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Las apariciones: su no historicidad

Desde esta perspectiva según el historiador Edmundo O´Gorman, en su obra Destierro de sombras67, Nuestra Señora de Guadalupe y la devoción a ella son un invento de Monseñor Montufar

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Cfr. VALLE RÍOS,JUAN, El Nican mopohua está escrito con visión histórica del pueblo Azteca y Mexica-Tenochca. (Un ensayo de exégesis), México: edición del mismo autor, 1998 (en adelante citado comoVALLE RÍOS, El Nican mopohua).

61 S

ILLER ACUÑA,CLODOMIRO, Para comprender el mensaje de María de Guadalupe. Buenos Aires: Guadalupe, 19903 (En adelante citado comoSILLER ACUÑA, Para comprender). Una exégesis muy relacionada con la anterior y del mismo autor, pero con algunas leves diferencias, se publica en AAVV, Conmemoración Guadalupana, p. 139 a 183 (en adelante citada comoSILLER ACUÑA, Anotaciones y comentarios).

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Cfr. esta TESIS, cap. IV,nota 137.

63 Monseñor de San Antonio, Texas, Profesor de la Universidad de Notre Dame (de las más importantes Universidades de USA).

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ELIZONDO, VIRGILIO, Guadalupe, Madre de la nueva creación, Navarra: Verbo Divino, 1999 (en adelante citado como ELIZONDO, Guadalupe).

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SENTÍES RODRÍGUEZ, HORACIO, Genealogía de Juan Diego, México: Tradición, 1998 (en adelante citado como SENTÍES

RODRÍGUEZ, Genealogía). 66

Lo expresado sobre los siguientes investigadores, se puede profundizar apreciando sus posturas con respecto al problema de la autoría del Nican mopohua, en esta TESIS, cap. I, subtítulo “Antonio Valeriano: su trascencencia”.

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O´GORMAN,EDMUNDO, Destierro de Sombras. Luz en el origen de la imagen y culto de Nuestra Señora de Guadalupe en el Tepeyac, México: Universidad Nacional Autónoma de México, 19912 (1ª. reimp. 2001) [Instituto de Investigaciones Históricas] (En adelante citado comoO´GORMAN, Destierro de Sombras).

(segundo arzobispo de México) en el siglo XVI. Debido a las controversias entre el clero diocesano y el religioso, dicho prelado y para oponerse a los franciscanos, genera la ermita del Tepeyac que se constituye en el único sitio de culto fuerte que no está en manos de frailes68.

El padre vicentino Stafford Poole, doctorado en historia de México e investigador a tiempo completo, en su obra Our Lady of Guadalupe: The Origins and Sources of a Mexican National Symbol, 1531-179169,pretende demostrar que el acontecimiento inicial del fenómeno guadalupano es falso. Su tesis es que se trata de un invento del siglo XVII, de los criollos o españoles nacidos en México, en contra de los españoles peninsulares, y para expresar que no fueron evangelizados por estos últimos sino por Nuestra Señora de Guadalupe70.

Realiza un cuidadoso y muy profesional trabajo historiográfico, analizando escrupulosamente las fuentes documentales71; y propone realizar un mayor y más completo estudio del acontecimiento guadalupano.

Xavier Noguez Ramírez, historiador mexicano que se formó en Estados Unidos, ofrece en Documentos Guadalupanos72, un buen estudio sobre las fuentes de información tempranas sobre el acontecimiento guadalupano. Así, presenta y critica los más antiguos documentos escritos en contexto indígena y en contexto hispano. Concluye, que desde el punto de vista del análisis historiográfico europeo-occidental, las apariciones de Nuestra Señora de Guadalupe a Juan Diego, no pueden ser probadas a través de documentación considerada como histórica.

Según su postura, lo que se considera la “historia” de la mariofanía guadalupana, tiene su origen principalmente en un grupo de tradiciones de creación colectiva, surgidas entre 1521 y 1688 en varios contextos indígenas ya aculturados en el cristianismo, y para registrar y reinterpretar la nueva situación que les tocaba vivir. De este modo, para él el acontecimiento es un mito, lo que considera a veces más valioso, sólido y útil que la mima historia objetiva73.

