I I 9 — Inmortalidad y Ultimo Fin 129 — Ascetismo.
K. ve la Angustia como existente en alguna forma en todo hombre; o sea como una propiedad de la natura humana, no
sólo después del Pecado Original, sino aun antes. Acompaña a la libertad ; el que puede elegir; o mejor, el que siente puede elegir, oscila y tem e; no sólo elegir entre él bien y el mal, sino más an¿ho, entre todas las posibilidades del existir. K. dice her méticamente que la causa de la A n g u stia es ser el Hombre com puesto de Cuerpo, Anima, y Espíritu.
_ fíto, Tomás por su parte supone en todo hombre un “senti miento de indigencia” que creo viene a parar a lo mismo. Todo hombre es instintivamente religioso a causa de las fallas que siente en sí mismo: las cuales producen en él un ansia de ser asegurado y protegido por algo superior; y ese Algo es lo que llamamos Dios.
Esto se confirma con el concepto de “contingencia” que introduce Sto. Tomás en sus pruebas de la existencia de Dios. La contingencia (o sea el poder ser o no ser, el no ser necesa rio) la descubre el hombre primeramente en sí mismo, y de allí en los otros seres; lo mismo que pasa con el concepto de Causa y de Substancia. E sta noticia del hecho de no ser necesario (o •‘ser para la muerte”, que dice Heidegger) se acompaña for zosamente de un sentimiento de inquietud o apocamiento, que coincide con lo que K. llama “angustia”, Heidegger llama tiorge
(cura o cuidado) y £ . Tomás “indigencia”.
La “Angustia" de K. es una cosa mucho más complicada y extraña que esta “indigencia”, que fí. Tomás nombra sólo una vez — y de paso. Quiere decir que no profundizó la "an gustia”, que él no sentía, y K, sentía hasta demasiado.
Uno no siente realmente todas esas aventuras de la “an gustia" que pinta K. en su libro; y así se siente tentado de pen sar que la Angustia y la Desesperación eran cosas que K. sentía porque era neurasténico; y que él extiende a todos los hombres indebidamente; de modo que su libro sería más bien un examen interno de psicología patológica. Pero no es así. Una explica ción aceptable sería que K. ve esos fenómenos escondidos para nosotros con la potente lupa del estado anímico que los mís ticos llaman de “Noc-he Oscura”.
Los poetas ateos del fin de siglo, Hallarmé, Valéry, Mae terlinck, Gíde, pusieron de moda el Desespero y la Angustia antes que los filósofos; entanto que los católicos, Claudel, Jam anes, Peguy cantaban la Victoriosa de la angustia, la Esperanza, en verdaderos Kirkegordianos.
6?. Necesidad de la Iglesia
En Sto. Tomás ella es obvia; en K. es un sentimiento oscu ro y fluctuante que terminó por adoptar la forma católica. Ese es mi parecer, pero es muy difícil de probar; de modo que aquí no voy a dar su probanza.
En resumen me parece que la idea de K. acerca la Iglesia tiene trea estadios :
1} de joven admitió sin ambages la Iglesia, siendo fieü feligrés de la Iglesia Luterana Danesa;
2) al rebelarse contra la degeneración del cristianismo en Su iglesia y desconociendo o malconocíendo la Católica (ver los dos textos contra el Papa) volvió a la idea protestante primi genia de la Iglesia Invisible, la Iglesia Espiritual de los E x cepcionales .. .
3 ) al fin de su vida vio que los Excepcionales, que sienten en sí la ansiedad de “volverse cristianos” y la atracción del amor de Dios, tienen que estar unidos de algún modo efectivo, y visible "a la masa", incluso para que vaya dejando de ser ma sa. O sea que postula la existencia de una Jerarquía y un jefe único della; y esa Jerarquía debe estar constituida por los Ex cepcionales — o sea loa Santos. Y esa es la idea de la Iglesia Católica; aunque no siempre [helás! la práctica.
7 La Santidad
Esa proclama paradojal de K. que parece una chifladura : "Yo no soy un cristiano; soy un hombre que quiere volverse cristiano” — equivale simplemente a estotra: “No soy un san to; y ningún hombre mientras vive puede decir de ai que es un santo”.
Le hicieron un chiste en el “Puerto de los Comerciantes”, Kopenhague: “Según Suero Kirkegord hasta hoy no ha habido en el mundo un solo cristiano excepto Jesucristo; y aun ese, no es seguro”.
Hay tres categorías bastante parecidas en Kirkegord que son el Individuo, el Existente y el Singular; y la cúspide desas categorías es simplemente el Santo.
El Individuo : está usado en tres sentidos :
1) en sentido vulgar: todo hombre es un individuo, o sea “indiviso en sí y diviso de los demás”, que dice Sto. Tomás ; se contrapone a piedra, o rama o miembro de animal.
2) se contrapone a “masa” : individuo es el que tiene con ciencia o carácter personal; o sea “el que tiene conciencia de Dios” dice K. (Hoy día llaman “persona"), En e&e sentido decía que los hegeJianos no eran “individuos”. Eran masa, tenían vida “inautèntica” (Heidegger).
3) se contrapone a "general": es el Singular o Excepcio nal, o sea el Santo; llamado también a veces el Unico, o el So litario, “Cada vez que la historia del mundo da un paso impor tante o atraviesa un desfiladero difícil avanza una formación de caballos de repuesto: Hombres solitarios, célibes, persegui dos, que viven sólo para una id e a .. .
“Caballos ligeros” llamó San Ignacio a los primeros je suítas, En otros tiempos esas ‘‘formaciones de caballería da refuerzo” eran realmente “formaciones” o sea "órdenes". Hoy día son “solitarios”.
8^ — E l Antüutero
S. Tomás luchó intelectualmente contra las dos grandes he