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MODELO MULTIDIMENSIONAL DE LA CURACIÓN

In document Gerber, Richard - La curación energética (página 179-184)

En busca de pruebas de un potencial humano inexplorado

Diagrama 27 MODELO MULTIDIMENSIONAL DE LA CURACIÓN

CURACIÓN ESPIRITUAL ENERGÍAS ESPIRITUALES SIJPF

CUERPO CAUSAL CUERPO MENTAL N C ERPO ASTRAL —— -s,U T CUliRPO /- —— ** ETÉREO ~-X, CURACIÓN MAGNÉTICA MERIDIANOS —— *" DE ACUPUNTURA V^_^ CUERPO ) FÍSICO RIORES *> CHAKRAS f~~ MENTALES "*~~ CHAKRAS ^ ASTRALES "*~~ CHAKRAS ^ ETÉREOS ""

lieos antes de manifestarse a nivel celular, de modo que los cambios energéticos sutiles de tipo disfun- cional en el cuerpo etéreo pueden preceder en varias semanas o varios meses a las alteraciones físi- co/celulares de la enfermedad declarada. Por tanto; es obvio que sería preferible poder reestructurar el patrón etéreo en busca de un aspecto más saludable y beneficioso, en vez de tener que tratar una enfer- medad física ya establecida. Incluso podemos di- rigirnos a otros componentes todavía más altos de nuestra anatomía sutil con vistas a obtener la cura- ción en el plano físico. Para ver cómo sería eso reali- zable, consideremos de nuevo los sistemas vibra- cionales superiores que inyectan sus energías en el cuerpo físico.

Seguramente la curación magnética opera sobre

todo a nivel de los cuerpos etéreo y físico. Hay una

transferencia directa de energía, de sanador a pa- ciente, mediada más a menudo a través de las ma- nos. En efecto las palmas de las manos son chakras menores y funcionan como centros de energía en- trante y saliente. En camtíio la curación espiritual

no sólo interviene en el nivel físico!etéreo sino que interesa también a ¡os planos superiores.

Desde los tiempos de Edward Bach, el creador de los remedios florales de Bach, los médicos han empezado a admitir que la mente y la emotividad desempeñan un papel significativo en la génesis o en la exacerbación de muchas, si no todas las enfer- medades. Las emociones operan en el plano ener- gético sutil mediante la influencia del cuerpo astral, que repercute a su vez sobre el cuerpo etéreo.

Va quedando cada vez más claro que las depresiones y otros trastornos emocionales pueden originar una supresión de las defensas naturales del organismo contra la enfermedad. Y tal estado de inmunoin- competencia puede traducirse más tarde en una dolencia física por la mayor susceptibilidad a los agentes víricos y bacterianos, así como a formaciones patógenas internas como las células cancerosas. Las distorsiones originadas en el plano del cuerpo astral lardan algún tiempo en propagarse a los niveles etéreo y físico; de ahí que puedan transcurrir semanas o meses antes de que las alteraciones de la constitución emotiva/astral se manifiesten como afecciones físicas.

De manera similar, las distorsiones energéticas originadas en el plano mental, o aberraciones del cuerpo mental, pueden afectar también al buen fun- cionamiento del cuerpo físico. Se produce así una cascada de efectos descendentes en los planos ener- géticos sutiles, que se propagan desde las frecuencias y los potenciales más altos hacia los más bajos. El proceso equivale a una sucesión de demultiplicaciones de frecuencia, desde el nivel causal y pasando por lo mental, lo astral, lo etéreo, hasta intervenir en el plano físico por medio del intcrfaz físico/etéreo. El punto que nos interesa destacar aquí es que la

curación magnética, aunque sane en el plano físi- co/etéreo, podría ser ineficaz a largo plazo si la do- lencia tiene su verdadero origen a un nivel de energía más alto.

