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ATOMIZACIÓN DE LA CLASE OBRERA INDUSTRIAL

In document NICARAGUA ( ): LA REVOLUCIÓN ABORTADA (página 54-58)

La formación de los sindicatos y organizaciones de masas fue una de las principales conquistas de la insurrección victoriosa. Desde su creación, los sindicatos desempeñaron funciones de poder obrero y popular. En el período 1979-1980, en las fábricas los gerentes o directores no podían hacer absolutamente nada, sino contaban con la aprobación de los sindicatos. Los trabajadores elegían democráticamente a sus dirigentes sindicales. Las funciones de poder obrero y popular, así como los incipientes mecanismos de control obrero aplicado en muchas fábricas, hizo entrar en contradicción a los sindicatos con la política de colaboración de clases implementada por la Junta de Gobierno. Cada lucha obrera, por muy mínimas que fueran las reivindicaciones, conducía inevitablemente a la lucha contra los capitalistas. En las fábricas que fueron expropiadas al somocismo, estas luchas condujeron a un mayor control obrero sobre la burocracia administrativa.

Al comienzo de la revolución, un sector importante de las masas trabajadoras se organizó en la CST y la ATC, por la honda credibilidad política en el FSLN. Existieron, no obstante, importantes organizaciones obreras antes del 19 de Julio de 1979, que se fortalecieron con el ascenso obrero y popular, como la Central

de Acción y Unidad Sindical (CAUS), dirigida por el PC de N,

el Frente Obrero (FO) dirigido por el MAP, y en menor medida la

Central General de Trabajadores (CGT), dirigida por el PSN.

Las primeras víctimas de la represión de la Junta de Gobierno, fueron la BSB, el FO y el diario El Pueblo. Posteriormente, en 1982, la represión estuvo dirigida fundamentalmente contra la CAUS, que en esa época organizaba a la vanguardia del proletariado del cordón industrial de la carretera norte. Al renunciar Alfonso Robelo y Violeta Chamorro a la Junta de Gobierno, el conjunto de los trabajadores cerraron fi las alrededor del FSLN para proteger la revolución ante los ataques del enemigo. Sin embargo, el confl icto con la burguesía fue utilizado por el FSLN para dirigir al mismo

tiempo una represión selectiva hacia los sindicatos más combativos. La coyuntura fue bien utilizada, para desarticular a los sindicatos que más se oponían a la política de austeridad y colaboración de clases.

Para mantener la estabilidad interior y luchar contra el enemigo exterior, el FSLN colocó a los sindicatos bajo la tutela del Estado burgués. La represión selectiva contra los sindicatos más combativos fue combinada con el otorgamiento de pequeñas pero importantes conquistas materiales a los trabajadores. Entre 1979 y 1982 los trabajadores incorporaron a los convenios colectivos el subsidio a los comedores en los centros de trabajo; los comisariatos vendían los productos básicos a bajo precio, las medicinas, zapatos y uniformes escolares también eran subsidiados.

Hasta 1982 las huelgas y la toma de fábricas continuaron produciéndose, a pesar de que la Junta de Gobierno emitió varios decretos que limitaban las libertades del movimiento obrero. Sin embargo, en 1982 se produjeron dos hechos transcendentales. El primero, como ya hemos señalado anteriormente, fue el cierre masivo de 60 empresas manufactureras, que necesitaban dólares para su funcionamiento y cuyas mercancías no podian venderse en un mercado regional en crisis. Sin consultar a los trabajadores sobre cuáles podrían ser las alternativas para evitar el desempleo, el gobierno decidió cerrar esas empresas provocando el despido de miles de trabajadores, debilitando numéricamente a la clase obrera. Este cierre masivo provocó luchas y resistencia de la clase obrera, y la segunda represión a la CAUS que agrupaba al proletariado industrial. Las Milicias Populares Sandinistas

(MPS) bajo control del Ejercito sandinista fueron utilizadas para

recuperar por asalto las fábricas que habían sido tomadas por los obreros de la CAUS.

