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Debido a que el propósito de esta investigación es construir un modelo que permita analizar e investigar la violencia escolar por medio de una sociedad artificial, se mencionan y examinan a continuación métodos o herramientas de trabajos a nivel nacional e internacional con los que se ha buscado comprender el fenómeno.

Dan Olweus (2004) ha trabajado en el estudio sistemático de la violencia en la escuela y en su intervención desde los años 70, siendo el promotor de su investigación en países Escandinavos atrayendo la atención hacia la investigación en otras naciones; él conceptualizó el término de Bullying describiendo características del fenómeno, las cuales se describieron en el marco teórico (…en el apartado 2.2.3…). Olweus (2004) utilizó el “Cuestionario de agresores y Victimas” en Noruega para recoger datos acerca de la frecuencia de maltratos recibidos y dados según grados de escolaridad y acatando si el estudiante es hombre o mujer. Según Resett, Costa, Murata y Falcone (2015), este instrumento es usado a nivel mundial, con el cual, gracias a sus adaptaciones y utilización, se ha descubierto y demostrado que los hombres son más propensos a dar y recibir maltratos directos o físicos así como ser más tolerables ante el Bullying, mientras que las mujeres tienden a agredir más en forma indirecta o social. Además, Resett et al. (2015) Reconocen que el cuestionario de auto-informe no es del todo fiable aunque sea anónimo, debido a que puede haber resistencia a informar.

Ramírez y Arcila (2013) describen varios métodos y técnicas de recolección y análisis de información, utilizadas para 34 hallazgos investigativos de la violencia, agresión y conflicto escolar a partir del 2006 hasta el 2011; las fuentes originales desde donde se adquiere la información en tales trabajos son principalmente estudiantes, seguido de docentes y padres de familia, usando encuestas, relatorías escritas, cuestionarios, grupos de discusión, historias de vida, estudios de caso, entrevistas, análisis del discurso, análisis documental, historias de vida o biografías; la mayoría con fines de describir el fenómeno, mostrando las manifestaciones de la violencia escolar y las percepciones de los involucrados en poblaciones concretas; además, hay trabajos enfocados alrededor de las propuestas de intervención, ya sea para evaluar programas para medir su impacto, o para proponer tratamientos multidimensionales.

Con lo anterior Ramírez y Arcila (2013) dejan descubierto que mayoritariamente las investigaciones se enfocan en describir el fenómeno o proponer intervenciones, y como ellos dicen, hace falta: “la comprensión de las diferentes fuerzas que hacen posible la instauración de la agresividad y la

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violencia como formas de interacción en el escenario escolar” (p.419); lo cual se logra por medio del modelo construido en el presente trabajo ya que desde la definición de interacciones estudiantiles se pretendió observar las características de la violencia resultante a nivel global por medio de la simulación, para buscar comprender mejor el fenómeno.

Análisis más recientes de instrumentos de valoración del bullying específicamente en Medellín-Colombia lo hacen Higuita & Cardona (2017), quienes afirman que el cuestionario: “Escala De Clima Escolar Y Seguridad En La Escuela” es válido para monitorear el fenómeno en el país sobre todo por sus propiedades psicométricas y por ser de fácil administración. En Antioquia, además, Moratto, Cárdenas y Berbesí (2017) utilizaron recientemente los instrumentos de la Escala de Clima Escolar, el APGAR familiar y CIE-A abreviada, que permitieron comprobar la relación entre la percepción del clima escolar con la aparición de intimidación (que es tomada tal cual la definición de Olweus de Bullying), y la percepción de funcionalidad familiar. Tal estudio se usó en este proyecto para validar el modelo construido (...como se explica en la sección 6.1…)

Como se puede ver, por lo general, los estudios de la violencia escolar usan encuestas realizadas a muestras de estudiantes para obtener datos cuantitativos y estadísticos que reflejan cómo se encuentra el fenómeno en una población, estos resultados son obtenidos principalmente de las percepciones de los estudiantes o de los profesores. Sin embargo, los estudios se limitan a los puntos de vista subjetivos, ya que por consideraciones éticas no son resultado de métodos experimentales, o de observaciones directas a los eventos de agresión. En cambio, como producto del presente trabajo, se permite la observación de características globales del fenómeno que no requiere estudios por cuestionarios ni otros instrumentos de medición, añadido a eso, de manera abierta permite experimentaciones generales que, por ser artificiales, no se limitan a causa de restricciones éticas. Consecuentemente, este tipo de investigación alrededor del análisis de la violencia escolar resulta innovador ya que no se encontraron estudios en los cuales se utilice la simulación para tales fines.

Sin embargo, acerca de la construcción de modelos basados en agentes para simular la violencia, Goh, Quek, Tan y Abbass (2006) desarrollan uno con el fin de investigar el comportamiento emergente de la violencia civil al igual que otro desarrollado por Epstein, con la diferencia que lo hacen a partir de interacciones de agentes programados según la teoría de juegos. Aunque su objetivo se asemeja al de este proyecto en cuanto a encontrar patrones de comportamiento en el grupo, dista al centrarse en la violencia civil y no en la escolar, además analiza la efectividad de entes de control de policía. En

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cambio, la presente investigación se enfoca en la violencia escolar entre iguales denominada Bullying, sin analizar entes de control como los profesores.

Otro modelo que se encontró fue desarrollado por Schuhmacher, Ballato y van Geert (2014), para estudiar comportamientos riesgosos en la adolescencia. En este trabajo, a diferencia del presente proyecto, no solo se estudia la agresividad sino también otros comportamientos riesgosos como la discriminación y el uso de drogas, así como comportamientos pro-sociales; además, está enfocado a evaluar la evolución emergente de la tendencia a la homogeneidad que hay entre los grupos de amigos. Con el presente modelo construido y su simulación no se pretendió estudiar solo la tendencia de homogeneidad comparando distintos comportamientos en la adolescencia, sino que permitió la observación de conformidad en grupos, así como de otras distintas características globales presentes en la violencia colectiva analizada para un escenario principalmente escolar.

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