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5.2.- LIA DE PROYECTOS DE I+D+i

E) ANÁLISIS DEL INSTRUMENTO

Del análisis del número y porcentaje de aprobación de los proyectos en los últimos años se deduce, en primer lugar, que la calidad media de los proyectos presentados es cada vez mayor, lo que queda reflejado en el progresivo incremento de el porcentaje de aprobación, que ha pasado de niveles inferiores al 50% en los años iniciales del Plan Nacional 2004-2007 a niveles del 65,5% en 2008. Hay que señalar que este incremento del porcentaje de aprobación se acompaña de la reducción en el número de solicitudes. Esto es indicativo de una autoevaluación de los investigadores potenciales quienes no realizan la solicitud si no alcanzan unos niveles mínimos de calidad científica.

Expondremos, a continuación, algunos hechos observados que se desprenden del análisis de los resultados de la convocatoria:

• Se ha producido un progresivo aumento del grado de innovación y del nivel competitivo en el ámbito internacional de los diversos equipos financiados en el programa. Tal aumento es, sin duda, resultado de una mayor financiación global, que se ha traducido en una mayor financiación por proyecto concedido y ha permitido, por ello, plantearse objetivos más ambiciosos.

• Existe ya un buen número de grupos consolidados cuya composición se mantiene a lo largo de los años y que lleva a cabo investigación en las diferentes Áreas. Se puede hablar de una comunidad sólida capaz de adaptarse a las líneas de investigación que puedan emerger en el ámbito internacional.

• Se mantiene la participación de mujeres en las diferentes acciones, como miembros de los equipos de investigación y como investigadora principal.

• Las acciones que llevan asociadas transferencia de conocimiento a industrias no son muy abundantes y se dan en áreas muy concretas.

• Es llamativo el elevado porcentaje de aprobación de los proyectos presentados por centros del CSIC en relación con las Universidades Públicas y a las demás instituciones solicitantes.

F) RECOMENDACIONES

F1) Nuevos instrumentos que incentiven la colaboración público-privada

La debilidad más clara del SECTE (Sistema Español de Ciencia, Tecnología y Empresa) es la falta de conexión real y efectiva que, en general, existe entre nuestra capacidad de producción científica y el tejido productivo. Aunque se han realizado importantes esfuerzos, es muy necesario seguir insistiendo en esta línea hasta conseguir que la transferencia de los resultados de la investigación se incorpore de forma definitiva a nuestra cultura de I+D+i. En este sentido, es importante potenciar el desarrollo y explotación de patentes, base de la competitividad tecnológica en los países más avanzados e instrumento esencial de explotación del conocimiento.

La estabilidad de la financiación y el acercamiento de sus niveles a los de los países más desarrollados de la UE constituyen otro reto ineludible. Pero es fundamental conseguir también una mayor participación del sector privado en el mismo. En esta línea, resulta clave la mejora de los instrumentos de colaboración y asociación del sector privado con los Organismos Públicos de Investigación. Asimismo, la transferencia de los resultados de la investigación fundamental requiere coordinación entre administraciones, ya que constituye uno de los polos de atención tanto del Plan Nacional 2008-2011 como de los Planes estratégicos de las comunidades autónomas, OPIs, Universidades, así como de la oportunidad de negocio de la empresa privada.

Con respecto a la coordinación, los gestores deben desempeñar un papel esencial como aglutinante de los agentes públicos y privados en el seguimiento de los proyectos, evaluación de los resultados, realización o encargo de tareas de prospección y de recomendaciones a las convocatorias futuras y los propios agentes, fomentando la sinergia y la difusión y transferencia de los resultados.

Se deberían incentivar las convocatorias de infraestructuras que posibiliten el reemplazamiento del material obsoleto. Las universidades carecen, en general, de tales posibilidades lo que podría hacer inútil una inversión en equipamiento. Se ha observado un importante envejecimiento y obsolescencia en los equipamientos de tamaño medio (<300,0 k€) que ya tienen unos 15 años de antigüedad. En muchos casos la reparación de los mismos es

difícil o incluso imposible por estar ya descatalogados.

