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5.4 Estructuras de aperturas

No es necesario que nos extendamos mucho más en este apartado, pues en la apertura lo más importante es la movilidad, que ya se trató con detalle en capítulos anteriores. En todo caso, conviene profundizar un poco en tres tipos especiales de aperturas ya vistos: crecimiento de laterales, concentración y doble barrera.

5.4.1.-Concentración

Los movimientos de concentración dispersan las fichas contrarias dejando las fichas propias en el centro de la disposición.

En un movimiento de concentración normalmente se voltean bastantes fichas, por lo que suele resultar difícil de prever. Sin embargo, una vez realizado, el patrón resulta muy reconocible, con las fichas ‘desconcentradas’ molestándose entre sí, como se puede apreciar en el Diagrama 73.

Diagrama 73

En el primer tablero del Diagrama 73, las fichas negras están dos a dos en la mismas líneas de posibles volteos, por lo que no tienen ningún movimiento. En el siguiente tablero sólo tienen uno, que voltea muchas fichas y da a las blancas la posibilidad de seguir relativamente en el centro. En el último los tres movimientos de las negras son muy malos, dos de ellos (equivalentes) formando una larga barrera negra.

Una posible continuación de la apertura serpiente recta se conoce como “serpiente de concentración”:

Diagrama 74

Para más información consúltese el artículo “Checkerboarding” en “The Othello Wiki Book Proyect” por David Beck

En la posición del Diagrama 74 correspondiente a la serpiente de concentración se han dibujado los patrones que permiten reconocer fácilmente que se trata de una posición de concentración. Sólo hay una respuesta buena, que conduce a una posición bastante equilibrada: 12.f2. El resto de posibilidades no son buenas y puede costar tiempo encontrar la única opción apropiada. Para buscar cada uno de los movimientos disponibles, puede ser aconsejable partir de las fichas pivote propias y buscar a lo largo de las líneas que pasan por ellas.

En las aperturas más conocidas (donde la posición está equilibrada entre los dos jugadores), normalmente el jugador dispersado reconcentra sus fichas justo a continuación o en los siguientes turnos. El volver a tener fichas en el centro de la disposición es clave porque suele proporcionar acceso a nuevos movimientos.

El ejemplo más característico es el de la tigre central, ya comentado:

Diagrama 75

El movimiento 7.D6 es un claro ejemplo de concentración. Las dos respuestas más frecuentes de las blancas son o bien reconcentrar inmediatamente con 8.e7 (gran variante) o bien realizar un movimiento de espera con 8.f7 (variante exterior), siguiendo las negras concentrando con 9.G6 (triángulo o Rose-Bill) y finalmente las blancas reconcentran sus fichas con 10.e7 (triángulo central).

En este tipo de aperturas, si el adversario no logra retomar el centro de forma eficaz, normalmente acaba con desventaja.

5.4.2.-Doble barrera

Dos principios generales de la estrategia reversista son controlar el centro y no formar barreras (líneas continuas de fichas externas). Sin embargo, si ningún jugador controla el centro y los dos tienen amplias barreras, es evidente que la posición puede ser equilibrada.

Diagrama 76

En el Diagrama 76 tenemos tres posiciones diferentes: a, b y c. En los tres tableros (el número de fichas en el tablero es par, por lo que el turno es de las negras) ninguno de los jugadores controla el centro y todos tienen una amplia barrera. Por esta razón estas estructuras se conocen como de “doble barrera” (dos barreras opuestas).

En el tablero a las negras deberían jugar volteando la ficha blanca más al noreste, E3, mediante 13.E2. De esta forma siguen presentando a las blancas una barrera que o bien rompen por el centro, 14.g5 o 14.g4, precisamente para controlarlo, o bien realizan un movimiento en el exterior, 14.f1.

Obsérvese que tiene una gran importancia para poder valorar con precisión las posiciones de quién es el turno. Si en el tablero a la ficha E3 fuera negra, la posición sería simétrica, pero en absoluto simétrica: las negras estarían en desventaja sin una forma clara de romper la barrera contraria para controlar el centro, ni un movimiento exterior de espera. En el b la posición es similar.

Finalmente, en c, las negras pueden elegir entre movimientos exteriores de espera similares a los anteriores (jugar en el lateral, en este caso), o bien atravesar por el centro la barrera blanca. De esta última forma pasaría a tener un mayor control del centro, obteniendo acceso a un mayor número de movimientos:

Diagrama 77

En el Diagrama 77 las negras han atravesado la barrera negra. Las blancas deben responder justo al lado de donde han movido las negras, porque si no ese mismo movimiento lo harían las negras. Ahora las negras tienen acceso a más movimientos, a destacar, el jugado en el diagrama.

Como se ha visto los movimientos con los que los jugadores suelen continuar una estructura de doble barrera se pueden dividir en dos tipos:

- Movimientos exteriores de espera: mantienen la estructura de doble barrera, aunque rotándola

- Movimientos centralizadores: buscan obtener acceso a nuevas casillas controlando el centro Dentro de la apertura Rose tenemos varios ejemplos muy característicos.

La Rose diagonal (en el Diagrama 58 se mostraron algunos pasos anteriores) puede llevar a la Rose rotante (15.B3):

Diagrama 78

En el Diagrama 78 se aprecia cómo la estructura rota de forma antihoraria mediante movimientos exteriores de espera en posiciones opuestas. Tras 18.g3 se puede continuar con el plano jugando 19.A6, 20.f3 (Rose Daunas rotante), o las negras pueden jugar 19.G4.

