Nacido en Castel San Pietro dell’Emilia (Bolonia) en 1839 y educado por los jesuitas en la localidad adriática de Fano (Pesaro y Urbino), Acquaderni forjaría a lo largo de su infancia y juventud el sentimiento de adhesión a la Santa Sede que le caracterizaría toda su vida.44 A ello habría contribuido de alguna manera la memoria familiar del servicio
prestado por su padre y su tío en el cuerpo de voluntarios pontificios, y de manera más significada los valores de lealtad a la Santa Sede que los jesuitas le habrían inculcado durante sus años escolásticos en el internado de Fano. Simultáneamente al inicio de sus estudios universitarios en 1859, Acquaderni comenzó a dar sus primeros pasos en el activismo católico de la mano de la Sociedad de San Vicente de Paúl de Bolonia.45 Era
esta una organización caritativa integrada por laicos y establecida en comités parroquiales, totalmente alineada con los planteamientos políticos, sociales y religiosos de la Santa Sede habida cuenta de su sumisión al papa.
Durante la intensa labor editorial que llevaría a cabo en la década de 1860 colaboró con Marcellino Venturoli, Giacomo Margotti y Giambattista Casoni, entre otros, situan- do las bases de una resistencia cultural que tenía al papado como principal emblema. En total llegó a publicar más de diez cabeceras, entre las cuales se encontraba Il Conservatore con una tirada semanal de veinticuatro mil ejemplares.
Sus ideas, al igual que la de otros tantos italianos, evolucionaron hacia un «national conservatism»,46 lo que no le impidió continuar trabajando en favor de la supremacía
moral del papado. Acquaderni pertenece al grupo de católicos que consideraba que el li- beralismo no limitaba las oportunidades para que la Iglesia creciese echando raíces más profundas. Pero seguramente fue un paso más allá que el resto de los líderes católicos al percatarse de que el liberalismo había creado, asimismo, las condiciones para que el cato- licismo se expandiese en el mundo a través de las misiones. Acquaderni impulsa y dirige diversas asociaciones católicas para, en el momento de la organización del jubileo, haber-
44 El único estudio biográfico sobre Acquaderni se debe al jesuita Natale Fabrini, quien lo escri-
bió por encargo empleando exhaustivamente los fondos del Archivio Acquaderni en el Archivio Arcivescovile de Bolonia. El resultado es un estudio principalmente narrativo y de te- nor apologético de Acquaderni en el contexto del movimiento católico italiano, véase Fabrini, Il conte Giovanni Acquaderni.
45 La Sociedad de San Vicente de Paúl fue fundada por Federico Ozanam en París en el año
1833 con el propósito de dedicarse a cumplir la obra caritativa de San Vicente de Paúl (1581- 1660).
46 Axel Körner, Politics of Culture in Liberal Italy: From Unification to Fascism (New York: Routledge,
se ya desligado de ellas y dedicarse al impulso puntual de obras en favor del papado prin- cipalmente. En las décadas sucesivas, la evolución personal de Acquaderni hacia un conservadurismo nacional y una actitud cada vez menos reacia al liberalismo fue pareja a su distanciamiento de las posiciones de las organizaciones católicas, progresivamente más dependientes de la Santa Sede. Esto ofrece una dimensión compleja de su personalidad y de una determinada evolución del catolicismo italiano, al distinguir, por ejemplo, entre lealtad a la Santa Sede e independencia del movimiento católico.
Sopra un drappo serico, candido come i ghiacci che cingono la nostra frontiera, un filo d’oro serpeggia disegnando tutti meandri e i contorni della preziosa costa italiana comprese le isole e la Dalmazia. Là dove sorge Roma, nel cuore del bel paese, sfolgoreggia trapunto in oro un triregno con le somme chiavi […].47
En 1879, Acquaderni escribió tratando de explicar el significado del concepto «acción» presente en el lema de la Società della Gioventù Cattolica: «Pregate, dicea Sant’Ignazio, come se tutto dipendesse da Dio: operate, come se tutto dipendesse da voi; […] procuriamo di stendere il regno suo sulla terra.»48 La acción individual de los católicos
era para él ante todo un deber moral que, además, debía preceder a la actividad social de asociaciones, prensa y enseñanza católicas. Tras el agudo conflicto europeo en los ámbitos del periodismo y la educación en la década de 1870, Acquaderni confirmaba la precedencia de la acción del individuo para instaurar el reino de Cristo en la tierra. Junto a la primacía moral de la voluntad individual, se encuentra una visión de los límites del cristianismo claramente influenciada por el pensamiento de la Compañía de Jesús. La noción de los contemporáneos de restaurar el reino de Cristo en la tierra limitaba su acción al ámbito europeo. Acquaderni no solo evita restringir el ámbito de la voluntad individual del católico sino que, señaladamente, reconoce la posibilidad de actuar en «el mundo». Esta idea no había sido en absoluto ajena a la Iglesia, que a través de las misiones había extendido en la segunda mitad del siglo XIX el número de almas bajo la autoridad espiritual de Roma. La visión de Acquaderni acepta de manera inherente la posibilidad de que la acción católica en el mundo no deba estar sujeta necesariamente a los dictados de la Santa Sede. La reedición en 1888 del libro en el cual había
47 Fulvio De Giorgi, «Forme spirituali, forme simboliche, forme politiche: la devozione al Sacro
Cuore», Rivista di Storia della Chiesa in Italia 48, n.o 2 (1994): 427.
