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Minoría dirigente para una nueva sociedad

A los religiosos franciscanos y al resto de los españoles, que con sus convicciones y esfuerzos posibilitaron la existencia del Colegio de la Santa Cruz, los animaba un «...noble ideario hondamente humanístico, y que como tal aspiraba a los fines más altos a que podía llegar la educación en aquel momento de la historia: incorporar al vencido a la cultura del vencedor elevándolo al mismo nivel de hombre que éste»226.

Estos dirigentes se sentían responsables del futuro y el bien «...de una nueva sociedad en vías de formación...»227 y para colaborar en su positiva construcción inauguraron dicho establecimiento educativo para que fuera un sitio «...de adiestramiento político-cultural para la minoría dirigente de comunidades indígenas...»228.

Los franciscanos, en este interés por educar en escuelas monasterio de un modo especial y distinto a los hijos de principales y caciques, eran fieles no sólo a su convicción de que el éxito de sus misiones apostólicas estaba relacionado con la adhesión de la minoría indígena gobernante, sino también al pensamiento medieval aún vigente en sus mentes, que sostenía la necesidad de proporcionar al organismo social líderes que difundieran el cristianismo229. Con este fin asumieron y

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Teniendo en cuenta que los aprendizajes proporcionados en el Colegio de la Santa Cruz “…dificultarían después relegar a sus beneficiarios a las funciones subalternas que les destinaba la sociedad colonial; ésta sin cesar tenía enfrentamientos con el experimento demasiado original del colegio…” (en SEGALA, Literatura náhuatl, p. 110). Por otro lado, dicha sociedad entre los años 1570 y 1580, recuperó para sus autoridades políticas los poderes anteriormente delegados por el rey a las órdenes religiosas; sobre todo los relacionados con las enseñanzas de la Iglesia y la elección de sus autoridades. Como consecuencia las congregaciones perdieron la autonomía y autodeterminación de la que habían gozado en años anteriores (cfr.SEGALA, Literatura náhuatl, p. 88, nota 10, remite a LIRA,ANDRÉS Y MAURO,LUIS, El siglo de la integración en Historia General de México, México, 1981, t. I, p. 375).

Afirma Monseñor Guerrero, refiriéndose al Colegio de la Santa Cruz y coincidiendo con lo anterior, que su “... éxito fue asombroso, tanto que causó su ruina, al alarmar a sus objetores la facilidad y rapidez con que los indios aprendieron todo, y fue dejado morir a base de retirarle toda ayuda financiera” (enGUERRERO ROSADO,El Nican mopohua, t. I, p. 74, nota 18). Analiza profundamente este tema RICARD,ROBERT, La conquista espiritual de México. Ensayo sobre el apostolado y los

métodos misioneros de las órdenes mendicantes en la Nueva España de 1523-1524 a 1572, México: Fondo de cultura económica, 19862 (7ª. reimp. 2002), l. II, cap. 7, p. 332 a 355 (En adelante citado como RICARD, La conquista).

226 KOBAYASHI, La educación, p. 209. 227 KOBAYASHI, La educación, p. 209. 228 KOBAYASHI, La educación, p. 250. 229 Cfr. K

aprovecharon al servicio de su meta, la jerarquizada organización comunitaria y política indígena desechando sólo la religión que la inspiraba230.

Es por esto que la mencionada finalidad colectiva se pretendía alcanzar apartando a los jóvenes indígenas, de la posibilidad de recibir una instrucción religiosa de características prehispánicas231 y buscando alcanzar los siguientes objetivos: la formación en la fe cristiana de laicos, catequistas y sacerdotes indígenas, para que a su vez estos educaran a los de su raza que no concurrieran al Colegio y para que colaboraran, oficiando de intérpretes, con los religiosos españoles abocados a la evangelización232.

Si bien la aspiración de formar un clero indígena no pudo concretarse233, en lo que respecta a la preparación de traductores que ayudaran a los franciscanos, los logros fueron muy destacados. El nivel alcanzado fue tal que muchos de los egresados trilingües desempeñaron tareas docentes en distintos lugares de Nueva España234 y en conexión con dicha actividad ayudaron a los religiosos a elaborar libros235

«...porque si sermones y postillas y doctrinas se han hecho en la lengua indiana, que pueden parecer y sean limpios de toda herejía, son precisamente los que con ellos se han compuesto... y las incongruidades que hablamos en los sermones, o las que decimos en las doctrinas; ellos nos las enmiendan, y cualquiera cosa que se haya de convertir en su lengua, si no va con ellos examinada, no puede ir sin defecto...»236

Y no sólo ayudaron o fueron coautores de los frailes al traducir al náhuatl obras espirituales, al componer237 «...vocabulario y gramáticas de las lenguas indígenas...»238 y al «...escribir doctrinas cristianas, sermonarios, confesionarios, dramas edificantes y libros de piedad...»239, sino que también confeccionaron obras por iniciativa propia240.

Es también en este contexto y durante los años que siguieron a la conquista, a veces solos y otras ayudados por sus maestros, que la actividad de los jóvenes estudiantes del Colegio junto con la de antiguos sacerdotes y sabios ancianos de su pueblo, contribuyó a salvar del olvido casi todas las antiguas composiciones de diferentes géneros de la literatura náhuatl prehispánica que hoy

230 Cfr. K OBAYASHI, La educación, p. 211 y 212. 231 Cfr. KOBAYASHI, La educación, p. 216 y 217. 232 Cfr. KOBAYASHI, La educación, p. 211 y 216. 233

SAHAGÚN, Historia general, lib. X, Relación del autor digna de ser notada, p. 580 y 581. 234

Cfr. KOBAYASHI, La educación, p. 254. 235 Cfr. K

OBAYASHI, La educación, p. 256. 236

SAHAGÚN, Historia general, lib. X, Relación del autor digna de ser notada, p. 584. 237 Cfr.KOBAYASHI, La educación, p. 257. 238 KOBAYASHI, La educación, p. 256. 239 KOBAYASHI, La educación, p. 256. 240 Cfr. K OBAYASHI, La educación, p. 255.

conocemos. Su esfuerzo no sólo se limitó a esa tarea de rescate por medio de recopilaciones, transcripciones y traducciones al castellano de dichas obras; sino que también y en los modos expresivos de su cultura prehispánica, siguieron componiendo y expresándose ante la llegada del español y sus consecuencias241.

De este modo, los egresados de este centro de estudios superiores, se destacaron sobre todo en los campos académicos y literarios, e hicieron en ellos sus contribuciones más brillantes y dignas de mención242; pero su habilidad como intérpretes o nahuatlatos y sus cualidades morales, favorecieron además que muchos de ellos se convirtieran en funcionarios confiables en altos cargos de la administración civil, necesitada también de traductores243.