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Alianzas y relaciones de poder

In document EL ISLAM POLÍTICO EN EL MEDITERRÁNEO (página 101-106)

Hezbolá

Una de las consecuencias de la atomización social y política que caracteri- za al Líbano es que obliga a los actores políticos a negociar y a consensuar sus decisiones. De hecho, es algo que forma parte de la cultura política del país. En este sentido, Hezbolá, aun siendo el actor más poderoso de la escena política nacional, necesita consensuar sus estrategias en este ámbito

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con otros líderes, independientemente de su confesión. Así, dentro del 8M la organización chií tiene como socios a líderes históricos de la comunidad maronita, como Michel Aoun o Suleiman Frangie, y a un amplio elenco de

líderes de menor peso político de diferentes confesiones, incluida la suní13.

La naturaleza de las relaciones que mantiene Hezbolá con sus aliados es claramente circular puesto que no se han articulado buscando un fin pun-

tual14. Esos apoyos le permiten imponer su criterio respetando el marco

constitucional libanés y dan legitimidad a sus decisiones políticas frente al resto de grupos confesionales. En el ámbito comunitario, su gran aliando es Nabi Berri, líder del segundo partido chií, Amal. Esta unión ha hecho que la casi totalidad de la población chií se sitúe dentro del mismo eje político, fortaleciendo mucho la posición de la comunidad nacional. No obstante esta alianza se fraguó más en interés de Amal que en el de Hezbolá. La or- ganización islamista ha ido ganando terreno dentro de la comunidad a costa de Amal desde el mismo momento de su creación. Amal pasó de ser el pri- mer partido chií, con un gran respaldo social, a ser un pequeño partido de notables. Así, después de años de enfrentamiento, Berri optó por garantizar su supervivencia política y la de su partido aliándose con Hezbolá.

En el ámbito regional, es bien sabido que Hezbolá tiene como princi- pales aliados a Siria y a Irán. Hezbolá mantiene una relación muy estrecha con las autoridades iraníes de las que sigue recibiendo armas y financia- ción, y con las que sigue consultando temas de índole política y sobre todo religiosa. Sin embargo, la relación que mantiene con Teherán ha cambiado mucho desde los años ochenta, cuando el Gobierno iraní intervenía direc- tamente en los procesos de toma de decisiones de la organización. En la actualidad Hezbolá goza de autonomía mucho mayor y tiene intereses es- tratégicos propios. En el caso de Siria, la organización chií y el régimen alauí mantienen una alianza que nace del hecho de compartir intereses y amenazas comunes, pero Hezbolá no debe ser vista como un mero peón de Siria porque no lo es. Ahora bien, sin el apoyo de Damasco la organización

13. Los Karame de Trípoli o los Salam de Sidón son dos ejemplos de grandes familias suníes aliadas de Hezbolá. El primer ministro Nayib Mikati no forma parte del 8M como tal, pero fue elegido por la organización para presidir el Gobierno en enero de 2011.

14. Sobre la sociología del poder, véase Izquierdo Brichs (2008); Izquierdo Brichs y Lampri-Sobre la sociología del poder, véase Izquierdo Brichs (2008); Izquierdo Brichs y Lampri- di-Kemou (2012); Lampridi-Kemou (2012).

nunca hubiera podido acumular tanto poder. Presionada por Irán, Siria permitió a Hezbolá mantener su brazo armado mientras forzaba el des- arme del resto de las milicias en 1990-1991, y dejó que la organización asumiera el control efectivo de ciertos territorios del país. Además el ré- gimen de los Assad ha sido fundamental en temas como el abastecimiento de armas para Hezbolá. A cambio, la organización chií ha sido un aliado para su estrategia en Líbano y en la región. En este sentido, la crisis siria y la posible caída del régimen baazista pueden dañar de forma notable a la organización chií.

El resto de grupos islamistas tiene en realidad un peso limitado a escala nacional y sus ambiciones se plantean regional y comunitariamente. Bási- camente aspiran a ir ampliando sus espacios de influencia dentro del orbe suní, lo que genera competitividad entre ellos.

