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ASALTO REVISIONISTA Y RESTAURACIÓN COMPLETA

3 EL INTENTO DE TIENANMEN

V.- ASALTO REVISIONISTA Y RESTAURACIÓN COMPLETA

En 1976 sucedió lo que la Revolución Cultural Proletaria evitó en 1967. La revolución cultural proletaria es la continuación de la revolución socialista, es decir, es la continuación de la revolución, en la superestructura, bajo las condiciones de la clase obrera en el Poder, esto es, en las condiciones de su dictadura proletaria. Esta revolución se da a la tarea de consolidar y desarrollar la dictadura del proletariado en toda la vida social, acondicionar la superestructura a los cambios de la base económica, evitar la restauración capitalista y construir el socialismo, porque en esta fase del comunismo aún existen clases, contradicciones y luchas de clases, el ―derecho burgués‖ y la corrupción de la burguesía; existen el peligro de restauración capitalista y el peligro de agresión imperialista; y mientras existan esos peligros la revolución no podrá terminar, no podrá concretarse a un solo movimiento. La revolución cultural proletaria, para cumplir su misión, deberá ser cíclica y sostenida. Por eso, poniendo en la cuenta la nefasta restauración en la ex-Unión Soviética y haciendo una valoración justa de las necesidades del desarrollo del socialismo en China, Mao Tsetung anotó con respecto a la revolución cultural china en su país:

―La actual gran revolución cultura es sólo la primera,  y en el futuro habrá sin duda muchas más. El problema de quién vencerá a quién en la revolución sólo podrá ser resuelto en un período histórico muy largo. Sino se manejan debidamente las cosas, en cualquier momento existirá la  posibilidad de una restauración capitalista. Ninguno de los miembros del Partido y ninguno de los integrantes del pueblo deben pensar que todo marchará bien después de una o dos grandes revoluciones culturales, o después de tres o cuatro. Debemos estar muy alertas y jamás  perder la vigilancia.‖ 28

Pero la revolución cultural proletaria no es una representación alegre; es, contrariamente a lo que suponen algunos, una aguda y complicada lucha de clases del proletariado contra la burguesía y sus aliados de fuera y dentro del Partido Comunista, de fuera y dentro de los órganos de gobierno, en todos los terrenos de la superestructura, para arrebatar la parte del Poder proletario que usurpan la burguesía y sus agentes los dirigentes seguidores del camino capitalista en algunos

28 Mao Tsetung: Citado en el documento ―La gran revolución de China y la gran tragedia de la URSS‖. Edic. en LL.EE., Pekín, 1968, p. 11.

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88 departamentos culturales, científicos, artísticos, educativos, etc., para consolidar en toda la superestructura la cultura proletaria y la dictadura omnímoda sobre la burguesía, pues solamente la dictadura omnímoda del proletariado podrá alejar el peligro de restauración burguesa y capitalista. La revolución cultural proletaria entraña por eso la continuación de la lucha por el Poder. Lenin decía: ―El problema  principal de toda revolución es indudablemente el problema del poder del Estado. Lo que decide

todo es la cuestión de en las manos de qué clase está el poder‖.

La Revolución Cultural Proletaria de China fue la continuación, bajo las condiciones del socialismo, de la lucha del proletariado chino por defender su Poder y establecer su dictadura omnímoda sobre la burguesía, porque ―como el alimento y el vestido  —  decía el revolucionario proletario Yu Tung — , la dictadura proletaria es algo de lo cual un pueblo victorioso no puede prescindir ni por un instante. Sin ella, el proletariado perderá su Poder político, los reaccionarios montarán su retorno y el desastre se aba tirá sobre el pueblo‖.

