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A. Análisis de la identidad cultural

4. Identidad cultural: cambios y resistencia

4.2. Casticismo versus multiculturalidad

A pesar de que esta valoración actual del barrio es compartida por una gran parte de los vecinos, el argumentario que hallamos como trasfondo es radicalmente diferente. El discurso de David señala las políticas municipales, el poder político, como el germen de todos los cambios acontecidos en el barrio; la versión de los "habitantes históricos", sin embargo, apunta a la inmigración como elemento clave dentro de los procesos de transformaciäon local. Respecto al ámbito de la cultura, dentro del grupo de discusión y en la entrevista a E8a se tematiza la extinción de las tradiciones populares castizas como las fiestas populares, procesiones, etc...y se vincula a la aparición de nuevas manifestaciones culturales procedentes de otros paises:

G2: Bueno, te habrán dicho que el tipismo de la zona ha desaparecido...que han quitado la Corrala, que era un sitio completamente popular, que había fiestas, había...también algunas veces zarzuela...Había de todo, verdad?

G3: Y ahora nos ponen a los negros. (...)

G2: La Corrala está, pero las fiestas que había.

G3: (con tono irónico) Ahora celebramos África, el Bollywood, ahora a primeros de junio... G2: Pero me refiero, que el tipismo de aquí....

G3: No, no, eso se lo han llevado. Eso se lo han cargado. G1: Las fiestas tradicionales del barrio...

G3: El día de San Isidro había una fiesta de los africanos en la plaza de Agustín Lara, si es que -bromeando- se equivocaron de santo. En vez de San Isidro, era fray ... (nombre ininteligible).

G1: Se han apoderado -si te vale para algo-: se han apoderado los inmigrantes del barrio.

De las afirmaciones de los participantes, se puede constatar que la desaparición de la identidad castiza tiene que ver con la presencia de otras festividades y tradiciones, tesis que queda corroborada por la afirmación final: "se han apoderado los inmigrantes del barrio". Esta visión revela dos implicaciones fundamentales: la primera, y que ya hemos citado con anterioridad, tiene que ver con el establecimiento de un centro y una periferia en relación a la autoridad y los derechos ciudadanos. Los "habitantes históricos" apuntan el hecho de ser parte del barrio antes que los habitantes más recientes como argumento para defender unas determinadas prácticas culturales como actividades de derecho y todo aquello que no proviene de estas, como ilegítimas. La utilización del verbo "apoderarse" resulta significativa por las connotaciones colonizadoras que evoca: "apoderarse" implica habitualmente un acto de apropiación violenta y expresa una cierta sensación de temor respecto a lo que viene de "afuera". La realidad respecto a la inmigración, no obstante, tal y como afirma David, es que constituye un sector muy precarizado y en este sentido, uno de lo más débiles social y económicamente.

Los "habitantes históricos" refuerzan su rechazo respecto a la inmigración culpabilizándola de las acciones criminales que tienen lugar en el barrio (falsificaciones, atracos, droga, etc...) acotando la relación causa-efecto del fenómeno migratorio sin tener en cuenta el trasfondo de marginalidad que se halla tras estas actividades delictivas. Es decir, estableciendo una

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delimitación entre el "nosotros", los que poseen derechos sobre el territorio y los "otros", los que se encuentran fuera de este espacio de legitimidad. Esta visión hegemónica respecto a la inmigración genera rechazo hacia prácticas no conocidas y por tanto respecto al inevitable mestizaje cultural que se produce constantemente en un espacio globalizado como el actual. Respecto al sujeto agente de este cambio, los participantes eluden, en general, el sujeto, lo que genera una cierta indefinición de la instancia a la que se atribuyen estos cambios: "han matado el barrio", "se lo han cargado". Aunque la primera suposición es que este sujeto es el colectivo de emigrantes, posteriormente aparece la Administración como el responsable del proceso de hibridación cultural al poseer la potestad de permitir las fiestas y tradiciones de los inmigrantes. El discurso de los participantes del grupo de discusión presenta unanimidad en señalarse a ellos mismos como la víctimas de la actuación conjunta del colectivo de inmigrantes y la Administración.

