasis de Jenofonte cuatrocientos años antes de Cristo. Es probable que estuviese conectada por una galería de casi 9 kilómetros con la vecina Kaymakli, cuya ocupación en planta es del orden de

2,5 km2. Probablemente el apogeo de estas ciudades es altomedieval, cuando se

convierten en refugios frente a las cada vez más frecuentes invasiones musulmanas. También en la vecina Ürgüp y en los pueblos de los alrededores existe tradición rupestre; el paisaje es muy similar al de Göreme.

La expansión de la tradición cenobítica llega también, como hemos dicho, a Armenia. Al Sureste del país, Khndzoresk y Goris tuvieron también habitación rupestre hasta los años 50 del pasado siglo. Al menos en la segunda, las excavaciones parecen haberse desarrollado en un paisaje similar al de la Capadocia turca, labrado a costa de rocas volcánicas blandas. También en Kandovan (pequeña población iraní de apenas 700 habitantes situada cerca de Tabriz, en la región noroccidental del país colindante con Armenia) sigue existiendo un grupo rupestre cuyas modestas viviendas se abren en similares morfologías de chimeneas y pináculos labrados a costa de parecidas formaciones volcánicas. No conocemos más datos acerca de posibles influencias antiguas similares a las armenias.

En esta misma área menciona Jenofonte pueblos trogloditas: aunque es difícil concretar más, su ejército pasó al Oeste del Lago de Van, por las actuales provincias

turcas de Mus y Erzurum, buscando el Mar Negro17. Así pues, el uso de excavar cuevas

17 Jenofonte, Libro IV, V.1 (25). Describe una aldea de casas subterráneas en la que toman aposento los

soldados de Polícrates de Atenas, cuando el ejército, perseguido por el sátrapa local, penetra en territorio de los faisanos. El lugar, indeterminado, se encontraba en la antigua Armenia, en actual territorio turco.

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para habitación era cuando menos anterior al paso del griego y los restos de la hueste de los diez mil.

Algo más al Este, es conocido el sitio rupestre de Bam, cuyas esculturas de Budas, alojadas en hornacinas decamétricas labradas en cantiles, y rodeadas de cuevas de santuario, desaparecieron trágicamente hace pocos años, demolidas por orden del régimen talibán de Afganistán. Pertenecían también a la Lista del Patrimonio Mundial de la UNESCO.

También en Georgia hubo monasterios rupestres medievales. De gran belleza es el emplazamiento del Monasterio de Vardzia, en el que se agrupan celdas e iglesias rupestres (algunas de ellas de bóvedas policromadas). Al menos trece niveles de cavidades, asomadas a un risco de medio kilómetro de longitud, componen el emplazamiento, que es probablemente el más conocido de dicha región (Vardzia – Oloda), en la que hay otros grupos rupestres de habitación, como las cuevas de Vanis, de Jolda, etc. El monasterio referido debió de construirse hacia el siglo XII, y se mantuvo activo durante unas cuatro centurias.

En el caso de Grecia, ya en el siglo XII debían existir del orden de 200 monasterios en la región del Monte Athos, donde debía estar muy extendida la vivienda de eremitas en cuevas retiradas, y a partir del siglo XIV se puebla de cuevas y

monasterios –varios de ellos rupestres- la región de Meteora18.

Más tardíos son los monasterios rupestres de Ivanovo, en Bulgaria, tallados en calizas de los riscos anexos al río Rusenski Lam, y dotados del mismo nivel de protección global que venimos indicando en otros casos. Aunque conocidos principalmente por sus frescos, existieron decenas de iglesias y edificios de habitación, excavados desde el siglo XIV. No son los únicos en ese país. Al Sur de los Cárpatos, en Rumanía, existe alguna iglesia del siglo XIII también, excavada en areniscas oligocenas, y decorada al fresco,

como tantos de estos santos lugares19.

Por supuesto, y en Oriente Próximo, no debemos dejar de mencionar el extraordinario ejemplo de Petra, en Jordania. La ciudad, cuya imagen es mundialmente famosa, fue capital de los nabateos desde el siglo VI a.C., y posteriormente ocupada por

18 Molina Gómez (2006), págs. 654-655. La región de Meteora también está en la lista del Patrimonio

Mundial de la UNESCO, no tanto por su patrimonio rupestre, como por su excepcional “paisaje humanizado”, que une el interés de sus formas geomorfológicas a los aéreos emplazamientos de sus monasterios, construidos sobre pináculos de areniscas y conglomerados.

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Trajano. Hay formidables ejemplos de fachadas de edificios tallados en la suave arenisca roja, como El Tesoro o el Deir o monasterio, así como múltiples tumbas, que han llegado a nuestros días expuestas a los rigores desérticos que han conferido al lugar esa pátina tan característica, dada a conocer a Occidente por Burckhardt en 1812.

Figura 2. Planta y secciones geológicas de la iglesia rupestre de Corbii de Piatra (Rumanía), excavadas en areniscas, que se deterioran por circulación de agua a través de los sistemas de fracturación

principales. Tomada de Barzoi y Luca (2012).

Menos conocida, pero al parecer también de origen nabateo –como Petra- es la ciudad rupestre de Madâin Sâlih, en el desierto de Arabia, que participa de gran parte de las características de ésta: fachadas monumentales, espacios subterráneos solemnes, y, curiosamente, con similitudes geológicas. Parece labrada en areniscas rojizas, en las cuales aparece todo un catálogo de rasgos geomorfológicos propios de estas rocas y del ambiente en el que están expuestas: rocas fungiformes, pátinas desérticas, pavimentos poligonales, extensos “honeycombs” de erosión, costras superficiales, etc.

