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CAPÍTULO III ESTUDIO DE LOS GRUPOS CONSONÁNTICOS : PRUEBAS EXPERIMENTALES

1.3 Clasificación de los errores en la pronunciación de

1.3.2 Análisis de los resultados

A la vista de los resultados, podemos decir que existe una alta propensión al error de elisión en el habla de los estudiantes del G1-Y6, siendo este incluso más del doble que el segundo más común (el error de ensordecimiento). Este se manifiesta de modo diferente según el número de segmentos y la posición en el grupo. En términos generales, y hablando siempre de los segmentos más comunes, la variabilidad del fonema afectado en posición inicial es mayor que la del segundo, tercer o cuarto segmento. Bien es cierto que las elisiones del primer elemento en los grupos de tres fonemas no son representativas, pues se dan en un bajo porcentaje (11,53%), y todavía menor (3,70%) con respecto al total. Las tres consonantes, /d, k, v/, se articulan en zonas diferentes (alveolar, velar y labiodental, respectivamente) y parecen no presentar muchas similitudes entre sí, excepto que /d/ y /k/ son ambas oclusivas, aunque la primera es sonora (rasgo que comparte con el fonema fricativo /v/) y la segunda sorda. Esto quiere decir que encontramos fonemas identificados como erróneos que no presentan rasgos articulatorios comunes.

Todos los grupos en los que se ha producido el error se dan en los límites léxicos, en la transición de una palabra a otra: /dθr/, /ktð/ y /vpl/. El primero, encontrado en stayed three /ˈsteɪd ˈθriː/, afecta a la alveolar /d/. Sin embargo, debido a la influencia de /θ/, esta requiere que la articulación tenga lugar en la zona dental para terminar produciendo la fricción que corresponde a la articulación del fonema fricativo. En

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principio, puesto que el fonema español /d/ es dental, no debería presentar grandes complicaciones por sí solo. De hecho, la secuencia /dθ/ es posible en español (abad

ciego /aˈbad ˈθiego/). Podemos pensar entonces que la causa se debe al tercer segmento,

/r/. Aunque el error no se produce en este, es posible que la producción del grupo completo conlleve problemas en la pronunciación, al no existir en español. Ante tal situación, la relativa inestabilidad de las alveolares hace que se elida dicho fonema. A pesar de estar en posición inicial de grupo, este se encuentra cerrando palabra, por lo que, inconscientemente, se realiza como un fonema en posición final. La elisión de la velar /k/, por otro lado, responde a razones diferentes. Esta se advierte en liked the /ˈlaɪkt ðə/, y también afecta a la alveolar /t/ ([ˈlaɪ ðə]). Como sabemos, si el hablante hubiera pronunciado la velar /k/, la elisión de /t/ no sería un error, pues aun eliminando el rasgo fonético de pasado, es permisible en el habla fluida. Sin embargo, al eliminar ambas, el error afecta a las dos y no podemos saber si la elisión de /t/ tiene influencia sobre la elisión de /k/ o si el proceso se produce a la inversa. A nuestro juicio, teniendo en cuenta que el error se comete entre palabras, resulta lógico que este implique a las consonantes oclusivas, pues estas representan los dos fonemas que cierran palabra. Visto de este modo, la elisión podría ser justificable. Por otro lado, carecería de sentido omitir una consonante aislada que abre palabra (/ð/). El último grupo, /vpl/, se encuentra en la secuencia of places (/əv ˈpleɪsɪz/). Es cierto que /v/, al anteceder a una consonante sorda, podría ensordecerse. No obstante, no podemos trabajar sobre esta hipótesis ya que no ha habido ningún tipo de realización de este segmento. Así, la complicación puede ser causada por la inexistencia de este fonema en español. Sabemos que el grafema <v> forma parte del sistema ortográfico de la lengua materna del estudiante, pero su correspondencia fonológica es /b/, la cual difiere de la del inglés, /v/.

Uno de los fonemas que se ven afectados en posición inicial también lo hace en posición intermedia. Se trata de la velar /k/. Dicho error se identifica principalmente en los grupos /ŋkð/y /ŋkd/. La característica compartida en ambas secuencias es que el fonema /k/ sigue a una nasal. No hay combinación posible en la que las reglas fonotácticas del español permitan la producción del grupo completo. En español, [ŋ] se da como alófono de /n/ delante de /g/ o /k/ y, aunque no se da en posición final de palabra, sí aparece en posición interna (manco ['mãŋko]). La diferencia estriba en que, en español, [ŋk] ha de pronunciarse en posición intervocálica, mientras que en inglés,