Además, y esto es un problema complejo, muchas opciones que eran casi prototipos cuando fueron adquiridos los equipos, son actualmente rutinarios, y su uso es exigido para que un artículo pueda ser aceptado en las revistas internacionales de más prestigio. Por otro lado, habría que reflexionar sobre qué tipo de equipamiento debe estar reservado para Centros de Apoyo Centralizado. Equipos que tenían este carácter hace unos años, hoy día son habituales en grupos individuales en Centros de investigación europeos, americanos y japoneses.

Las comunidades autónomas poseen programas propios de apoyo a la investigación. Sería recomendable una coordinación con las mismas para perfilar mejor las temáticas y optimizar los recursos. Esto debe incluir los programas de formación, es decir, las convocatorias regionales de becas de doctorado.

Para evaluar proyectos se recomienda no solo juzgarlos en su propio contexto, sino en un ámbito más amplio que incluya la trayectoria del grupo. Se debería evitar la excesiva numerología en las evaluaciones, que es siempre útil pero más cuando se acompaña de una interpretación adecuada. El seguimiento debe usar criterios homogéneos para proyectos aprobados en las distintas convocatorias, y evitar, así, posibles duplicaciones de gastos.

Es muy importante tener en cuenta el cambio paulatino que se está produciendo en algunas instituciones hacia modelos de grupo, habituales en países anglosajones, basados en pocos EDPs permanentes. Estas estructuras de grupo deberían contemplarse en función de la calidad intrínseca de los proyectos y de los logros previos conseguidos por los investigadores.

Se debería evitar una complicación de los trámites de justificación de gastos que podrían causar problemas a la productividad de los equipos. También es recomendable controlar las peticiones de traspaso de financiación de un capítulo a otro y sólo autorizar las bien justificadas. Hacer un presupuesto adecuado, con un buen balance entre objetivos y gastos, es un mérito de un proyecto bien planteado. No es recomendable financiar proyectos con grandes recortes en el presupuesto.

En el caso de que un proyecto pudiera ser clasificado en varias áreas a la vez se debería llevar a cabo una evaluación transversal, en una comisión nombrada para tal fin. Ahora bien la excesiva variedad temática de los proyectos multidisciplinares dificulta la tarea de tales comisiones. En la medida de lo posible se recomienda que se proporcionen evaluaciones desde el programa al que el proyecto fue destinado inicialmente. Los expertos de tal comisión deberían ser científicos con gran experiencia, debido a que la mejor ciencia multidisciplinar debe hacerse desde los ámbitos de excelencia de las diferentes áreas que intervienen. Este tipo de evaluaciones transversales debería igualmente aplicarse en aquellos subprogramas, en los que se incluyan proyectos con disciplinas propias de otros subprogramas. Contemplar estos hechos se hace, también, necesario en proyectos con contenido en instrumentación.

En el procedimiento de gestión de los proyectos es importante, con el fin de facilitar la labor a los investigadores, mantener los mismos plazos de solicitudes en las convocatorias de cada año. También se requiere una labor de adecuación permanente de los cuestionarios de evaluación a las vicisitudes que puedan presentarse de modo que se transmitan informes cada vez más precisos.

el IP, que podría llevar a cabo gran parte del trámite. Así se conseguiría una mayor agilidad en la convocatoria y se podría competir en mejores condiciones para conseguir a los mejores candidatos. Se han observado problemas en la obtención de visados para los familiares de los investigadores extranjeros que han obtenido contratos de investigación (especialmente los de países de procedencia no miembros de la Comunidad Europea). Se deberían hacer trámites con el Ministerio de Asuntos Exteriores y el Ministerio de Trabajo y Seguridad Social para ofrecer soluciones más ágiles y evitar la renuncia de los investigadores a los contratos.

