Antonio Llidó Mengual nació en Xabia, Alicante, el 29 de abril de 1936, hijo de Antonio y Mariana, trabajadores que vivieron de manera humilde la post guerra civil de España.
Antonio fue un niño muy sociable que, gracias al tesón de su madre, tuvo el aliciente para estudiar y poder acceder a una beca que le permitió cursar el bachillerato e ingresar en la Escuela Normal de Alicante, para ser profesor.
La influencia católica de la madre fue fundamental para que luego, recibido de maestro en 1957 y a los 21 años, decidiera ser sacerdote e ingresara al seminario de Moncada, en Valencia.
Su formación sacerdotal coincidió con un extraño oportunismo en una sociedad reglada por un conservadurismo tácito y corporativista. Antonio aprovechó el mundo intelectual que ofrecía el seminario, llegando incluso a acceder a libros y reflexionar abierto a temas no cristianos e, incluso, a ver películas neorrealistas italianas que agudizaban la conciencia que en él se iba formando.
Antonio, junto con cursar los estudios teológicos, incluyó entre sus ramos el idioma francés con el cual pudo viajar a Francia a perfeccionarse en el Instituto Católico de París. Luego de siete años de estudios, Antonio Llidó fue ordenado sacerdote el 21 de septiembre de 1963 y destinado al pueblo Quatretondela, en las montañas cerca de Alcoy. En la localidad, promovió la educación, para que permitiera romper el círculo de una pobreza que condenaba a los niños a trabajar desde muy temprana edad:
"…Apenas algunos meses después de su llegada, convenció al joven maestro de Quatretondela, Vicente Mora, para emprender un proyecto educativo que terminó transformando la vida de aquel pueblo e impulsaron sendas aulas de Audición Colectivo para el Bachillerato Radiófono, mientras los profesores se encargaron de seleccionar a los
alumnos que habían finalizando la educación primaria y deseaban iniciar estudios medios, él se ocupó de persuadir a sus padres de que su modesta economía no se viera afectada, puesto que incluso él mismo sustituiría a
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los muchachos en el campo cuando fuera necesario…".
Junto con su trabajo parroquial y sus iniciativas en el campo de la educación, Antonio inició una reflexión sobre la realidad social que le rodeaba y empezó a hacer pública su oposición a la dictadura franquista que gobernaba España. En 1966, se negó a participar del referéndum para aprobar la Ley Orgánica del Estado, por considerarlo un fraude. Desde ese momento, comenzó a tener problemas con la policía.
Pero la jerarquía católica manejada por el franquismo no dejó pasar el desafío que hizo Antonio a la dictadura y lo envió a las filas de la Armada, sirviendo en el hogar naval de El Ferrol a partir del 7 de octubre de 1967, como capellán. La experiencia estuvo llena de conflictos hasta que finalmente fue cesado de sus funciones en la Armada Española en diciembre del mismo año.
A través de la Organización de Cooperación Sacerdotal Hispano Americana, Llidó fue enviado a Chile en junio de 1969. Carlos Camus, que en la época era obispo de Copiapó, conoció a Antonio y lo reclutó para venir al país:
"…en aquel viaje conocí personalmente a Antonio Llidó, quien había tenido problemas como capellán de Ejército, pero, pese a ello, su obispo lo autorizó a salir y le invitó a Chile. Logré que cuatro sacerdotes valencianos vinieran a Copiapó, pero como Emilio Tapia también había pedido sacerdotes a don Rafael, éste nos dijo que nos pusiéramos de
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acuerdo…".
Así, Antonio Llidó llegó a Chile el 15 de julio de 1969, incorporándose a la diócesis de Quillota, donde ya había dos amigos suyos, los valencianos Enrique Cogollos y Antonio Sampere.
109 “Antonio Llidó, Un Sacerdote Revolucionario”. Mario Amorós. Ediciones de la Universidad de Valencia. 2007.
110 Entrevista a Carlos Camus, publicada en el Libro de Mario Amorós “Antonio Llidó: Un Sacerdote Revolucionario. Ediciones de la Universidad de Valencia. 2007.