Jamaa Islamiya

Jamaa ha solido establecer alianzas lineales con líderes o partidos de otras confesiones en momentos puntuales como unas elecciones legislativas o municipales. En las elecciones municipales de 1998, por ejemplo, la or- ganización firmó acuerdos preelectorales con líderes cristianos (Hamzeh, 2000). Se trata de acuerdos puntuales con un fin muy concreto y fecha de caducidad. Sin embargo, la organización ha mantenido relaciones estraté- gicas, de carácter circular, con los grandes actores musulmanes del país,

Mustaqbal15 y Hezbolá. Dichas alianzas proporcionan a Jamaa recursos con

los que trata de incrementar su capacidad de influencia en el seno de la comunidad suní. A cambio Jamaa aporta votantes y legitimidad religiosa a Mustaqbal y, en el caso de Hezbolá, Jamaa siempre ha sido un apoyo en la lucha contra Israel y le ha sido de ayuda a la hora de justificar su papel como resistencia nacional. En los últimos años además la organización chií ha tratado de mantener buenas relaciones con otras organizaciones isla- mistas suníes para suavizar la conflictividad sectaria que ha generado su ascenso, y Jamaa ha sido importante en este sentido.

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La familia Hariri ha sido el actor central de la escena social política y económica suní desde que Rafic Hariri fuera nombrado primer ministro en 1992. La familia y Mustaqbal se han presentado siempre como represen- tantes de la sunna, con una visión moderada de la religión. Sin embargo, a finales de los años noventa su ambición por liderar la comunidad en solita- rio llevó a Rafic a estrechar lazos con varios grupos islamistas, muy espe- cialmente con Jamaa. Desde entonces han firmado alianzas electorales en reiteradas ocasiones. Estas alianzas no fueron un problema mientras Hariri fue un aliado más de Siria y mantuvo relaciones relativamente cordiales con Hezbolá. No obstante, la fractura causada en la clase política libanesa tras el asesinato de Rafic Hariri y la salida de Siria pusieron a Jamaa en una situa- ción complicada. Tanto que la organización se abstuvo de participar en las elecciones legislativas de 2005, por primera vez desde el final de la guerra.

Desde entonces la organización ha hecho malabares para mantener am- bas alianzas. Durante la guerra de julio de 2006, la organización suní envió su milicia, Fajr, a luchar contra Israel junto a Hezbolá. Sin embargo, en enero de 2007, una huelga general convocada por varios sindicatos afines al 8M acabó en un enfrentamiento entre seguidores de Hezbolá y Amal y grupos suníes provocando más de una decena de muertos y disparando la tensión intersectaria. En este contexto, en una entrevista concedida al ICG, el sheij Masri aseguraba: «Hezbolá es un buen resistente, pero es un mal político. Ayuda a la división confesional del país (...) Hezbolá se ha con- vertido en la quinta columna al servicio de los intereses extranjeros y eso

no lo podemos tolerar»16. Sin embargo, sabemos que ambas organizaciones

han seguido reuniéndose con asiduidad y que Hezbolá seguía proveyendo armas y entrenamiento a hombres de Jamaa hasta bien entrado el año 2011 (Abdel-Latif, 2008; Daily Star, 13.07.2011). Con todo, durante los últi- mos meses de 2011 parece que las revueltas en Siria han vuelto a tensar la relación entre ambas organizaciones. Después de meses manteniendo un discurso muy ambiguo, Jamaa se ha convertido en una de las voces más críticas con el régimen de Assad en Líbano, ha llegado a convocar varias manifestaciones de repulsa contra los sucesos en el país vecino, ha puesto

16. Entrevista a Ibrahim al Masri, marzo de 2007 (ICG, 2007: 11) (N. del Ed.: traducido del francés).

en marcha dispositivos de ayuda a los refugiados sirios, etc. En este contex- to la organización ha recriminado públicamente a Hezbolá por su defensa del régimen alauí.