48 Giovanni Acquaderni, Ricordi di Giovanni Acquaderni ai suoi amici (Bologna: Tipografia arcivescovi-
originalmente aparecido la anterior cita no fue un hecho casual sino la reafirmación de los principios expresados una década antes.
En los últimos años, las revisiones biográficas han permitido redimensionar la signifi- cación de algunos personajes del siglo XIX. La biografía ha cobrado una especial significación al demostrarse un ámbito fructífero para patentizar ciertos procesos y cam- bios de interés para las tendencias historiográficas actuales. La necesidad de realizar una presentación de su figura no solo procede del papel desempeñado en la organización del jubileo y la exposición. La necesidad de tal revisión se justifica debido a la escasa atención recibida por la historiografía, que ha dificultado comprender el contexto significación en la historia europea. Giovanni Acquaderni es, probablemente, una de las figuras del cato- licismo italiano del siglo XIX peor conocidas y, consecuentemente, de difícil valoración. El aspecto más sobresaliente de su personalidad una acción «visionaria» sobre la sociedad que, sin embargo, se sometió a la voluntad del papa. La figura de Acquaderni ha intere- sado de manera prácticamente exclusiva a la historia del catolicismo.49 Recientemente, su
figura ha sido contextualizada con el movimiento ultramontano europeo.50 La escasa
atención recibida por Acquaderni por los historiadores es poderosamente llamativa si consideramos la visibilidad y el alcance de las movilizaciones que organizó en la sociedad italiana. Esta omisión en la historiografía refleja la tendencia a la historia social predomi- nante en las décadas de 1960 y 1970 entre los historiadores del catolicismo italiano. Su concepción internacional del movimiento católico, extendida entre sus contemporáneos, unida a una personalidad singularmente emprendedora, le llevó a una actuación de ese pensamiento en Europa, cuyo máximo reflejo fueron los preparativos del jubileo y la ex- posición de 1888. Sus desplazamientos por Europa en 1885 y 1886 fueron, en cierto modo, un ejemplo del triunfo de la voluntad individual presente en el espíritu romántico.
49 Véase, por ejemplo, los estudios de Gambasin, Il movimento sociale nell’Opera dei congressi (1874-
1904); Bedeschi, Le origini della gioventù cattolica: dalla caduta del Governo pontificio al primo Congresso Cattolico di Venezia su documenti inediti d’archivio; Fausto Fonzi, «I conservatori nazionali», en La partecipazione dei cattolici alla vita dello Stato (Roma: Editrice Studium, 1958), 53-62; Fausto Fonzi, «I cattolici transigenti italiani dell’ultimo Ottocento», Convivium n.o 6, Raccolta nuova (1949):
955-73; Aldo Berselli, «Primi passi verso un’azione cattolica italiana (1863-1865)», Quaderni di cultura e storia sociale 3, n.o 3 (1954): 77-93.
50 Véase Vincent Viaene, «A Brilliant Failure: Wladimir Czacki, the Legacy of the Geneva
Committee and the Origins of the Vatican Press Policy from Pius IX to Leo XIII», en The Black International, 1870-1878: The Holy See and Militant Catholicism in Europe, ed. Emiel Lamberts (Leuven: Leuven University Press, 2002), 231-56; Alfredo Canavero, «Mobilisation du mou- vement catholique en Italie dans les années 1870», en The Black International, 1870-1878: The Holy See and Militant Catholicism in Europe, ed. Emiel Lamberts (Leuven: Leuven University Press, 2002), 345-60.
Sin embargo, no es en el ámbito de las paradojas, frecuentes en un mundo cambian- te como fue el siglo XIX, donde encuentra un lugar más significado Acquaderni. Su biografía permite sintetizar los impulsos de su tiempo en un manera única, de modo que la dimensión de su acción, absolutamente «moderna», y, a la vez, coherente con la doc- trina de la Iglesia, no puede ser limitada al catolicismo.