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2.3 La poesía de los años setenta

2.3.4 La idea de poema integral

Sobre la idea de obra integral, encontramos varios antecedentes en Todas las

sangres de Arguedas o en los 7 ensayos de la realidad peruana de José Carlos Mariátegui, pues buscan la integración de las diversas voces peruanas que fueron por mucho tiempo relegadas por el poder central capitalino.

Por otro lado, Hora Zero dentro de sus propuestas formaliza y plantea la idea de poema integral que junto con la poesía conversacional permitirán la integración de diversos discursos, voces de nuestro contexto socio-cultural heterogéneo y cambiante. Su plasticidad permite que estos discursos confluyan en un solo texto y universo.

Para lograr este objetivo, se propone una ruptura con el plano lingüístico del poema puro y hermético. En este camino, también debe estar incluida la renovación de la sintaxis; por ello, se debe reducir al máximo el uso de la adjetivación y, por otro lado, «se atribuirá la sustantivación a un elemento, cosa o hecho minimizado por intereses anti históricos, llenándolos de contenidos vivos para colocarlos en el plano de la vigencia». (Mora 31)

Asociado al compromiso social, el poema integral debe centrarse en la representación de lo colectivo y su diversidad a partir de la individualidad en un discurso

que permita su actualización. A lo anterior, debemos agregar algunas características que Tulio Mora propone sobre el poema integral:

En resumen, si hay características comunes de este despliegue múltiple de la estética del poema integral serían 1) el equilibrio conflictivo de lo estético “culto” y lo popular-marginal, o abiertamente el rechazo de lo primero por la vigencia del segundo; 2) la poética de la experiencia (“el poema auténtico”); 3) la experimentación; 4) la asociación de diversos recursos (verso, narrativo, ensayístico, dramático, audiovisual, periodístico y otros); 5) la necesidad de nuevos perfiles humanos para hacer más verosímil una nueva subjetividad; 6) la negación del yo lírico diluyéndolo en otros sujetos propios de la poesía dramática o épica; y 7) la fusión de las cuatro fuentes emisoras de poesía: cosmopolita, nativista, mitológica y urbana (Los broches 32-33).

El poema integral, gracias al lenguaje conversacional en la poesía, hacen que elementos disímiles puedan estar dialogando en un texto unificado. Un ejemplo de lo anterior es encontrado en los versos de la sección “2. Armonía del bordado” del poema «Taller artesanal (Relaciones Práctica/Gnoseología)» (65-66) de Taki Onqoy (1993) escrito por Enrique Verástegui:

Tal vez trazó un círculo en su memoria: culo y ojos hermosos, boca, cielo, sol. Duro tiempo sin tiempo del instinto. Aunque no trazó el círculo primero ni leyó las internas proporciones que mi adolescencia amó en el colegio su dura vida brindó al brote de una flor. Aunque no pronunciara el Phi el artesano mas directamente estableció ese valor, no trazó tal vez el triángulo ni sumó la mediatriz con otra y otra mediatriz llegando al mismo centro sin centro de la elíptica que su universo con flores, astros, aves y dioses armónicamente bordó entre un sueño y su hermosura. El universo puro y primitivo-incandescente. No extrajo el diámetro ni sumó la radio pero yo celebro lo perfecto de su trazo y celebro la vieja armonía de su obra.

En este poema, vemos cómo la voz poética compara el conocimiento ancestral y tradicional del artesano tejedor con el aprendido en las aulas del colegio, con la geometría. Sin embargo, los versos no se despliegan para ser analizados únicamente de forma comparativa, sino para decir que el conocimiento del artesano no es el del saber occidental

ni el institucionalizado por los centros de poder; sin embargo, es un conocimiento que logra aprehender el universo.

El artesano, gracias a su conocimiento ancestral, adquiere un saber que es de un valor universal, pues, aún sin saber sobre geometría, puede usar sus valores y trazos en la vida real y en su bordado, los cuales le permite llegar a la armonía. La voz poética está presente para alabar el conocimiento universal y la labor ancestral del tejedor; dicho saber será considerado como superior al occidental.

Esta característica no pertenece únicamente al grupo Hora Zero, sino que es usado por diversos poetas como Watanabe, uno de los más destacados. Por ejemplo, un texto representativo es el poema «La tejedora» de Historia natural (poesía 170):

Mirando

a la muchacha que teje en telar de cintura me aprieto

solitario y concupiscente

contra la yerba que crece en esta colina de mi pereza. Mi oído

cree escuchar

el chirrido de la tierra girando sobre su eje. Si en alguna parte suena, sería aquí.

Y entonces recuerdo el globo terráqueo de escritorio donde jugaba

a buscar un lugar para vivir, apuntándolo con el dedo, al azar.

Tu teoría, Copérnico,

explica la alternancia del día y la noche, mientras los hombres buscamos en la tierra

un lugar para vivir.

La tejedora intercala la lanzadera

entre las mil hebras del telar, y ya se puede ver la figura que realiza:

un colibrí

frente a la flor del floripondio. Su mano

cogiendo la lanzadera que parece puñal insinúa

otro movimiento, el que puede herir, pero no este es un lugar apacible

y todo se mueve con bondad.

¿Sería posible, Copérnico,

sumar los movimientos de su mano con los infinitos otros de la misma índole y hacer uno solo

para que la vida que gira sobre tu teoría sea rápidamente bella

como en este tejido de Cajamarca?

En este poema, la voz poética intenta establecer un diálogo con Copérnico a quien se dirige para desmitificar su aporte al conocimiento occidental y al saber científico oficial. La finalidad es valorar el saber ancestral, mítico y vivencial de la tejedora de Cajamarca.

La voz lírica discute el valor de la teoría de Copérnico, pues, mientras este hace un aporte a la ciencia y al saber abstracto, los hombres luchan y buscan un espacio para vivir en concordia. Por otro lado, el saber de la tejedora se asocia a la armonía y equilibrio que puede establecer con su entorno. Ella hace la vida más apacible y los elementos que idealiza son los que están en la naturaleza que plasma en su bordado.

El dialogo entre las dos culturas establecido en el poema, principalmente en los últimos versos, tiene una finalidad humanitaria. Si bien a lo largo del texto la voz poética critica al saber copernicano, también aboga por que el desarrollo de la ciencia implique el desarrollo armónico de la humanidad e involucre al entorno natural. Lo interesante es que Watanabe posibilita el diálogo entre dos sistemas culturales muy diferentes y propone la unión de ambos para construir un proyecto basado en la solidaridad y para la comunión entre los hombres.

Las características propuestas que vinculan a los poetas del setenta con Watanabe fueron necesarias para establecer asociaciones, pero también permitirán visualizar cuáles son aquellas que garantizan la originalidad del poeta. Algunas de estas, serán desarrolladas a continuación.