A. Tarski, que había diseñado la teoría de la verdad pensando en los lenguajes formalizados dé la.m atem ática, dudaba de que aquélla se pudiera aplicar a las lenguas naturales. Fundam entaba su escepticismo en dos razones: 1) las lenguas naturales pueden fun cionar com o metalenguajes de si mismas, y 2) las lenguas naturales son lenguajes que (presuntamente) no se pueden definir o especificar de un m odo formal. L a prim era dificultad reside en el carácter ce- rrado de las lenguas naturales, puesto que éstas contienen no sólo predicados lingüísticos, sino también los predicados metalingüís- ticos, las expresiones y los medios para form ar nombres de expre siones, etc. É sto tiene com o consecuencia que una teoría de la verdad p ara una lengua natural, po r ejemplo el español, sólo puede tener un carácter parcial, esto es, no puede abarcar a todo el español ya que una parte, la que contiene entre otras cosas el predicado ‘es verdad’, ha de quedar necesariamente fuera para que la teoría cum pla el requisito de corrección formal. P or lo tanto, en español se puede form ar una teoría de la verdad sólo de un fragmento del español, el que oficia de lenguaje objeto. Esta dificultad pierde p arte de su importancia cuando se utiliza una lengua natural como metalenguaje de otra lengua natural diferente.
L a segunda dificultad hace referencia a la imposibilidad de cum plir, en el caso de las lenguas naturales, el primer paso de la cons trucción de una teoría de la verdad para un lenguaje, el de especi ficar de m odo adecuado ese lenguaje. Esta imposibilidad tenia más visos de verosimilitud en la época en que Tarski enunció su tcorííi que en la segunda mitad del siglo xx, en que la lingüística (especial m ente la generativa) ha dado grandes pasos en las investigaciones 134
gramaticales. En particular, cualquier paradigm a de investigación lingüística considera hoy en día la sintaxis como una disciplina que provee justam ente la especificación form al de un lenguaje; Del mismo modo que las reglas de formación de un lenguaje formal determinan el concepto ‘es una fórm ula’ p ara ese lenguaje, las gramáticas de las lenguas naturales determ inan el predicado ‘es una oración (bien formada)’ para cada una' de esas lenguas. No obstante, esta determinación lo es de una estructura sintáctica y no de una form a lógica, por lo que en este punto se presenta un inte resante problema a la aplicación de la teoría semántica de la verdad a las lenguas naturales, problem a que los filósofos del lenguaje han tratado, de resolver en los últimos años. •
A pesar del pesimismo de A. Tarski, ha habido filósofos del len guaje que han intentado extender la aplicación de su teoria a las lenguas, naturales, convirtiendo tal extensión en el núcleo de ,sus teo rías semánticas. Tal es el caso de D. Davidson, el principal repre sentante de lo que se ha dado en llamar semántica de las condiciones de verdad (truth conditional serríantics).
Según Davidson, la;tteoría semántica ha de d ar cuenta de la productividad (competencia) semántica de los hablantes'de una len gua natural, es decir, de la capacidad que éstos poseen para do tar de significado a un número (potencialmente) infinito de oraciones pertenecientes a su: lengua. Esto significa que los hablantes de esa lengua manejan un conjunto de reglas finito y recursivo como base de esa capacidad; el objetivo de la semántica há dé ser po r tanto describir esc conjunto de reglas. La teoría semántica eri cuestión ha de poder producir, para cualquier oración, 0 ¡, perteneciente a una lengua, un enunciado que tenga la form a:
(11) 0 ¡ significa que p ,
donde 0 ¡ es un nom bre de la i-ésima oración de la lengua y p un equivalente metalingiiístico de 0¡. Si la teoría es adecuada y Oj y p pertenecen a la misma lengua, O. ha de ser un nom bre de p. Esto es lo que sucedía también en la teoría de la; verdad. í^ues.bien, ¿por qué 110 pensar que la teoría de Tarski proporciona ese.conjuntó de reglas recursivas? Basta con sustituir ‘significa’"por; ‘es verdad’ en el esquema (11), ya que la definición de am bas nociones, ha de estar sujeta a las mismas condiciones. Ésa es precisamerite.lá(conclu sión de Davidson: d a r una teoría del significado para úna lengua natural es proporcionar una teoría de la vérdádjpara ése lenguaje.
La tesis de Davidson se apoya en una intuición sólida;, conocer el significado d e :una oración equivale a sa b er todas la s, (posibles) ocasiones en que dicha oración es verdadera. Y esas ocasiones están (supuestamente) ¡determinadas por la oración p. Si fuera cieña, la tesis de Davidson tendría a su favor el hecho de que permite desem
barazarse en teoría semántica de una noción bastante oscura, como la de significado, en favor de otra m ucho más precisa y manejable, lá de verdad. En efecto, cuando se afirma que dos enunciados son sinónimos, se piensa en una identidad de entidades denominadas significados. Pero, con la teoría de Davidson, afirmar que dos enun ciados son sinónimos no es ni más ni menos que afirmar que son verdaderos en las mismas ocasiones o bajo las mismas condiciones. Asi, las oraciones
‘ •(12) La neige est blanche (13) . Snow is white
son sinónimas porque tienen una misma condición de verdad, que la nieve es blanca; am bas significan que la nieve es blanca.
