2. LOS HÁBITATS RUPESTRES
2.4. CLASIFICACIÓN MORFOLÓGICA DE LOS GRUPOS RUPESTRES
2.4.1. Distribuciones en planta
De modo sintético, las plantas posibles de las cuevas de habitación se agrupan en varios tipos36:
• Viviendas organizadas linealmente. A su vez, pueden aparecer dos tipos,
según el eje de las habitaciones sea paralelo a la fachada o perpendicular a ella. Cuando muy antiguas pueden ser celdas o habitaciones individuales, en cuyo caso la distribución en planta puede ser anárquica. La tipología lineal la veremos distribuida por toda la geografía peninsular. Casos lineales son, por ejemplo, las antiguas Cuevas de los Moros de Lodosa, o bastantes ejemplos en la Ribera navarra, de eje dominante paralelo a la fachada. Distribuciones perpendiculares a la misma encontramos en toda Andalucía, entre otros lugares.
• Viviendas organizadas ramificadamente: primero se excava una pieza de
acceso que sirve de distribuidor, y desde ella se excavan y comunican el resto de las habitaciones. También se pueden identificar estos tipos en áreas diferentes. Un ejemplo típico es el de Villacañas.
• Viviendas organizadas radialmente o perimetralmente en torno a un
distribuidor. Dicho distribuidor suele ser un pozo o recinto excavado bajo terreno natural. Los ejemplos más típicos españoles son los de Paterna (y de otros lugares en su comarca), si bien en Salillas de Jalón encontramos un
barrio de cuevas similar37. Fuera de España ya hemos visto y luego
razonaremos como las viviendas de Matmata en Túnez están emparentadas con las valencianas -y porqué no, con las de Salillas-. También en China hay estructuras de este tipo de organización.
Esta clasificación aplica también a cuevas antiguas de habitación, si bien abundan las celdas poco sofisticadas, como hemos dicho antes, y raras son las plantas complejas, organizadas linealmente en cantiles, como por ejemplo las viejas Cuevas del Castillo de Nájera.
36 Seguimos por su validez la clasificación de Lasaosa et al (1989), págs. 77 y siguientes. Hemos añadido el
ejemplo de la distribución radial (grosso modo), pues la autora citada se refiere a ejemplos andaluces, y sin embargo las cuevas de Paterna y otras no se acomodan con exactitud a estas morfologías.
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En el caso de los grupos de cuevas dedicadas a usos religiosos, ya hemos visto que abundan las habitaciones individuales, y que son los cenobios los que pueden presentar alguna estructura más sofisticada, al albergar no sólo celdas de retiro sino templos y otras excavaciones dedicadas a la vida comunal.
2.4.2. Distribuciones en la vertical
En el caso de las distribuciones en alzado o en sección vertical, podemos distinguir, tanto para las cuevas aisladas como para los grupos rupestres, varios modos de
disponerse38:
• Asentamientos en el plano horizontal: se trata de aquellas viviendas que se
abren en terrenos subhorizontales, mediante la excavación de accesos bajo tierra. En esta categoría se agruparían las viviendas de Paterna, a las que hemos hecho mención, las de Salillas de Jalón, y también los silos de Villacañas. Los huecos de iluminación se abren al recorte del terreno, y en el plano horizontal normalmente asoman las chimeneas.
Fotografías 11 y 12. A la izquierda, Paterna: caña de acceso a una vivienda subterránea, excavada bajo plano horizontal. A la derecha, parecido ejemplo en Villacañas. Fotografías:
Clemente Sáenz, 2004.
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En este caso, seguimos -y modificamos ligeramente- la propuesta de Aranda (2003), págs, 23 y ss. Lasaosa et al (1989), págs. 63-64 hace parecido análisis.
