Hasta aquí el texto nos ha conducido a examinar con bastante detalle las relaciones entre el cuerpo físico y los cuerpos sutiles de luz que forman parte de la naturaleza multidimensional del ser humano. Va quedando cada vez más clara la posibilidad de una acción terapéutica que, al intervenir sobre las es tructuras de frecuencias superiores que se hallan en equilibrio dinámico con el cuerpo físico, remedie las dolencias físicas y emocionales. Nuestros cuer pos de energía sutil desempeñan un papel funda mental en el mantenimiento de nuestra salud. Las anomalías de la energía del cuerpo etéreo preceden a la manifestación de patrones anómalos de organi zación y reproducción celular. La enfermedad no se expresa en el cuerpo físico sino después de que las anomalías del flujo de energía hayan cristalizado en los patrones estructurales sutiles de los cuerpos de frecuencias superiores. Y uno de los mejores me dios de que disponemos para actuar sobre los patro nes disfuncionales de los cuerpos sutiles consiste en administrar dosis terapéuticas de energía sutil de frecuencia específica, en forma de remedios vibra- cionales.
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Cuando hablamos de vibración no hacemos otra cosa sino emplear un sinónimo de frecuencia. Las diferentes frecuencias de energía responden a dife rente número de vibraciones por unidad de tiempo. Sabemos que la materia y la energía son dos mani festaciones diferentes de una misma sustancia ener gética primordial, de la que está hecho cuanto existe en el universo, y que por tanto compone también nuestro cuerpo físico y los cuerpos sutiles. Las vi braciones de esta energía universal determinan la densidad de su expresión como materia; así la mate ria que llamamos física correspondería a una fre cuencia más baja (o una vibración más lenta, si se prefiere), y la que vibra a velocidades superiores a la
velocidad de la luz es la que llamamos materia sutil. O dicho de otro modo, la materia sutil es tan real como la materia densa, sólo que le corresponde una banda de frecuencias mucho más altas. Si queremos ejercer una acción terapéutica sobre nuestros cuer pos sutiles, será preciso administrarles energías que vibren a frecuencias superiores a las del plano físi co. Las medicinas vibracionales contienen esas ener gías sutiles de alta frecuencia. *
Por lo general, las medicinas vibraciones son esencias o tinturas a las que se ha cargado una fre- cuencia particular de energía sutilJ Al comentar la homeopatía hemos examinado ya un tipo de medicina vibracional. Como demuestran los remedios prototipo homeopáticos, las características vibracionales quedan generalmente retenidas en el seno de ese diluyeme universal que proporciona la naturaleza: el agua. Los patrones energéticos sutiles almacenados en la esencia vibracional pueden utilizarse para actuar sobre el ser humano en múltiples planos in- teractivos.
¿Existen muchos remedios vibracionales derivados de la madre Naturaleza. De entre estas modalidades naturales para la curación, las esencias de flores vivas figuran entre las más antiguas. Continuamos nuestro repaso a la evolución de la medicina vibracional y pasamos a detallar los dones que reservan a la humanidad las ñores que viven en nuestro planeta. ,_...
Aprendiendo a curar con los remedios florales: El doctor Bach descubre los dones ocultos de la Naturaleza
El doctor inglés Edward Bach es una de las auto- ridades más respetadas en el campo de las aplicacio-
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nes curativas de las esenciales florales. Fue un pres- tigioso médico homeópata que ejerció en Londres durante la primera mitad del siglo xx, y se le atribuye el descubrimiento de los hoy famosos remedios florales de Bach, utilizados por los profesionales de la salud en todo el mundo. Dichas esencias florales se emplean para el tratamiento de muy diversos de- sórdenes emocionales y temperamentales. Al igual que los remedios homeopáticos, las esencias florales contienen cantidades minúsculas de sustancia física, ya que se consideran como remedios vibracio-nales puros. Su gran difusión inaugura el camino para el desarrollo de la curación por medio de las esencias florales como una de las vías especializadas de la terapia energética sutil. En materia médica, el doctor Bach ha sido un gran innovador y el primero que intuyó la relación entre estrés, emotividad y enfermedad decenios antes de que la mayoría de sus colegas se plantearan siquiera la cuestión. A partir de este enfoque inicial de los desórdenes emocionales como factores coadyuvantes de la enfermedad, el doctor Bach se propuso hallar medios que fuesen naturales y sencillos para lograr que las personas re- cobrasen la armonía y el equilibrio. Su búsqueda de la curación a través de la naturaleza le condujo a valorar las propiedades curativas de los remedios ho- meopáticos, y más tarde las de las esencias de las flores.