Un ejemplo de fracaso a largo plazo de las cura- ciones de la modalidad magnética se observa en

El fenómeno de la curación psíquica 197

ciertas actuaciones de los sanadores filipinos. En algunos casos los enfermos de cáncer que han re- currido a eslos «cirujanos parapsíquicos» en busca de remedio regresan a su país con pruebas objeti- vas, de laboratorio y clínicas, que demuestran la remisión total de la enfermedad; sin embargo, vanos años más tarde se ven en la necesidad de solicitar nuevo auxilio, por habérseles declarado otro tumor en otro sistema orgánico distinto. Aun cuando pueda aducirse que ese tumor recurrente no es más que una metástasis que en la época de la primera curación quizás fuese de tamaño microscópico todavía, algo nos sugiere que en esos pacientes, los cuadros emocionales/mentales que contribuyeron originariamente a la formación tumoral no han sido reformados por el sanador magnético, cuya acción quedó circunscrita a los niveles físico y etéreo.

En contraposición con la curación magnética, la

curación espiritual procura intervenir en los planos da los cuerpos sutiles y chakras superiores, a fin de

curar allí donde tienen su origen primario las dolen- cias. El sanador espiritual actúa como una central

generadora de múltiples frecuencias de salida, ca- paces de producir transposiciones simultáneas de energía a diferentes niveles. Algunos han aventurado

la suposición de que se establece un enlace energético transitorio entre los chakras del sanador y los del paciente; estos enlaces entre chakras permitirían la transferencia resonante directa de múltiples fre- cuencias sutiles, susceptible de impulsar la estructura energética multidimensional del paciente hacia el perfecto equilibrio de mente, cuerpo y espíritu.

Mientras la mayoría de los sanadores magnéticos operan estrictamente a nivel corporal, los sanadores espirituales, en cambio, suelen intervenir asimismo en los diferentes planos de la mente y el espíritu. La

naturaleza de esta energía de dimensiones superiores es tal, que trasciende todas las limitaciones de espacio y tiempo, en virtud del hecho de que la energía etérea y las demás energías superiores pertenecen al dominio def espacio/tiempo negativo. Como tales, las energías que actúan a esos niveles se mueven en una dimensión ajena a las referencias ha- bituales del espacio/tiempo corriente (o positivo) a que están limitadas nuestras percepciones conscientes. No obstante, las frecuencias en las que interviene la curación espiritual muchas veces se extienden incluso a los planos en donde reside y opera el Yo Superior.

Una demostración de la naturaleza trascendental de estas energías de frecuencias superiores puede

hallarse en los experimentos del doctor Miller con la colaboración de Olga y Ambrose Worrall. Operando en los planos dimensionales de la conciencia superior, los esposos Worrall lograron originar ace- leraciones cuantificables del crecimiento de los gér- menes de centeno desde una distancia de 1.000 kiló- metros. El hecho de que mediase tal distancia en el espacio/tiempo positivo entre el laboratorio y el sa- nador carece de relevancia en ese caso porque las energías actuantes intervenían en el plano del espa- cio/tiempo negativo, que como hemos visto consti- tuye un sistema de referencia totalmente distinto. Y el experimento en el que la señora Worrall logró crear desde su casa de Ballimore unas ondas esta- cionarias en una cámara de niebla situada en Atlanta es otra demostración de la naturaleza dimensional superior de esas energías.

