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Aportes de la economía Desde la economía es significativo el aporte de

LA PREVALENTE VISIÓN DEL JOVEN VULNERABLE Y TRASGRESOR 3 MODERNIZACIÓN, POLÍTICAS PÚBLICAS Y JUVENTUD

G: Capacidad para alcanzar metas: todo sistema debe definir y alcanzar sus metas primordiales; I:

3.1.2 Aportes de la economía Desde la economía es significativo el aporte de

la denominada doctrina Rostow23 en la configuración del paradigma de la

modernización. Ella concibe el desarrollo como un número determinado de etapas, concretamente cinco, que vincula un estado de tradición con el que se 23 La Doctrina Rostow hace referencia al pensamiento del economista norteamericano Walt Whitman Rostow contenido en su libro The stages of economic growth. Anon – communist menifesto, publicado en su primera edición de 1960 por Cambridge University Press. En el presente estudio se consulta la traducción de Esther Rabasco publicada con el título Las etapas del crecimiento. Un manifiesto no comunista.

inicia el proceso y un estado de madurez con el que termina. El proceso de desarrollo o crecimiento económico descrito, surge con la presencia de una sociedad tradicional, en la que predomina una agricultura de subsistencia como su industria más importante, ésta con baja productividad derivada de tradicionales métodos de producción y escaso comercio que se realiza por trueques. Registra como resultado una débil movilidad social ante el supuesto común en el sistema de valores de estas sociedades, de que “la variedad de posibilidades que tenían los nietos sería la misma que la que habían tenido los abuelos” (Rostow, 1993: 58).

Esta primera etapa da paso a la de condiciones previas al despegue, caracterizada por un incremento de la productividad derivado de las mejoras en la educación, la tecnología y los valores sociales; el desarrollo de infraestructuras de transporte ante la necesidad de movilizar y comercializar la producción incrementada; la constitución de una clase de empresarios innovadores y el incremento en la especialización en el trabajo que genera excedentes para el comercio. Las condiciones previas al despegue exigen, en unos casos, como el presentado en Gran Bretaña, la introducción de grandes cambios en la estructura social y política y en los valores sociales, mientras que en otros, las condiciones se retrazan no por obstáculos sociales, políticos o culturales, sino por la presencia de un elevado nivel de bienestar logrado por la explotación de la tierra y los recursos naturales como es el caso de Estados Unidos, Australia y, posiblemente, Suecia (Rostow, 1993: 91).

La tercera, considerada etapa clave del desarrollo, es la del despegue o take off; durante la cual se diversifica la actividad productiva hacia la industria motriz por el desplazamiento paulatino de trabajadores de la agricultura a esta naciente industria que se concentra en determinadas regiones. En ella surgen nuevas instituciones políticas y sociales que respaldan la industrialización, se aumenta la tasa de inversión en relación con el Producto Nacional Bruto del 5 al 10 por ciento, y se desarrolla la clase capitalista. En términos de Rostow (1993:

114) “el despegue normalmente es testigo de una victoria social, política y cultural definitiva de quienes modernizarían la economía sobre los que se aferrarían a la sociedad tradicional o buscaban otros objetivos”.

Esta fase conduce hacia un crecimiento sostenido que marca el camino hacia la madurez o cuarta etapa, en la que surgen nuevos polos de crecimiento económico derivados de la innovación tecnológica; se produce una gran diversidad de bienes y servicios de los que hay menos dependencia respecto de las importaciones; se incrementa nuevamente la tasa de inversión hasta alcanzar el 20 por ciento del Producto Nacional Bruto, y se consolida la burguesía. En resumen, este proceso sienta las bases que favorecen el tipo de presiones políticas y sociales que conducen a una larga sucesión de modificaciones humanas (Rostow, 1993: 130). En la quinta etapa o consumo de masas culmina el proceso de crecimiento económico. En ella se reorienta la actividad productiva hacia los bienes duraderos de consumo como automóviles y electrodomésticos; el sector de los servicios se convierte crecientemente en el área dominante de la economía; se mantiene estable el nivel de la tasa de inversión, y se consolida una amplia clase media con un alto nivel de vida.

Estados Unidos se considera, en esta Doctrina, la primera sociedad del mundo en pasar bruscamente de la madurez al consumo de masas con la expansión de la posguerra, de 1946 a 1956. Según Rostow (1993: 141), las cifras confirman esta afirmación: la propiedad de los automóviles pasa del 54 al 73% por familia, la provisión de frigoríficos eléctricos del 69 al 96% por vivienda, y un porcentaje similar de incremento se presenta en el uso de electrodomésticos por familia.

Basado en esta experiencia y ante el supuesto, “más o menos exacto”, de que el proceso de desarrollo que atraviesan Asia, Oriente Medio, África y Sudamérica es similar a las etapas de las condiciones previas y del despegue por las que pasaron las sociedades avanzadas, surge la tesis más importante

de ésta doctrina: la afirmación de que el futuro desarrollo de estas regiones requiere de la adopción de medidas fiscales, monetarias, educativas y de otros tipos, similares a las elaboradas y adoptadas en el pasado (Rostow, 1993: 199, 200).

El considerar una sola ruta con validez universal por la que deben transitar todos los países del mundo para alcanzar el crecimiento económico, independientemente de su situación geográfica, cultural, factores sociales y políticos internos y externos, y el papel del progreso técnico y su difusión espacial, transparenta las fronteras entre desarrollo y subdesarrollo. Transparencia que se hace evidente ante la existencia de sólo una etapa original de retraso, a la que sigue un proceso que libera las fuerzas de la modernización. Esta doctrina se considera, a finales de los años cincuenta y durante los sesenta, como una manifestación característica del “paradigma del desarrollo”.