Richard Nebel considera como lo más probable y sin mayores pruebas, en Santa María Tonantzin Virgen de Guadalupe74, que el acontecimiento inicial del fenómeno guadalupano es una

68 Creemos que interpreta arbitrariamente las fuentes, pues no hay ninguna base documental para sostener su tesis. 69

POOLE, STAFFORD, Our Lady of Guadalupe: The Origins and Sources of a Mexican National Symbol, 1531-1791, Tucson (Arizona): The University of Arizona Press, 1995.

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GUERRERO ROSADO ha refutado punto por punto la obra dePOOLE (Cfr. GUERRERO ROSADO,El Nican mopohua, t. I, p.465 a 626), tanto para contestar a sus objeciones antiaparicionistas como para dar un panorama completo de la historia de la devoción a Nuestra Señora de Guadalupe.

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Como crítica a su metodología de análisis podemos expresar que analiza las fuentes aisladamente, sin considerar todas sus convergencias, ni las pruebas indirectas. Por otro lado, no tiene en cuenta las respuestas dadas con anterioridad a muchas de las objeciones que presenta en contra de la historicicidad del acontecimiento inicial del fenómeno guadalupano.

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NOGUEZ RAMÍREZ,XAVIER, Documentos Guadalupanos. Un estudio sobre las fuentes de información tempranas en torno a las mariofanías en el Tepeyac, México: El Colegio Mexiquense y Fondo de Cultura Económica, 1993(1ª reimp. 1995) (En adelante citado comoNOGUEZ RAMÍREZ, Documentos Guadalupanos).

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En el fondo, por cierto “cientificismo” teme admitir la realidad histórica de un acontecimiento sobrenatural. 74

NEBEL,Santa María. La traducción del original alemán publicado en 1992 fue realizada por Carlos Warnholtz Bustillos (ex Canónigo y Arcipreste de la Basílica de Guadalupe), la presentación de la edición castellana la realiza Guillermo Schulenburg Prado (Abad Emérito de la Basílica de Guadalupe).

creación literaria con fines de evangelización. Sostiene que su inexistente historicidad es lo de menos, que el mensaje que se transmite y su significado es lo verdaderamente importante.

Serio teólogo, que se destaca en este libro por su recurso a las fuentes y la exhaustividad con que recorrió la bibliografía guadalupana75, intenta demostrar que entre la diosa Tonatzin y la Virgen de Guadalupe hay una continuidad y una diferencia, que en su conjunto explicarían el “catolicismo mexicano”, al que trata de definir considerando lo que es y, sobre todo, lo que debe ser. De este modo, quiere ofrecer lo que considera sano para la devoción guadalupana76.

Desde su postura antiaparicionista, reconoce en el acontecimiento guadalupano un testimonio extraordinario de mexicanización de la evangelización; y al Nican mopohua como evangelio mexicano77.

David Brading, Profesor de Historia de México en la Universidad de Cambridge de Inglaterra, se manifiesta en su obra La Virgen de Guadalupe, Imagen y Tradición78, como un investigador muy serio, objetivo y riguroso.

Examina la teología de las imágenes en general, y la aplica a la de Nuestra Señora de Guadalupe; además, y teniendo en cuenta el momento de su publicación, siguiendo este orden cronológico, analiza y relaciona casi todas las fuentes referidas a la imagen y tradición del acontecimiento guadalupano, desde el siglo XVII hasta nuestros días, destacando si sus afirmaciones las considera verdaderas, falsas o probables.

Expresa que la historia de México y la devoción a la Señora del Tepeyac, son inseparables; y plantea la hipótesis de que tanto su pintura como el Nican mopohua, tienen autores humanos que, análogamente a los de la Sagrada Escritura, obraron bajo inspiración divina79.

Según sus afirmaciones, en torno al cuadro de la Virgen de Guadalupe pintado por un artista indio en el siglo XVI, el relato fue confeccionado en el siglo siguiente con un propósito teológico y no

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Aplica el método histórico-crítico. Ahora bien, su constante escepticismo parece ser una preferencia ideológica más que un punto de llegada de sus razonamientos.

