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Aprendizaje Significativo

MARCO TEÓRICO

2. Constructos relevantes para la comprensión del desarrollo personal en adolescentes embarazadas

2.8. Aprendizaje Significativo

Se sabe que un aprendizaje que se queda en un nivel m em orístico tie n e un fin m uy corto porque no se vuelve p a rte de la persona, no lo integra a sus sentim ientos y sensaciones. Rogers (1972: 247) propone u n a definición del aprendizaje significativo:

“ E s más que una acum ulación de hechos. Es una m anera de aprender que señala una diferencia - en la conducta de l individuo, e n sus

aprendizaje penetrante, que no consiste en un sim ple aumento d e i caudal d e conocim ientos, sino que s e entreteje co n cada aspecto de su existencia”.

R ogers (1986: 31-33) se ñ a la que pueden presentarse dos tipo s de aprendizajes. Por una parte el aprendizaje m em orístico, qu e en la m ayoría de los casos no tie n e sentido para la persona, llega a su mente, p e ro no a sus afectos, ni a los significados personales, por lo que no llega a ser total.

El aprendizaje significativo, presenta las siguientes características:

• “Parte de la iniciativa propia, lleva la fuerza de la búsqueda personal, de descubrir, com prender o lograr algo”

• “Tiene una im plicación personal ya que se da por una pregunta personal o un problem a a resolver con pleno significado p a ra el que busca el aprendizaje”

• “Involucra a la persona com pletam ente, en sus aspectos afectivos y cognitivos”

• “El aprendizaje no se presenta só lo en un aspecto de la vid a de la persona sin o que se entreteje en su s actitudes, conducta y aú n en su personalidad”

• “Es evaluado por la m ism a persona, si está satisfecha o n o con su aprendizaje”

• “La significación es la esencia de e ste tipo de aprendizaje; e ste es el motor que da lugar a la búsqueda y al cambio; e s un aprendizaje que no es im puesto desde afuera sino qu e nace d e i propio ind ivid uo y se inserta en su experiencia total”

M ancillas, (1997: 4 6 ) m enciona 6 m anifestaciones que es posible observar en la persona cuando e s tá teniendo aprendizajes significativos:

1. La percepción, la aceptación y confianza en si m ism o.

2. La mayor cercanía e n tre su autoconstructo actu al y lo que quisiera llegar a ser.

3. Una percepción más fle x ib le 4 . Objetivos m á s realistas

5. Sus características de personalidad cam bian constructivam ente. 6. Una m ayor aceptación d e los demás

El aprendizaje significativo es un proceso d e crecim iento que se d a rá en las adolescentes em barazadas a medida que vayan reflexionando sobre su situación actual e incorporando nuevos aprendizajes de ta l form a que lo s integren a su vida como nuevas herram ientas que les perm ita avanzar en su desarrollo.

3. E l d e s a rro llo p e rs o n a l de la s a d o le sce n te s

3.1. A d o le s c e n c ia

La adolescencia se ha definido com o un periodo de transición entre la infancia y la adultez. Se considera que com ienza alrededor de los 10 años, con la pubertad (proceso qu e conduce a la m adurez sexual o fertilidad) y que term ina aproxim adam ente a finales de lo s 19 años (Papalia, W endkos & D uskin, 2001). La Organización Panam ericana de la Salud y la O rganización M undial de la S alud, definen la adolescencia como e l período e n tre los 10 y lo s 19 años de edad y la juventud como el períod o entre los 15 y los 24 años; u tiliza n el té rm in o "personas

adolescentes” para referirse a am bos grupos (OMS, 2008).

En México la población d e 15 a 24 añ os suma 2 0 millones, lo que equivale al 19 p o r ciento del to ta l de la población (CONAPO, 2007).

En la adolescencia se dan grandes y rápidos cam bios y se d e fin e la form a en qu e los adolescentes vivirán su vida com o adultos. Durante e sta etapa, el cuerpo se desarrolla m ás rápidam ente que en cualquier o tro período d e la vida, se alcanza la m adurez sexual, se increm enta la autonom ía, se conform a la identidad, aum ente la necesidad por la aceptación social y la tom a de riesgos es una conducta frecuente (principalm ente conductas sexuales precoces y s in protección, uso y abuso de sustancias tóxicas y violencia) (Papalia, W endkos & Duskin, 2001).