Supondremos que la señora Worrall actuaba en el plano astral o superior, dado que el cuerpo astral puede superar grandes distancias de manera casi instantánea por el sistema de enfocar el pensamiento hacia un lugar determinado. Así es la naturaleza del dominio astral, cuya materia es mucho, más plástica que la del plano físico (véase en el capítulo 4 una descripción más completa del comportamiento al nivel astral). Si efectivamente actuaba desde el nivel de su cuerpo astral, debería ser capaz de comunicar directamente con la forma astral de sus pacientes e influir directamente sobre ella; por este motivo los doctores Elmer Green y Norman Shealy se plantearon la verificación experimental de esa capacidad para la curación remota, viendo si la señora Worrall lograba influir a distancia sobre los ritmos biológicos de sus pacientes. A la señora Worrall se le asignó una habitación en el extremo opuesto del pasillo donde estaba la de su paciente, y ambas personas quedaron conectadas a electroencefalógrafos, electrocardiógrafos y demás aparatos registrados de constantes fisiológicas. Al tiempo que la señora Worrall se concentraba para una influencia astral en la región de la garganta del paciente, este comunicaba una sensación de calor o cosquilleo precisamente en esa zona, pero lo más notable fue que los experi- mentadores verificaron durante la sesión la existencia de una sincronización de la actividad de las ondas cerebrales y de otros ritmos bioeléctdcos entre sanador y paciente.

En Inglaterra el investigador Maxwell Cade ha detectado parecidas sintonías biom'tmicas entre sa- nadores y pacientes. Mediante un instrumento espe- cial apodado el Espejo de la Mente, que es en realidad un analizador computerizado del espectro elec-

troencefalográfico de potencia, Cade halló que du- rante las sesiones de curación aparecía en las ondas cerebrales de los pacientes un perfil complejo de ondas que normalmente sólo se detecta en los sana- dores altamente dotados.22 Cade midió estos patrones específicos, inducidos por el acto de la curación, y descubrió que el sincronismo entre paciente y sanador se daba lo mismo en las sesiones de contacto directo que en las de curación remola. Esta observación de que los sanadores consiguen la sin- tonía de los ritmos biológicos tanto con la imposi- ción directa de manos como cuando se hallan lejos de los pacientes corrobora dos puntos: la naturaleza dimensional superior de las energías que intervienen en la curación, y la hipótesis de que ésta se produce mediante la transferencia resonante de energías. Olga Worrall y otros han demostrado que la distancia no supone ninguna dificultad para que un sanador espiritual avezado transmita sus energías curativas a los enfermos. Deduciremos, por tanto, que algunos terapeutas espirituales actúan primor- dialmente en niveles del espacio/tiempo negativo de las componentes de dimensión superior del ser humano, que son las que alimentan, organizan y mantienen las estructuras moleculares/celulares del cuerpo físico.

Es importante recordar que las dolencias pueden tener su origen en muchos planos de nuestra anato- mía multidimensional, y no sólo a nivel del cuerpo físico. Y aunque existen muchos agentes patógenos externos, las bacterias, los virus, las toxinas medio- ambientales y los carcinógenos, difícilmente afectarán al organismo de un individuo que disfrute de robusta salud física y mental. El concepto clave de resistencia del anfitrión nos dice que la enfermedad es una combinación de factores tanto internos como externos; los primeros son mucho más importantes de lo que admite la medicina actual. Esos factores internos no son únicamente los fisicoquímicos (aunque las vitaminas y la dieta correcta obviamente potencian las defensas del organismo frente al influjo de los carcinógeno^), sino también los factores energéticos superiores que intervienen en los dominios de la conciencia espiritual.

En los planos espirituales de la conciencia hu- mana existe un nivel de perfección y de equilibrio energético al que no pueden afectar las distorsiones de la mente y la emotividad. El alma trabaja a estos niveles superiores para influir positivamente sobre las energías integradas en la forma física. Según la filosofía de la reencamación nuestros cuerpos no son más que vehículos temporales de expresión en

el plano físico. O dicho de otra manera, nuestra per- sonalidad física es una manifestación del alma en su ropaje químico. Este nivel de entendimiento es un aspecto de la humanidad que los médicos en su ma- yoría no han descubierto aún, aunque cabe confiar en que los médicos espirituales del futuro alcanzarán esa dimensión.