Además de los inmigrantes, el grupo de discusión hace referencia a otro grupo que perciben también como elemento "anormal" dentro del barrio y que identifican con los usuarios o colectivos afines a Tabacalera, que son descritos como "gente extrema", "porretas y cabezas rapadas", "son gente que está en contra del consumismo pero luego lleva zapatillas nike", "que no es de gente moderna, sino de gente radical" y los identifican con el colectivo "okupa". La afirmación que realiza una de las participantes (G4) contraponiendo la normalidad al "extremismo" nos proporciona la clave para entender la estructura en la que se basa la delimitación entre "nosotros" y "los otros". Lo normal y lo anormal, donde las anormalidad es la diferencia: otras culturas, otras estéticas, otras formas de vivir y otras ideologías, una diferencia basada en el desconocimiento, tal y como aparece en el curso del grupo de discusión:

G3: "Y lo de Tabacalera... (amb to escèptic)

G4: Y lo de Tabacalera yo no sé...Ahí....No es una asociación en la que la gente pueda reunirse, , ¿verdad? Vamos, a mí me parece así. Pues yo voy y no me siento a gusto.

G3: A lo mejor es falta de información. G4: Pues también...a lo mejor también...

G3: Pues yo entré una vez y a mí me invitaron a un chocolate. Te lo juro que sí. Hace años."Si quieren ustedes venir", a las 19:00..a las 20:00 daban un chocolate, pero digo...cualquiera se toma un chocolate aquí... a ver qué te van a echar".

A pesar de que G3 introduce en el grupo de discusión dudas sobre la percepción del mismo respecto a Tabacalera, sus usuarios y actividades, ella misma evidencia el dominio del escepticismo ante algo desconocido: " a ver qué te van a echar", pese al intento, en este caso, de los usuarios de Tabacalera por acercar el equipamiento a los vecinos.

Si bien no existe un consenso entre los vecinos respecto a la valoración del barrio en la actualidad, sí se puede constatar la opinión generalizada de que la rehabilitación no supuso una gran mejora en el barrio y que no se han dado grandes cambios en un sentido gentrificador. Los "habitantes históricos", no obstante, se muestran de forma implícita o explícita a favor de las dinámicas gentrificadoras:

G4: (...)" parece que está habiendo una pequeña evolución, pero no hacia donde se quiere, porque no es que sea gente moderna normal". (...)

E3a: (...)Han abierto un hotel aquí abajo, ahora quieren abrir uno aquí y no quieren y la gente de...los tontos estos, como yo digo...con los jaleos todos los días: "que no se abre". Me dijo un día uno que no se hacía el hotel ahí, porque iban a subir mucho los pisos. Y yo, "y qué te importa, que suban los pisos?". Ahí hay un hotel y no han subido los pisos, están igual. Pero no quieren, lo quieren para ellos, para tener jaleo y fiestas".

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E2: "Hombre, lo que va al teatro es otra clase. Vienen de por ahí (...)Claro que ha cambiado. Todo lo mejor está aquí metido. Eso cuando viene al teatro, viene otra clase de personas. Educadas. Viene un poquito con la ropa bien limpia, no llevan ropa china, llevan ropa del Corte Inglés".

La afluencia de turismo es descrita, en general, como moderada y se entiende el barrio como zona de paso entre el Madrid de los Austrias y el Reina Sofía, pero no como un área que configura en sí misma una localización de interés turístico en sentido masivo. Uno de los factores señalados es la delincuencia y el ambiente poco seguro que, según los entrevistados, encontramos en el barrio, sobre todo alrededor de la plaza de Lavapiés, a pesa de que paralelemente se describe como uno de los lugares más visitados el fin de semana y las noches por gente joven.

En definitiva y resumiendo de manera breve los elementos que integran el barrio en la actualidad son: la presencia de manifestaciones culturales diversas -valoradas de forma muy diferente por parte de los diferentes perfiles que integran el barrio-, la permanencia de colectivos activistas y de resistencia político-cultural -ejemplificado en el perfil de los usuarios de Tabacalera-, el debilitamiento de la identidad castiza, que se define por uno de los grupos como "típicamente madrileña" -idea que se discutirá en el siguiente apartado- y el fracaso del proceso de gentrificación iniciado con los planes de rehabilitación del barrio, con la consiguiente permanencia de una cierta marginalidad.