76 Para Nebel, la novedad absoluta de la muerte y resurrección del Señor no parece ser el contenido propio y significativo en sí mismo de la fe; y lo definitivo para la historia en general y para México en particular. El “catolicismo mexicano” es para él el resultado de que la cultura mexicana ha recibido el Evangelio, la Buena Noticia que no es entonces sustancialmente la Persona de Jesús, verdadero Dios y verdadero hombre, sino un conjunto de valores, tales como la comunión, la solidaridad, la preferencia por los pobres y la paz.

77 Ahora bien, este guadalupanismo es poco cristiano y poco católico, es más definidor de una nación que proclamador de una Fe universal. Es por esto que se le escapa lo substancial del acontecimiento guadalupano y del Nican mopohua, que según su pensamiento condicionan el Evangelio de Jesús. El guadalupanismo es así reducido a un instrumento motivacional, al ofrecernos un intento de inculturación de la fe, cuyo sentido es definido por expertos en lo social y en lo histórico, ya que la fe misma debe encarnarse porque carece de contenido y verdad universal trascendente a todo contexto, por ser una mera actitud formal.

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BRADING,DAVID, La Virgen de Guadalupe, Imagen y Tradición, México: Taurus, 2002 (En adelante citado comoBRADING, La Virgen)

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Es irrelevante para nuestra Tesis que el Nican mopohua haya sido escrito o no bajo inspiración divina. De todos modos, esta idea que es sostenida por Brading, no nos parece correcta, pues la Revelación culminó con Nuestro Señor Jesucristo y los Apóstoles.

histórico80. Así, transmite una tradición catequética y no un hecho concreto y, si bien admite como suposición la existencia de un Juan Diego piadoso que pedía limosna para una imagen, en la narrativa del Nican mopohua dicho indio pasa a ser un símbolo al que se le atribuyen dimensiones heroicas sin fundamento real.

El padre Olimón Nolasco, Licenciado en Historia y principal opositor a la canonización de Juan Diego en el período inmediato anterior a su concreción, en La búsqueda de Juan Diego81, expone escuetamente su pensamiento de que no está suficiente demostrada la historicidad de dicho indio. Sostiene que los documentos aludidos, por los que sostienen la postura contraria, o son fraguados o no se atienen a un hecho histórico.

Incluye un apéndice con artículos periodísticos y con cartas de diversas personas que objetaron en su momento, al compartir lo anterior, la decisión pontificia con respecto al vidente del Tepeyac82. Además de a él mismo, la autoría corresponde entre otros a los presbíteros Stafford Poole, Carlos Warnholtz Bustillos (ex Canónigo y Arcipreste de la Basílica de Guadalupe), Esteban Martínez de la Serna (ex Canónigo y Bibliotecario de la Basílica de Guadalupe, ex Rector de la Universidad Intercontinental, Segundo general de los misioneros de Guadalupe), a Monseñor Guillermo Schulemburg Prado (Abad Emérito de la Basílica de Guadalupe) y al Dr. Xavier Noguez. En general, todos los mencionados, admiten el culto guadalupano como algo bonito y que hace bien y sostienen que el acontecimiento originario del mismo es una figura mítica literaria ajena a la historia objetiva.

Ni aparicionistas ni no aparicionistas

Miguel León Portilla83 es actualmente la máxima autoridad en materia de conocimientos sobre la cultura náhuatl. Su pensamiento en Tonantzin Guadalupe84 se sitúa más allá, y sin tomar partido en

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Se fundamenta en latraducción y estudio filológico del mismo realizado por SOUZA,LISA,POOLE,STAFFORD Y LOCKHART, JAMES, The Story of Gadalupe: Luis Lasso de la Vega´s Huey Tlamahuizoltica of 1649, Stanford (California): Stanford University Press, 1998 (En adelate citado comoSOUZA,POOLE Y LOCKHART, The Story) (“Story” significa “cuento”, “leyenda”; “historia” se dice en inglés “history”). En el problema de autoría desconoce aportes actuales que tal vez hubieran modificado su posición (por ejemplo el libro de León Portilla que comentamos en el subtítulo “Estudios literarios sobre el Nican mopohua”).