La Rose plana puede llevar a la Rose plano rotante (12.e6, 13.D2), que no hay que confundir con las anteriores. Obsérvense los movimientos exteriores de espera que hacen que la estructura rote:

Diagrama 79

Diagrama 80

En el abierto se ve claramente cómo los jugadores centralizan para buscar otros movimientos.

5.4.3.-Crecimiento por los laterales

En francés se habla de “bétonnage” para referirse al crecimiento por los laterales y muchas aperturas en las que destaca el control (parcial o total) de un lateral se nombran añadiéndoles la palabra “béton”, literalmente en español “hormigón”.

En estas estructuras uno de los jugadores controla un lateral (por lo que es un compromiso decir si estamos ya en la fase del medio juego o seguimos con la apertura). Si éste continúa con la misma estrategia, es fácil que prosiga controlando un lateral adyacente. En cualquier caso, tendremos algo similar una estructura de doble barrera en la que una de las barreras está ‘apoyada’ en un lateral, con la importante diferencia de que el jugador que está en el centro del tablero no puede atravesar la barrera contraria (se trata de un lateral).

Diagrama 81

En los tableros del Diagrama 81 es el turno de las negras y tienen la partida perdida. Obsérvese que no es por el simple hecho de que las blancas hayan tomado un lateral: en el tablero c las negras también han tomado otro, pero llevan una desventaja enorme. La razón por la cual las blancas llevan una gran ventaja es porque apenas tienen fichas externas que las negras puedan voltear: han jugado en el lateral en la mayoría de sus turnos evitando proporcionar fichas externas a las negras.

En el tablero a las negras pueden jugar en B6, pero la respuesta en A6 les deja sin más movimientos que en una casilla X. En el tablero b tenemos una situación similar tras B6, A6.

Compárese en c la barrera negra, muy grande, con la blanca, de unas pocas fichas. Se juega en el lateral para no formar fichas externas y que las voltee el contrario; en definitiva, se juega en el

lateral para ganar movimientos (tiempos). El controlar el lateral no suele suponer ninguna ventaja

Diagrama 82

En el Diagrama 82 las negras comienzan realizando un mal movimiento debido a que no consigue nada y estropea otras buenas opciones: lo normal es que las blancas rellenaran el hueco del lateral como se ve en el tercer tablero. Sin embargo, si las blancas juegan en otra parte (cuarto tablero), las negras ganan un movimiento jugando en ese hueco. Además, tienen dos movimientos en el lateral en reserva con los que ganan otros dos movimientos. Como se puede apreciar en el último tablero, la movilidad blanca es nula y aun siendo el turno de las negras, éstas pueden ganar con facilidad.

La anteriores no son situaciones muy reales. Normalmente los dos jugadores realizan una cantidad similar de movimientos en los laterales (sin que uno gane más tiempos que el otro) y aunque uno de ellos acabe tomándolo, no tiene por qué tener ventaja por el hecho de controlarlo.

Se suele considerar que controlar uno o varios laterales influye negativamente en el resto de la partida. Esto se conoce como “influencia”, en este caso, negativa.

En realidad, los laterales pueden tener tanto una influencia negativa debido a que provocan que el jugador que los controle tenga que voltear muchas fichas en diferentes direcciones (debido a las fichas pivote de los laterales), como una influencia positiva debido a que pueden impedir el acceso del otro jugador a algunas casillas. Con todo, suele ser difícil encontrar los movimientos apropiados cuando se tienen demasiadas fichas en los laterales, por lo que la estrategia reversista suele aconsejar no tomarlos. Estos matices se verán con más detalle cuando tratemos el juego medio con más detalle.

Son bastante conocidas algunas aperturas donde uno de los jugadores controla un lateral. Cuando hablamos de aperturas conocidas, éstas son más o menos equilibradas para los dos jugadores, es decir, no veremos los primeros ejemplos en los que un jugador deja sin movimientos al contrario.

La apertura Ralle (8.f3) suele terminar con las blancas controlando el lateral (Diagrama 83):

Diagrama 83

demasiados movimientos en la zona: sería un error jugar en otra zona en la que disminuiríamos la barrera contraria. La captura del lateral no les ha proporcionado más que la ganancia de un movimiento y la situación está equilibrada porque las negras tienen suficientes movimientos en las columnas B y G.

Diagrama 84

La serpiente 9 lateral (9.E1, continuación de la serpiente recta), ocupa pronto un lateral. En el Diagrama 84 se encuentra esta conocida continuación. El movimiento 10.f1 las blancas responden continuando por el lateral (también pueden 10.c1) y las negras pueden seguir con 11.G1 (abajo) y acaban controlando la mayor parte de éste con 13.F2, aunque con un movimiento de reserva para blancas en el lateral, o bien centrar la posición con 11.F3. A partir de aquí hay varias posibilidades.

Diagrama 85

El último ejemplo (Diagrama 85) es la Rose Greenberg, donde las negras pueden acabar controlando el lateral oeste. Se considera que esta apertura es ligeramente favorable para las blancas, pero si no tienen cuidado y pierden movimientos en los laterales, pueden llegar a una situación complicada.