Francamente es asombroso que ningún médico o nin gún psicólogo dejen de entender que es la conciencia anímica quien se sirve de esas materias que son el pensamiento, la emoción y la sustancia densa para crear los diversos cuerpos de manifestación. El propio desempeño de sus obligaciones debería conducirlos al discernimienlo de la Idea y la finalidad interior que animan las formas que ellos tratan, lo que les permiti ría contribuir a la mejor manifestación de esa Idea.

O dicho en términos más pragmáticos, podrá estar en

fermo el cuerpo físico o el cuerpo emocional de una persona, pero su ser íntimo y su Idea interior todavía son sanos y procuran sanar la sustancia, las pautas y las funciones de esos organismos enfermos. Ésa debe ría ser la premisa fundamental de la ciencia medica, porque es una ley fundamenta!, de la vida y de sus ma nifestaciones [...]. •*

Algunas de las ideas sobre ios aspectos magnéticos de las enfermedades físicas y emocionales van a constituir el foco de una auténtica revolución de la medicina, y ral vez inspiren incluso revoluciones simi- lares en oirás disciplinas científicas. En muchos sen-

tidos, la medicina y la psicología encabezarán el mo- vimiento de todo el mundo científico hacia el descu- brimiento de la conciencia anímica y su relación con la materia, por cuanto van a tratar más directamente con los niveles suliles de esa materia." (La cursiva es

nuestra)

Como hemos visto en este capítulo, cada vez abundan más las pruebas de que la facultad de curar es una posibilidad humana innata. Los niveles a los que se produce la curación pueden variar, desde una curación puramente física en el plano físico/etéreo hasta los planos espirituales donde el Yo Superior está intentando la integración con el cuerpo físico y su personalidad. La ciencia ha empezado a evolucionar hacia el punto en que puede ocurrir que las técnicas de la Nueva Era cumplimenten lo que nos anunciaba la profecía bíblica desde los tiempos de Jesús. ¿No fue Él quien dijo «todas estas cosas que yo hago, vosotros podéis hacerlas y aun mayores»?

La doctora Krieger estableció que la facultad de curar era la expresión de una voluntad íntima y muy sentida de ayudar o sanar al prójimo. Es pura cari-

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dad, expresión del amor en su más alto grado. Esta experiencia de unión entre el paciente y el sanador a través de lazos de amor incondicional es un nivel que debe ser ambicionado y alcanzado por un mayor número de los llamados «profesionales de la sanidad» si quieren alcanzar la plenitud de su voca- ción. Y conforme sean más numerosos los profesio- nales de la sanidad que reconozcan y activen sus posibilidades curativas innatas, la naturaleza de las instituciones sanitarias de nuestra cultura sufrirá una transformación radical. A medida que se apro- xima la Nueva Era y abundan los científicos y los teólogos dispuestos a superar el penoso cisma entre la dimensión material de la existencia humana y la espiritual, nuestra civilización progresará hacia un mejor entendimiento de la salud y la enfermedad, desde una perspectiva verdaderamente multidimen- sional.

Puntos clave a recordar

1. La curación por imposición de las manos se ha practicado en todo el mundo desde hace miles de años. A finales del siglo xvm, Franz Mesmer supuso que durante el proceso se produce el intercambio de una sutil energía vital, de naturaleza magnética, entre sanador y paciente. Mesmer descubrió también que el agua acumulaba eficazmente dicha energía sutil permitiendo transferirla luego a los enfermos.

2. Hacia los años sesenta del siglo en curso, el doctor Bernard Grad reprodujo, en esencia, los des- cubrimientos de Mesmer en lo concerniente al agua como vehículo de la energía emitida por las manos. Avanzando un paso más, Grad demostró que esta energía sutil estimulaba el crecimiento de las plantas, así como la cicatrización de las heridas y la pre- vención del bocio en ratones de laboratorio. Los re- sultados de Grad en cuanto a la cicatrización de las heridas por la intervención de sanadores fueron luego reproducidos en otro laboratorio.

