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El carácter interpretativista del estudio Se puede afirmar, a manera de

LA RUTA HACIA LA CONSTRUCCIÓN DE “JUVENTUD RURAL” 2 LA RUTA SEGUIDA

2.1.4 El carácter interpretativista del estudio Se puede afirmar, a manera de

síntesis, que en el proceso hacia la comprensión de los sentidos que asignan a su condición de “jóvenes rurales”, hombres y mujeres jóvenes de la zona rural andina colombiana, se les reconoce como portadores de legitimidad para interpretar el significado de sus acciones, con miras a ser interpretadas, a su vez, por el investigador. En este proceso, la zona andina colombiana y su contexto rural, de alta montaña y producción campesina tradicional, se presenta como un escenario influyente para la fijación, en la conciencia de los jóvenes,

del conocimiento derivado de las experiencias adquiridas en su vida cotidiana, las cuales constituyen el sentido de sus acciones.

Por otra parte, el escenario sociocultural en el que transcurre la investigación, representado por el espacio en el que actúan investigador e investigados, se constituye en fundamento del estudio. El reconocimiento de los jóvenes rurales como sujetos activos, protagonistas de un comportamiento que deben interpretar para ser interpretado posteriormente por el investigador con miras a construir lo social, es un reconocimiento a los aportes del

interpretativismo, específicamente el formulado desde la perspectiva

contemporánea de Hammersley y Atkinson (1994) a la comprensión de los sentidos de los miembros de comunidades del estudio.

En esta investigación se asume que el investigador, en su intención de comprender los significados que otorgan a sus prácticas cotidianas los jóvenes de los sectores de alta montaña en la zona andina colombiana, forma parte del sistema sociocultural que se estudia, interactuando como un elemento más de la estructura y reflexionando sobre la percepción que va elaborando. En este sentido hay plena identificación con la etnografía reflexiva, la cual implica la participación del investigador en el mundo social que investiga y la reflexión sobre los efectos de esa participación tanto en él como en los sujetos de estudio (Hammersley & Atkinson, 1994: 15, 31). Dado que se pretende comprender el sentido que los jóvenes de la zona andina colombiana le asignan a “lo rural” y a su condición de “jóvenes rurales”, la metodología enfatiza en la experiencia vivida por ellos; experiencia que el investigador comparte en el trabajo de campo y que lo conduce a una permanente reflexión sobre la incidencia de su participación y vivencia de la experiencia en sí mismo y en los “jóvenes rurales” sujetos de estudio.

Desde esta perspectiva, el oficio de la etnografía no es el de describir la realidad objeto de estudio, en este caso la realidad de los “jóvenes rurales” de

la zona andina colombiana, sino “reflexionar sobre la percepción que el investigador va construyendo sobre esa realidad” (Murcia & Jaramillo, 2000: 71). La “complementariedad” metodológica y la “teoría fundamentada” retoman, en esta investigación, todos y cada uno de los elementos expuestos en la etnografía reflexiva y perspectivas similares.

• La “complementariedad” metodológica. En armonía con la lógica que tiene en cuenta la proliferación de disciplinas, ciencias, tecnologías y otros

saberes, tradicionales o alternos, “fenómeno de la modernidad y

postmodernidad” (Vasco, Escobedo, León y Negret, 1995: 386), el estudio se fundamenta en la “complementariedad” que se hace evidente en todo el proceso metodológico de la investigación, ante el rechazo de exclusivismos metodológicos, y en la articulación de diferentes perspectivas para acceder a la compleja realidad social y comprenderla mejor (García, Ibáñez & Alvira, 2000; Mardones, 2001). La “complementariedad” hace posible utilizar una pluralidad de enfoques y técnicas, metodologías y teorías para la comprensión de comportamientos y conductas que respondan a la complejidad de la problemática que se formula, y no al contrario; es decir, que el problema se plantee como respuesta a un determinado enfoque y teoría excluyente que en la actualidad encuentran un rechazo generalizado. Al respecto se reconoce que:

La concepción de la ciencia se flexibiliza, la explicación científica no es sólo causalista, ni sólo teleológica o hermenéutica. El postulado de la complementariedad se va abriendo paso y transitando de un mero deseo a concreciones metodológicas justificadas. (Mardones, 2001: 57)

El “principio de complementariedad”, en tanto estrategia metodológica del estudio, hace referencia al complemento de métodos y técnicas en los distintos momentos de la investigación, también a la confrontación permanente de la teoría formal con la teoría sustantiva y a la captación de operaciones

culturales específicas, además a la influencia de contextos históricos y acciones externas en la “formación de símbolos y significados compartidos en los sujetos” (Murcia & Jaramillo, 2000: 70-72).