.¡Sin embargo, la tesis1 de Davidson ha de enfrentarse con algu nas dificultades. La primera de ellas se presenta cuando la lengua en que se está formulando una teoría del significado contiene como parte el lenguaje objeto. Las condiciones de adecuación de Tarski establecen que la teoría de la verdad ha de generar enunciados como:
(14)’ ‘la nieve es blanca’ es verdadera si y sólo si la nieve es blanca.
Si se hace equivaler el predicado ‘es verdadera' a ‘significa', la teoría del significado genera entonces
(15) ‘la nieve es blanca’ significa que la nieve es blanca. 7 A hora bien, como tanto el lenguaje objeto como el mctalcnguajc son (parte de) el español, la oración (15) carece de contenido empí rico, no nos aclara nada acerca del significado de ‘la nieve es blanca\ Esta dificultad se puede solucionar exigiendo que el lenguaje objeto para el que se define el predicado ‘significa’ no sea un subconjunto del metalenguaje en que se define tal predicado. Si se mira bien, esto es además lo que sucede cuando un hablante pregunta por el significado de una oración que pertenece a la lengua que él habla. Por ejemplo, supóngase que un hablante del castellano, h, pregunta p o r el significado de la oración
:• (16) Se puso , las almadreñas
y se le responde con la siguiente equivalencia .
(17) ‘Se puso las almadreñas’ significa que se puso los zuecos. Si la equivalencia establece para h el significado de (16) es porque la oración a la derecha de la equivalencia pertenece al español que 136
11 habla y comprende, a lo que se denomina su idiolecto del español. El idiolecto de h opera entonces como metalenguaje y (16) como parte del lenguaje objeto: la equivalencia se ajusta entonces a las exigencias formales y sustantivas de una teoría de la verdad y del significado. D adas estas observaciçnes, se comprenderá cuál es la dificultad de form ular una teoríá total del significado p ara una lengua natural cuando se está utilizando esa lengua como metalen- guaje.
Supóngase en cambio que, para construir una te o ría d e l signio ficado en una lengua natural se emplea otra lengua natural, por ejemplo, que se emplea el castellano como metalenguaje del inglés. En este caso, 0 ¡ estará ocupado po r un nom bre de ima oración del inglés y p por un equivalente de esa oración en el castellano, com o es
(18) ‘snow is white’ significa que la nieve es blanca. . Ahora bien, ¿qué es lo que asegura que la oración que ocupa el lugar d e p es una traducción correcta de la que está sustituyendo a 0¡? No se puede responder diciendo que es la identidad de significados, pues eso es justam ente lo que postula la oración (18). L a única res puesta posible es la equivalencia de condiciones de verdad: siempre que 0 ¡ es verdadera también lo es p.
En este punto se han señalado dos objeciones a Davidson! La primera es de tipo form al: puede ser que la equivalencia veritativa entre 0 ¡ y p nó sea un requisito lo suficientemente fuerte como para asegurar su identidad de significado. P o r ejemplo, considérese la oración
(19) T eau bouille’ es verdadera si y sólo si el agua está a 100°. En esta oración la equivalencia veritativa puede ser cierta, es decir, generada por una teoría correcta de la verdad para eKfran- cés, y sin embargo no serlo à . /
(20) 'l’eau bouille’ significa que el agua está a 100°.
Se han hecho algunas propuestas para solucionar esta dificultad, como por ejemplo exigir que la equivalencia _veritativa sea -nece saria. Pero debido a la poca claridad de la noción de necesidad, su introducción en el esquema T plantea más problemas de los que resuelve. La cuestión de fondo es sin duda la de si es adecuada y completa la reducción de un término intensional, com o el de signi ficado, a otro extensional, como el de verdad.
La segunda objeción a que aludíamos es de tipo epistemológico: ¿cómo se com prueba la verdad de las oraciones del tip o .d e (18)? La teoria del significado proporciona una definición recursiva de
esta noción, pero esa definición p arte de una lista de oraciones sim ples del lenguaje objeto y de sus equivalencias metalingüísticas. ¿Cóm o se llega a esas equivalencias y qué garantiza su corrección? L a respuesta de D avidson se halla u n a vez m ás en la teoria de la verdad. L a oración (18) es verdadera si lo es la correspondiente equivalencia veritativa. E sta es u n a afirm ación m uy im portante, p orque m uestra cóm o se puede utilizar la teoría de la verdad para construir u n a teoria de la interpretación.
E n efecto, supóngase que el investigador se encuentra con una lengua prim itiva, de la que sólo conoce (p arte de) su sintaxis. ¿Cómo puede resolver el problem a de asignar un significado.a las oraciones de ese lenguaje? ¿cómo p uede establecer equivalencias entre las oraciones d e la lengua que investiga y la propia? D e acuerdo con la tesis d e D avidson lo que tiene que hacer es construir una teoría d e la verdad d e esa lengua (utilizando la suya com o meta lenguaje, p o r supuesto). P o r ejem plo, supóngase una lengua im aginaria, a la q ue llam arem os sami, con la siguiente gram ática:
S intaxis del sam i: N om bres: W om a, K ula. P redicados: takala, m akala. C onector: luk.