Antes de convertirse en homeópata activo Bach había sido médico ortodoxo, especialista en bacte- riología de un gran hospital de Londres. Uno de sus primeros descubrimientos en este campo estuvo re- lacionado con la presencia de determinados tipos de bacterias en el tracto gastrointestinal de personas que padecían diversas enfermedades crónicas. Bach logró identificar cierto número de bacterias que con- taminaban la flora intestinal produciendo exacerba- ciones periódicas de algunas afecciones crónicas muy molestas como la artritis y los dolores reumáti- cos- Si como se sospechaba dichas bacterias agravaban esas molestias crónicas, entonces debía ser posible vigorizar las defensas inmunológicas de los pacientes afligidos por aquéllas trente a estos micro- organismos, con el consiguiente alivio de su sinto- matología. Bach conjeturó que la inoculación con vacunas preparadas a partir de esas bacterias intesti- nales podría surtir el efecto deseado, favoreciendo la eliminación de las toxinas bacterianas responsables de la dolencia crónica. Fundándose en esa hipótesis Bach elaboró vacunas con cultivos atenuados de los gérmenes patógenos intestinales identificados como responsables de las citadas recidivas. Admi-
nistradas en inyección a los pacientes de diversas dolencias crónicas, las vacunas produjeron mejorías significativas de los síntomas artríticos y otros de carácter crónico.
Poco después de este descubrimiento Bach tuvo oportunidad de leer El órganon de la medicina, es decir el famoso tratado en el que Hahnemann expuso los fundamentos de la homeopatía. Bach simpatizó enseguida con las ideas de la práctica homeópata; al fin y al cabo, su propia idea de administrar muy pequeñas dosis de sustancia tóxica para curar una enfermedad era bastante similar a los principios ho- meopáticos de Hahnemann. Bach había llegado a sus conclusiones empíricamente, a través de un pro- ceso de error y nuevo ensayo. Además le interesaba encontrar un método alternativo para administrar sus vacunas, ya que la inyección subcutánea solía pro- ducir fuertes reacciones locales. Bach decidió pre- parar concentraciones homeopáticas de las bacterias intestinales asociadas con aquellas dolencias, para su administración en dosis sublinguales. Cuando al- gunos pacientes hubieron tomado la medicina por esta vía oral, los resultados fueron mucho más nota- bles que los obtenidos hasta entonces con las vacunas inyectables. En total Bach clasificó hasta siete tipos de bacterias vinculados con enfermedades crónicas, y los utilizó en preparaciones homeopáticas que se llamaron «los siete nosodes de Bach» (véase en el capítulo 6 una discusión algo más detallada sobre los bionosodes).
Más o menos hacia la misma época Bach hizo otro descubrimiento curioso, y fue que los pacientes portadores de uno de aquellos siete tipos de bacterias patógenas intestinales se caracterizaban por otros tantos tipos de personalidad o temperamentos diferentes. Le pareció que cada uno de los siete tipos de bacterias correspondía a una personalidad determinada y distinta de las demás. Basándose en esta observación, Bach reorientó los tratamientos a base de nosodes que administraba a sus pacientes, y se puso a asignarlos estrictamente en relación con los temperamentos emocionales que hallaba en ellos. Es decir, que no hacía caso de los aspectos físicos de la enfermedad, sino que se fijaba exclusivamente en los síntomas mentales que había relacionado con cada tipo de nosode. Este método le supuso a Bach éxitos clínicos muy superiores a sus propias expectativas.
Después de algún tiempo dedicado a perfeccionar sus técnicas y sus análisis de los tipos de perso- nalidad, Bach tuvo otra de sus profundas intuicio- nes, y dedujo que, si bien los individuos del mismo
grupo caracterológico no adolecerían necesariamente de las mismas enfermedades, en cambio, enfrentados a cualquier tipo de agente patógeno reaccionarían ante la dolencia de una manera parecida; es decir que las personas del mismo grupo de personalidad exhibirían al enfermar los mismos comportamientos y estados de ánimo, cualquiera que fuese la afección. En consecuencia, bastaría con categorizar las características mentales y emotivas del paciente para averiguar el remedio más aplicable a la curación de su dolencia crónica. Lo que había intuido correctamente Bach era que los diferentes factores emocionales y rasgos de la personalidad contribu- yen a la predisposición general patológica. Entre esos factores, los más significativos eran el miedo, las actitudes negativas y demás tendencias por el es- tilo. Es reciente la atención de la ciencia médica a este notable vínculo entre la enfermedad y la vida emotiva; pero Bach había llegado a esta conclusión más de 50 años antes de que existieran las actuales investigaciones psiconeuroinmunológicas.
