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Análisis del poema «Los ríos»

3.4 Análisis de los poemas

3.4.1 Primera etapa: la poética de la autoexploración en «Cosas del cuerpo»

3.4.1.2 La búsqueda de una restitución ante la muerte

3.4.1.2.2 Análisis del poema «Los ríos»

Mi hermana viene por el pasillo del hospital con sus zapatos resonantes, viejos, peruanos. De pronto

alguien hace funcionar el inodoro, y es el río Vichanzao terroso 5 corriendo entre las piedras.

Ah, las heces

curiosidad primera de los médicos. Si fueron impecables habrá curación para ese alguien.

¿Habrá curación para mí, hermana? 10 Si comes tu Kraft-bruhe, tal vez. Los corderos alemanes son como los alemanes: optimistas, y corren

blancos

por los campos verdes. Come.

Y mi graciosa hermana abre el caño 15 y lava el plato, y esta vez es el río Moche, cristalino

y benéfico,

entrando por las heridas d mis costados

abiertas como dos branquias.

Rico ser pez entonces: una sensualidad que me permite 20 este dolor. (41)

La dispositio

Para analizar apropiadamente un poema, es fundamental abordar el título, pues este sintetiza la información más importante que estará vinculada a la cosmovisión del texto lírico. Por un lado, cuando pensamos en «Los ríos», aparece la imagen de corrientes de aguas continuas y más o menos caudalosas que van a desembocar en otras, en un lago o en el mar. Por otro lado, puede asumir el sentido de rejuvenecimiento como también expresa que, una vez empezada una acción, hay que aceptar todas las consecuencias y procurar llevarlas al término. Debemos agregar el sentido relativo al transcurrir de la vida, pues la vida es como el río cuya desembocadura es la muerte. Asimismo, el río podría ser entendido como revitalizador de la vida, cuyas aguas son curativas y purificadoras, y proceden del lugar donde el sujeto encuentra su ser, el cual adquiere un valor sagrado.

A lo anterior, debemos agregar el epígrafe posterior al título perteneciente al poema «I fiumi» (Los ríos) del poemario Da l'allegria de Giuseppe Ungaretti: «Estos son mis ríos». Este verso hace referencia a los ríos que convergen en el espacio donde la voz lírica nació, creció y se desarrolló. Son las fuentes de su tranquilidad y de la memoria, cuyos recuerdos ayudarán a construir su ser e identidad. Pensamos que hay una conexión

muy estrecha entre el epígrafe y la cosmovisión del poema de Watanabe, ya que también encontraremos que la voz lírica halla la calma, esperanza y salud cuando alude a los ríos Vichanzao y Moche, pues formarán parte de los ríos de su vida donde creció y desarrolló su identidad. En este poema, varios de los significados propuestos están relacionados, principalmente, el último. Antes de continuar el análisis, se debe establecer la siguiente segmentación:

 Primer segmento: Aborda desde verso uno hasta verso nueve. En este segmento, vemos ingresar a la hermana —con sus objetos peruanos— de la voz lírica en el hospital extranjero que coincidirá con la aparición del río Vichanzao; por ello, se le otorgará el título «primera llamada al espacio sagrado».

 Segundo segmento: Abarca del verso diez al verso catorce. En este segmento, el alimento se asocia al optimismo y al deseo de curación; por ello, el título es «el optimismo y el alimento».

 Tercer segmento: Comprenderá desde el verso quince hasta el verso veintiuno. Este segmento se caracteriza por el establecimiento del tiempo sagrado sanador de las heridas del enfermo y tendrá como título «el ritual».

La elocutio

Siguiendo con la investigación, usaremos los campos metafóricos establecidos por Lackoff y Jonsonh. En el primer segmento, encontramos, principalmente, el funcionamiento de una metáfora ontológica: Mi hermana viene por el pasillo del hospital /con sus zapatos resonantes, viejos, peruanos. / De pronto / alguien hace funcionar el inodoro, y es el río Vichanzao / terroso / corriendo entre las piedras […]; en estos versos la voz lírica se encuentra en un hospital. Este hecho nos lleva a colegir que padecía de algún mal o dolencia. Por otro lado, en este espacio, interrumpe su hermana quien es

caracterizada por llevar consigo sus zapatos resonantes y peruanos, objetos cuyos atributos culturales se asocian con el espacio de procedencia. Estas características tienen un fuerte influjo, pues con ellos nos damos cuenta que el sujeto lírico se encuentra en un espacio extraño y la hermana, con sus objetos, trae consigo cierta familiaridad que junto con el correr del agua del inodoro —objeto común, profano del hospital occidental— hacen posible sentir la presencia del río Vichanzao (río perteneciente al departamento de La Libertad, Perú). La llegada de la hermana hace posible esta llamada al espacio propio y sagrado.

Por otro lado, encontramos dentro del campo figurativo de la antítesis una ironía: […] Ah, las heces / curiosidad primera de los médicos. Si fueron impecables / habrá curación para alguien […]. Las heces son excreciones corporales caracterizadas por ser las más sucias del cuerpo, pero es materia para la ciencia médica, pues el sujeto lírico indica que los médicos privilegian su valor como elemento para ser analizado con la finalidad de buscar una forma de curar al paciente. Además, indica que, para lograr este efecto, los doctores deben hacer un impecable trabajo en el escrutinio de esta materia. Es una forma de ironizar la labor de los doctores representantes del saber científico.

