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3. MARCO TEÓRICO

3.3 El discurso en el aula y la argumentación en la clase de ciencias

3.3.5 La argumentación desde su concepto dialógico hasta la escritura

recorrido teórico del concepto de la argumentación y en especial en el aula de ciencias, nos encontramos con una pluralidad de definiciones.

Driver y Newton (2000) definen argumentación como el proceso por el que se da una razón a favor o en contra de una proposición o línea de acción; esta interpretación de argumentación ya la denominaba Kuhn (1993) retórica y más adelante Driver y Newton (2000), didáctica. Ejemplos de este tipo de argumentación son comunes en las clases de ciencias, en las que el profesor proporciona una explicación a un grupo de estudiantes con la intención de ayudarles a verla razonable. Esta argumentación unilateral tiene sus limitaciones en situaciones de enseñanza desde la perspectiva de la construcción social de la ciencia, pues son los estudiantes los que han de desarrollar por sí mismos estas destrezas de argumentación. (García y Castiñeiras. 2002 p.209)

De acuerdo a lo anterior, es necesario tener en cuenta que los estudiantes deben hacer la construcción de ciencia desde lo ―social‖, campo en el que se ponen en marcha las habilidades y destrezas argumentativas, definiéndose de esta manera la argumentación como proceso dialógico y social, ―es en el lenguaje donde la argumentación encuentra un espacio para desarrollarse como actividad social‖ (Ruiz, Tamayo y Márquez, 2012, p. 15).

A diferencia del concepto donde se daban proposiciones, premisas y estructuras que llevan a entender en un paso a paso el concepto argumentativo y su estructura para razonar, el caso de lo social y dialógico busca la voz del estudiante y su participación desde la experiencia misma de la interpretación del ―fenómeno natural‖; los autores manifiestan que es aquí donde reside el punto clave para trabajar la argumentación. En suma, el concepto de argumentación dialógico social es el que está ligado a las muchas expresiones que confluyen en el aula.

La argumentación dialógica o de voz múltiple (Driver y Newton, 2000), se da cuando en un grupo hay participación colectiva de la mayoría de sus actores desde diferentes perspectivas y opiniones para llegar a un acuerdo sobre cuáles son las afirmaciones que se aceptan de acuerdo con un tópico especifico o una situación particular, o las líneas de acción que se toman en consideración. Este tipo de argumentación surge en las clases de ciencias cuando se da a los

estudiantes la oportunidad de abordar un problema en pequeños grupos o cuando en situación de discusión en la clase, el profesor dirige un debate para identificar diferentes puntos de vista e invita a los estudiantes a evaluarlas con el fin de ir hacia un resultado con el que todo el mundo esté de acuerdo y llegar a una ―co construcción‖.

Para Jiménez (2010) la argumentación es el proceso de evaluación del conocimiento (teorías, hipótesis, explicaciones) con base a las pruebas disponibles. ella manifiesta que el

proceso de evaluar pruebas no es algo obvio o instantáneo para las personas, sino que va más allá, puesto que supone una interpretación acerca del significado de apoyar o refutar una idea, como por ejemplo lo que implica interpretar un amanecer. Cada persona dará una interpretación diferente de este fenómeno de acuerdo con sus relaciones de tierra y sol, no todas las personas tienen las mismas pruebas o a partir de una determinada observación prueban lo mismo. De acuerdo con lo anterior, la autora nos dice que la argumentación con base en pruebas es reconocer que las conclusiones y enunciados científicos se deben justificar; y con esto ella concluye que la argumentación es una herramienta para evaluar el conocimiento.

Así mismo, se puede considerar la argumentación desde lo dialógico como una actividad grupal y por ende social; cuando un estudiante habla de ciencia en un contexto social recibe la influencia de la presencia de sus compañeros, da lugar a un tipo de razonamiento colectivo o compartido relacionado con la argumentación social. Por otro lado, como una actividad

individual, a través de la reflexión y de la escritura se da una transición con el ánimo de pasar de la argumentación dialógica a la escrita. También encontramos autores que nos dicen que la argumentación se enseña desde el texto escrito sin considerar la oralidad, como Santos (2012), quien expone que ―Los estudiantes de básica secundaria y media técnica tienden a desarrollar la competencia argumentativa a través de la escritura, especialmente ―elaboración de ensayos‖, sin contemplar el paso por la oralidad‖ (p 9.). La argumentación en estudiantes de secundaria no se

centra específicamente en el discurso. Es por ello por lo que los estudiantes terminan sus ciclos de formación sin haber comprendido cómo funciona en realidad la producción de un texto

argumentativo y de esta manera se llevan muchas lagunas frente al desarrollo de este tipo de texto particular.

En la actualidad, la educación básica y media siguen llevando a la práctica las mismas actividades en la enseñanza de la argumentación aplicadas desde años atrás, en las que los maestros les piden a sus estudiantes la producción de un texto argumentativo sin tener en consideración los vínculos entre los modelos de escritura y la oralidad, como afirman Olson y Torrance (1995) y Santos (2012).

Para hacer ese puente entre la oralidad y la escritura tomamos la argumentación dentro de un contexto didáctico, donde su promoción se haga visible. En consecuencia, para esta

perspectiva particular tenemos a Canals, (2007) quien nos dice que argumentar es una habilidad del pensamiento, en la que se trata de dar razones para probar o demostrar una proposición con la intención de convencer a alguien de aquello que se afirma o se niega; implica, por lo tanto, someter el propio pensamiento al juicio y la crítica de los demás mediante el diálogo, la discusión o el debate.

En ese orden de ideas, la argumentación tiene un componente lógico y un componente dialógico. El componente lógico está enmarcado desde la razón con las operaciones cognitivas, mientras que el componente dialógico se ubica en las habilidades lingüísticas. Por un lado, el discurso argumentativo necesita de un bagaje de conocimientos que le permita poner en juego más y mejores argumentos, y por el otro, se encuentra la forma como se articula el discurso para tener mayor claridad y orden. Por consiguiente, se hace necesario pasar por el discurso y las funciones propias del mismo en el aula de clase, para proyectar propuestas didácticas que promuevan la escritura de textos argumentativos que dispongan de una estructura y pruebas o

argumentos que justifiquen la opinión.

Por lo tanto, como se ha podido ver hasta el momento, se han mostrado una variedad de enfoque los cuales brindan distintas herramientas, las cuales sirven para el análisis argumentativo dentro del salón de clase de ciencias y que son vitales para la formación de conocimiento

científico. Cabe resaltar que estas herramientas se deberán aplican en contextos específicos, por lo que se hace difícil definir directamente se va a utilizar en un caso específico hasta conocer las variables que definan el problema.