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D. El impacto del MLP en Lavapiés

4. Análisis diacrónico: desarrollo del MLP

En la cronología de proyectos con carácter local, como ya se ha expuesto en el marco teórico, existe una concentración de proyectos del año 2014 con una dimensión crítica mucho más diluida que los anteriores, "Bordergames" y "Un barrio feliz", que abordaban fenómenos socio- políticos concretos que habían tenido lugar en el barrio de Lavapiés, como la inmigración ilegal y la instalación de las cámaras de vigilancia en el barrio. El año 2014 se desarrollan en el marco de los proyectos de mediación-investigación 3 proyectos de carácter local: "En boca cerrada", "Esto no es una plaza" y "Memoria y relato del barrio de las letras", de los cuales el primero tiene como escenario el barrio de Lavapiés. Posteriormente se han desarrollado actividades vinculadas a Lavapiés de carácter más puntual, como el proyecto "cocinas móviles", "esta es una plaza" o otras actividades vinculadas al espacio del Mercado de San Fernando. La lectura que se realizaba de la regresión respecto a la dimensión crítica o conflictiva de los proyectos tenía que ver con dos cuestiones: la polémica y censura del video "un barrio feliz", mostrando los límites de la Administración respecto a un tipo de proyecto que incluye la crítica institucional y la existencia y proliferación de proyectos que ya cubrían la relación entre cultura, crítica y política a raíz de los inicios del 15M.

Laura Fernández, gestora cultural y coordinadora de proyectos del MLP, fue la interlocutora en la entrevista del presente estudio. La cronología y lectura del descenso de proyectos de ámbito local no responde, según la entrevistada, a ningún motivo en particular ya que no existen líneas de actuación o polícas desde el MLP que delimiten el ámbito o el formato de las actividades que se llevan a cabo.

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Al exponer la gradación respecto a la crítica social e institucional implicada en los primeros proyectos locales en contraste con los finales, en los que aún existe crítica pero mucho más sutil, Laura alude al periodo del 2007 al 2013 como un periodo "raro", en el cual la estructura e infraestructura del Medialab poseían unas características muy diferentes a la etapa que se inaugura el 2013 con la continuación del proyecto en el edificio actual, la antigua Serrería Belga.

Resulta significativa la caracterización del periodo pre-Serrería Belga que realiza Laura, y en la que afloran expresiones como "estar en la cuerda floja" para explicar más adelante el hecho de que la inseguridad que durante años ha acompañado el proyecto está vinculada a la incomprensión que existía del mismo por parte de las instituciones y como consecuencia, la falta de apoyo por parte de las mismas. El proyecto "un barrio feliz" aparece como catalizador de las tensiones alrededor del proyecto, con la censura por parte del Ayuntamiento y la oposición del director del MLP de entonces, situación que simboliza una tensión que parecía extinguida entre prácticas artísticas contemporáneas y poder institucional.

Así, el proyecto del MLP ha transitado por diferentes fases hasta su "estabilización" en la localización actual. A continuación examinaremos estas fases a través del relato de Laura y David Rodríguez -también colaborador habitual del MLP desde 2006- para poder diagnosticar el vínculo que ha desarrollado respecto al entorno.

David explica que al MLP se le plantea la necesidad de dotarse de contenido en el momento en el que el proyecto se desplaza al "barrio de las letras". En este periodo, el futuro del MLP era incierto y apuntaba, según David, a su absorción por parte de "Intermediae" -que poteriormente se transformaría en "Matadero"- como un proceso natural, ya que este nuevo equipamiento necesitaba, igualmente, dotarse de contenidos.

Es en este momento, según apunta David, cuando el MLP realiza un giro y mantiene la independencia del proyecto en una nueva ubicación: un sótano del barrio de las letras. Esta nueva refundación requiere un proyecto que podría haber sido entendido de manera local, pero se opta por un espacio que cubra ámbitos que ningún otro equipamiento o iniciativa cubre en ese momento en Madrid, situándose en la intersección entre tecnología, arte, ciudadanía y código abierto.

4.1 Tabacalera, MLP, cultura y procomún

Este periodo resulta especialmente interesante para la investigación porque es el momento en el que se generan alianzas y/o sinergias entre el MLP y Tabacalera, momento que recoge David en la entrevista mencionando el apoyo mutuo entre las organizaciones. Aunque los dos proyectos cuentan con modelos de gestión diferentes, ya que Tabacalera es un centro autogestionado y el MLP forma parte de las instituciones, ambos poseen concepciones similares que los vinculan y han permitido la introducción y difusión de un modelo de cultura más democrático y basado en la participación ciudadana, que es el concepto de procomún aplicado a la cultura, entendiento esta noción como elemento transversal y ámplia de carácter antropológico.

La colaboración entre Tabacalera y MLP se inicia en el 2010, cuando pone en marcha el primer equipamiento. El MLP posee una trayectoria eminentemente teórica que se desarrolla en el "Laboratorio del Procomún", iniciado el 2007 por Antonio Lafuente y que se extiende, según la información publicada en la página, hasta el 2014. Dentro de este entorno de

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reflexión y trabajo se aglutinan diferentes grupos que abordan nuevas vías de gestión de determinados recursos desde un punto de vista colectivo, así como las posibilidades de apertura de los mismos a la ciudadanía. En las líneas de investigación del laboratorio encontramos diversos ámbitos: urbanismo, ecología, tecnología, economía, memoria colectiva, etc...De esta manera, se puede considerar que el MLP había abordado desde una perspectiva más teórica lo que Tabacalera estaba poniendo en práctica en el desarrollo de un proceso de gestión colectiva de un espació común.

Más allá de las colaboraciones entre las dos organizaciones durante este periodo a través de la organización de charlas, debates y actividades que exploran los diferentes ámbitos del procomún, como "pensar en la dispersión", "(Auto) gestión del caos", "Intimidades metropolitanas", "Prosumidores" o "Itinerarios", entre muchas otras, aquello qie trasciende más allá de sus participantes es la difusión de un nuevo modelo para pensar la sociedad que posee justamente algunos de sus ejemplos más claros en proyectos identificados anteriormente por personas entrevistadas. Además de Tabacalera como espacio cultural basado en la idea del procomún, encontramos materializaciones de esta idea en el Mercado de San Fernando o el espacio "Esta es una plaza" en los cuales se ha puesto en práctica el desarrollo de una gestión autónoma a manos de usuarios esquivando la lógica del mercado propia del discurso neoliberal, así como la dependencia respecto a las subvenciones públicas. Actualmente se encuentra en marcha, tal y como apunta David Rodríguez, el proyecto -por iniciativa del nuevo gobierno local- de la cesión de parte del Circo Price a asociaciones culturales y sociales para su autogestión. Lo valioso de los flujos entre teoría y práctica del procomún es que ha llegado a filtrarse en los mecanismos de poder y ceder paso a nuevos conceptos de cultura y de su gestión, basadas en la participación ciudadana.