A Bach le desagradaba tener que administrar nosodes preparados a partir de agentes patógenos, pareciéndole que debía ser posible hallar en la natu- raleza diversos remedios vibracionalmente análogos, que reprodujeran los efectos de aquellos nosodes, o los superasen incluso en cuanto a eficacia terapéutica. De esta manera se lanzó a la búsqueda de agentes naturales cuya eficacia residiría, no en la acción sobre la patología ya establecida, sino mejor en sus efectos sobre los precursores emocionales de la do- lencia. Más tarde los halló en las esencias de deter- minadas flores. Bach llegó a identificar 38 esencias en total, de las cuales la 38.a era una mixtura floral combinada, familiarmente conocida como «remedio de emergencia» (rescue remedy).
Entendió también Bach correctamente que la re- lación dolencia-personalidad era efecto de patrones energéticos disfuncionales de los cuerpos sutiles. Consideraba que la enfermedad era el reflejo de una disonancia entre la personalidad física y el Yo Supe- rior o alma. Las muestras de esa falta de armonía in- terior podían verse en determinados rasgos mentales y exteriorizaciones del individuo, Y llegó a la con- clusión de que esta disonancia mental y energética entre la personalidad física y el Yo Superior preva- lecía sobre el proceso concreto de la dolencia.
Las energías vibracionales sutiles de las esencias florales podían ser útiles para reconducir los patrones emotivos disfuncionales, supuso Bach. Al mejorar la sintonía de la personalidad física con las energías del Yo superior era de esperar que se alcanzase
una mayor armonía individual, manifestada a través de la paz interior y las expresiones de la alegría de vivir. Corregidos estos factores emocionales, se ayu-
daba a los pacientes a mejorar su vitalidad física y mental, y ello contribuiría a la resolución de cual- quier dolencia física. Esta relación entre la persona-
lidad física y el Yo Superior, para Bach se basaba en una filosofía de la reencarnación. Citando al propio autor:
Nunca se insistirá demasiado en que cada Alma en- carnada aquí abajo obedece a la intención concreta de. adquirir experiencia y sabiduría, y de perfeccionar su personalidad tendiendo a los ideales señalados por aquélla. Que todos recuerden que el Alma de cada uno le. ha fijado una misión especial, y que en caso de incumplimiento, aunque sea inconsciente, inevitable- mente resultará un conflicto entre, su Alma y su perso- nalidad, el cual, necesariamente se manifestará en forma de desórdenes físicos [...].
Es sabido desde tiempo inmemorial que la Naturaleza
ofrece Medios Providenciales para la prevención y la curación de las enfermedades, por mediación de hier- bas,plantas y árboles que ella divinamente ha enrique- cido, concediéndoles el poder para curar toda clase de
enfermedades y de padecimientos. Cuando se trata un caso con esa clase de remedios no se repara en la natu- raleza de la enfermedad; es el individuo lo que se trata, y cuando el se repone la enfermedad desaparece, ex- pulsada por la acumulación de salud. Y por ser la mente !a parte más delicada y sensible del cuerpo, en donde se revela el origen y el curso de la enfermedad con mucha más claridad que en el organismo, es la constitución mental lo que observamos para que nos guíe en la elección del remedio o remedios necesarios [...].
Ante nosotros surge un nuevo y mejor arte de la curación. Hace cien años, la Homeopatía de Hahne- mann fue un primer destello de claridad después de una larga noche de tinieblas, y es posible que todavía tenga un destacado papel que desempeñar en la medi- cina del futuro [...].
Cuando volvemos nuestra atención hacia el pro- blema de la curación comprendemos que en esto tam- bién hay que seguir la marcha de los tiempos, que los métodos del materialismo grosero deben ceder su lugar a una ciencia fundada en las realidades de la Verdad y regida por las mismas leyes divinas que gobiernan nuestra propia naturaleza [...].
El materialismo olvida que por encima del plano físico existe un factor que, en el decurso normal de la vida, protege a cada individuo o le hace susceptible frente a la enfermedad, sea de la naturaleza que sea.
El miedo, por el efecto deprimente que ejerce sobre nuestra mentalidad, introduce una disonancia en nuestros cuerpos físico y magnético, abriendo paso entonces a. la invasión [bacteriana]. La verdadera
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causa de las enfermedades ha de buscarse en nuestra
propia personalidad [...].
[En el futuro,] la curación pasará del dominio de los métodos físicos para el tratamiento del cuerpo físico a los planos de lo espiritual y lo mental; al aportar la armonía entre el Alma y la mente se producirá la curación erradicando la causa básica y real de la do- lencia y permitiendo luego completar la curación del cuerpo mediante los medios físicos que todavía sean necesarios.1 (La cursiva es nuestra)
Bach comprendió la relación energética de la mente superior con las cualidades magnéticas de los cuerpos sutiles superiores. Como hemos comentado en capítulos anteriores, las cualidades mentales y emo- cionales que se expresan a través del cerebro y del sistema nervioso físico son producto de los influjos energéticos de los cuerpos etéreo, astral y mental. Por la acción energética sobre estos cuerpos supe- riores que poseen las esenciales florales, sus efectos a fin de cuentas se transmiten al cuerpo físico.