Se ha observado que algunos grupos participan en proyectos europeos con una temática similar a la de los proyectos de investigación de los diferentes programas del Área. Con el fin de aprovechar el potencial en investigación que la UE posee sería conveniente una coordinación estrecha con el área de proyectos internacional. De este modo se podrían canalizar mejor las necesidades de los grupos y aunar los esfuerzos de la comunidad española para conseguir mejores resultados en los programas europeos.

Las Jornadas de Seguimiento de los proyectos son un instrumento muy útil para pulsar el grado de cumplimiento de los objetivos que se plantean los diferentes grupos que participan en los programas. Sin embargo, su aplicación es muy irregular. En algunas áreas temáticas se hace a la mitad del proyecto; en otras se hace al final; y en otras simplemente no se hace. Es conveniente seguir potenciando su celebración y unificar criterios.

F2) Objetivos a alcanzar en sucesivas convocatorias

El Plan Nacional de I+D+i 2008-2011 supone un salto cualitativo en diversos aspectos esenciales para alcanzar la madurez del SECYT. Su desarrollo eficaz requiere fortalecer el trabajo de gestión-evaluación-seguimiento-prospectiva, para lo cual resulta fundamental disponer de un instrumento dotado de los resortes y organización necesarios.

Se deben potenciar las figuras asociadas a la gestión de programas y/o acciones (gestores y colaboradores), dotándolas de instrumentos para desarrollar tareas más allá de su papel en el proceso de evaluación de las propuestas. Constituye ésta una necesidad que demanda atención desde hace tiempo, ya que se ha venido produciendo un notable desfase en relación con el crecimiento del SECYT que puede afectar negativamente al desarrollo futuro del mismo. El proyecto, anunciado ya hace unos años pero todavía no materializado, de Agencia de Financiación, Evaluación y Prospectiva de la Investigación puede ser la solución.

Las tareas de gestión de los diferentes programas, que apuntan a objetivos cada vez más competitivos, requieren de una estructura eficaz, con un número adecuado de gestores y colaboradores de alta cualificación profesional, así como de un número óptimo de personal administrativo. La cada vez mayor interconexión del Plan Nacional con los programas internacionales acentúa tal requerimiento.

Un punto esencial para el sistema es el fortalecimiento de la política de recursos humanos, lo que exige la consolidación de mecanismos vertebradores en materia de becas, a nivel tanto predoctoral como posdoctoral, con programas de incorporación de investigadores desde el extranjero coordinados con un sentido realista, para potenciar, renovar y dar una proyección de excelencia e internacionalización a las unidades de I+D+i.

En el Programa de Investigación Fundamental, las becas asociadas a proyectos constituyen el vehículo más apropiado para simplificar la dotación de recursos humanos a los grupos con capacidad demostrada para la

formación de investigadores. Sin embargo, las dotaciones no han evolucionado al ritmo creciente de la calidad de los grupos y sus proyectos, por lo que resulta aconsejable reforzar este capítulo.

La acreditación de los agentes dentro del SECYT constituye otro paso esencial. El establecimiento de un catálogo de investigadores y de unidades de investigación a nivel estatal podría constituir un primer paso hacia una financiación más simplificada, basada en la credibilidad emanada de los resultados periódicos, mediante un seguimiento en base a objetivos y sobre criterios bien establecidos.

Un objetivo clave en el momento actual de nuestro sistema de ciencia y tecnología, que aparece directamente ligado a la necesidad de coordinación, es la creación de consorcios orientados hacia la transferencia y la explotación de los resultados de investigación en los que todos los agentes participantes encuentren su vía de beneficio.