El Chile al que llegó Antonio estaba imbuido de anhelos de cambio. Los sectores cristianos se involucraban con más fuerza en la lucha de los trabajadores y el movimiento popular se fundía en el cuerpo de los estudiantes, campesinos, indígenas y pobladores. La institucionalidad chilena aparentaba fortaleza para sostener el desarrollado avance de las fuerzas de izquierda y su inminente llegada al poder a través de una alianza estratégica entre los principales partidos obreros, el Partido Comunista y el Partido Socialista, además de otros sectores más pequeños.
El obispo Emilio Tagle envía a Antonio a la ciudad de Quillota, a la parroquia de Nuestra Señora de Los Desamparados, como vicario cooperador. El vicario titular era René Pienovi, hombre muy conservador y muy influyente en la región debido a la posibilidad de tener acceso a la televisión a través de comentarios que realizaba en el canal de la Universidad Católica de Valparaíso.
"…Antonio llegó entonces a revolucionar el ambiente laboral. Él renunció al dinero del Obispado y trabajó como profesor de francés, él se ganaba la plata con eso, andaba vestido de jeans comunes y corrientes y, si era necesario, se levantaba a las 2 ó 3 de la mañana a poner inyecciones a cualquier señora que lo necesitara. Partía a Pueblo de Indios y agarraba su bicicleta destartalada y partía, nunca tenía plata porque siempre
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andaba comprando cosas a los más necesitados…".
La adaptación a la realidad rural de Quillota por parte de Antonio no tuvo mayores problemas. Su personalidad abierta lo hizo acercarse inmediatamente a la gente sencilla, desarrollando redes que permitieran compatibilizar su labor pastoral con la función social de su sacerdocio. A los quillotanos les llamó la atención la humildad y la fortaleza de Antonio para con las tareas que se comprometía. Además, su buen humor lo hacía accesible a cualquiera que deseara comunicarse con él:
"…Su viveza, su franqueza, su alegría… eso es lo que vimos desde un
111 Noemí Pacheco, vecina y amiga de Antonio. Entrevista realizada en la ciudad de Quillota. 23 de septiembre de 2007.
comienzo. Cuando nos casamos, él celebró la ceremonia (…) Después de eso viene una relación más íntima, empezamos a tener contacto con él y empezamos a conocernos mucho más como personas (…) y ahí fueron apareciendo estas características tan propias de Antonio. Una de las que más nos impactó era la preocupación por las personas necesitadas. Ahí supimos, por ejemplo, que en el verano trabajaba en la cosecha de tomates, de alcachofas, porotos... ese dinero lo empleaba en pagar los
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estudios universitarios de algunos niños que conocía…" .
El análisis de la realidad que hace en Quillota lleva a Antonio a reflexionar acerca de los problemas de fondo que tiene la población. Surge una decepción del gobierno demócrata cristiano, el que no se compromete a cambiar las estructuras económicas que someten a la gente del campo a una permanente explotación por parte de quienes son dueños de la tierra.
"…Antonio venía con otra percepción, por los curas obreros franceses. Antonio venía con la corriente de la Teología de la Liberación, o mejor dicho la Teología de la Liberación se adapta perfectamente a Antonio. A él, en España, lo mandaron castigado a la Marina, haciendo el servicio militar, ya que los sacerdotes no hacían el servicio; sin embargo, él metió sus ideas con la gente que estaba en la Marina, también trabajó en Balones y Quatretondeta. Él tenía una fijación con la educación de los jóvenes y los niños. Pensaba que sólo la educación iba a servir para
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surgir…".
Antonio también rechazaba los privilegios del pequeño grupo acomodado de Quillota y tiene su primer enfrentamiento público con ellos en diciembre de 1969, cuando critica la construcción e inauguración de un gimnasio en el Instituto Rafael Ariztía porque sólo beneficia a los hijos de la burguesía local. La consigna que promueve Antonio a través de carteles que levanta frente al colegio es "Gimnasio para los ricos, hambre para los
pobres". En la ocasión, Antonio es agredido por apoderados del colegio y
sus superiores empiezan a descubrir el pensamiento y compromiso del valenciano por los más pobres e inician un hostigamiento hacia su
112 Entrevista realizada a Waldo Silva vecino y amigo de Antonio en Quillota en el documental sobre la vida de Llidó dirigido por Andreu Zurriaga “Queridos Todos”.
