Como ya hemos señalado, los indígenas de nuestra región estaban sometidos a un sistema de encomiendas que paulatinamente fue desapareciendo. En la década del ’60 los tributos eran recaudados por el Cabildo, pero son ínfimos los montos que se recaudaron bajo este concepto. De esta manera, las reformas implementadas en este sentido, tendieron a mejorar la recaudación organizándose los llamados “pueblos” de indios tributarios, sobre la base de algunas viejas encomiendas. Los pueblos tributarios eran: Soto, Nono, San Jacinto, Cosquín, San Antonio, Pichana, La Toma, Quilino y Salsacate. En algunos casos estos
72 En: PUNTA, Ana I: Economía, Demografía…op. cit. p.7. 73 FARBERMAN, Judith: Migrantes y Soldados…op. cit. 74
Cuando esto sucedía, como en Pichana, el pueblo pudo subsistir como tal, sin ser los indios desposeídos de sus tierras y conservando un crecimiento constante (ver cuadro II).
pueblos estuvieron gobernados por curacas de linajes y familias privilegiadas que poseían los cargos desde épocas anteriores y en otros, los funcionarios del cabildo les otorgaron las autoridades denominadas “mandones”; en ambos casos estos estaban encargados del control social y de generar los mecanismos necesarios para el pago del tributo. En estos pueblos los indios debían entregar el tributo en su mismo pueblo al Capitán Recaudador, quien iba acompañado del curaca o “mandón” y de otras autoridades como regidores o soldados del mismo pueblo.
Sobremonte aplicó en esta región las Nuevas Instrucciones de Intendentes del año 1784, que en su artículo 121 modificaba las instrucciones que existían con respecto a las revisitas a los pueblos de indios, tendiendo a unificar la legislación de los Virreinatos del Perú y del Río de la Plata con la existía en México.76
4.1. Reformas de Sobremonte sobre los pueblos de indios
Tomando como unidad de análisis la tributación indígena podríamos advertir una nueva etapa de desestructuración y reorganización de los pueblos de indios fuertemente marcada por rupturas y continuidades. Como ya hemos señalado, por la paulatina desaparición o decadencia de la encomienda en Córdoba, la población aborigen fue reunida en pueblos de indios tributarios con la obligación de pagar la tasa al Cabildo; esto generó importantes cambios en el gobierno de Sobremonte.
En 1785, y siguiendo las normativas sobre la revisita de los pueblos de indios establecida por las Instrucciones y ante la necesidad de un nuevo empadronamiento en Córdoba, el Marques de Sobremonte encargó la tarea de relevar los pueblos a Florencio García.77 Una de las primeras resoluciones de Sobremonte fue de instrumentar los mecanismos necesarios para reunir pueblos pequeños en pueblos de mayor número de habitantes, propósito no muy bien visto por los interesados, ya que García en su informe elevado a Sobremonte expresaba:
76 F. D. M.P. Cabrera. Dcto. Nº 12.466. Citado en: PUNTA, Ana Inés: “La tributación indígena…” op. cit. p.
57.
77
Informe del visitador Florencio Antonio García (1785) documento encargado por Sobremonte. En: PUNTA, A.: Córdoba borbónica op.cit. Documento IX, p. 278. El visitador Florencio Antonio García en su infrome describe minuciosamente cada uno de los pueblos de indios.
“…los he encontrado muy distantes de ascender a este saludable pensamiento sin dar otra razon positiva que la que si entre ellos mismos no se pueden abenir y estaran discordes, menos lo seria con los que se incorporasen, resultando de ello parcialidades, demostrando en los mayores desagrado en la admisión y en los cortos o menores por la traslación…”.78
El visitador Florencio García recorrió toda la zona serrana de Córdoba, convocando a las autoridades de cada lugar para que le especificaran las particularidades de cada pueblo; las tierras que poseían, las características de éstas, las autoridades que gobernaban, la cantidad de población discriminada en indios originarios y forasteros, mulatos, negros, mestizos y españoles. Como las Instrucciones lo reglamentaban, el visitador era acompañado por el Juez del Partido, Alcaldes de la Hermandad, Capitanes Recaudadores y el cura, a falta de escribano también lo firmaban dos testigos.
Recordemos que las disposiciones con respecto al empadronamiento de tributarios establecían que debían registrarse todos los que habitaban el pueblo. En este sentido, Sobremonte expresaba las prerrogativas que tenían los indios tributarios declarando que estos estaban exentos de “cualquier servicio personal y real no ocupandose de las milicias ni contribuciones dexandoles el uso de sus tierras en comun y en particular…”.79 Estas prerrogativas no se desarrollaron en la práctica, ni con relación a las milicias, ni al uso de sus tierras. En este último punto, las autoridades o vecinos litigantes en los conflictos por tierras, alegaban que los que las ocupaban no eran indios originarios -argumento poco viable de cumplir ante el avance del mestizaje-, que andaban dispersos – en una geografía caracterizada por montes y bosques- o que eran vagamundos, la connotación social de “vago” – cuando en la mayoría de los casos desarrollaban economías de subsistencia- y que no cumplían con la obligación de tributar. De esta manera, los discursos citados justificaban el reagrupamiento y desalojo sobre todo de los grupos o pueblos poco numerosos y en consecuencia los indígenas perdían su principal medio de subsistencia que era la tierra. Esto ocurrió con los indios de Ministalalo, que habían sido trasladados de sus tierras originales a las de Santa Rosa en Calamuchita y que una vez allí fueron nuevamente obligados a dejarlas para trasladarse al Pueblo de la Toma, en 1788.80
Los pueblos de San Antonio de Nonsacate y Salsacate terminaron por desaparecer, el primero ante la presión del apoderado de las monjas de Copacabana y el segundo por una
78
A.H.P.C. Escribanía II, leg. 64, exp. 36. En: PUNTA, Ana Inés: Economía… op. cit. p. 14.
79 A.H.P.C. Gobierno VII, exp. 36. En: PUNTA, Ana Inés: “La tributación indígena…” op. cit. p. 61. 80 PUNTA, Ana Inés: Economía… op. cit. p.33.
supuesta donación del curaca al momento de su muerte hecha al cura Diego Salguero.81 El permanente desalojo de un lugar a otro, llevó a una desarticulación de sus estructuras productivas y fue así como pueblos pequeños como San Antonio de Nonsacate, Ministalalo el Viejo, Guayascate o Salsacate terminaron por desaparecer.
Hacia principios de XIX, el Alcalde Mayor don Ambrosio Funes decía de los pueblos de indios:
“… dichos pueblos son unas rancherias abiertas de donde se sale y de donde se entra cuando quieren sus poseedores y los que no lo son. Se ausentaron con toda arbitrariedad a países distantes y no pocas ocasiones se ignora de sus destinos. La lista de los capitanes recaudadores de tributos lo comprueban en cada semestre su vida civil es un desorden… ”.82
Este discurso de las autoridades sobre los pueblos y quienes lo habitaban parece ser una constante en el periodo estudiado, a través de la descripción de García veremos algunos aspectos particulares de cada pueblo. En el relevamiento realizado por el visitador García encontramos una pormenorizada descripción de cada pueblo, la población tributaria y las posibilidades de generar recursos productivos. En las páginas siguientes, desarrollaremos aspectos particulares de cada uno de los pueblos teniendo en cuenta la visita de García y tratando de establecer relaciones entre la población tributaria y la cantidad de tributo recaudado.