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EFECTOS DEL EXUDADO EN LA PERILESIÓN

In document Cuidados de la piel Perilesional (página 81-87)

La presencia de la capa córnea intacta supone una barrera entre el medio ambiente externo y la epidermis. Cualquier tipo de agresión que dañe la piel –mecánica, infecciosa– produce como resultado la ruptura de esta barrera y la posibilidad de salida de exudado. La piel perilesional se considera también per-

judicada a consecuencia del proceso inflamatorio al que está sometida, y que la acción del exudado puede agravar todavía más, tal como han comprobado Walter et al. mediante microscopía (22).

De la misma forma, la utilización de apósitos con adhesivos potentes puede cau- sar mucha más lesión a esta piel circundante, ya posicionada como más frágil que la piel sana, por lo cual deben evitarse (Figura 2).

En definitiva, el apósito tiene que absorber y retener el exudado, e impedir que éste entre en contacto directo con la perilesión, que por derivación directa se sabe que macera, lo cual se convierte en una complicación que a su vez permi- te que surjan más alteraciones, tales como excoriaciones, mal olor, aumento del dolor e infección, entre otras de las ya apuntadas por Nielsen (23) y otros auto- res (24) (Figuras 3 y 4).

Es por ello que el cuidado de la piel perilesional constituye una parte crucial del manejo de la exudación. En este escenario, la dificultad se potencia aún más cuando entran en contacto con ella líquidos como jugos gástricos, heces, orina, Figura 2. Restos de reborde adhesivo.

etc., que lesionan la zona y potencian multitud de efectos adversos según su com- posición, su poder corrosivo, su drenaje y su sistema de recogida, así como en función del tiempo de contacto con la piel, hecho investigado por Ratliff (25).

CONCLUSIONES

La gestión efectiva del exudado es una de las piedras angulares para el cuida- do de las heridas y de la perilesión. Los cambios en el volumen, la naturaleza, la composición y la cantidad del exudado pueden comportar alteraciones en una piel de alto riesgo como es la que rodea a las úlceras y estomas, entre otros, e influir de manera directa en el proceso de curación de las lesiones.

Figura 3. Vendaje inadecuado en una úlcera de pierna.

Figura 4. Resultado de un vendaje inadecuado en una úlcera de pierna.

En resumen, el control y el equilibrio del exudado –adaptando el apósito–, la pro- tección de la piel perilesional –considerada vulnerable–, así como el manteni- miento del equilibrio húmedo en el lecho son bases muy importantes para conse- guir una evolución de la cicatrización adecuada en tiempo y en calidad.

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PUNTOS CLAVE

• Se deben utilizar apósitos que absorban y retengan el exudado.

• La pauta de cambios del apósito ha de indicarse en función de la cantidad de exudado.

• La composición y la cantidad del exudado trasmiten información sobre la pre- sencia de complicaciones tales como la infección.

• La piel perilesional es muy vulnerable al contacto con exudados y secreciones. • Se debe adaptar el apósito para obtener un equilibrio inmejorable, sin permi- tir que se deseque el lecho cuando el exudado sea mínimo y el poder de absorción máximo.

In document Cuidados de la piel Perilesional (página 81-87)