Autores como Falanga (22), Krasner (23), Delay (24) y Hamptom (25), entre otros, mantienen en sus textos multitud de reseñas bibliográficas que resaltan la inconveniencia de utilizar los diferentes tipos de antisépticos disponibles actual- mente en el mercado para el tratamiento de las heridas crónicas, amparándose diametralmente en el poder citotóxico que ejercen sobre el desarrollo y la multi- plicación del fibroblasto en estas heridas, lo cual ha sido revisado en sus diferen- tes grados de evidencia (26).
Sin embargo, sigue siendo una práctica habitual usar los antisépticos en la piel perilesional de las heridas crónicas, muchas veces más como el resultado de la costumbre que como consecuencia de las evidencias científicas al respecto (26). La idea de que el antiséptico establece en la perilesión una barrera contra los gérmenes cae por su propio peso cuando se conoce la actitud que tiene la flora que rodea a la herida, así como el espectro y la semivida del antiséptico em- pleado (26, 27).
Igualmente, pensar que un antiséptico es capaz de realizar por sí mismo labores terapéuticas como el secado de las excoriaciones o la inhibición de la exuda- ción perilesional, no es más que desvirtuar sus indicaciones y atribuirle las funcio- nes de otras sustancias secantes, particularmente definidas para ello (26, 27). Se ha de recordar que la mayoría de los antisépticos se presentan en solución acuo- sa o alcohólica, que irrita la piel y puede llegar a macerarla en un breve perio- do de tiempo (28).
A este tenor, un antiséptico puede ser tan lesivo para el lecho ulceral como para la piel que lo rodea, mientras que su carácter colorante sirve únicamente, en cuanto a la perilesión, para no dejar ver con nitidez las alteraciones y los cam- bios que es preciso identificar en ella.
Según el documento número VIII del GNEAUPP (29), sólo es correcto el uso de antisépticos, con determinadas características, en la perilesión cuando se vayan a realizar procedimientos como el desbridamiento cortante, donde existe un pico de bacteriemia (30), o cuando se vayan a efectuar recogidas de muestras micro- biológicas por aspiración percutánea o mediante biopsias de tejido.
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PUNTOS CLAVE
• La perilesión refleja criterios de infección objetivos y subjetivos, a los que debe otorgarse la importancia que requieren.
• El eritema y el dolor perilesional cambian durante la presencia y la instaura- ción de la infección.
• El uso sistemático de antisépticos como barrera para la infección no se susten- ta en ninguna evidencia científica.
• Sólo se deben usar antisépticos en la perilesión cuando se vaya a realizar una maniobra cruenta que desplace picos de bacteriemia.
• Asimismo, se debe limpiar la piel perilesional con antisépticos cuando precise de cultivos por aspiración o biopsia perilesional. Esto debe llevarse a cabo de forma adecuada y según el protocolo de toma de muestras.
• Los antisépticos no son sustancias de acción e indicación secante; si éstas son necesarias, se debe consultar al especialista.
• Conviene revisar el protocolo y la política del centro sobre el uso de antisép- ticos.
• Cuando haya que utilizar atisépticos, se han de elegir aquellos que permitan visualizar la piel.