• La teoría fundamentada. El estudio también se basa en la “teoría fundamentada”, que hace posible ampliar la teoría existente o generar una nueva teoría derivada de datos recopilados de manera sistemática, y analizados por medio de un proceso de investigación. Es un método en el que la recolección de datos, su análisis y la teoría que surge de ellos, guardan estrecha relación entre sí, y en el que el análisis cumple la condición de ser la interacción entre los investigadores y los datos, siendo al mismo tiempo ciencia y arte, por lo cual:

El análisis es ciencia en el sentido de que mantiene un cierto grado de rigor y se basa el análisis en los datos. La creatividad se manifiesta en la capacidad de los investigadores de denominar categorías con buen tino, formular preguntas estimulantes, hacer comparaciones y extraer un esquema innovador, integrado y realista de conjuntos de datos desorganizados. (Strauss & Corbin, 2002: 14)

La teoría fundamentada establece la diferencia entre descripción y teoría. La primera alude a lo que está pasando (acontecimientos, acciones, escenas, emociones, estados de ánimo y aspiraciones) y se nutre del vocabulario ordinario para expresar ideas sobre cosas, personas y lugares; también hace uso de símiles y metáforas, facilita la comunicación de las personas; en síntesis, “los detalles descriptivos escogidos por quien cuenta una historia suelen ser consciente o inconscientemente selectivos, y se basan en lo que éste vio o escuchó o piensa que es importante” (Strauss & Corbin, 2002: 20). Al hacer teoría, por el contrario, no sólo se describen acontecimientos y sucesos “sino que se extiende el análisis de manera que también incluya interpretaciones para explicar porqué, cuándo, dónde, qué y cómo suceden los

acontecimientos.” (Strauss & Corbin, 2002: 21).

Ahora, teorizar es un trabajo que implica no sólo concebir o intuir ideas (conceptos), sino también formularlos en un esquema lógico, sistemático y explicativo. En este sentido,

Teoría denota un conjunto de categorías bien construidas, por ejemplo, temas y conceptos, interrelacionados de manera sistemática por medio de oraciones que indican relaciones, para formar un marco teórico que explica algún fenómeno social, psicológico, educativo, de enfermería o de otra clase. Las oraciones que indican relación explican quién, qué, cuándo, dónde, por qué, cómo y con qué consecuencias ocurren los acontecimientos. Una vez que los conceptos se relacionan por medio de ciertas oraciones para formar un marco teórico explicativo, los hallazgos de la investigación pasan de ser un ordenamiento conceptual a convertirse en teoría. (Strauss & Corbin, 2002: 25)

Desde la teoría fundamentada las teorías se clasifican en teorías sustantivas y teorías formales. La teoría derivada de un área sustantiva o teoría sustantiva, se puede usar para explicar y manejar los problemas de un grupo social en un lugar específico, mientras que las teorías formales son menos específicas en cuanto a un grupo y lugar, razón por la que se aplican a un rango más amplio de problemas y asuntos disciplinarios (Strauss & Corbin, 2002: 26). La teoría formal se identifica con el estilo de recolección y análisis de datos teóricos, a través de los cuales se construyen hipótesis y se compara constantemente con la teoría sustantiva, mientras que esta última, se relaciona con la interacción permanente que logra el investigador en el proceso de recolección de datos, de los que surgen nuevas hipótesis para ser verificadas; “es el resultado del procesamiento sistemático, mediante codificación y categorización, de los datos de campo” (Murcia & Jaramillo, 2000: 73).