113 Noemí Pacheco, vecina y amiga de Antonio, entrevista realizada en la ciudad de Quillota. 23 de Septiembre de 2007.
persona.
Las relaciones con la izquierda de la región comienzan a establecerse para Antonio y él se suma a las iniciativas que permiten ayudar, educar y potenciar la fuerza de los trabajadores y campesinos. Es así como en 1970 colabora con estudiantes y profesores de la Universidad Católica de Valparaíso en la localidad de Cerro Mayaca en Quillota. Esta experiencia marcará el paso de Antonio hacia compromisos políticos cada vez más fuertes.
Para 1970, Llidó decidió apoyar al candidato de la Unidad Popular, Salvador Allende, tal como lo hacían otros dentro de la diócesis. En una de las concentraciones a favor de Allende, Antonio conoció a Ricardo Frodden, un joven ingeniero que era secretario regional del MIR y a través de él conoció a la organización política a la cual ingresaría a militar y a conducir en la zona de Quillota y sus alrededores.
"…Antonio Llidó tiene que haber entrado al MIR entre 1970 y 1971. El padre venía claro, por su experiencia en España, y conocía la brutal represión de los organismos del Estado. Cuando yo estaba en la empresa Rayón Said, el padre comienza a contactarse con dirigentes del regional de Valparaíso del MIR, miembros del comité central. Se crea una discusión, y se sintió que él representaba las políticas del partido, ingresando de a poco. Se le conocía porque con la gente cristiana se tomaron la Catedral de Quillota, en protesta por las actitudes que tenía el arzobispado principal. Se veía que era un hombre activo y se sabía que había participado en la lucha con los españoles en la Guerra Civil. Entonces, tenía antecedentes claros de lo que era esta persona, más
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cuando empezó a participar…".
En abril de 1971, Antonio participa en las "Jornadas sobre la Participación
de los Cristianos en la Construcción del Socialismo", un debate político
que permitió hacer pública la simpatía de muchos sacerdotes y religiosos por los movimientos de izquierda y el gobierno de Allende, y sus planes por trabajar para los más pobres de Chile.
114 Juan Contreras, dirigente del MIR y amigo de Antonio, entrevista realizada en la ciudad de Viña del Mar, 2 de octubre de 2007.
"…Yo creo que a través de su experiencia, planteaba que la solución de los problemas sociales consideraba distintas visiones, como la teología o visión cristiana por los pobres, o la visión política. Pensaba que uniéndolas podían resolver el tema de la exclusión, miseria, pobreza, y la desigualdad social.
Yo creo que Antonio no era un estudioso del tema, sino que iba a lo práctico, no era un teórico, pero sí un lector. Él hacia la síntesis con la literatura marxista y cristiana, era un proceso de convencimiento. Y veía
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muchas semejanzas entre ambos…".
En julio de 1971, un terremoto sacude la zona central de Chile y deja miles de damnificados. Uno de ellos fue Antonio, quien abandonó la casa parroquial para vivir en un cuarto de la Población O'Higgins y de paso acaba con la vigilancia que de él hacían Pienovi y Mercader.
El 29 de noviembre de 1971, en el marco de la visita de Estado que realizó el comandante Fidel Castro a Chile, Antonio participa en un encuentro organizado por el movimiento Cristianos por el Socialismo con la presencia del comandante en los jardines de la Embajada de Cuba:
"…el acontecimiento nacional de las últimas dos semanas ha sido la visita de Fidel Castro. Es un personaje de tal manera fabuloso que todo Chile ha girado en torno suyo durante su prolongada estancia con nosotros. Enfervorizados admiradores se han enfrentado con enfervorizados detractores. Sus discursos, cargados de sentido y dichos con gran maestría pedagógica, se han discutido a todos los niveles. Yo tuve la suerte de ser invitado a la Embajada de Cuba con un grupo de curas que están a favor del socialismo. Estuvimos dos horas conversando con Fidel. Fue una experiencia inolvidable. Nos atendió maravillosamente, nos hizo reír continuamente - tiene gran sentido del humor - y nos dijo gran cantidad de cosas sobre la Revolución Cubana. Nosotros quedamos encantados, aprendimos un montón de cosas y a él parece que le quedó gustando pues nos invitó a Cuba e hizo referencia a la entrevista en todos
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los discursos que pronunció posteriormente…".
