Inmediatamente después que Daniel Ortega reconoció la derrota electoral se iniciaron intensas y secretas negociaciones políticas entre el equipo de la Sra. Violeta Chamorro y la dirección sandinista. Estas negociaciones condujeron fi nalmente a la fi rma de un “Protocolo de Transferencia del Mando Presidencial” el 7 de Marzo de 1990, mediante el cual el nuevo gobierno se comprometió a respetar la Constitución, la integridad de los mandos del EPS y la PS, la estabilidad en el empleo para aquellos funcionarios honestos y capaces, respeto a las familias que fueron benefi ciadas con propiedades urbanas y rurales por el gobierno anterior, entre otros aspectos.
La fi rma del “Protocolo de Transición” originó una profunda división en la UNO, debido a que la fracción del Vice-Presidente Virgilio Godoy fue excluida del gabinete porque consideró que ese acuerdo político representaba demasiadas concesiones a la dirección sandinista. De esta forma, semanas antes de que la Sra. Chamorro asumiera el poder, ya se perfi laban dos alas en la coalición antisandinista. Una, encabezada por el Ingeniero Antonio Lacayo89, proclive a fi rmar pactos con la dirección sandinista, y la
otra, encabezada por el Vice-Presidente Godoy, consideraba que el espacio ocupado por el sandinismo dentro de las estructuras del aparato del Estado no correspondía al caudal de votos obtenidos. Daniel Ortega se mostró conciliador al declarar que:
“Si el gobierno de la UNO hace una política de defensa de los intereses nacionales y la Constitución, contará con el respaldo 89 Antes del 25 de Febrero de 1990, Antonio Lacayo Oyanguren participaba en la Comisión para el Desarrollo de Nicaragua (CORDENIC), muy vinculada al grupo económico de Alfredo Pellas y ligada internacionalmente a la Comisión Sanford.
del FSLN (...) Seremos una oposición constructiva pero beligerante”.90
La manzana de la discordia fue la confi rmación del General Humberto Ortega Saavedra, en su cargo de Comandante en Jefe del EPS. Este renunció formalmente a la Dirección Nacional del FSLN para cumplir con el proceso de institucionalización y profesionalización de las Fuerzas Armadas contemplados en “El Protocolo de Transición”. La cartera del Ministerio de Defensa fue asumida directamente por la Sra. Chamorro.
La división de la UNO refl ejaba no sólo la fragilidad del nuevo gobierno, sino también la pelea por repartirse el “botín” del aparato del Estado. La Sra. Chamorro fue electa candidata a la Presidencia de la República no por su carisma político, sino como una fórmula unitaria contra el entonces poderoso FSLN. La fracción burguesa que impulsó la candidatura de la Sra. Chamorro no tenía un partido político que representara globalmente sus intereses. Esta fracción propinó un virtual “golpe de palacio” a la fracción del Dr. Godoy, amparándose en los poderes supremos que la Constitución de 1987 otorgaba al Presidente de la República.
El FSLN califi caba como progresiva a la fracción de Antonio Lacayo. El Documento del Crucero detalló que
“(…) desde la perspectiva clasista, enfrentamos un gobierno burgués pro estadounidense, cuyos instintos y programa favorecen el desmontaje de la Revolución (...) Sin embargo, hasta la fecha prevalecen dentro del ejecutivo grupos infl uyentes que, desde el punto de vista político, tratan de evitar una confrontación precipitada con el FSLN”.91
La fracción de la UNO encabezada por el Vice-Presidente Godoy retuvo temporalmente el 65 por ciento de las alcaldías de Nicaragua y 21 de los 92 diputados a la Asamblea Nacional, e intentó postularse como una alternativa de poder ante el gobierno de la Sra. Chamorro que tranzaba con el FSLN.
El Protocolo de Transición no solo dio origen a divisiones y polémicas entre los dirigentes de la UNO, sino que también abrió
90 El Nuevo Diario, Managua 1 de marzo de 1990
91 Suplemento Especial No. 10 de Barricada Internacional, julio de 1990, página 5.
una agria polémica entre las bases sandinistas. Unos a favor y otros en contra de los pactos secretos. Unos a favor y otros en contra de la permanencia del General Humberto Ortega al frente de las fuerzas armadas. La polémica fue tan intensa que destacados militantes del FSLN acusaron a la Dirección Nacional, de forjar un “cogobierno”. Desde el punto de vista formal, el FSLN no tenía un solo ministro en el gabinete de la Sra., Chamorro, salvo el ministro del Instituto Nicaragüense de Energía (INE), ingeniero Emilio Rapacciolli, y el general Humberto Ortega Saavedra que había renunciado a su militancia dentro del FSLN.
Al asumir el gobierno, la Sra. Chamorro no tenía tras de sí una sola institución en la cual apoyarse, para gobernar tenía, obligatoriamente, que apoyarse en las instituciones del Estado burgués que la dirección sandinista reconstruyó después del derrocamiento del somocismo. Todas, absolutamente todas las instituciones en que se apoyó el gobierno de la Sra. Chamorro, fueron creadas por la dirección sandinista: el ejército, la policía, los ministerios, las leyes, la Constitución, etc. La mitad de los magistrados de la Corte Suprema de Justicia, todo el Consejo Supremo Electoral (CSE), casi todo el aparato judicial, el Ejército y la Policía, el aparato administrativo de las empresas estatales, etc., estaban bajo control de la dirección sandinista.