En cuanto a la Universidad, sigue pendiente la necesidad de potenciar el papel de la investigación, a nivel institucional, para que pueda cumplir de manera efectiva el compromiso de colaboración con los otros agentes del SECYT y, en particular, con la Industria. La Universidad constituye un eslabón clave en la generación de conocimiento dentro de la cadena de I+D+i, pero la financiación de la investigación en los presupuestos de las Universidades ha quedado postergada ante la recurrente aparición de necesidades siempre más urgentes. Aunque las razones y la posición de las diferentes universidades presentan algunas diferencias, en general derivan de una proyección fundamentalmente docente y se requiere un cambio de orientación para cumplir con las exigencias del entorno socioeconómico en el marco europeo, en cuanto a capacidades de I+D+i.

En relación con los Centros Tecnológicos, debe incentivarse su papel de potencial transmisor entre universidades y empresas, con una particular trascendencia a nivel de comunidades autónomas. La creación y/o potenciación de Centros o Institutos Tecnológicos con implicación directa del sector empresarial constituye un paso importante en esa dirección.

El sistema de acreditación a plazas está promoviendo el interés en figurar como IP en los proyectos. Se ha detectado que este hecho puede ser un foco de disgregación de los grupos de investigación que debe tenerse en cuenta en las evaluaciones.

F3) Recursos presupuestarios necesarios

Los resultados del proceso de evaluación y asignación de proyectos en este Programa muestran que los recursos presupuestarios manejados han bastado, hasta le fecha, para financiar todas aquellas propuestas que reunían los requisitos de calidad suficientes. No parecen, por tanto, existir, en lo que al Programa en cuestión se refiere, limitaciones a este respecto que hayan impedido la financiación de propuestas que por su interés lo merecían. Esta línea debe, lógicamente, mantenerse.

Sin embargo, en lo que se refiere a la dotación de becas predoctorales adscritas a los proyectos, sí cabe constatar una situación claramente deficitaria en cuanto a asignación de recursos, circunstancia que ha venido afectando de forma negativa a grupos de calidad, con demostrada capacidad para la formación de investigadores, que han visto limitadas sus expectativas por la insuficiencia del presupuesto en este capítulo. Conviene subsanar esta deficiencia, dada la importancia de una adecuada política de recursos humanos para el buen desarrollo de la

actividad de los grupos de investigación y para el sistema en su conjunto.

Los instrumentos de financiación disponibles son adecuados, de probada efectividad a lo largo de las diferentes convocatorias, pero es importante su potenciación, innovación continuada y financiación adecuada capaz de ofrecer soluciones a la rápida y constante evolución de la ciencia actual. De especial importancia en la financiación de los proyectos de investigación son la dotación de personal, aplicable en general a todos los grupos, y el equipamiento científico, sobre todo en el caso de grupos experimentales. El primer aspecto es vital para el crecimiento de los grupos y su implicación en objetivos cada vez más ambiciosos. El segundo es clave para mantener e incrementar la capacidad en desarrollar ciencia experimental, gran impulsora de la innovación en el sistema y clave para generar propiedad industrial, patentes con valor comercial y en general transferencia de tecnología y colaboraciones significativas con el sector público y la industria nacional.

Es importante un aumento de los presupuestos para equipamiento y material fungible, ya sea a través de proyectos o de acciones complementarias. También se precisa un aumento de posiciones posdoctorales, becas y técnicos. Este último es un elemento primordial para el buen funcionamiento de los laboratorios y para evitar que trabajos sistemáticos de puesta a punto deban hacerlo los propios investigadores. Consideramos que las cifras de becarios y técnicos son insuficientes, sobre todo la de técnicos de laboratorio. Los sueldos de los investigadores en formación y del personal de apoyo deben ser competitivos. De lo contrario, la tendencia a la emigración de personal recién formado podría aumentar.

A pesar de la relativa mejora en personal científico y la definición de una carrera investigadora a través del programa Ramón y Cajal y similares, la incorporación de técnicos, en especial técnicos superiores a nuestros institutos y universidades sigue siendo una asignatura pendiente. La relativa indefinición de la carrera de estos técnicos y, sobre todo, la ausencia de recursos en, por ejemplo las universidades, son un problema a superar en nuestro sistema. El programa de formación de técnicos es en este momento difícil de implementar consistentemente debido a su escasez de recursos y a la escasa flexibilidad de la convocatoria.