como muestra el ejemplo, puede unirse a otra consonante. Cuando esto ocurre, el habla del estudiante presenta dificultades y se hace más propensa a la elisión consonántica. Resulta revelador que en el 85,71% de los casos en los que se ha elidido la velar /k/ le precede una nasal (/ŋ/ o /n/). Ello demuestra que la combinación nasal+/k/+C favorece la elisión del segmento intermedio. Más fácil de explicar resultan los errores de elisión en posición final. Todos ellos se dan en fonemas alveolares, combinados bien con otras dos alveolares, /nts/, bien con dos aproximantes, /rld/. En el primer caso, la secuencia tiene un mismo punto de articulación en los tres fonemas, lo cual favorece la excesiva relajación del último hasta llevar a su desaparición, originada, a su vez, por la inestabilidad de las alveolares en posición final. En el segundo grupo, /rld/, la causa del error puede ser la articulación de la lateral /l/. Delante de consonante, esta adquiere un timbre más oscuro que obliga a levantar el postdorso de la lengua hacia el velo paladar, lo cual puede dificultar su combinación con /d/. En condiciones normales, /l/ se articula con la punta de la lengua en la zona alveolar, al igual que la oclusiva /d/. Sin embargo, la adaptación articulatoria de la lateral /l/ al contexto fonético puede complicar la posterior articulación de la alveolar /d/.

Resulta evidente la tendencia a la elisión en los grupos consonánticos de dos segmentos, especialmente de las consonantes alveolares. Los resultados muestran que la fricativa /z/ y la oclusiva /d/ son más propensas a la elisión cuando van precedidas de consonante sonora. De modo más específico, la alveolar /d/ siempre sigue a /n/, mientras que /z/ puede ir precedida de /n/, /m/ o /ŋ/. Esto coincide con lo apuntado antes, es decir, que la secuencia nasal+alveolar facilita el contexto para que esta última se elida. Otro caso diferente se produce cuando /d/ se elide en posición inicial. En tal entorno fonético, los grupos más comunes donde se presenta el error son /d/+labiodental (/df/) o /d/+alveolar (/dt/, /ds/). Este se da solo entre límite de palabras, lo cual puede llegar a explicar la elisión de la primera alveolar en el caso de /dt/ y /ds/. Lo más lógico, teniendo en cuenta la combinación de dos alveolares que forman grupo, sería que la elisión se produjera en la consonante final. Sin embargo, la única causa justificable de este error es que, como ya ha ocurrido en otras situaciones, la elisión de /d/ se deba a que esta cierra palabra. Es posible, además, al no requerir una explosión completa, por ir delante de una consonante oclusiva (/t/) o africada (/s/), que el hablante debilite la articulación en exceso y termine por eliminarla de la pronunciación.

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Finalmente, los errores en los grupos de cuatro elementos no son representativos del habla de los participantes. Estos son solo el 2,49% del total y solo se producen en posición intermedia. Pocas conclusiones se pueden sacar al respecto más allá de que los errores afectan a consonantes alveolares fricativas. Los fonemas /z/ y /s/, sonora y sorda, respectivamente, se eliden en los enunciados, comes from (/'kʌmz 'frəm/) y helps me (/'helps mi/). En el primer enunciado, el error se produce en el segundo fonema. En español, [z] como alófono de /s/ es posible delante de /m/ (mismo ['mizmo]), pero no detrás. Tampoco está permitida la combinación /zfr/ en la lengua materna del hablante, aunque es posible encontrar /fr/ en posición inicial de palabra (frágil /'fraxil/). Sí sería permisible, por otro lado, la combinación /msfr/ (referéndums

frágiles [r̄efe'rendums 'fraxiles]), pero nunca se sonorizaría dicha fricativa. Además, /z/

es el último fonema de la primera palabra, por lo que tal posición puede favorecer la elisión. Este último motivo también puede aplicarse a la elisión de /s/ en helps me. Desde el punto de vista articulatorio, todos los fonemas se realizan en regiones cercanas, aunque teniendo en cuenta la fonotaxis del español, estos cuatro segmentos no pueden darse de manera consecutiva y, mucho menos, que una palabra contenga en una misma sílaba tres consonantes (/lps/). Así, lo más razonable sería elidir el último fonema, que, además, es alveolar.

1.3.3 Educación secundaria: resultados

En esta prueba se identificaron 165 fallos en la pronunciación de los grupos consonánticos. Según la frecuencia de error, la elisión es el más común (33,33%), seguido del error por epéntesis (24%), por ensordecimiento (15,76%), por interferencia del plano escrito (11,52%), por asimilación de modo (4,24%), por articulación e influencia de la lengua materna (ambos 3,64%), error atípico (3,02%) y por metátesis (0,61%). No se contabilizó ningún error en el grupo de asimilación.