En el segundo segmento surge una metáfora importante: […] ¿Habrá curación para mí, hermana? / Si comes tu Kraft-bruhe, tal vez […]. La voz lírica manifiesta estar enfermo y su hermana responde que es el consomé de cordero (Kraft-bruhe) el alimento, que podría otorgarle la curación deseada. A continuación, aparece un símil importante: […] Los corderos alemanes / son como los alemanes: optimistas, y corren / blancos / por los campos verdes. Come […]. El cordero, como alimento, tiene atributos que son similares a su consumidor; ello quiere decir que el alimento tiene la capacidad de transmitir sus atributos y, en este caso, hay uno muy particular vinculado a la cultura

alemana, el optimismo. Con lo anterior, la voz de la hermana evidencia que, en el sujeto lírico principal, existe una carencia de optimismo ante su estado y busca mediante el alimento que este atributo, el optimismo, también sea adquirido por él, sin que por ello deje de ser una ironía. Por otra parte, gracias a este fragmento, evidenciamos el lugar posible en el que se encuentran ambos; algún lugar de Alemania lejos del espacio añorado al inicio del poema.

En el tercer segmento, encontramos otra metáfora ontológica: […] Y mi graciosa hermana abre el caño / y lava el plato, y esta vez es el río Moche, cristalino / y benéfico, / entrando por las heridas de mis costados / abiertas como dos branquias […]. Vemos, en estos versos, la aparición del tiempo y del espacio sagrado gracias al ritual realizado por su hermana cuyas manos peruana realizan una operación aparentemente cotidiana: abrir el caño para lavar el plato. Esta operación permite dejar correr el agua, la cual genera la oportunidad para que se manifieste lo sagrado, pues colegimos que ella, por sus características, sería la representante de aquel espacio y la que posibilita su ingreso. Por otra parte, el agua del caño se transforma en las aguas del río Moche (departamento de La Libertad, Perú) aguas que resultan, de alguna manera, sanadoras o reconfortantes para el paciente, pues entran por las heridas de sus costados que son como branquias (símil), como espacios abiertos que pueden comunicar el exterior con el interior del cuerpo como ocurre en los peces, además de servir para la respiración. De esta forma, las aguas del río Moche penetran por su cuerpo y reconfortan al sujeto lírico, pues como afirma Elide «el contacto con el agua implica siempre una regeneración: no solo porque la disolución ve seguido de un “nuevo nacimiento”, sino también porque la inmersión fertiliza y multiplica el potencial de la vida» (Lo sagrado 112).

Finalmente, una personificación aparece en los dos últimos versos del tercer segmento: […] Rico ser pez entonces: una sensualidad que me permite / este dolor. La voz poética se asume como pez debido a la similitud entre sus heridas abiertas y las branquias. Estas heridas representantes del dolor y la enfermedad son las que permiten ingresar las aguas que confortan y generan placer en la voz lírica. Estas no curan sus heridas, pero mejoran su condición cuando se produce una cercanía a este espacio y tiempo privilegiado gracias a las acciones de la hermana.

Los interlocutores

En el texto, aparecen dos locutores personajes representados: el sujeto lírico principal (usa el mí) y la voz de la hermana, que aparece en general como un locutor personaje no representado, pero solo en unos versos cambia su rol cuando se dirige a la voz lírica principal para responder a la pregunta. Ambas voces producen un diálogo directo en señal de reciprocidad como también es importante para hacer evidente la necesidad de reanimar al enfermo, la voz lírica principal. Asimismo, tenemos a un alocutario personaje no representado; sin embargo, no estamos frente a un monólogo, sino frente a lo que llamamos un diálogo interior entre las diversas voces poéticas o polifonía. La inventio

Para abordar apropiadamente la visión del mundo será necesario dividirla en dos aspectos. El primero se vincula al espacio del hospital, el lugar donde habita el cuerpo enfermo, del conocimiento científico y occidental, lugar que ofrece la esperanza de sanación solo que aquel no posee el mismo valor para todos, por ejemplo, para la voz lírica. Además, la labor del médico es criticada y ridiculizada no solo por hurgar en las excreciones humanas, sino porque su ciencia no garantiza encontrar una cura. De forma

implícita, se expresa un reclamo al estar en un espacio ajeno al suyo, al del norte peruano y la zona de confort.

Por otro lado, vemos que el texto entreteje otro discurso vinculado a las tradiciones y al saber ancestral, al espacio familiar del yo poético. Este lugar tiene la cualidad de reanimar al individuo, gracias a su actualización mediante el rito. En este, no se sentirá ajeno. Será el espacio en que el cuerpo confluye con su ser y el entorno, donde puede encontrar los beneficios que la ciencia no le otorga. Lejos de este lugar, el individuo se siente ajeno y desposeído. La lucha contra la enfermedad no solo adquiere aquí una connotación físico-biológica, sino que exige otro valor para que el sujeto pueda sentirse mejor: buscar el espacio que genera identidad y la posibilidad de trascender mediante un saber diferente y propio de las culturas tradicionales ancestrales a la que pertenece.

En los dos últimos poemas analizados, vemos que la voz lírica adquiere consciencia de su condición mortal: el cuerpo no es eterno, su duración es limitada. Sin embargo, ello produce el deseo de seguir viviendo, aunque sea como otra materia. Esta idea será fundamental, pues guiará su trayecto hacia saberes más complejos. Por otra parte, la experiencia corporal ya no será la única fuente para que la voz lírica encuentre su identidad, bienestar y conocimiento; es decir, se abre otro camino hacia el encuentro con el espacio en que el sujeto halla su ser. Gracias al poema «Los ríos» podríamos pensar que se localiza en el norte del Perú, por los ríos Moche y Vichanzao, el sendero hacia la naturaleza.