La Revolución Cultural Proletaria de China fue la primera en su género, la primera en la historia y la primera en ese país; fue una gran experiencia jamás vivida por el proletariado en la tarea de reprimir a todo lo reaccionario y caduco, a todo lo que oponga resistencia a la transformación y construcción socialistas, mediante la implantación de su dictadura omnímoda sobre las clases derribadas, porque  — como remarcaba Lenin — ―las clases han quedado y quedarán durante la época de la di ctadura del  proletariado. La dictadura dejará de ser necesaria cuando desaparezcan las clases. Y sin la

dictadura del proletariado las clases no desaparecerán‖.

La Revolución Cultural Proletaria de China debía procurar la dictadura omnímoda del proletariado sobre la burguesía, y la dictadura debía profundizar la revolución. Pero, para la profundización, debía repetirse varias veces, las cosas debían manejarse adecuadamente y los comunistas debían mantener muy alta la vigilancia revolucionaria, porque la revolución cultural es una asunto serio de complicada y aguda lucha de clases en que la burguesía resiste obstinadamente, con multiplicadas fuerzas, a causa de su caída y de encontrarse parapetada en el vasto campo de la superestructura, en la cual las clases luchan sin fusiles, pero en la cual la burguesía tiene la maña que ha ganado en centenares de años de dominio en la sociedad; la burguesía es habilísima haciendo tergiversaciones, sofismas, alteraciones y embrollos en la ideología del proletariado, es corrupta y corruptora, es terriblemente hipócrita y cunde la hipocresía, engaña, se infiltra; hace todo lo posible para crearse una

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89 opinión pública restauracionista. Por eso la lucha es muy complicada y difícil en la superestructura; la solución requiere de un tiempo bastante largo. Mientras tanto, si las cosas no se manejan bien, esto es, si los dos tipos de contradicciones de diferente carácter no se tratan correctamente en la revolución cultural se corre el riesgo de confundirlas y tratar como antagónicas las contradicciones dentro del pueblo o como no antagónicas las existentes entre el pueblo y sus enemigos; entonces se cometen errores que pueden ser, y son de hecho, aprovechados por la burguesía en contra de las masas del pueblo y de la dictadura del proletariado, para ascender a cargos de dirección. ―La experiencia histórica nos dice — anticipaba el dirigente revolucionario proletario Chang Chun-chiao — que la clave del problema de si el proletariado puede vencer o no a la burguesía y si China se tornará o no revisionista, reside en si podemos o no persistir invariablemente en la dictadura omnímoda sobre la burguesía en todos los terrenos y durante todas las etapas de desarrollo de la revolución‖.29

El Partido Comunista en China no pudo todavía persistir invariablemente en la dictadura omnímoda del proletariado y ha perdido una batalla en la primera gran revolución cultural. Ha pagado el precio de su inexperiencia en un movimiento revolucionario de veras nuevo. Alrededor de 1970, después de cuatro años de revolución cultural, empezó una nueva progresión revisionista dentro del Partido Comunista de China, al parecer, a causa de no haber distinguido correctamente las contradicciones con el enemigo de clase y las contradicciones dentro del pueblo, de una parte, y, de obra, a causa del hecho de que la burguesía se hace más artera, y simula aceptar las conquistas sucesivas de la dictadura del proletariado cuando, en verdad, sigue trabajando ocultamente con intención de transformar la dictadura proletaria en dictadura burguesa. La progresión revisionista, o ascenso progresivo de dirigentes seguidores del camino capitalista, se consolidó en el Décimo Congreso Nacional del PCCh, en el cual los revisionistas, encabezados por Chou En-lai, lograron una mayoría de 13 contra 8 en el Buró Político del Comité Central, copando las vacantes dejadas por Lin Piao, Chen Po-ta y otros más. La escalada revisionista se intensificó con las sucesivas muertes de los dirigentes revolucionarios proletarios Tung Pi-wu, Kang Sheng y Chu Te, y del revisionista solapado Chou En- lai; de manera que en el Décimo Buró Político, a octubre de 1976, luego de la