115 Eduardo Ulloa, amigo y compañero de Antonio en Quillota, entrevista realizada en septiembre de 2007.
116 Carta de Antonio a su familia en Valencia, fechada el 4 de diciembre de 1971. Antonio Llidó, Epistolario de un Compromiso. Tandem Ediciones, Valencia, España, 1999.
La simpatía de Antonio por un camino verdaderamente revolucionario lo hacía criticar la conducción política del gobierno de la Unidad Popular, a la vez que se sentía muy atraído por el Movimiento de Izquierda Revolucionario, MIR. Es en ese proceso de acercamiento al movimiento cuando se involucró en la toma de la empresa Rayón Said por parte de los obreros, los que exigían que fuera traspasada al área social de la economía a través de una intervención del Estado. Rayón Said era una industria importante, pieza clave en la producción textil nacional y con una importante influencia en la misma ciudad de Quillota. Antonio estimula la participación y dirección de los obreros en la industria y para ello los asesoraba.
El triunfo de los obreros de Rayón Said estimula aún más la participación de Antonio en el MIR. Se involucra en el desarrollo territorial del partido en la zona interior de Valparaíso, compartiendo no sólo la inspiración marxista-leninista, sino además la estrategia militar de aquella época.
"…En un primer momento, era un militante más, que estaba encargado de bases, como bases poblacionales o estudiantiles. Como él hacia clases en el liceo, había muchos alumnos que pertenecían al F.E.R. Esta organización era un brazo más del MIR, como el FTR, que éramos los trabajadores, el F.E.R. eran los estudiantes que tenían principios revolucionarios en esa época.
Antonio era como un profesor de filosofía, ya que educaba políticamente. Sin embargo, los estudiantes ya venían concientizados. De esta manera, Antonio los educaba más y los preparaba para los cuadros, ya que éstos van cambiando, tal es el caso de la función
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campesina, estudiantil y trabajadora…".
A los pocos meses, la organización lo designa encargado de agitación y propaganda en la zona interior. Desde allí estructuró su vinculación ya no sólo a nivel poblacional o industrial, sino que además estrechó sus vínculos con el mundo campesino.
117 Marcelino Bugueño, compañero de Antonio en el MIR, entrevista realizada en la ciudad de Quillota, en septiembre de 2007.
En abril de 1972, Emilio Tagle decidió separar de su cargo a Antonio en la comuna de Quillota. Quien hizo efectiva esta decisión fue el vicario René Pienovi, lo que generó una polarización entre los sectores que apoyaban y los que rechazaban a Llidó.
El conflicto lo puso de protagonista ante la opinión pública, situación que lo incomodó debido a su humildad. Sin embargo, las muestras de solidaridad que recibió fueron incesantes. Los pobladores de las localidades de La Tetera, Pueblo Indio, San Isidro, y especialmente, los de Población O'Higgins se movilizaron exigiendo a Pienovi y a Tagle que reconsideraran la medida. Incluso, en la madrugada del 5 de mayo de 1972, una muchedumbre se tomó la capilla "Medalla Milagrosa" de la Población O'Higgins como señal de protesta por la medida eclesiástica. Una madre de la localidad manifiesta su sentimiento ante la suspensión de funciones de Antonio:
"…los cristianos formamos la Iglesia, es el pueblo cristiano quien decide sobre sus autoridades espirituales y hemos decidido todos que el padre
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Toño se quede junto a nosotros…" .
