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Capítulo 3. Desde el prisma de la psicología: una mirada científica

3.5 Neurociencia educativa

3.5.1 Aplicada a la aptitud musical

En 2001, Stewart y Walsh ya estaban convencidos de que el uso de técnicas de neuroimagen, en combinación con modelos psicológicos del tipo propuesto por Cappelletti, Waley-Cohen, Butterworth y Kopelman (2000), les proporcionaría una base racional para investigar las correlaciones neuronales del componente musical como la estructura, la organización perceptiva, la memoria, etc. así como los estudios de adquisición de aptitudes musicales relacionados con la neurobiología del aprendizaje perceptivo y la plasticidad visomotora de Marin y Perry (1992).

Una vez que estos procesos componentes sean identificados, será tan apropiado como útil, preguntar cómo el cerebro coordina estos distintos procedimientos, para lograr la complejidad e integración que da como resultado final la comprensión neurobiológica de la música.

Según Blakemore y Frith (2005), en su exitoso The learning brain, afirman que no existe ninguna investigación en la que se haya efectuado una prueba de neuroimagen al mismo individuo antes y después de aprender a leer, en cambio, Lauren Stewart, del Institute of Cognitive Neuroscience, Department

of Psychology, University College London, en el Capítulo 5: Functional correlates of learnisn to read and play music, de su tesis doctoral Neurocognitive studies of music reading realiza un estudio longitudinal con Resonancia

Magnética funcional (RMf), para conocer los cambios en la función cerebral de doce individuos sin ningún conocimiento musical, antes y después de enseñarles a leer música y a tocar el piano.

Stewart les hizo escáneres mediante la técnica de RMf antes y después del aprendizaje; para que ganara validez el experimento, utilizó un grupo control, que debían de carecer de cualquier experiencia musical, y a los que solo les iba a realizar dos escáneres de RMf, igual que a los individuos del grupo experimental.

Después de quince semanas de formación musical (90 minutos por semana) y un mínimo de tres sesiones de media hora por semana, un profesor de música independiente examinó a los participantes del grupo experimental, a los que se les estaba enseñando a leer música y tocar el piano, y confirmó que todos ellos, habían alcanzado los conocimientos de Grado 1, que define el Consejo Británico de Escuelas Reales de Música.

Y demostró, valiéndose del paradigma de Stroop, que después del aprendizaje podían realizar perfectamente las tareas:

a) Combinación de notas y números que indicaban los dedos bien ubicados.

b) Combinación de notas y números que indicaban los dedos mal ubicados.

Anteponían el aprendizaje musical y no podían dejar de leer las notas musicales e interpretar adecuadamente el ejercicio, aun estando mal los números que indican los dedos (1 = pulgar, 2 = índice, etc.), (Blakemore y Frith, 2005).

Una vez obtenido el éxito de corroborar el aprendizaje de la notación musical al grupo experimental, una pequeña área situada en la corteza parietal superior derecha estaba activada (Figura Nº 44), esta área tiene distintas funciones, en este caso las que nos interesan para nuestra investigación son las funciones que están implicadas directamente con la aptitud numérica; que podremos estudiar detalladamente en el siguiente apartado.

Figura Nº 44. La corteza parietal superior derecha estaba activada después de que

los participantes aprendieran a leer y a tocar música25

El siguiente dilema era como demostrar que dicha activación cerebral en la corteza parietal superior derecha, pertenecía al aprendizaje musical realizado y no a cualquier factor externo. Stewart resolvió este dilema con un ingenioso paradigma; utilizando el siguiente dibujo (Figura Nº 45), los sujetos tenían que realizar la siguiente tarea: indicar si destacaba una línea individual en una cuadrícula (que en realidad no era el objetivo del estudio).

Podemos apreciar perfectamente como, el estímulo superior son notas musicales reales, y el de abajo, aunque se parezcan, no lo son.

Figura Nº 45. Estímulo de lectura implícita de música utilizada en el estudio de RMf26 Para los sujetos no músicos, no hubo activación cerebral entre los dos tipos de estímulos (notas musicales, dibujos parecidos a notas musicales), en cambio los sujetos que habían participado en el aprendizaje musical obtenían una alta activación en la corteza parietal superior derecha con la RMf, que ponía de manifiesto que no podían pasar por alto el estímulo musical, aunque esto no les ayudara a realizar la tarea encomendada, por lo tanto, la activación cerebral sufrida antes y después del aprendizaje musical refleja claramente un cambio en esa área cerebral concreta, (Blakemore y Frith, 2005).

Para enlazar este apartado con el siguiente, citamos a Schmithorst y Holland (2004), que investigaron las correlaciones neuronales entre el entrenamiento musical formal y el rendimiento en las matemáticas mediante Resonancia Magnética funcional (RMf), utilizaron para su investigación quince adultos normales, de los cuales siete poseían formación musical desde su infancia y los ocho restantes no. Plantearon la hipótesis de que la correlación entre el entrenamiento musical y la competencia matemática puede estar asociada con una mejora en el rendimiento de la memoria y una mayor representación abstracta de cantidades numéricas; concluyendo la existencia de diferencias estadísticamente significativas entre los correlatos neuronales del procedimiento matemático entre músicos y no músicos (incluso con la pequeña muestra que utilizaron), motivando para un futuro estudio longitudinal realizado con niños, con el fin de investigar una posible causa relacional entre la formación musical y la arquitectura neuronal usada para el procesamiento de las matemáticas, y asociar esas diferencias con cualquier diferencia en la aptitud numérica.