29 Chang Chun-chiao: ―Acerca de la dictadura omnímoda sobre la burguesía‖, en ―Pekín Informa‖, Nº 14, 1975,  p. 9.

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90 muerte de Mao Tsetung, había una mayoría revisionista que excedía a los dos tercios; era una abrumadora mayoría revisionista de 15 sobre 6. Ahí residió el factor político principal que hizo fácil el golpe de Estado contrarrevolucionario ejecutado por el títere Jua Kuo-feng el día seis del mes de octubre de 1976. Indudablemente en el período comprendido entre 1970 y 1976, los dirigentes de la línea proletaria no manejaron adecuadamente las contradicciones en el seno del pueblo y las contradicciones entre el pueblo y sus enemigos; cometieron errores que permitieron escalar posiciones a los revisionistas, no movilizaron constantemente y con audacia a las grandes masas del pueblo y ablandaron la vigilancia revolucionaria. Pero los errores que cometieron fueron en la actitud consecuente con el marxismo-leninismo de lograr y fortalecer la dictadura omnímoda del proletariado, de construir el socialismo y de proseguir la revolución hasta lograr el gran objetivo del comunismo. Observando correctamente la situación política en China, Mao Tsetung, al inicio de la Revolución Cultural Proletaria, impartió esta enseñanza:

―Los representantes de la burguesía q ue se han infiltrado en el Partido, el Gobierno, el Ejército y los diversos sectores culturales, son un grupo de revisionistas contrarrevolucionarios quienes tomarán el Poder y convertirán la dictadura del proletariado en dictadura de la burguesía cuando se les presente la oportunidad.‖ 30

Los revisionistas no tomaron el Poder de inmediato; lo hicieron paulatinamente para asegurar el factor político determinante de una transformación del Poder: la mayoría revisionista en el Comité Central y en los diferentes escalones del Partido Comunista de China. Cuando contaron con ese factor, esperaron las condiciones, y las condiciones se les presentaron inmediatamente después de la muerte de Mao Tsetung, el seis de octubre de 1976. La predicción de Mao se cumplió diez años después que la dijo. Así que el golpe de Estado contrarrevolucionario no fue más que la culminación de la escalada revisionista en el PCCh y en el Estado.

30 Mao Tsetung: Citado en el documento ―La gran revolución China y la gran tragedia de la URSS‖. Edic. en LL.EE., Pekín, 1968, p. 7.

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91 El primer paso de la maniobra contrarrevolucionaria fue la detención y el encarcelamiento de los principales dirigentes marxista-leninistas Chang Chun-chiao, Chiang Ching, Wang Jung-wen y Yao Wen-yuan, a quienes, en un principio, los revisionistas apodaron de ―cuatrinca‖ y, posteriormente, de ―la banda de los cuatro‖. Enseguida se desató una sangrienta cacería de revolucionarios en todo lugar y a todo nivel. La dictadura del proletariado pasó a ser una dictadura fascista de la burguesía china. Los acontecimientos sorprendieron casi inactivos a los revolucionarios y al pueblo, que se encontraban sumidos en profundo dolor y duelo por la muerte de Mao Tsetung. Ni el Ejército de Liberación ni la Milicia Popular (frenados por los dirigentes tengsiaopinistas) tomaron iniciativa para responder inmediatamente a la maniobra contrarrevolucionaria. Mientras tanto, la burguesía china estaba ya en el tiempo de la vindicta; pasó a montar el vergonzoso espectáculo circense llamado ―juicio contra la camarilla de Chiang Ching‖.

Confucio, santo de la restauración esclavista, oponiéndose al desarrollo revolucionario de la historia, exigía ―hacer revivir los Estados extintos, restaurar las   familias cuyo linaje se había interrumpido y designar otra vez a los funcionarios caídos en desgracia‖. Los revisionistas chinos tenían que acudir incuestionablemente al auxilio ideológico de Confucio, rehabilitaron a sus propios santos: Liu Shao-chi, Peng Chen y Teng Siao-pin, beatificaron a su querido Chou En-lai y oficializaron la ideología confuciana para entregarse a revivir o restaurar el Estado extinto de la burguesía. El Undécimo Congreso Nacional (o primer congreso revisionista) del PCCh, llevado a cabo en agosto de 1977, avaló el golpe contrarrevolucionario y trazó un programa general para la restauración capitalista. Más tarde, en 1980, la V Asamblea Popular Nacional afianzó ese programa, el mismo que, finalmente, lo desarrolló el Duodécimo Congreso Nacional (o segundo congreso revisionista) del PCCh, hecho en 1982. El programa revisionista de restauración capitalista ha recogido naturalmente el ciento por ciento del programa establecido por Liu Shao-chi, Chou En-lai y Teng Siao-ping desde veinte años atrás.

