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Las resistencias al proyecto en el marco de la peregrinación espiritual de

La comisión general pudo organizar finalmente la peregrinación espiritual en Alemania, el Imperio austro-húngaro, España, Francia, Italia, Portugal, Reino Unido y Suiza, así como en la histórica diócesis brasileña de Pernambuco. Como acabamos de ver, en su gira europea Acquaderni aprovechó la menor ocasión, como hizo en Innsbruck, para promocionarla. En el resto de países fue impulsada desde Bolonia mediante correspondencia.

Portugal

Tal fue el caso de Portugal, que seguidamente examinaremos por ofrecer un sintomático ejemplo de la naturaleza de los obstáculos que habrían de arrostrar los preparativos del jubileo y la exposición a lo largo de los meses sucesivos: el óbolo de San Pedro y las estampas religiosas. En este país, la llegada de la Compañía de Jesús a partir de 1850 había abierto el camino para que las congregaciones religiosas volviesen a establecerse en este país, lo que proporcionó un impulso decisivo a las devociones marianas y al Sagrado Corazón de Jesús. A tal efecto había desempeñado un papel crucial el Apostolado da Oração, introducido en Portugal en 1864 por el jesuita de origen italiano António Marcocci.50 Su organizador y primer director fue Luís Prosperi,51 cuyo impulso a las

misiones populares en el país gozó de una excelente acogida, pues circa 1885 contaban con más de mil centros y ochocientos cincuenta mil miembros. El padre Prosperi había sido maestro de Acquaderni durante sus etapa escolar en Fano.

El nuncio Vincenzo Vannutelli sugirió a Acquaderni que contactase al conde de Sa- modães,52 un destacado político católico liberal que propugnaba la conciliación entre el

Estado liberal y el catolicismo.53 Como era previsible, el proyecto no entusiasmó al conde

50 Véase Perry y Echeverría, Under the Heel of Mary, 181-2; cf. Carlos José de Menezes, Os jesuitas e

o Marquez de Pombal, vol. 1 (Porto: Empreza Editora de Moreira & Simões, 1893), 164.

51 Véase Menezes, Os jesuitas e o Marquez de Pombal, 1:164.

52 Véase G. Acquaderni a M. Mocenni, 1 agosto 1885, ASV, Segr. Stato, a. 1888, rub. 1, fasc. 1,

f.º 163-6, prot. 63463; y M. Mocenni a G. Acquaderni, 4 agosto 1885, ASV, Segr. Stato, a. 1888, rub. 1, fasc. 1, f.º 169, prot. 63463.

53 Sobre la figura y significado de Francisco de Azeredo Teixeira de Aguilar, conde de Samo-

dães, véase Eduardo C. Cordeiro Gonçalves, «O conde de Samodães e o discurso conciliador entre catolicismo e liberalismo politico», Lusitania Sacra 16, 2.a série (2004): 87-109.

de Samodães, quien rechazando comenzar los preparativos de inmediato propuso apla- zar su inicio hasta comienzos de 1887. Ante este contratiempo, Acquaderni se dirigió a Prosperi confiando en obtener su apoyo. No le debió de pasar desapercibido a Acqua- derni que el Apostolado de la Oración que dirigía su antiguo maestro contaba en Portugal con una vasta red de misiones, lo que ofrecía un extraordinario medio para im- pulsar los preparativos del jubileo y la exposición. Sin embargo, Prosperi rehusó distribuir imágenes sagradas para obtener limosna, y solamente tras la insistencia de Ac- quaderni aceptaría ocuparse de organizar en Portugal la peregrinación espiritual.

Además de las diócesis portuguesas, también en Brasil se difundió la peregrinación espiritual, cuya organización había sido encomendada al Círculo Católico de Río de Ja- neiro.54 Puesto que Acquaderni no lograba enviar directamente los fondos necesarios

para iniciar los preparativos, le pidió a monseñor Mocenni que adelantase al Círculo Ca- tólico la suma de mil liras a través de la internunciatura, ocupándose esta, además, de enviar a Roma la colecta del óbolo.55

Aunque el montante de la colecta alcanzó la nada desdeñable cifra de ocho mil es- cudos, el padre provincial Vicente Ficarelli rehusó a continuar colaborando con la comisión general esgrimiendo el «grande lavoro e travaglio a cui vanno unite».56 La in-

gente cantidad de cartas recibidas, una siete mil según Acquaderni, no debió de ser un motivo ajeno a la reacción de los jesuitas, que probablemente se vieron desbordados. No obstante, la noticia le llegó como un jarro de agua fría a Acquaderni.