Definición de oración del sam i:
1) Si S j es un nom bre y es un predicado del sami, entonces «jJL es u n a oración del sami.
2) Si a y p son oraciones del sam i, entonces a luk P es una oración del sami.
S abiendo la sintaxis del sam i, el investigador puede averiguar cuál es el significado de las oraciones del sami. Para ello, ha de establecer, de acuerdo con la estrategia davidsoniana, las equiva lencias veritativas de las oraciones simples del sami con oraciones del castellano. E l único m étodo p ara hacerlo es la investigación em pírica. Supongam os que ha establecido lo siguiente:
1) ‘W o m a ta k a la ’ es verdadera si y sólo si el cielo es azul 2) ‘K u la m ak ala’ es verdadera si y sólo si la hierba es verde 3) ‘W o m a m akala’ es verdadera si y sólo si el cielo es verde 4) ‘K ula. ta k a la ’ es verdadera si y sólo si la hierba es azul
y que ‘luk’ viene a equivaler a la conectiva castellana ‘y’. D e acuerdo con estos d ato s puede form ular la siguiente interpretación del sami.
Teoría del significado para e l sam i:
1) ‘W onia ta k ala’ significa que el cielo es azul 2) ‘K u la’ m akala’ significa que la hierba es verde 3) *Woma m akala’ significa que el cielo es verde 4) 'K u la. ta k ala ' significa que la hierba es azul 5) ‘a luk (V significa a y |5
Esta interpretación asigna de m odo recursivo u n significado a cada una de las oraciones del sami. C om o en el caso del utilizado en la exposición de la teoría d e T arski, el ejem plo es trivial, p ero m ues tra cóm o se puede utilizar la teo ría sem ántica de la verdad com o im instrumento heurístico en la construcción em pírica de sem ánticas para las lenguas naturales. A dem ás, pone d e relieve u no de los problem as m ás recalcitrantes d e la filosofía m oderna del lenguaje, problem a que tratam o s en el capítulo 10 desde u n a perspectiva más general, el d e las condiciones (conceptuales) p a ra efectuar una traducción radical de u n a lengua a otra. En definitiva, se tr a ta del problem a de la contrastación em pírica de los enunciados T básicos y de los m árgenes de indeterm inación que pueda dejar tal co n tras lación.
Independientem ente d e los problem as qué p lan tea la utilización de la teoría de la verdad p a ra construir u n a interpretación radical de una lengua, la tesis d e D avidson tiene o tro s aspectos conflictivos que tienen su origen en el desarrollo de su p ro g ra m a d e investiga ción. Sin descender a detalles, podem os clasificar estos problem as en tres grandes ap a rta d o s: 1) problem as del análisis d e la estructura lógica de las lenguas naturales. C om o el p ro g ra m a d e D avidson exige la especificación previa d e la fo rm a lógica de las oraciones del len guaje natural, se ve inm erso en el análisis d e construcciones g ram a ticales atípicas (desde u n punto de vista lógico). P o r citar sólo unos cuantos ejemplos, se encuentran entre ellas los enunciados d e cau salidad, de probabilidad, los condicionales subjuntivos, las catego rías de adverbio, adjetivos, los térm inos d e m asa, etc. 2) P roblem as de la extensión d e la teo ría sem ántica d e la verdad al discurso no declarativo. Téngase en cuenta que la teoría e s tá n d a r. sólo cubre el caso de las oraciones indicativas (en presente atem poral,; p o r m ás señas) y que, si se quiere form ular u n a teoría rigurosa y com pleta del significado d e una lengua natu ral, han d e incluirse o tro s tipos de discurso. En particular, es necesario construir u n a sém ántica lógica de los tiem pos y m odos verbales, lo cual im plica un enrique cim iento y potenciación de los instrum entos expresivos delien g u aje form al. En este sentido, parece que la semántica modal, cuyos fun dam entos puso el investigador S. K ripke, es el cam ino m ás apropiado para conseguir reflejar la riqueza de los sistemas verbales de las lenguas naturales. 3) Finalm ente, y en conexión con los anteriores,
están los problemas de la capacidad del lenguaje formal que se uti lice. -para, construir las teorías semánticas. Hasta ahora, i instru mento más utilizado por los investigadores de la estructura lógica de las lenguas naturales ha sido el lenguaje formal de primer orden, pero puede que éste no sea suficiente. Algunos investigadores, en tre los que ocupaba un lugar central R. Montague, piensan que es necesaria la aplicación del aparato formal de segundo orden para construir teorías semánticas adecuadas de las lenguas naturales.
Sea como sea, con todos sus problemas e interrogantes, el pro grama de D. Davidson constituye uno de los proyectos de investi gación filosófica sobre el lenguaje más importantes de la actualidad y a su alrededor giran hoy en día buena parte de las polémicas que entablan entre sí los filósofos del lenguaje.