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3. MARCO TEÓRICO

3.3 El discurso en el aula y la argumentación en la clase de ciencias

3.3.6 La argumentación como competencia y las políticas estatales

científicas han contado con un marco referencial internacional de gran importancia, desde su uso en 1999 por la OCDE en la evaluación internacional PISA (OCDE, 2006) ―se fueron

introduciendo en muchos países, quedando plasmadas en las políticas educativas y con ellas en sus documentos curriculares‖ (Jiménez, 2010, p33). Al respecto, para el caso particular de Colombia, el Ministerio Nacional de Educación (2006) propone el trabajo por competencias desde el hacer en contexto, introduciendo la idea de competencia como:

Un conjunto de conocimientos, habilidades, actitudes, comprensiones y disposiciones cognitivas, socio afectivas y psicomotoras relacionadas entre sí, de tal forma que se facilite el desempeño flexible, eficaz y con sentido de una actividad en contextos que pueden ser nuevos y retadores, que requieren de ambientes de aprendizaje enriquecidos por situaciones- contextuales -problemas significativos y comprensivos. (p. 49)

Por lo tanto, se espera que los maestros tengan en cuenta más que los conocimientos, las habilidades, destrezas y desarrollo de competencias en los estudiantes, relacionando su quehacer pedagógico, aprendizaje y evaluación con el contexto institucional y la comunidad educativa; en

pocas palabras, se pretende que las instituciones educativas adapten sus currículos, pensados desde el contexto y el hacer. La política estatal pretende cumplir con los fines de la educación para las ciencias naturales, quien está enmarcada en la puesta en marcha de los estándares en ciencias naturales, los cuales tienen un énfasis en competencias, buscando con ello el desarrollo de habilidades y destrezas científicas en el estudiante como lo son: el análisis de problemas, la observación, la exploración de fenómenos, hechos, entre otros, que pueden llevar a la

experimentación, utilizando diferentes caminos para luego compartir resultados y experiencias. Además, se busca que las instituciones educativas hagan uso de los estándares para generar espacios que promuevan en sus estudiantes un aprendizaje basado en la investigación haciendo uso de la pregunta, para llegar al asombro, y que de esta manera el estudiante pueda aprender a recoger información, analizarla, hacer relacionando datos con el propósito de aprender a comunicarlos. ―Con esta aproximación como científico, el estudiante podrá llegar a tener compromisos sociales que se relacionan con las ciencias y con las competencias ciudadanas‖. (ICFES, 2007 p.11.)

De acuerdo con lo anterior y con miras a darle cumplimiento al currículo estatal, se centra el estudio en una competencia particular y su promoción en el aula de ciencias: La argumentación como competencia general básica., la cual se encuentra inmersa en todos los procesos escolares, indistintamente en todas las áreas del conocimiento. No obstante, ha sido interpretada como una competencia especifica del lenguaje. Pero ella está presente en el currículo de ciencias naturales y demás áreas disciplinares en los desempeños que hacen parte de las competencias genéricas, también denominadas como competencias para la vida, puesto que para vivir en sociedad es necesario interpretar, argumentar y proponer. Así pues, es a partir de estas competencias

generales (interpretar, argumentar y proponer), que el currículo estatal en ciencias considera unas competencias específicas, como lo son: el identificar, indagar, explicar, comunicar, trabajar en

equipo, disposición para aceptar y disposición para reconocer (ICFES, 2007, p.18-25), competencias específicas que ayudaran a la promoción de competencias superiores generales como la argumentación, (si se fomentaran desde tempranas edades), permitiendo la interacción con el lenguaje y la comunicación en la clase de ciencias naturales, desarrollando la capacidad para plantear preguntas, interpretar información, construir y comprender argumentos, escuchar y plantear puntos de vista, interactuar productivamente asumir compromisos, aceptar la naturaleza cambiante del conocimiento y la disposición para reconocer la dimensión social del conocimiento asumiéndola responsablemente.

El Ministerio de Educación Nacional con el fin de dar respuestas innovadoras y efectivas desarrolla como se mencionó anteriormente toda una política nacional en torno a las

competencias en el currículo. El concepto de competencia ha pasado a ocupar un amplio espacio de reflexión. Desde el MEN ―capacidad de actuar en un contexto‖ y para el caso específico de este estudio se toma la definición de competencia desde la perspectiva de Jiménez (2010) quien la define como: ―capacidad de poner en práctica de forma integrada, en situaciones y contextos diversos, los conocimientos, destrezas y actitudes desarrollados en el aprendizaje‖ (p.33). La autora advierte que las nociones de competencia suponen dos momentos importantes. Por un lado, está la puesta en marcha o aplicación de lo aprendido en contextos reales y por el otro lado, la necesidad de integrar nuevos saberes conceptuales, actitudinales, destrezas.

Por otro lado, lastimosamente hay problemas al tratar de trabajar por competencias en el aula, se nota la incapacidad de los estudiantes para aplicar las destrezas y conocimientos a

situaciones reales de la vida cotidiana y la incapacidad del docente para pasarlas de la planeación al aula. Existen múltiples factores que conllevan a la explicación de esta problemática. Jiménez manifiesta que la falta de formación de los docentes y el poco tiempo destinado para la práctica son algunas causas. En las pruebas internacionales PISA se plantean situaciones que para ser

resueltas por estudiantes de básica secundaria requieren conocimientos conceptuales y destrezas relacionadas con la argumentación (Jiménez, 2010).

En dicho contexto, la argumentación definida como evaluar el conocimiento a la luz de la prueba, se relaciona como una competencia científica. El uso de pruebas es una capacidad de esa competencia, la prueba supone evaluar modelos, nuevas preguntas, seleccionar datos, explicar fenómenos que pueden ser explicados e identificar cuestiones científicas. El uso de pruebas conlleva a un pensamiento crítico con juicios basados en criterio. De igual manera, permite formar para la opinión sin tener que depender solo de las ideas de otros, como es el caso actual con las redes sociales y los medios masivos. De esta manera la argumentación contribuye a aprender a comunicarse, hablar, escribir ciencia y usar lenguajes científicos.

Según García, Castiñeiras y García (2002) son muchos los autores (Duschl, Kuhn,

Pontecorvo y Girardet, Jorba y Sanmartí, Jiménez) que identifican las destrezas implicadas en el desarrollo de las habilidades argumentativas, entre ellas se encuentran: identificar razones, elaborar razones, elaborar explicaciones, formular conclusiones, evaluar hipótesis, justificar respuestas, dar argumentos y contraargumentos, evaluar consistencia y cohesión de la argumentación, entre otros.

Es imperativo reflexionar sobre la importancia de la competencia argumentativa en el aula de ciencias para el currículo estatal. Sin embargo, no se encuentra explícitamente en los

estándares nacionales colombianos, ellas están inmersas en las acciones de pensamiento a través de las destrezas implicadas en esta competencia.