a)  En China se ha implantado una economía capitalista de monopolio burocrático, o dictadura burguesa de unos cuantos expertos desde los ministerios. En el panfleto revisionista ―Beijing Informa‖ Nº 32 de 1980, el esquirol Song Renqiong declaró: ―En adelante, China seleccionará cuadros que no participan directamente en el

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trabajo productivo, principalmente de entre los graduados de las universidades y escuelas secundarias técnicas o de entre los jóvenes que tienen un nivel igual, en lugar de entre los obreros y campesinos con un bajo nivel de educación en general‖. Esto ha colocado a la técnica y los técnicos por sobre las masas y ha vuelto a la reaccionaria división del trabajo manual y el trabajo intelectual, así como ordenó Confucio: ―Quienes trabajan con la mente gobiernan; quienes trabajan con las manos son gobernados‖, o, como lo declaran los dirigentes revisionistas chinos: ―El actual sistema se apoya principalmente en la dirección mediante órdenes administrativas‖. La desgracia de la esclavitud asalariada se ha precipitado de nuevo sobre la clase obrera y los campesinos pobres de China.

b) ―Últimamente, China ha puesto en práctica una política para alentar la competencia entre las diversas empresas socialistas‖ . 31 Esto es, la competencia capitalista

que coloca la producción por encima de la política, pone las ganancias y la técnica al mando, reemplaza el trabajo de colaboración mutua por el de la competencia individualista basada en los incentivos materiales a los trabajadores, des borda el derecho burgués y se opone a la lucha de clases. Cada empresa y cada trabajador son responsables de sus pérdidas o de sus ganancias.

c) El ―nuevo‖ sistema económico, además de restablecer el capitalismo, establece el capitulacionismo y la traición nacional ante el imperialismo al propiciar la penetración de empresas monopolistas en condiciones de privilegios tributarios. La ―Ley de empresas mixtas con inversiones nacionales y extranjeras‖ indica que dichas empresas ―gozan de trato preferencial sobre la tributación en los primeros tres años a partir del año en que empiecen a redituar‖. El Inform e de Hu Yaobang ante el XII Congreso del PCCh revisionista, exige: ―Aplicar la política de a pertura al exterior y ampliar el intercambio económico y técnico con el exterior…‖. Y puntualiza que: ―Hay que utilizar para nuestra construcción la mayor cantidad posible de fondos extranjeros‖. Esta política de abrepuertas a las inversiones y finanzas imperialistas ha convertido nuevamente a China en una semicolonia en las garras de un voraz gato blanco yanqui.

d) El sistema económico restaurado está suprimiendo las Comunas Populares y la propiedad estatal o de todo el pueblo y, en su lugar, está creando

31 Luo Fu: ―Reforma económica: Integración de la agricultura, la industria y el comercio‖. En ―Beijing Informa Nº 31, 1980, p. 18.

