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Argumentos religiosos: el inválido y la caridad

Áreas de conocimiento científico de la Rehabilitación.

3.1. Argumentos religiosos: el inválido y la caridad

Durante muchos siglos fueron las órdenes religiosas las encargadas de prestar la asistencia a los inválidos, por su obligación de amor al prójimo (5). Los lisiados, a lo largo de la historia, fueron mirados con una mezcla de lástima y repulsión, y las organizaciones religiosas con espíritu de caridad cristiana se encargaban de recoger y mantener a los inválidos, que imposibilitados para ganar su sustento se dedicaban a la mendicidad.

La primera institución establecida exclusivamente para el cuidado de los lisiados, de los desfavorecidos y de los niños, la fundó Vicente de Paúl en 1617. Creó esta institución para proteger fundamentalmente a los niños inválidos, que eran víctimas frecuentes de la explotación y maltrato, y así obtenér limosnas a través de la compasión. Los cuidados que recibían estos tullidos eran por el ejercicio de la caridad, es decir por amor al prójimo, y no iban más allá del cobijo, comida y vestido.

“Wirotius 3M. Op. Cit., p.2O.

González Sánchez C. Pasado, presente y futuro de la rehabilitación. Anales de la Real Academia Nacional de Medicina 1970; LXXXVII: 1-31.

Esta atención caritativa llegó hasta principios del siglo pasado, después estas Ordenes Religiosas siguieron cuidando de los inválidos pero ya incorporando el nuevo concepto de readaptación en las atenciones prestadas. Como prueba de la importancia que tenían las Ordenes Religiosas en este campo de la Medicina, y en nuestro ámbito fue el hecho de que interviniera en la formación del Patronato de Rehabilitación, que se comentará posteriormente, y tuviera un representante en dicho Patronato (5).

En esta misma línea de argumentación algunos médicos dedicados a esta actividad clínica, como Hernández Gómez, justificaban esta atención como una estrecha vinculación entre la Rehabilitación y la caridad:

“La humanidad ha llegado a la rehabilitación porque ha alcanzado a lo largo de

una evolución de siglos, un estado suficiente de madurez tanto en el aspecto médico como en la vertiente social. La rehabilitación encierra una idea de nobleza, de verdadera ayuda, que sólo puede encajar en una época de cultura y civilización elevadas. Pero la caridad no es solamente el renacer de unos sentimientos de ayuda y de amor al prójimo, sino es un concepto mas elaborado afectiva e intelectualmente. Aparece asi una Caridad razonada, útil a quien la da y a quien la recibe, “te ayudo por que es mi obligación y porque tal vez serás tú quien me ayude en otro momento”, y además no tiene nada de ofensivo ni de humillante, sino todo lo contrario beneficia a las dos partes y con ella a toda la sociedad” (6).

Otros autores como Blanco ArgUelles, estaban de acuerdo con esta idea y

textualmente decía que “ la Rehabilitación es el disfraz que lleva la más bella y

preciosa de las virtudes, que es la caridad”, y es un deber moral de la sociedad reintegrar a los discapacitados (7). Para Cibeira “la rehabilitación es una inversión en valores humanos cuyos dividendos no sólo se miden en autorrespeto, valor y dignidad del individuo, sino que se expresan también en ganancias para toda la sociedad” (8).

6Hernández Gómez R. Evolución histórica del concepto de discapacitado ante la sociedad. Asclepio

1965; XVII: 265.

Blanco Argtielles M. La Rehabilitación. Fundamentos y técnica. Su necesidad social. Rey. Esp. Reh. del aparcito locomotor 1961; 1:170.

8 Cibeira iR. La rehabilitación como filosofía, como proceso y especialidad médica. Revista

Pensamos que esta idea reflejaba el sentimiento pasado que despertaban los inválidos, y fue uno de los primeros motivos en la aparición y establecimiento de la

Rehabilitación. Sin embargo posteriormente, la caridad como origen de la

especialidad quedó en un segundo plano y más bien fueron factores sociales los que primaron y justificaron la aparición de la Rehabilitación. En esta línea de argumentación Parreño afirmaba que “la caridad no es solución digna del hombre, que en su libertad exige la independencia de la miseria” (9).

Para algunos autores esta relación entre la caridad y la Rehabilitación era profundamente perjudicial para el inválido. Así, para González Más la justificación

de la Rehabilitación por la caridad, desvirtuaba las verdaderas finalidades

“rehabilitativas” por convicción, vocación o justicia comunitaria (10). Para él las organizaciones socio-caritativas, deformaban profundamente al inválido, obligándole a ciertas “actitudes falseadas” para poder seguir recibiendo las escasas ayudas prestadas. La caridad tenía entonces una orientación poco productiva y en ningún caso promocionadora de la persona.

Como vemos, para algunos autores los argumentos de la asistencia a los inválidos por la caridad estaban siendo desfasados, y posteriormente la Beneficencia sería eliminada del sistema de asistencia sanitaria.

Siguiendo con esta idea, Bosch Marín citaba al Papa Juan XXIII, que exponía que los cuidados hacia el enfermo no se basaban en la caridad cristiana, sino que eran un derecho del ciudadano y una obligación de la sociedad (11). El Papa apuntaba: “todo ser humano tiene derecho a la existencia, a la integridad fisica, a los medios indispensables y suficientes para un nivel de vida digno, especialmente en cuanto se refiere a la alimentación, al vestido, a la habitación, al descanso, a la atención médica, a los servicios sociales necesarios. De aquí el derecho a la seguridad en caso de enfermedad, de invalidez, de viudedad, de vejez, de paro y de cualquier otra eventualidad” (12). El Papa no apelaba a la caridad cristiana para que estas personas recibieran cuidados, sino que era un derecho de la persona y un deber de la sociedad.

Parreño Rodriguez iR. Rehabilitación II. Revista Iberoamericana de Rehabilitación Médica 1968; IV(2): 29.

‘~ González Más R. El inválido en los países subdesarrollados. Revista Iberoamericana de

Rehabilitación Médica 1968; IV: 45-50.

1’Bosch Mann J. El valioso arte de la rehabilitación. Acta Fisioterápica Ibérica 1963; VIII (2): 27-32. ‘2Bosch Mannj. Op. Cit., p. 32.

Como hemos visto, en una sociedad donde los valores religiosos tenían mucha importancia, como era en la década de los años cincuenta y sesenta, parecía lógico que la Rehabilitación se impregnara también de este sentimiento de virtud, revestido en forma de caridad. Sin embargo, esta idea iba quedando desfasada y se

comenzaron a argumentar otros hechos que justificaran la necesidad de

Rehabilitación. Comenzaban a esbozarse otros factores como los tecnológicos y científicos resultantes del progreso de la Medicina.