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• Asentamientos en un nivel, en recortes del terreno, o bordes de vaguada: se
suele tratar de viviendas organizadas linealmente. Muchas ventanas y puertas alineadas se aprovechan de un recorte de una “cinta”, en el borde de una vaguada o en el pie de un cerrete, y en muchas ocasiones estas cintas buscan recortar una capa dura que sirva de techo. El recorte tiene no más de tres o cuatro metros de altura, y a él se abren todos los huecos. Ejemplos variados son el de El Romeral, en Toledo, los barrios de San Pedro y La Alcuza de Casas de Juan Núñez (Albacete), el antiguo barrio rupestre de Añover (Toledo), o el recuperado núcleo rupestre de Rojales (Alicante). Parte de las calles de Crevillente se organizan también de este modo, y así era el barrio rupestre de Yepes (Toledo), cobijado bajo la “losa” de calizas del páramo.
Fotografía 13.Aspecto de una organización en un único nivel de viviendas. Casas rupestres de El Romeral (Toledo). Fotografía: Clemente Sáenz, 2004.
• Cuando se superponen varios niveles, encontramos los cerros completos
abancalados, de pendientes más o menos tendidas. Cada bancal puede ser una calle a la que se abren los esquemas lineales de casas cueva. Es el ejemplo más frecuente que hemos encontrado en toda la geografía peninsular: los barrios rupestres de Valtierra, Ablitas o Arguedas en Navarra se organizan así
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(en el tercero de modo más irregular, las calles no son más que trochas). La suave cuesta terminal de Morata de Tajuña, con casas cueva a varios niveles, los núcleos de Tielmes o Carabaña (todos ellos en Madrid), multitud de barrios andaluces (La Chanca almeriense, o los de Gorafe, Zújar, Purullena o Galera en Granada y el propio barrio del Sacromonte), el cerro del Castillo de Calatayud y los núcleos de Urrea o Bardallur (Zaragoza), los barrios rupestres de La Guardia o el emplazado en de Huerta de Valdecarábanos bajo los restos de su castillete (en Toledo), las laderas de Alcalá de Júcar -ésta bastante escarpada-, o Chinchilla (Albacete), o el barrio de Cuevas del Almanzora (Almería) no son más que una superposición de casas más o menos alineadas en calles o aterrazamientos, donde cada vivienda individual necesita su propio escarpe de apertura. A veces estas laderas –pero más raramente- son de materiales de derrubio (como en el caso de Pegalajar, y probablemente en el de Carabaña y parte de Tielmes), por lo cual la protección a base de afirmados, canaletas, vierteaguas, etc, se hace necesaria para mejorar la conservación del entramado subterráneo.
Fotografía 14. Barrio rupestre de Galera (Granada), acomodado a una ladera más o menos modificada para proveer accesos a las viviendas. Fotografía: Clemente Sáenz, 2006.
• Finalmente, podemos hablar de asentamientos en el plano vertical cuando las
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habitual en aquellas antiguas covachas que sirvieron de refugio que en las modernas que forman verdaderas colmenas. Ya hemos puesto los ejemplos de Bocairente y sus alrededores (Valencia), las viejas ventanas de Peralta (Navarra), las cuevas de los anacoretas de Covarrubias o las de Beas de Guadix, pero también aplica el caso a la Cueva de la Camareta de Agramón, a algunas aislados covachones de Castañares y al castillo rupestre de Inestrillas (ambos en La Rioja), las cuevas de Chelva y de Chella (ambas en las sierras del interior de Valencia), etc. También el risco de Tielmes (Madrid) presenta cuevas similares, algunas ya arruinadas. Las Cuevas de los Moros de Lodosa (Navarra) se presentan asomadas a un cantil yesífero en perfecta alineación.
Fotografías 15 y 16. A la izquierda, viejas covachas de anacoretas cercanas a Covarrubias, asomadas a los conglomerados acantilados, que amplian a veces huecos de disolución. A la derecha, entrada a la Cueva de la Camareta de Agramón, en un cantil margocalcáreo asomado
al embalse de Camarillas. Fotografías: Clemente Sáenz, 2007.
A lo largo del texto de esta investigación hablaremos indistintamente de unas y otras. La posición en alzado tiene cierta importancia en la evolución de las patologías, pues las relaciones con el nivel freático, la escorrentía, la aparición de fracturas asociadas a la descompresión en rocas blandas, y otros fenómenos a los que iremos haciendo mención, juegan un papel importante en el devenir del patrimonio rupestre excavado.
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