España

La orientación de la acción diplomática de la Santa Sede en España había contribuido a mejorar, particularmente desde la publicación de la encíclica Cum multa, la situación de

54 G. Acquaderni a M. Mocenni, 23 julio 1885, ASV, Segr. Stato, a. 1888, rub. 1, fasc. 1, f.º 155,

prot. 63334: «Deleghiamo il Circolo Cattolico di Rio di Janeiro a promuovere nel Brasile il Pellegrinaggio Spirituale e le opere relative al Giubileo del S. Padre. Dovendo quindi spedire colà dei fondi, nè trovando qui il mezzo, pregherei l’E. V. Rma. di autorizzare l’Internunziatura di versare per me la Somma di L. 1000 (o più) ed io spedirei a V. E.Rma. il denaro colà versato. Bisognerebbe inoltre che V. E. Rma. avesse la bontà d’incaricare l’Internunziatura di accettare le offerte che colà si riuniranno.»

55 Véase G. Acquaderni a M. Mocenni, 23 julio 1885, ASV, Segr. Stato, a. 1888, rub. 1, fasc. 1,

f.º 155, prot. 63334.

56 G. Acquaderni a L. Jacobini, 1 agosto 1885, ASV, Segr. Stato, a. 1888, rub. 1, fasc. 1, f.º 164,

división entre los católicos, si bien el integrismo pervivió durante dos décadas más.57 En

la diócesis española de Tortosa, el catedrático de su seminario Salvador López había logrado colectar el mayor montante entre todas las diócesis del país, un logro al cual también había contribuido el obispo Francisco Aznar y Pueyo. Resulta cuanto menos sorprendente que fuese precisamente en esta diócesis donde se hubiese obtenido dicho resultado, pues su clero era de los «más ardientes en cuestión de tradicionalismo»58 y el

propio obispo era presumiblemente tradicionalista. La única explicación que hemos podido encontrar se encuentra en la personalidad del obispo Aznar y Pueyo, que fue definida por otro obispo catalán como «muy pacífico».59

Asombrado por esta hazaña, Acquaderni se referiría a López como una persona do- tada de una «instancabile attività». Mientras tanto, el obispo de Barcelona Jaime Catalá y Albosa se había convertido en el máximo antagonista de los preparativos en España al haberse negado transferir a la comisión general la recaudación de su propia diócesis y de otra diócesis no precisada, y haber amenazado con publicar en la prensa un artículo con- tra los preparativos.60 Sin embargo, la mejor muestra de la animadversión de este obispo

al jubileo fue su negativa a conceder al editor barcelonés Juan Roca y Bros el imprimátur a la edición en español del boletín del jubileo, una decisión en la cual se mantuvo firme desde agosto de 1885 hasta por noviembre de ese mismo año.61 En todo caso, Roca y

Bros ya había recibido en mayo de ese mismo año 6832 liras para lanzar la edición espa- ñola.62 Apenas el obispo desbloqueó los preparativos en diciembre de 1885, Acquaderni

57 Véase el artículo de Rafael M. Sanz de Diego, «El integrismo: un No a la libertad del católico

frente al pluralismo político», Razón y Fe n.o 947 (1976): 443-57.

58 S. Casañas a M. Rampolla, 25 febrero 1883, Arch. Nunz., Madrid, b. 519, I, I, sec. II, n.º 2. 59 Una buena muestra de esa personalidad «pacífica» la encontramos en el hecho de que monse-

ñor Aznar y Pueyo fue el único obispo catalán en adherirse a unas reglas de conducta referentes al laicismo y dirigidas al clero y feligreses que había publicado el anciano arzobispo de Tarragona Benito Vilamitjana y Vila, quien se encontraba en malas relaciones con sus obispos sufragáneos. S. Casañas a M. Rampolla, 25 febrero 1883, Arch. Nunz., Madrid, b. 519, I, I, sec. II, n.º 2.

60 Véase G. Acquaderni a M. Mocenni, 18 agosto 1885, ASV, Segr. Stato, a. 1888, rub. 1, fasc.

1, f.º 185.

61 Véase G. Acquaderni a M. Mocenni, noviembre 1885, ASV, Segr. Stato, a. 1888, rub. 1, fasc.

1, f.º 228, prot. 64770; cf. G. Acquaderni a M. Mocenni, 18 agosto 1885, ASV, Segr. Stato, a. 1888, rub. 1, fasc. 1, f.º 185.

62 Véase «Il Giubileo Sacerdotale del S. P. Leone XIII. Pro memoria», anexo B, G. Acquaderni a

le envió al abogado y escritor José de Palau y de Huguet la cantidad de 2300 liras para que comenzase a promover en España la organización del jubileo y la exposición.63