Dentro de los sacerdotes comprometidos socialmente también existió solidaridad: El lunes 8 de mayo de 1972, Antonio se reunió en la UCV con los sacerdotes Miguel Woodward, Ignasi Pujades, José Gutiérrez y Joan Casañas para estudiar alguna estrategia que sirviera para revertir la decisión de Tagle. Para el 14 de mayo, se decidió hacer una manifestación pública de apoyo a Llidó. En la ocasión, cientos de personas realizaron una marcha desde la Población O'Higgins hasta el centro de Quillota para ocupar la Parroquia San Martín de Tours, la principal de la ciudad, y que era dirigida por René Pienovi.
En la jornada, acompañaron a Antonio, además de los pobladores, cuatro sacerdotes: el chileno José Gutiérrez (Pepo), el catalán Juan Casañas y los holandeses Francisco Waijmer y Enrique Dielis.
118 Entrevista aparecida en el Diario La Unión de Valparaíso 7 de mayo de 1972. Citado por Amorós en Antonio Llidó un Sacerdote Revolucionario.
"…Enrique y yo fuimos al barrio donde vivía Antonio. Frente a la capilla se habían reunido unas 200 personas, gente del barrio y mucha juventud. Formamos filas y empezamos a marchar hacia el centro. Empezó a oscurecer y toda esta marcha tenía mezcla de rabia, tristeza, pues no íbamos a cambiar nada. En un ambiente muy tenso la gente gritó consignas a favor de la Iglesia de los pobres (…) llegamos a la plaza y entramos en la iglesia de Pienovi. Allí empezó una confusión bastante grande. Primero el horror de algunos feligreses y beatas frente al asalto, después la inseguridad de la gente, pues no sabían que hacer en ese
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templo inmenso…".
Luego de algunos forcejeos y discursos de apoyo, fueron obligados a desalojar la iglesia bajo amenaza de llamar a la fuerza pública. Pese a ello, no se registraron mayores incidentes. Sin embargo, la reacción de los sectores conservadores se plasmó en los medios de comunicación locales, donde se denunció la toma de la parroquia como un hecho bárbaro realizado por grupos comunistas al mando del cura Toño.
Para mediados de 1972, Antonio Llidó constituyó la Comunidad de Cristianos por el Socialismo de Quillota. Esa actividad duró hasta julio de 1973 y tuvo un objetivo principal: enfrentar la desinformación que promovía René Pienovi y los sectores conservadores a los cristianos y católicos sobre el gobierno de Allende y las políticas que el gobierno popular desarrollaba.
Antonio compatibilizó su rol de sacerdote con el de dirigente revolucionario sin aspavientos y con mucha humildad. Su esfuerzo principal se centró en desarrollar y expandir el área de influencia del MIR, fundamentalmente en las fábricas de la zona interior de la región de Valparaíso. Estableció una coordinación entre las bases y los liderazgos sociales, otorgando una orgánica particular a un partido nuevo y semiclandestino. Organizó una red de ayudistas que aportaban con infraestructura para reuniones y acciones de propaganda.
119 Sacerdote Francisco Weijmer, entrevista aparecida en “Antonio Llidó : Un Sacerdote Revolucionario” de Mario Amorós.
"…Antonio iba preparando cuadros nuevos, iba preparando campesinos, uniendo el campesinado con el de la construcción. Estas funciones son tomadas en cuenta en los miembros del partido. Antonio se daba el tiempo para todos, si había que preparar niños para el catecismo lo hacía, si había que casar gente los casaba. Pero cuando el obispo de Valparaíso le quitó los poderes, allí comienza sus funciones más fuertes
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con el MIR…".
1973 sorprende a Antonio como jefe político del MIR en la zona interior de la región. A su vez, continúa con su trabajo en "Cristianos por el
Socialismo" y en una destacada vida vecinal en la Población O'Higgins,
donde dirige la revista "Adelante Pobladores" y era miembro de la Junta de Abastecimiento y Precios (JAP) de la Unidad Vecinal Nº 15, que integraban 110 familias. En esa unidad vecinal, sería elegido presidente