3. El doctor Robert Miller halló sorprendentes semejanzas energéticas entre el agua tratada por los sanadores y el mismo líquido tratado con ¡manes, lo que da la razón a Mesmer cuando afirmaba que la energía curativa era de naturaleza magnética. Miller demostró que las variaciones en la tensión su- perficial del agua y en el enlace de hidrógeno, así como la alteración de las cristalizaciones en solu- ciones sobres aturadas de sulfato de cobre, eran si- milares para ambos tipos de tratamiento energético del agua.

4. La doctora Justa Smith corroboró mediante experimentos con soluciones de enzimas que los campos magnéticos producían efectos cualitativa- mente parecidos a los de las energías de los sana- dores.

5. La doctora Smith descubrió además que dife- rentes enzimas reaccionaban en sentidos distintos a las energías del sanador, pero que el signo del cambio correspondía siempre a las situaciones de mayor salud celular.

6. Además la doctora Smith demostró la capaci- dad de reparación de las enzimas perjudicadas por parte de los sanadores, con lo que ponía de mani- fiesto el comportamiento de entropía negativa de las energías curativas; es decir, que éstas promueven transformaciones en el sentido de aumentar el grado de ordenación de los sistemas. Otras investigaciones con diferentes sanadores demostraron la entropía ne- gativa de las energías curativas en sistemas químicos no vivientes.

7. En los experimentos de la doctora Smith con los sanadores y pese al empleo de magnctómetros sensibles no se pudieron medir los campos magnéticos emanados por aquéllos. En cambio, los más modernos y recientes dispositivos SQUID superconductores de interferencia cuántica han apreciado aumentos de la emisión magnética, aunque pequeños, cuantif¡cables durante el proceso de la imposición de manos, estableciéndose que las energías curativas son efectivamente de naturaleza magnética y parecidas a los campos magnéticos de gran intensidad en algunos de sus efectos biológicos, aunque sólo en sentido cualitativo, ya que resulta sumamente difícil delectar aquellas energías con los instrumentos convencionales.

8. En resumen, las energías de los sanadores se caracterizan por su entropía negativa y su semejanza cualitativa con los campos magnéticos, aunque difí- cilmente puedan ser detectadas con el instrumental EM convencional. Estas características coinciden con las predichas para las energías magnetoeléctri-cas o del espacio/tiempo negativo por el modelo Ti-ller- Einstein del espacio/tiempo positivo-negativo.

9. Las investigaciones de la doctora Dolores Krie- ger demostraron que las energías de los sanadores aumentaban los niveles de hemoglobina en personas enfermas, lo mismo que habían aumentado el conte- nido de clorofila en las plantas tratadas con agua que había sido sometida a la acción de los sanadores. Por primera vez se establecía un parámetro experi- mental que permitía una valoración bioquímica de los efectos de la energía curativa en los humanos.

10. La doctora Krieger demostró también la po- sibilidad de adquirir por aprendizaje las facultades curativas de los sanadores. Las enfermeras discípu- las suyas lograron aumentar la tasa de hemoglobina de sus pacientes al igual que los sanadores natural- mente dotados, demostrando que aquellas facultades son una posibilidad innata de los seres humanos y pueden desarrollarse mediante el aprendizaje y la práctica.

11. Los experimentos de Miller con los sanadores Olga y Ambrose Worrall demostraron la posibilidad de influir sobre sistemas vivientes y no vivientes desde una distancia de 1.000 kilómetros.

12. Las variedades de la energía curativa ocupan

toda una gama espectral de fenómenos; de tal manera que la imposición de las manos, o lo que podría describirse quizás con más exactitud como «cura- ción magnética», tiende a manifestar sus efectos reequilibradores más bien en los planos físico y etéreo, y debe ejecutarse hallándose el sanador en contacto o gran proximidad con el paciente. En cambio, la «curación espiritual» no sólo interviene a los niveles

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