Sería importante coordinar las convocatorias de las becas FPI y FPU. Incluso parece imperativo que se coordinen con las convocatorias de las comunidades autónomas para evitar que candidatos con buenas calificaciones queden sin beca mientras que otros peores acaben siendo becados. Esto, además, mejoraría la movilidad de estudiantes.

5.2.2.- PROGRAMAS NACIONALES DE PROYECTOS DE INVESTIGACIÓN APLICADA Y DE DESARROLLO EXPERIMENTAL A) INTRODUCCIÓN

El objetivo de estos programas es la financiación de actividades de investigación que exploren la aplicación de nuevas tecnologías en la generación de nuevos productos, procesos o servicios existentes. Comprende la creación de componentes en sistemas complejos que son necesarios para la investigación industrial, en especial para la validación genérica de una determinada tecnología o aplicación de una tecnología.

En estos programas también se financia la adquisición de nuevo conocimiento para elaborar planos, estructuras, demostradores o diseños de productos, procesos o servicios nuevos, modificados o mejorados. Se contempla, asimismo, el desarrollo de prototipos y proyectos piloto que puedan utilizarse comercialmente.

B) FINANCIACIÓN

En las convocatorias de 2008 se solicitaron 4.352 proyectos de los cuales se concedieron 2.040 lo que implica un porcentaje de aprobación del 47%. Llama la atención que este indicador es notablemente inferior si se analiza en términos de la financiación concedida. En efecto, de los 3.450,0 k€ que se solicitaron, sólo se concedieron 697,0 k€, es decir, un 20%. Esto significa que los proyectos aprobados recibieron una financiación muy inferior a la solicitada, lo cual no ocurre en los proyectos de investigación fundamental donde el porcentaje de aprobación en financiación es del 48%. Éste es un apartado que habría que mejorar en futuras ediciones porque lo sensato es que se aprueben presupuestos que sean consistentes con los objetivos y la calidad del proyecto.

En el Programa de Investigación Aplicada, la financiación concedida en forma de subvención fue del 30% mientras que el resto lo fue en forma de crédito. Aunque no hay datos concretos, esta distribución de la financiación puede extrapolarse al Programa de Desarrollo Experimental.

La distribución por autonomías de la financiación concedida se resume en la siguiente tabla.

Se observa un enorme desequilibrio entre las comunidades autónomas que, no sorprendentemente, se corresponde fielmente con el desequilibrio que el desarrollo industrial hay en España. Así, las comunidades de Madrid, Cataluña y País Vasco se benefician conjuntamente de más del 67% del importe de las ayudas mientras que el resto solo son capaces de captar el restante 33%.

En las siguientes subsecciones se presenta un análisis más detallado de la financiación, separando los proyectos de investigación aplicada de los de desarrollo experimental.

B1) Investigación Aplicada

El número de proyectos de investigación aplicada solicitados en 2008 ascendió a 1.619 de los cuales se concedieron 803 (50%). La financiación solicitada fue de 1.364,0 k€ de los que se concedieron 277,0 k€ (20%). En aquellos subprogramas donde el número de solicitantes es inferior (Investigación aplicada aeroespacial e Investigación aplicada en Centros Tecnológicos) el porcentaje de aprobación en términos de capital solicitado versus concedido se sitúa alrededor del 45%. Por el contrario, en aquellos programas donde el número de solicitantes es significativamente mayor, este porcentaje se sitúa entre el 15 y el 20%. Sin embargo si consideramos el porcentaje de aprobación en términos de número de proyectos solicitados versus concedidos, las cifras se mueven entre un 38% (investigación aplicada colaborativa) y un 64% (investigación aplicada aeroespacial). Llama la atención que el menor número de solicitudes presentadas ha sido en el subprograma aeroespacial con un 48% de subvención concedida frente a la solicitada. Por otro lado, el subprograma de Investigación

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