Las revoluciones árabes y sobre todo el posible cambio de régimen en Siria pueden alterar completamente la posición de Jamaa. Como orga- nización adscrita a los Hermanos Musulmanes, Jamaa podría verse muy beneficiada por el ascenso de la Hermandad, y del islamismo en general, en toda la región y especialmente en Siria. Parece que históricamente Jamaa ha mantenido relaciones especialmente buena con los Hermanos, turcos, libios y sirios. Según algunas informaciones de la prensa local, a lo largo de la segunda mitad de 2011 estas relaciones se habrían estrechado en un intento de la Hermandad por apartar a Jamaa de Hezbolá para acercarla al

mainstream de la organización. De ahí su cambio de posición17.

Salafismo

En parte por esa ambigüedad de Jamaa tras la salida de Siria en 2005, Mustaqbal buscó nuevos aliados en los sectores islamistas más radicales, incluidos líderes salafistas. Buscaba el apoyo de los sectores más belige-

rantes con Siria y Hezbolá18. En este contexto se produjo la legalización del

grupo radical Hizb ut Tahrir19 (2006) y se otorgó la licencia para la creación

de la Asociación e Instituto para la Guía Islámica y la Benevolencia del

sheij Dai al Islam al Shahhal.

Aunque Mustaqbal nunca ha reconocido públicamente esta alianza, durante las elecciones legislativas del verano de 2005 el partido contó con

17. Fidaa Itani. «Al-Jamaa al-Islamiya: Is the Future theirs?». al Akhbar, 15 de febrero de 2012 y «Hamas and al-Jamaa al-Islamiya: The New MB Look». al Akhbar, 31 de enero de 2012. 18. En el Líbano de posguerra el régimen sirio había limitado mucho la capacidad de actua-

ción del salafismo. Muchos salafistas fueron torturados y encarcelados en las cárceles sirias este periodo. Por otro lado, los salafistas, como guardianes de la ortodoxia suní, consideran a chiíes y alauíes como apóstatas.

19. Se trata de una organización supranacional con influencia en diferentes puntos del planeta. En Líbano está presente desde 1953, pero no ha conseguido una gran implantación. Está considerada una organización terrorista en muchos lugares, también en Líbano hasta 2006. Sobre este tema consultar Alonso Marcos (2011).

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el apoyo de varios grupos salafistas, encabezados por el sheij Dai al Islam Shahhal, lo que le aseguró un buen resultado en el norte del país. Esto supuso

el principio de una alianza que, a pesar de sus altibajos20, se ha ido afianzando

a medida que la tensión entre Mustaqbal y Hezbolá ha ido en aumento. Los salafistas se han convertido en la vanguardia de las movilizaciones protago- nizadas por la población suní, por ejemplo, en los enfrentamientos sectarios producidos tras la huelga general del 23 de enero de 2007, o durante los suce- sos de mayo de 2008. Como ya hemos mencionado, el principal aliado inter- nacional de este sector es Arabia Saudí. El sheij Salem Shahhal y su hijo Dai al Islam están directamente relacionados con la alta jerarquía religiosa saudí. Salem mantuvo toda su vida una estrecha relación con el sheij Abd al-Aziz ibn Abdallah ibn Baz, gran muftí del reino (Gambill, 2007). No obstante, no todo el salafismo ha seguido esta línea. En agosto de 2008 después de dos años de máxima tensión intersectaria y con el eco de los sucesos de mayo aún resonando, Hezbolá firmó un Memorándum de Entendimiento con dos im- portantes personalidades del salafismo libanés, el sheij Hassan al Shahhal y Sawfa Zu’bi. El memorándum pretendía rebajar la tensión intersecaría, pero causó tal conmoción en los círculos salafistas que Shahhal y Zu’bi acabaron echándose atrás en cuestión de días. Con todo, Hezbolá se marcaba un tanto muy importante frente a Mustaqbal. Conseguía penetrar el orbe salafista, po- niendo de relieve su gran pericia política.

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