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93 empresas de la llamada autogestión (capitalista) que se basa en la idea de que el Estado socialista no debe concentrar los medios de producción, que no debe existir la propiedad estatal como forma superior de propiedad socialista y que la propiedad estatal existente debe desmembrarse en propiedades de grupos particulares de obreros. Están, por eso, en plena vigencia el ―san zi yi bao‖ y el ―si da zi you‖ de Liu Shao-chi. ―En la actualidad  — dice el Secretario General del PCCh (revisionista) en su Informe ante el Duodécimo Congreso Nacional —  el sector estatal de la economía no debe ni puede monopolizar la artesanía, la industria, la construcción, el transporte, el comercio  y los servicios públicos de las ciudades y poblados, sino que una parte bastante considerable de

esas actividades debe estar a cargo del sector colectivo‖.

e) El revisionismo en el Poder ha desatado el incremento en toda China de la propiedad privada individual y la pequeña producción tanto en el campo como en la ciudad, apuntando al fortalecimiento de la restauración económica capitalista. Lo confirma el Informe ante el XII Congreso: ―El Partido y el gobierno deben brindarles apoyo y orientación, y no se permite, en absoluto, que ningún sector los desplace o someta a ataques. Tanto en el campo como en la ciudad, hay que alentar al desarrollo apropiado de la economía individual de los trabajadores…‖ 

f) Y, para la regularización de la producción, los revisionistas han adoptado la teoría capitalista de la economía de mercado en sustitución de la economía planificada socialista. El XII Congreso, o segundo congreso oficialmente revisionista del PCCh, ordena: ―Se permite que la producción y la circulación de algunos productos   funcionen fuera del plan y sean reguladas mediante el mercado, es decir, que, a tenor de las condiciones específicas de cada período, el Estado prescribe en su planificación unificada un determinado marco dentro del cual el papel regulador lo juega, en forma espontánea, la ley del valor… En adelante, es necesario seguir preo cupándose por poner en juego el papel regulador del mercado.‖ 

La tragedia se ha abatido sobre el pueblo chino, pues, las taras del capitalismo ya se han hecho presentes; en 1979 hubo un fuerte déficit fiscal y, en 1981, la dirigencia revisionista china admitió públicamente que ―existe un peligro latente, que es el

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considerable déficit financiero, la emisión excesiva de papel moneda y el alza sucesiva de  precios‖ .32

g)  En lo político los revisionistas chinos se han declarado enemigos del socialismo, de la dictadura del proletariado y de la revolución. El Secretario General del Comité Central del PCCh revisionista de entonces, Hu Yaobang, declaró que:

―la década 1966-1976 de la llamada gran revolución cultural fue un período catastrófico‖ 33,

lo cual equivale a negar la continuación de la revolución bajo la dictadura del proletariado. El renegado Peng Zhen (antes Peng Chen), da cuenta que en China ya no existe la dictadura del proletariado sino una dictadura democrática popular, ratificando la existencia de una dictadura burguesa social fascista.

Tanto el Informe ante el XII Congreso como la nueva Constitución política de China son coincidentes en indicar que ya no existe un Estado de dictadura del proletariado sino de dictadura de la burguesía. Señalan que China tiene un ―régimen estatal de dictadura democrática popular‖. Esto es haber restaurado precisamente el dominio de la burguesía. La dictadura democrática popular es un régimen que se instaura como producto de la victoria de la primera etapa de la revolución proletaria en un país atrasado; esa primera etapa dirigida contra el imperialismo, los terratenientes y la burguesía burocrática., lleva al Poder una alianza de clases revolucionarias (proletariado, campesinado, pequeña burguesía, y bajo ciertas condiciones, sectores revolucionarios de la burguesía nacional) dirigidas por el proletariado. La dictadura no es de una sola clase sino de varias clases populares, de ahí su denominación de democracia popular. Esta dictadura, mientras cuenta con la conducción del proletariado sirve para preparar las bases de la etapa socialista de la revolución. Al advenimiento de la revolución socialista, el Poder pasa exclusivamente a la clase obrera y la dictadura democrática popular deviene en dictadura del proletariado. China, hasta el año 1976, estaba ya en esta etapa; pero al producirse el golpe de Estado contrarrevolucionario, la burguesía arrebata el Poder al proletariado, aglutina en torno suyo a toda la reacción, a la pequeña burguesía y a todo el oportunismo y transforma la dictadura del proletariado en dictadura democrática popular,