Tanto Petra como su émula saudí están inscritas en la Lista del Patrimonio de la Humanidad.

En Italia es muy conocido el Sasso Caveoso de Matera, ciudad de la sureña Basilicata. El Sasso o monte está horadado por múltiples cavidades, excavadas en calcarenitas que no requieren sostenimiento. Aunque la habitación en cuevas en la región tiene precedentes de hasta un milenio antes de Cristo, es a partir del siglo XI cuando empiezan a proliferar los templos rupestres (San Nicolás dei Greci, Santa María de Idris, Santa Lucía, entre otros), de influencias orientales. Algo anterior es la cercana e

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impactante Cripta del Pecado Original, oculta en el cantil de un barranco cercano a la ciudad. En los complejos rupestres hay habitaciones anexas, y, en el caso de Matera, la labra de casas cueva prosiguió a lo largo de los siglos en los dos Sassi (Caveoso y Barisano). Los barrios se convirtieron durante el siglo XX en un extrarradio degradado, felizmente recuperado hoy en día como Patrimonio de la Humanidad.

Fotografías 9 y 10. A la izquierda, parte del conjunto rupestre de Madâin Sâlih (Arabia). A la derecha, vista del Sasso Caveoso de Matera (Italia). Fotografías ©Editions Gelabert y ©Valerio Li Vigni para

http://whc.unesco.org.

Más al Oeste, la densidad del fenómeno decrece, hecha excepción de los dos tercios orientales de la Península Ibérica, que son sobre los que nos extenderemos en capítulos sucesivos. En Francia existen algunas expresiones puntuales de villas trogloditas, como la de Trôo, excavada en una caliza blanda (“tuffeau” o tufa, como se denomina en tantos lugares), cuyas habitaciones rupestres siguen en uso. En el valle del Loira hay otros ejemplos excavados en “falunes”, calizas bioclásticas o conchíferas, como en Rochemenier, o en Dénezé-Sous-Doué. Son medievales. Todos ellos presumen de buena conservación, y se aprovecha esta circunstancia como reclamo turístico.

En la ribera Sur del Mediterráneo encontramos varios importantes focos, en Túnez (Matmata, cuyas expresiones troglodíticas, como hemos visto, parecen tener parientes cercanos en el arco urbano de Valencia), Libia (Nalut, junto a la frontera tunecina), y localmente en Argelia y Marruecos.

Finalmente, en España (aunque no en la Península) encontramos otros ejemplos de población troglodita en Menorca: se trata del casi centenar de cuevas artificiales de

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Cales Coves, utilizadas como necrópolis desde la Edad del Bronce. Están excavadas en calcarenitas messinienses. Y, claro está, en las islas Canarias, en especial en la de Gran Canaria, donde los poblados podrían tener también origen bereber, y haberse extendido su

excavación desde los primeros siglos de la era cristiana20. Hay ejemplos de barrios

enteros, como los de La Atalaya de Santa Brígida, Artenara, Acusa, el Barranco Hondo o el Tablao. Núcleos menores se agrupan en Gáldar, Telde, Arucas o Teror, entre otros, y ya fueron descritos por diversos viajeros antiguos. Según las publicaciones consultadas, alrededor del 80% de las cuevas de Gran Canaria se alojarían en materiales tales como brechas e ignimbritas de los ciclos Roque Nublo y post Roque Nublo, materiales que por

otra parte ocupan un 35% de la superficie de la isla21. El Inventario de Bienes

Etnográficos Inmuebles de la isla censa alrededor de 1100 cuevas. Alrededor de 400 se censaban en el siglo XVIII, y ya los cronistas castellanos del XVI referían la abundancia

de población habitando hipogeos, en Gáldar, por ejemplo22.

Como hemos indicado anteriormente, y cerrando esta exposición, la mayor concentración mundial de cuevas habitadas se da en China: la meseta loéssica central, que

abarca unos 400.000 km2 en cinco provincias diferentes, es el resultado de la acumulación

de espesores decamétricos de limos eólicos pardo amarillentos. Las potencias de la

formación superan en muchos casos los 100 metros y llegan a los 200 metros23.

La habitación de las colmenas excavadas en loess es milenaria. Las cuevas, de acuerdo con la información a la que hemos podido acceder, se agrupan preferentemente en graderíos o bien en torno a patios excavados a modo de gran pozo rectangular, vertical, de unos 6-8 metros de profundidad, al que se abren varias cuevas y que hace de zona común, al modo de las tunecinas cuevas de Matmata y de las similares de Paterna. El clima es en general árido, y los loess suelen ser materiales con muy baja humedad natural, cálcicos, y porosos. Los más antiguos, que son pliopleistocenos, son más densos y estables que los más porosos loess holocenos.

En general se trata de materiales que soportan bien cortes verticales, y de hecho gran parte de los accesos a las cuevas excavadas presentan cortes de este tipo, a veces

20 González Navarro, J. “Introducción. Las cuevas y el patrimonio troglodita” en AIDER (ed.) (2008), pág.

19.

21 Ramón Ojeda, A.A.. “Análisis de la distribución espacial de los bienes etnográficos en cueva” en AIDER

(ed.) (2008), págs. 31-33.

22 Quintana Andrés, P. “La cueva en el ámbito tradicional. Una visión histórica del mundo troglodita de

Gran Canaria. Siglos XVI-XIX” en AIDER (ed.) (2008), págs. 105-121.