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Un ataque al cinco (lateral desequilibrado) se realiza fundamentalmente para ganar un movimiento jugando en una casilla X. El contrario puede capturar la esquina correspondiente, pero debido a la debilidad del lateral, se puede insertar una ficha que da acceso a otra esquina.

En principio, obtenemos una esquina pero damos otra. Sin embargo, hemos ganado un

movimiento y tal vez el intercambio de fichas estables sea favorable. También hay que

considerar si a partir de las fichas estables que ganemos tendremos más posibilidades que el adversario con las suyas de ir obteniendo más fichas estables.

Recordemos que un lateral desequilibrado está formado por cinco fichas del mismo color; por esta razón se denomina ataque al cinco.

En la parte superior del Diagrama 94 hay dos ejemplos de cómo puede ser un lateral desequilibrado; siempre habrá 5 fichas continuas del mismo color en el lateral y en la siguiente línea más interior (fila 7 en el diagrama) puede haber fichas de cualquier color, aunque típicamente habrá una ficha del mismo color adyacente a la casilla X (la ficha en F7 en el diagrama), pues si no el lateral podría estabilizarse jugando en G8 (como en la parte inferior del diagrama). Cuando todas las fichas son del mismo color (arriba a la derecha) el lateral es más fácil de atacar.

Diagrama 94

Este lateral se puede atacar por la zona donde la casilla C está desocupada. Consiste en jugar en la casilla X adyacente y si el contrario captura la esquina se inserta una ficha en la casilla C que estaba desocupada. Con esta inserción se puede capturar todo el lateral.

Evidentemente el adversario puede ignorar la esquina jugando en otra parte. Sin embargo, incluso no completándose el ataque, es se gana un m ovimiento: al mover en una casilla X, si el adversario no toma la esquina deberá jugar en otra parte. Con todo, en un ataque completo el ganar un movimiento no está garantizado: es necesario ver el resto del tablero.

Un lateral de cinco también se puede atacar de forma similar moviendo en la otra casilla C adyacente a la esquina que estamos considerando (si el adversario mueve en la esquina,

nosotros podemos insertar una ficha en la otra casilla C adyacente a esa esquina).

Diagrama 95

En el Diagrama 95 observamos un típico ataque al cinco. Les toca jugar a las negras y prefieren no abrir la barrera blanca al norte. Para ello atacan el lateral sur blanco desequilibrado: 41.B7. Si las blancas no juegan en esa zona pierden un movimiento y deben jugar en otra. En otros casos podrían contemplar la posibilidad de perder el movimiento, pero aquí les da lo mismo porque con cualquier otro ceden otra esquina. Por lo tanto juegan 52.a8 y las negras continúan el ataque insertando una ficha en el lateral: 53.B8. Las blancas capturan el lateral oeste: 54.a1, y las negras lo propio con el sur: 55.H8.

(principalmente por motivos de influencia), pero aquí las blancas no pueden jugar en G7 y deben ceder la otra esquina.

No siempre tiene por qué ser así, pero en el anterior ejemplo la paridad era favorable para las negras en la zona de la esquina A8, en donde se gana un movimiento. Además, es necesario profundizar en el juego de los laterales adyacentes para asegurarnos de que con el ataque no perdemos movimientos.

Diagrama 96

En el Diagrama 96 las negra atacan el lateral sur. Ahora la zona de la esquina A8 es par, por lo que las negras no ganan movimientos: en esa zona las negras juegan dos movimientos (39.B7 y 41.B8) y las blancas los otros dos (40.a8 y 42.a7). Tampoco ganan ningún movimiento en la zona de la esquina H8, porque de los dos movimientos posibles, uno lo juegan las negras (43.H8) y el otro las blancas (44.g7). En otros casos las blancas podrían seguir por la columna A y las negras por la H. Aquí no es posible y por lo tanto ahora las negras deben romper la barrera blanca al no haber podido ganar ningún movimiento.

Laterales internos en el ataque al cinco

La estructura de cinco fichas del mismo color en un lateral no es una condición suficiente para que se pueda realizar un ataque al cinco (independientemente de lo favorable o desfavorable que pueda ser según los movimientos ganados y las fichas estabilizadas). Tienen importancia las líneas interiores adyacentes a los laterales involucrados.

Diagrama 97

En el Diagrama 97 las blancas tienen un lateral de cinco al sur. Las negras lo atacan con 41.G7 dando la estructura del Diagrama 97b. Obsérvese en este diagrama la columna G: las negras la ocupan totalmente; por lo tanto las blancas pueden responder 42.g8 sin voltear la casilla X y más tarde tomarán la esquina. Nótese que las blancas podían voltear la casilla F7; si no, no habrían tenido acceso, como vamos a ver en el siguiente ejemplo.

Diagrama 98

El Diagrama 98 es como el anterior ejemplo, pero obsérvese que ahora sobre el lateral de las blancas hay cuatro fichas blancas. Que en la fila 7 no haya ninguna ficha resulta muy importante; estos laterales de cinco fichas y otras cuatro encima, todas del mismo color, son importantes, pues es más fácil atacarlos. Obsérvese que tras 41.G7 las blancas no tienen acceso a G8, por lo que el ataque de las negras ha sido un éxito.

Diagrama 99

Al igual que hay que observar la línea 7 por si hay líneas continuas de fichas, también es importante la columna G. En el Diagrama 99 la línea continua blanca de la columna G protege a las blancas del ataque: tras 41.G7 las blancas capturan la esquina con 42.h8, pero las negras no pueden insertar una ficha al no tener acceso; hubieran necesitado una ficha negra en la columna G.