81

OLIMÓN NOLASCO,MANUEL, La búsqueda de Juan Diego, México: Plaza & Janés, 2002. 82 Tepeyac, en náhuatl Tepeyácac, de tépetl,monte, y yácatlo nariz, más el locativo “c”. 83

El maestro Miguel León Portilla es investigador emérito de la Universidad Nacional Autónoma de México y miembro de El Colegio Nacional.

84

LEÓN-PORTILLA, MIGUEL, Tonantzin Guadalupe. Pensamiento náhuatl y mensaje cristiano en el “Nican mopohua”, México: Colegio Nacional y Fondo de Cultura Económica, 2000 (1ª. reimp. 2001) (en adelante citado como LEÓN-PORTILLA, Tonantzin Guadalupe).

la polémica entre creyentes en las apariciones guadalupanas e impugnadores de las mismas o antiaparicionistas85.

Fundamenta ampliamente, con análisis textuales, lingüísticos y filológicos, que el Nican mopohua es una obra de la literatura indígena del período colonial que data del siglo XVI; afirma y destaca que si bien presenta un mensaje cristiano, su contenido es expresado en gran parte desde la visión del mundo y los modos de expresión prehispánicos, concluyendo categóricamente que su estilística es la del náhuatl clásico o la de los cultos sabios precolombinos86.

Además de reproducir el manuscrito del Nican mopohua conservado en la Biblioteca Pública de Nueva York, ofrece su traducción al castellano del relato. En ella pone de relieve la expresión poética del texto, en las descripciones y los diálogos que contiene.

Como antología de las fuentes, y también prescindiendo de la historicidad o no de las apariciones, la obra Testimonios históricos guadalupanos87, aunque incompleta, es muy buena. Su autoría corresponde a dos historiadores mexicanos de la actualidad, Ernesto de la Torre Villar y Ramiro Navarro de Anda, que luego de una breve y neutral introducción ofrecen una excelente selección, compendio, reproducción y comentario de las principales fuentes para estudiar el acontecimiento guadalupano. Escogen treinta y dos textos y documentos que tienen su origen entre los siglos XVI y XX, que son representativos de las diversas opiniones en torno al mismo, y cuya producción corresponde a reconocidos eruditos.

Conclusión

En las afirmaciones de los autores impugnadores de las apariciones, aún coincidiendo en lo nuclear: negar la historicidad de las mismas, se observan distintos puntos de vista y diferencias en sus tesis sobre el origen del acontecimiento inicial del fenómeno guadalupano.

85 Miguel León Portilla, de pasado jesuita, no quiere ver asociado su pensamiento a una disputa religiosa. Si bien es pública su postura de calificar como mito fundacional lo que conocemos del acontecimiento inicial del fenómeno guadalupano, no se define en cuanto historicidad o no de las apariciones.

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La misma posición, de que es una obra de literaratura náhuatl culta surgida en el contexto histórico del encuentro entre españoles e indígenas, es sostenida por GALERA LAMADRID,JESÚS, Nican Mopohua. Breve análisis literario e histórico, México: Porrua, 20012 (en adelante citado comoG

ALERA LAMADRID, Nican Mopohua). En este último libro, al final se ofrecen en paralelo cuatro traducciones del Nican mopohua correspondientes a distintos autores, lo cual permite apreciar rápidamente sus similitudes y diferencias. Un aporte que también hace ESCALADA,XAVIER, Guadalupe. Arte y Esplendor, México: Enciclopedia Guadalupana y Robles Hermanos, 19983; obra en la que ilustra con fotografías aspectos del arte, la reflexión y el culto guadalupanos.

87 D

Desde dicho grupo de investigadores, en coincidencia con aquéllos que sostienen la historicidad de las apariciones, se percibe la necesidad de profundizar y mejorar la calidad científica de los estudios sobre el fenómeno guadalupano, ya sea considerado en general o en algunas de sus manifestaciones y, sobre todo, del contexto intercultural en que surgió88.

En los que abordan esa situación originaria desde la hermenéutica del Nican mopohua, estudios que comenzaron a realizarse dentro de los últimos veinte años, sus autores, o bien reconocen directamente o tienen de hecho deficiencias metodológicas, o en los caminos de aproximación para comprenderlo y develar su sentido.