En segundo lugar, los primeros ataques militares de la contra, como fue la voladura del puente sobre el Río Negro, en la carretera que conduce al puesto fronterizo de El Guasaule, en el Departamento de Chinandega, fronterizo con Honduras, inicaron formalmente la guerra de baja intensidad planifi cada por la administración Reagan. La Junta de Gobierno llamó a posponer las huelgas y luchas obreras en aras de contribuir a una rápida victoria militar sobre la contrarrevolución. Con el llamado a cerrar fi las contra la agresión imperialista, las luchas obreras fueron prácticamente aniquiladas.

En este período de retroceso del movimiento obrero, la CST absorbió a los sindicatos de la CAUS, acelerando el fenómeno de burocratización a nivel de cada sindicato, convirtiéndose en simples y dóciles apéndices de las administraciones de las empresas estatales, del MITRAB y del propio gobierno, generando una honda apatía entre los trabajadores. La Junta de Gobierno sustituyó el control de los sindicatos por los llamados “Comités de Empresa”, organismos burocráticos conformados por un representante del FSLN, uno por la Junta Directiva del sindicato y otro en representación de la empresa.

Para contrarrestar las huelgas, la Junta de Gobierno promovió en el periodo 1982-1984 su política de “defensa del salario real”. El MITRAB no autorizaba aumentos de salarios, pero en las negociaciones de los convenios colectivos los trabajadores obtenían pequeñas pero signifi cativas conquistas. Sin embargo, a fi nales de 1984, en la medida en que la agresión del imperialismo exigió más recursos para hacerle frente a las necesidades materiales de la guerra, la Junta de Gobierno, víctima de las leyes del mercado capitalista, tuvo que apretar más aún la faja, exigir más sacrifi cios a los trabajadores, y abandonar su política reformista: eliminó los “subsidios”. El llamado “pago en especie”, forma de pago mediante el cual los obreros recibían mercancías en vez de salarios, también fue abolido por que aumentaba la especulación y el mercado negro. El Sistema Nacional de Organización del Trabajo y de Salarios (SNOTS) introdujo una estratifi cación salarial en función de la productividad. Los métodos salvajes del sistema Stajanovista, copiados del modelo cubano, fueron introducidos con el objetivo de intensifi car el ritmo de trabajo, y producir más en la misma jornada.

En agosto de 1984, los trabajadores de la Cervecería Victoria y METASA se fueron a la huelga por aumentos de salarios. La clase obrera industrial, de por sí muy débil, fue terriblemente golpeada por la política económica del gobierno sandinista. Antes de 1979 existían unos 60,000 obreros industriales, producto de la industria manufacturera creada bajo el marco del Mercado Común

Centroamericano (MCCA), pero en 1984 ésta clase obrera

industrial estaba reducida a menos de la mitad. No se trataba de una simple reducción física, sino que debemos analizar cómo éste fenómeno de disminución numérica infl uyó negativamente en el nivel de conciencia de la clase trabajadora, que hizo que el sujeto social revolucionario desapareciera de la escena política.

La vanguardia obrera que se forjó en la lucha contra la dictadura y la que nació después del triunfo revolucionario de 1979 fue, en algunos casos, reprimida y encarcelada, en otros sencillamente se incorporó al FSLN y se burocratizó, y lo más grave fue que los mejores activistas murieron en combate. Tenemos un fenómeno bastante parecido al de la revolución rusa al fi nal de la guerra civil (1918-1921).

La tradición de lucha de la clase obrera fue cortada de tajo por el FSLN. Se produjo una ruptura de generaciones, de tradiciones y de herencia de combate. La burocratización de los sindicatos, la incorporación o subordinación de estos al aparato del Estado, fueron las causas reales del retroceso en la conciencia antiimperialista.

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