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Aportaciones de la EPA

CAPÍTULO II. SELECCIONANDO LAS SEMILLAS: ENTRAMADO TEÓRICO Y CONCEPTUAL

2.5. Educación Popular Ambien tal

2.5.3. Aportaciones de la EPA

Lo importante no es sólo lo que las personas saben, sino como ellas viven la experiencia colectiva de producir lo que saben. (Muñoz, 2005, p. 2)

Javier Reyes, educador ambiental y uno de los principales representantes de la EPA, plantea que el ambiente humano se encuentra constituido por tres tipos de relaciones del ser humano: 1) consigo mismo, 2) con los otros seres humanos y 3) con la naturaleza. Señala entonces que el individuo contemporáneo -en la sociedad industrial especialmente-, vive una profunda crisis

98 civilizatoria, la cual puede ser analizada a partir de las serias problemáticas que vive en las tres formas de relaciones. En el primer caso, la relación del ser humano consigo mismo, Reyes señala que al hacer del mundo un objeto de conocimiento también se cosificó al humano generando con esto la pérdida de la conciencia colectiva y participativa. El ser humano ya no sintió al planeta como un lugar de correspondencia, de pertenencia, sino un sitio para la mera observación racional. Esto ha generado un sentimiento de anonimato, desvinculación con el otro y desintegración cultural, y ha propiciado también la separación del ser humano y la naturaleza (Reyes, 1997).

La crisis vivida en la segunda forma de relación, la del ser humano con otros seres humanos, tiene una de sus expresiones más agudas y dolorosas es el alarmante incremento de la marginación y la pobreza30; situación marcada por la desigualdad característica del modelo civilizatorio occidental, en que coexisten la imposibilidad de grandes sectores de la población para acceder a los satisfactores mínimos (alimentación, salud, vivienda, educación, por mencionar algunos), con los excedentes de producción desechados en aras de mantener precios en el mercado, las sociedades consumistas y otros despilfarros. Por último, la relación del ser humano con la naturaleza ha estado marcada por la pretensión racionalista del dominio humano sobre la naturaleza, a lo que se suma un modelo económico dilapidador basado en el uso intensivo e irracional de los elementos del entorno natural. Lo que se ha generado es una crisis ecológica (R. Fernández, 2011; Toledo, 2005; Toledo & Barrera-Bassals, 2008), que no muestra síntomas de ser una crisis pasajera y exige transformaciones profundas en todas las dimensiones (Reyes, 1997).

De manera general -aunque dada su naturaleza crítica y como producto de su evolución se han incorporado categorías y elementos a ambos discursos y prácticas educativas-, la atención de la educación popular ha estado enfocada en el segundo tipo de relación -del ser humano con otros

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Según datos del Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (CONEVAL) la población en pobreza en el país aumentó entre 2008 y 2010 de 44.5% a 46.2%, que corresponde a un incremento de 48.8 a 52.0 millones de personas. En el mismo periodo el número de personas en situación de pobreza extrema se mantuvo en 11.7 millones. Fuente: http://www.coneval.gob.mx/medicion/Paginas/Medici%C3%B3n/Pobreza-2010.aspx.

99 seres humanos-, mientras que la educación ambiental se ha centrado en el tercero -del ser humano con la naturaleza-. Ambos de manera indirecta han incidido en mayor o menor medida en el primero -el ser humano consigo mismo-, aunque en ningún caso se ha incorporado de manera explícita en sus discursos ni acciones. La educación popular ambiental no encarna la suma de contenidos, discursos o marcos pedagógicos provenientes de dos corrientes críticas y anti-hegemónicas de la educación; la EPA representa la posibilidad generar sinergias y nuevas síntesis con un mayor alcance y profundidad en todas las dimensiones del ambiente humano. La educación popular ambiental incorpora los planteamientos ecológicos de la educación ambiental y los principios socio políticos de la educación popular (Reyes, 1997) y una de sus principales aportaciones está en la posibilidad de potenciar los movimientos populares, incorporando en los mismos el principio de racionalidad ambiental propio del pensamiento ambientalista latinoamericano (Esteva, 1997; Leff, 2009). Por otro lado proporciona nuevas vías para la construcción, la transmisión y la apropiación de saber, y por lo tanto para internalizar en la ciencia de la educación los conceptos de ambiente, el análisis de la complejidad y los métodos de la interdisciplinariedad, transformando así las prácticas pedagógicas (Leff, 1995; Muñoz, 2005).

Un significativo aporte al desarrollo de la EPA debe venir de la sistematización de los aprendizajes con el propósito de acumular, socializar y debatir conocimientos, replicar buenas prácticas y aprender de las experiencias, para lo cual se requiere fortalecer el diálogo plural entre el ámbito académico intelectual y los saberes indígenas y populares, que contribuya a mejorar la acción, desde el punto de vista de la construcción conceptual, así como en los aspectos pedagógicos y metodológicos (González & Sepúlveda, 2010).

Las ideas de Paulo Freire son vigentes para la educación popular ambiental, que pretende la concientización de los sujetos de la problemática ambiental; la EPA propicia que los sujetos puedan realizar una lectura crítica de la realidad socio-ambiental en que se encuentran, que les posibilite identificar problemas y construir alternativas de acción. La región de América Latina y el Caribe ha producido y produce pensamiento propio, que apoyado por intelectuales críticos de

100 otras partes del mundo, puede derivar en la construcción de síntesis transformadoras que nutran los sistemas educativos y contribuyan verdaderamente a superar los particulares y complejos problemas que se viven en la región (Calixto Flores, 2010).

Después de este recorrido histórico y conceptual desde el tronco de la educación hasta las ramas de la educación crítica, popular y ambiental, y de conseguir aprehender tanto el núcleo de los planteamientos como sus debates, fortalezas y puntos de intersección; se presenta un esquema con los conceptos centrales para el trabajo, mismos que servirán de base para la construcción de las categorías de análisis, así como para establecer de manera permanente, una relación clara y directa con la pregunta de investigación y con el planteamiento metodológico.

Figura 2. Entramado conceptual. La EPA como núcleo teórico y metodológico de la investigación.

Ambas, la educación popular y la educación ambiental, son corrientes educativas con historia, trayectoria y un acumulado que comprende un amplio espectro de posturas y enfoques dentro de sus respectivos campos. Sin embargo, y aunque con seguridad no todos los enfoques presentes en estas corrientes podrían ser enteramente complementarios entre sí, existen

101 importantes puntos de confluencia que representan una posibilidad teórico-conceptual y metodológica particular.

La educación popular ambiental no recupera el conjunto sino los núcleos de sentido de ambas corrientes, constituyendo además un espacio con especificidades propias para la emergencia de nuevas síntesis y planteamientos relevantes tanto para el debate de ambos campos del conocimiento como para el propio, que aunque incipiente y en construcción, puede generar por su índole integradora y compleja aportaciones valiosas y pertinentes a nivel tanto local como global. Así mismo, al rescatar las fortalezas metodológicas de diversas pedagogías críticas (como la ecopedagogía y pedagogía de la tierra, por ejemplo), ofrece también un importante horizonte de posibilidad para el trabajo con actores sociales de distinta índole y procedencia, desde el sistema educativo formal, las instancias gubernamentales y no gubernamentales, la academia, organizaciones sociales, etc.

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CAPÍTULO III. ANDANDO EL CAMINO: PASOS