Diagrama 100

El Diagrama 100 es muy similar al anterior, pero en este caso tanto la columna G como la línea 7 contienen líneas continuas de fichas. Como se ha dicho, los laterales que presentan una estructura de este tipo (de 5+4), son más fácilmente atacables, y esto también se cumple aquí: 41.G7 no voltea la ficha en F7, por lo que las negras sí tendrán acceso a G8 tras 42.h8.

Diagrama 101

En el Diagrama 101 aparentemente las negras cumplen todas las condiciones para atacar con éxito el lateral del sur. Sin embargo, tras 41.G7 las blancas responden con 42.c2, movimiento clave porque voltea la ficha negra en G6, amenazando con capturar la esquina en el siguiente turno (44.h8), pues las negras no tendrían ninguna ficha en la columna G para acceder a G8. En realidad las negras juegan 43.H2, que coloca una ficha negra en la columna G (G3), volviendo a tener acceso a G8; las blancas no pueden jugar 44.h8 de momento, pero nótese que el sacrificio de las negras ha sido excesivo.

Voltear una ficha valiosa para el adversario como en el caso del diagrama se denomina “extracción de ficha”.

Por otro lado, obsérvese que el lateral oeste es atacable por las negras. En el Diagrama 101a las negras podrían jugar 41.B2. Como se ha dicho, un lateral 5+4 es mucho más fácilmente

atacable. Como se puede observar, ni siquiera hacen falta fichas negras en la fila 2 dando acceso a A2. Ataque al cinco a través de una casilla C

Diagrama 102

En el Diagrama 102 el lateral sur de las blancas no puede ser atacado con 35.G7 debido a que las blancas podrían responder 36.g8 o simplemente 36.h3; las negras no tienen apenas movilidad y necesitan ganar un movimiento (si 35.B7, 36.c3 y no ha servido para nada).

Sin embargo, las negras pueden atacar el lateral sur a través de la casilla C: 35.H7 (y no por la casilla X, 35.G7). Tras un ataque de este tipo, por lo general las blancas pueden estudiar tres opciones:

- Capturar la esquina

- Jugar en otra zona del tablero - Seguir jugando en el lateral

Vistos los ejemplos anteriores resulta obvio que a las blancas les es desfavorable capturar la esquina (en otras circunstancias podría ser una buena opción). Similar es posponer la captura de la esquina con 36.h2, 37.H3, 38.h8.

Jugar en otra zona del tablero en este caso es como perder dos movimientos. Por ejemplo, 36.b3, 37.C3 (teniendo este movimiento las negras pueden reservarse el del lateral), y las blancas deben seguir buscando, con las negras un movimiento de reserva.

Seguir jugando en el lateral es en este caso la mejor opción, pues sólo cede un movimiento: 36.h3, 37.H2, lo dibujado en el diagrama; obsérvese que ahora las negras podrán atacar el cinco, aunque con ello perderían su lateral este.

Formación de un lateral desequilibrado

Un jugador decide formar un lateral desequilibrado fundamentalmente por dos razones: para ganar un tiempo o para no perderlo.

No es infrecuente que como respuesta a un movimiento en el lateral se juegue en ese mismo lateral. Sin embargo, normalmente no se juegan seguidos los cinco movimientos del lateral (se juega también en otras zonas del tablero). Por lo tanto, hay muchas formas de llegar a un lateral desequilibrado. Sólo veremos un par de ejemplos, y no desde la primer movimiento en el lateral.

Diagrama 103

En el Diagrama 103 el lateral está compartido con un hueco (E8). Si mueven las blancas (parte superior del diagrama) en el hueco y las negras no responden formando un lateral desequilibrado, perderían dos movimientos al tener que mover en otra zona del tablero: los que las blancas ganarían al jugar en E8 y al formar el lateral desequilibrado con G8 (no dibujado). En el ejemplo las negras han decidido formar el lateral desequilibrado para no perder esos tiempos. Sin embargo, a veces puede ser interesante cedérselo al contrario: téngase en cuenta que la influencia de controlar el lateral puede ser negativa y que en realidad se puede recuperar un movimiento más tarde atacando el lateral desequilibrado, por ejemplo jugando en la casilla X.

En la parte inferior del diagrama vemos que es similar para el caso de que les toque a las negras o que sean estas las que decidan evolucionar el lateral.

Como veremos más adelante, una vez colocadas fichas en un lateral, es posible semiforzar una respuesta del jugador que las controla jugando en una casilla adyacente: si éste no voltea la ficha recién colocada, éste puede perder un movimiento. En el Diagrama 104 tenemos un clásico ejemplo.

Diagrama 104

Las negras atacan con F8. Si las blancas no responden volteándola con G8, las negras jugarían B8, ganando un par de movimientos o más (si las blancas luego jugaran en F7, las negras tendrían G8). Las blancas casi se ven obligadas a formar el lateral desequilibrado con G8. Aquí, además, como F7 está desocupada y las fichas de la línea 6 están ocupadas, las negras ganan un movimiento jugando G7. Incluso aunque las negras no puedan ganar un movimiento con G7, puede resultar interesante porque ahora las blancas tienen un lateral desequilibrado y pueden atacarlo jugando por ejemplo en la casilla X.

Ataque a un cinco recién formado

Diagrama 105

una casilla X, pero 45.G7 es totalmente segura al tratarse de un ataque al cinco recién formado. Las blancas en ningún caso van a tomar la esquina porque perderían al menos un movimiento y el lateral sur.

Nótese que las blancas hubieran podido equilibrar el lateral con G8 si las negras no

hubieran jugado de inmediato en G7.

Evidentemente, hay casos en los que podría funcionar. Por ejemplo, si toda la columna G fuera blanca (es decir, de G3 a G6), y se jugaran los mismos movimientos, el ataque al cinco no funcionaría debido a la influencia de los laterales internos.