I I 9 — Inmortalidad y Ultimo Fin 129 — Ascetismo.
í 1) Cf Marañón y Ramiro de Ma-estu, Cf Tirso de Molina.
La política hoy no puede remediar nada en la Argentina. El mundo de hoy está lleno de hombres tan agitados como monos en jaula: la jaula no se ve, la llevan adentro; como mo nos nuevos, inhabitados, recién metidos. Tome Ud. el tren de las 20 h. a La Plata y verá este fenómeno: gente que pasa de continuo por el vagón, dando portazos brutos en cada extremo, imitando en esto (esosí) al guarda o al revisor; sobresaltando a la señora enferma o al niño dormido, molestando al sabio que en la otra punta lee pacientemente el A lgebra de Euler, la E tica de Spinoza, E l secreto de la hijastra de Perry Masón« o alguna otra obra de ciencia.
¿ Qué les pasa? ¿Es gusto de molestar?
No. "El pueblo argentino es educado, delicado y de buenas maneras”, dice un cartelito.
Corren de punta a cabo del tren, como si el tren no se mo viese solo. Pasan sin mirar a nadie, cejijuntos y atareados co mo corredores de seguros o carteros. Algunos llevan pipas sin encender en la boca. ¿Buscan viajeras bonitas? No. Estos se agitan simplemente porque son agitados.
La vida ética es la de los hombres de bien, que aceptan y practican mal que bien una moral, aunque sea la del Buda, pro puesta por el P. Quiles: cuya meta es el buen nombre o la hon ra. Estas son personas casadas, correctas y campanudas; a veces incluso de campanillas. Cumplen todos los mandamientos del Decálogo regularmente, excepto ano o dos en contadas oca siones; y cuando no los cumplen se arrepienten, más bien por las malas consecuencias que podrían venirles. Son hombres mo rales, que odian la injusticia, por lo menos cuando la ven en otros. Si son religiosos, quiero decir, frailes, cumplen todas las reglas pequeñas de su Orden y también las grandes hasta un cierto punto; pero no ven lo que está detrás de las reglas, lo que no se puede reducir a regla, que no es otra cosa que el amor; o sea la caridad .
Cuando ves eso, ya no son hombres éticos sino religiosos. “¿Tenía San Pablo un cargo público? No tenía un cargo. ¿Tenía un negocio? N o tenía un negocio. ¿Ganaba dinero? No ganaba dinero. ¿Estaba casado tan siquiera? No estaba casado. ¿No tenía un hogar? ¡¡N O !! — Pero entonces ¿San Pablo no era un hombre de bien? —-No, San Pablo NO era un hombre de bien”.
K, afirma que la señal del paso (que no es paulatino, mas es un “salto” ) del plano estético al ético es la ironía; y la señal del “salto” del plano ético al plano religioso es el “humor”. Como no entiendo muy bien eso, lo dejo así.
K. pone de ejemplos, no I03 tipos inferiores sino los tipos superiores de cada género: así de la vida estética Don Juan
Tenorio, Fausto y el Judío Errante, ya está dicho; del plano ético el Canciller Guillermo (que no sólo es honrado mas tiene la pasión de la honradez), Don Quijote y el Alcalde de Zala mea; y del plano religioso, simplemente los Santos.
Lo curioso es que tanto la Etica como la Religión pueden estar situadas en el plano estético; y ser por ende vacuas, fa- liutas, falsificadas. Sabemos que existe un cristianismo litera rio, por ejemplo, el de 'Chateaubriand — o el de Bernárdez, Tam bién existe una moral literaria, como la de Maasillon, — del cual decía Luis X IV : "Cuando lo oigo predicar, me aterro; pero cuando lo veo comer, me reconforto".
Los especialistas en moral estétiea son los poetas. Hay una diatriba contra k>s Poetas en K. peor que la de Platón y la de León Bloy: en su primer libro. ¿Contra qué poetas? ¿Contra Homero, Virgilio, Shakespeare? No. Contra loa poetas de su tiempo, Poul Moeller, Víctor Hugo, Musset, Schiegel — los ro mánticos.
"La poesía es la ilusión antes del entendimiento; la reli gión es la ilusión después del entendÍTmeruto’' — esto va contra el “Sacerdocio del arte”, “el valor sacramental de la poesía", “la poesía es religión” y demás equívocos que propalaron los románticos siguiendo a Schelling.
Lo mismo que la Moral puede caer o permanecer en el plano estético y dar hombres fatutam ente o nominalmente hon rados, así la Religión puede caer uno o dos peldaños y dar cris tianos “mistongos”. K. creía que la Religión Danesa era así: una Iglesia acomodada con el mundo o como él decía: “estable cida”. Desde que escribió “Einübung in Christentum” (1850) creyó que tenía el deber (Pflicht) de combatir ese desfalleci miento, exponiéndose a lo que viniera, martirio incluso. Como no puedo leer ahora los artículos del INSTANTE, donde llevó de frente e! combate, aquí tengo una poesía humorística del poe ta angloyanqui T. S. Ellíot —que es un convertido de Kírk.— contra la Iglesia Anglicana, que para él fallaba en la moral; a la cual compara irreverentemente con un hipopótamo hembra:
El Hipopótamo es muy buena bestia. Es un anfibio plácido y morroncho. A nadie causa espanto ni molestia —
Si no le tocan el cuadril rechoncho.
Entre el bambú, el baobad y el breño airado Con su bramido atroz en prima y tercia El Pótamo es un bicho respetado Sí no por su talento, por su inercia.
El Hippus duerme toda la mañana Caza de noche o mejor dicho, r u mi a . . .
Mas la Iglesia Sagrada 'Luterana De día y noche atrácase y conduraia. El Hippo en el amor ea buena gente Brama tres veces y es su serenata. Has la Iglesia a la tarde dulcemente Salmodia su Cantar de ¡a Cantata.
Los Hippos si se irritan son tremendos Con dos dientes en forma de clavijas No les toquen por Dios los dividendos Que en ellos son a modo de verijas. Sobre el coro y las nubes del incienso Suben y bajan ángeles de gozo
Mientras la Iglesia canta y come el pienso Segura de los besos del Esposo.
Las Pótamas no vuelan, son ahítas. Es un pesado acuático animal. Pero la Iglesia tiene dos alitas Para volar al Novio C elestial.. . Y El me perdone por hablar tan mal.
(Modern Humor, pág, 350)
El poema de Ellíot tiene dos estrofas más y es mucho más feroz que esta traducción.