C om o hem os visto en el ap a rta d o an terio r la teo ría d e la inten sión puede ju g a r un papel im portante en u n a teoría del significado: puede desem peñar una función im portante a la h o ra d e hacer explí citas nuestras intuiciones sobre parentescos d e significado, por ejem plo. Pero esto n o quiere decir que debam os p ensar que las nociones de intensión y significado son intercam biables o que la prim era es un su stituto m ás preciso d e la segunda.
Esta identificación entre intensión y significado es todavía hoy m oneda corriente entre m uchos filósofos del lenguaje, m ucho más que la identificación de significado y extensión que veíam os en Rus- scll. Sin em bargo, hay varios argum entos poderosos 'co n tra ella. El m ás general es que la noción de significado tiene m uchas veces Un carácter pragm ático m ás que sem ántico. C uando preguntam os ¿que quieres decir? o ¿qué significa lo que has dicho? estam os pregun tando po r el significado de una proferencia hecha p o r u n a deter m in a d a . persona en un determ inado contexto extralingüístico, no po r el significado de una expresión.
Recientem ente, el destacado filósofo de la ciencia y del lenguaje H. P utnam ha llam ado la atención sobre ciertos extrem os que están en co n tra de la identificación del significado con la intensión.
En prim er lugar hay que fijarse en la gran fuerza del concepto de intensión, ta n to en su caracterización tradicional com o en su caracterización actual. Si la intensión de u n térm ino general, p or ejem plo, es la serie de las características com unes de las cosas a las que se aplica ese térm ino, el conocim iento de esas características —d e la intensión— posibilita el conocim iento de la aplicación o la no aplicación con propiedad de ese térm ino a cualquier cosa. P or ejem plo, si sabem os cuáles son las características que com parten los objetos a los q u e llam am os ‘o ro ’, cuando se nos presente un objeto sabrem os decir si se tra ta o no d e oro, es decir, si le «conviene» (com o se dice tradicionalm ente) o no el térm ino ‘o ro ’. D icho de otro m odo, si conocem os la intensión de u n térm ino som os ca p a ces de lijar la extensión del mismo. La intensión determ ina la exten sión (al m enos en el caso d e los térm inos generales). ¿Qué sucede en cam bio con el significado? Sencillam ente no diríam os que una persona no sabe lo que significa ‘o ro ’ p orque n o sea capaz de iden tificar un objeto d eterm inado; una persona puede co nfundir el o ro con el llam ado oro alem án o con el sim ple d o rad o de u n objeto, y co nfundir la plata con la alpaca e incluso con el estaño, p ero no po r eso diríam os que n o sabe lo que significan los térm inos ‘o r o ’ y
‘p lata’. Se puede, pues, saber el significado de .una expresión sin saber su extensión. P o r el m ero hecho de conocer el significado de una expresión, una persona no es capaz norm alm ente de fijar su extensión, m ientras que sí lo sería si conociese su intensión (al menos en el caso d e los térm inos generales); esto habla indudablem ente en contra de la identificación de las nociones de significado e intensión.
¿Cóm o se fija en realidad la extensión de una expresión? Senci llam ente no son los ciudadanos «norm ales» los que la fijan (p o r más que sepan lo que significa). L a extensión de u n térm ino la fijan los expertos; p o r ejemplo, la extensión de los térm inos ‘o ro ’ y ‘p lata’ la fijan los joyeros o, en ú ltim a instancia, los quím icos. Tenem os aquí lo que P u tn am ha denom inado división del trabajo lingüístico. C om o recalca P utnam , éste es u n aspecto b astante obvio sobre el que las teorías del significado, la intensión y la extensión no habían llam ado la atención hasta ah o ra.
El. siguiente p u n to d e P u tn am se puede c a p ta r b astante fácil m ente si nos preguntam os lo siguiente: cuando alguien nos pregunta p o r el significado d e u n a expresión ¿cómo Je respondem os? ¿cómo respondem os a los niños cuando nos preguntan qué significa tal o cual p alab ra, p o r ejemplo ‘o ro ’ o ‘tigre’? Sim plem ente les dam os unos cu an to s rasgos o características que suelen tener los objetos de o ro o los tigres. P o r ejem plo: ‘el o ro es un m etal blando, brillante, de color am arillo y m uy c a ro ’; ‘el tigre es un anim al del tam año de un león, con rayas en el cuerpo y fuertes g arras y colmillos’. Esas características que dam os en la explicación del significado d e un térm ino constituyen lo que P u tn am llam a estereotipos. N o hay que confundirlos con las intensiones pues éstas incluyen las caracteris- ticas que todos los objetos que caen bajo u n m ism o térm ino tienen, de ta l m o d o que a un objeto se le:.aplica el térm ino si y sólo si posee esas características. E n nuestros ejemplos, las características men cionadas (m etal brillante, m uy caro, etc.; con fuertes garras, rayado, etcétera) n o son d e este tip o : u n tro zo de m etal puede no ser brillante (por estar sucio) o ser b ara to y ser de o ro ; u n anim al puede no te ner g arras fuertes y n o estar rayado y ser un tigre (un tigre albino con una enferm edad en las extrem idades sería un tigre). En resum en: cuando explicam os el significado de una expresión (pensam os aquí, sobre to d o , en los térm inos generales) no dam os la intensión sino un estereotipo.
En lo an terio r hem os tenido presente las versiones tradicionales de la teo ría de la intensión; pero lo m ism o.valdría con las versiones actuales. Vam os a utilizar estas versiones p a ra explicar la últim a crí tica de P u tn am a la identificación d e significado con intensión. Si la intensión de una expresión es una función de m undos posibles a extensiones y la intensión se identifica con el significado lo mismo dará decir que se h a captado el significado de una expresión que decir que se h a captado la intensión. Pero ¿qué quiere decir ‘ca p ta r una 112
intensión’, o lo que es lo mismo, ‘ca p ta r u n a función de (todos) los m undos posibles a extensiones’? D esde un pun to de vista psico lógico resulta u n m isterio la explicación d e u n proceso «mental» descrito así: ‘una persona cap ta u n a determ inada función d e todos los m undos posibles en extensiones’. N o parece h aber m uchas pers pectivas de que esa explicación pueda ser dada. D e todos m odos, estam os aquí ante problem as sobre los que, evidentem ente, aún no se ha dicho, ni m ucho menos, la últim a palabra. E n el capítulo 7 presentam os un tipo de sem ántica que tiene en cuenta algunos de los aspectos de ‘proceso m ental’ que se hayan involucrados en la com prensión y uso del lenguaje.