A unque hay características físicas, cognitivas y socioem ocionales q u e definen esta etapa evolutiva, los adolescentes no pueden considerarse un grupo hom ogéneo. Los adolescentes son influidos por el contexto so cia l donde se desenvuelven, sus grupos de pertenencia, sus circunstancias económ icas y

culturales, su género y o tra s condiciones de su vida. Siendo así, se podría hablar de subgrupos de adolescentes, con su s propias características y necesidades (Moreno; León y Becerra, 2006).

La adolescencia e s una época d e grandes cam bios físico s y em ocionales en que s e define la personalidad d e los seres humanos. Es una ép oca de búsqueda y de aprendizaje en que lo s adolescentes todavía necesitan apoyo de su fam ilia, d e la escuela y de la sociedad en su conjunto. “Los resultados del índice para lo s jóvenes d e 12 a 17 a ñ o s son un llam ado a estos grupos y a las instituciones gubernam entales en M é xico para da r más atención al cum plim iento de los derechos básicos d e los adolescentes,” señaló la Representante d e l Fondo de Naciones Unidas p a ra la Infancia (UNICEF) en México, Yoriko Yasukawa (UNICEF, M éxico, 2006).

La salu d de los adolescentes tie n e tam bién efectos intergeneracionales. Los bebés d e padres ádolescentes presentan un mayor riesgo de insuficiencia ponderal y muerte. Tam bién es m á s probable que padezcan las mismas dificultades sociales o económ icas q u e han debido afrontar sus padres. Hay argum entos económ icos d e peso para ocuparse d e la salud de los adolescentes. En los que están estudiando, un m ejor estado de salud increm enta los índ ices de m atriculación y perm anencia en los ce n tro s de enseñanza, m ejora el rendim iento cognitivo y s e traduce e n una mayor productividad. Además, conviene proteg er la inversión realizada en la supervivencia y educación de los niños que han llegado a la adolescencia (QMS, 2008).

Como se señ ala antes, la tom a de riesgos es com ún en esta etapa, la vida sexual activa e indiscrim inada e s una conducta frecuente.

En México e l 13.8 por c ie n to de las m ujeres de 15 a 19 años tu vo al menos un h ijo en 1970, 6 por ciento d e las m ujeres tuvo al m enos un hijo e n 2000, y 5 por cien to de las m ujeres tiene a l menos un h ijo en 2004, p o r lo que e l número de m ujeres adolescentes que experim entan la m aternidad se redujo d e 316 mil en 2000 a 259 m il e n 2004 (CO NAPO , 2004), sin em bargo, el núm ero aún es considerable.

El inicio d e las relaciones sexuales tie n d e a ser m ás tem prano. La edad prom edio a la prim era relación sexual dism inuyó, pasando de 17.2 añ os en 1995 a 15.9 años para e l añ o 2000, 25 p o r ciento de la s mujeres en tre 15 y 19 años había tenido relaciones sexuales y o ch o de cada d ie z mujeres jóvenes de 15 a 19 años tuvieron su prim era relación se xu a l sin protección (CONAPO, 2004).

E l em barazo a edades ca d a vez más tem pranas s e está convirtiendo en un problem a social y d e salud pú blica de alcance mundial. A fe cta a textos los estratos sociales, pero predom ina en la s clases de ba jo nivel socioeconóm ico, en parte debido a la falta d e educación sexual y al desconocim iento de los métodos de control de la natalidad (Uzcátegui, 1998).

A pesar d e que la adolescente em barazada pueda construir

psicológicam ente su em barazo como un evento positivo, son evidentes las consecuencias negativas que se arrojan so b re ella; d e b e enfrentar una gran problem ática, qu e involucra variedad d e aspectos com o: “aceptación del em barazo; nesgo de salud fís ic a (m adre-hijo); rechazo de la m aternidad;