Para averiguar los efectos de las diferentes flores Bach se fijo en cómo le afectaban a él, ya que era un «sensitivo» psíquico. Debido a su exceso de sensi- bilidad a veces se veía obligado a aislarse y evitar las multitudes y las calles abarrotadas de Londres, por resultarle fatigosa y demasiado conflíctiva la vida de la capital. Mientras se hallaba en una casa de campo convaleciendo de una enfermedad que estuvo a punto de quitarle la vida, durante sus largos paseos Bach se puso a buscar los remedios que nos ofrece la Naturaleza. Su sensibilidad a las energías sutiles era tan grande que le bastaba rozar con los dedos el rocío matutino sobre la flor, o llevarse un pétalo a los labios, para captar los posibles efectos terapéuticos de la planta; debido a esa gran sensibi- lidad, cuando se exponía a una flor determinada ex- perimentaba todos los síntomas físicos y los estados emocionales de los que era antídoto la esencia de aquélla. El proceso de la averiguación de los 38 re- medios florales fue tan agotador para la constitución física y emocional de Bach, que éste tuvo una muerte relativamente prematura, falleciendo en 1936 a la edad de 56 años.
— Bach buscó también un método para preparar aquellas esencias vibracionales sin tener que recurrir al laborioso método homeopático de pulverizar la planta y elaborar las potencias sucesivas. (Véase en el capítulo 2 cómo se preparan los remedios ho- meopáticos.) Tras recoger el rocío matutino de las flores que recibían la luz del sol, así como el de las que se hallaban todavía en los rincones umbríos, examinó ambas sustancias para ver si presentaban
diferencias en cuanto a su capacidad para afectar a sus cuerpos energéticos sutiles. Al comparar ambas soluciones descubrió que el agua de las flores que habían estado expuestas a la luz del sol poseía efectos energéticos más pronunciados. Con gran satis- facción por su parte, descubrió que bastaba colocar flores de una especie determinada en la superficie de un recipiente lleno de agua de manantial para obtener una poderosa tintura vibracional tras dejarlo varias horas a la luz del sol. Los efectos sutiles de la luz solar eran el factor crítico que acumulaba en el agua la impronta energética de la signatura vibracional de la flor, lo que quizás tenga que ver con las cualidades energéticas sutiles de la luz solar aludidas por los hindúes con el nombre de «prana».
Los remedios florales de Bach se utilizaron para tratar las reacciones emocionales ante la enfermedad así como los temperamentos responsables de la patología celular a largo plazo. Por ejemplo, cuando un paciente manifestaba un temor común, es decir una fobia, se le administraba esencia de Mimulus. A los individuos afectados por cualquier tipo de conmoción se les prescribía una tintura de la flor lla- mada estrella de Navidad. Los afligidos "por graves problemas de indecisión paralizantes de la voluntad hallaban alivio en la esencia obtenida de la flor de
Scleranthus. Las maquinaciones obsesivas parecen
disminuir cuando se trata a los pacientes con esen- cias elaboradas a partir de la flor de castaño de Indias.
Mediante los remedios florales de Bach muchos terapeutas han logrado éxitos clínicos, en especial la resolución de patrones muy arraigados de trastornos emocionales y disfunciones de la personalidad.'A di- ferencia de los tratamientos convencionales con fár- macos, que actúan exclusivamente en el plano físico de la patología celular, los patrones energéticos con- tenidos en las esencias florales actúan a nivel de los vehículos emocional, mental y espiritual. Los cuerpos sutiles influyen sobre el cuerpo físico por cuanto alteran la susceptibilidad de éste a las enfermedades aportadas por cualquier agente patógeno interno o externo. Lo que hacía Bach con sus esencias florales, por tanto, era tratar de mejorar las defensas de sus pacientes creando armonía interna y potenciando los sistemas energéticos superiores por donde el ser humano se vincula con su yo superior; de hecho los remedios florales de Bach tenían escaso efecto directo sobre los sistemas celulares del organismo físico. Existen no obstante otros tipos de esencias florales que pueden modificar directamente los de- sequilibrios celulares del cuerpo físico a través de la
interacción con diferentes niveles de la anatomía energética sutil de los humanos. /
Después del fallecimiento de Bach en 1936, el Dr. Edward Bach Healing Centre de Inglaterra con- tinuó con la preparación de las esencias florales con arreglo a la metodología exclusiva descubierta por aquel innovador. En Europa y Estados Unidos vanas