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Auditorías medioambientales

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TRATAMIENTO FÍSICO – QUÍMICO

PLAN DE GESTIÓN DE RESIDUOS

5.1. Auditorías medioambientales

Dependiendo del ámbito donde se realice la auditoría, puede clasificarse en los tipos siguientes:

• Auditorías financieras: tienen como fin dar fe de que los estados contables son fiables frente a terceros: el Estado, bancos, accionista, etc. Permiten descubrir errores; fraudes como: beneficios no contabilizados, activos y pasivos mal valorados; etc. Existen procedimientos ampliamente aceptados para su ejecución. Son obligatorias en las empresas españolas a partir de un determinado volumen de negocio y de personal.

• Auditorías de recursos (energía, agua, etc.): están destinadas a identificar los consumos específicos y a descubrir dónde se producen pérdida, desperdicios o malos usos de los recursos, para poder identificar a continuación las alternativas de reducción y recuperación, en un plan de ahorro de recursos, similar a un plan de minimización pero más simple. Las auditorías energéticas son obligatorias en algunos países a partir de la crisis del petróleo de 1973. Existen servicios de asistencia técnica para la ejecución de estas auditorías, que pueden ser incluso gratuitos.

• Auditorías de seguridad e higiene: su objetivo es descubrir si se cumple la legislación de seguridad e higiene y si los trabajadores corren riesgos evitables que puedan dañarlos o poner su vida en peligro.

• Auditorías de verificación: se realizan antes de vender o comprar una empresa para determinar su estado actual.

• Auditorías medioambientales: incluyen a las auditorías de residuos.

Cualquiera de las auditorías puede clasificarse a su ve, según quién la ejecuta, de la forma siguiente:

• Auditorías internas: las realiza la propia empresa y organismo, en algunos casos como herramienta de autocontrol para tener un mejor y más cabal conocimiento de su propio funcionamiento, y en otros casos con el fin de estar preparado frente a controles externos.

• Auditorías externas: las realizan empresas privadas especializadas, por encargo de empresas que carecen de los medios para llevarlas a cabo o para obtener un diagnóstico imparcial.

Centrándonos ahora en las auditorías medioambientales, podemos decir de ellas que son herramientas por medio de las cuales, una empresa o un organismo, de forma periódica o sistemática intentan alcanzar alguno de los objetivos siguientes:

29 interna o por las normas jurídicas y administrativas vigentes, para proteger al público y al medio ambiente.

• Identificar las consecuencias y los riesgos derivados de sus actividades (daños, sanciones debidas a una gestión deficiente, costes de saneamiento, etc.).

• Identificar posibles vacíos en la política medioambiental seguida por la empresa.

La mejor definición de las auditorías medioambientales es la que ha elaborado la Cámara Internacional de Comercio:

“Auditoría Ambiental es un instrumento de gestión que comprende una evaluación

sistemática, documentada, periódica y objetiva sobre la organización y gestión de instalaciones medioambientales con el objetivo de ayudar a la protección del medio ambiente”.

En algunos aspectos las técnicas que emplean las auditorías medioambientales son similares a las utilizadas en las auditorías financieras, en especial las técnicas de verificación para controlar el cumplimiento de las regulaciones locales, regionales y estatales. Las auditorías medioambientales tienen puntos en común con las auditorías de verificación, como por ejemplo la verificación de la contaminación del suelo. Por lo general es muy importante determinar si el residuo que se genera es tóxico y peligroso, así como identificar su presencia en los productos y subproductos.

La auditoría medioambiental al igual que otros tipos de auditoría tiene como características: CARACTERÍSTICAS COMUNES DE LAS AUDITORÍAS

• Un proceso previo de búsqueda y recolección de información por medio de cuestionarios y listas de comprobación, con la participación y el apoyo del personal de la empresa. La auditoría basa sus resultados más en dicha información que en el juicio o en la opinión profesional de quienes la realizan.

• La formación de un equipo auditor que realiza la auditoría con independencia y espíritu crítico frente a la empresa.

Y si están realizadas correctamente determinar la cantidad, tipo, fuente y causas de los residuos así como las deficiencias de su gestión, ayudando a conocer el estado actual y el coste de su tratamiento.

Las etapas de una auditoría medioambiental son: 1. Preauditoría:

- Planificación de la auditoría

- Elección del Jefe de equipo de auditorías

- Elección del equipo de auditorías 2. Auditoría propiamente dicha:

- Recopilación de información sobre la empresa

- Comprensión del proceso de planta

- Balance de materiales

- Balance preliminar de materiales en cada proceso

- Revisión del desequilibrio de materiales

- Ajuste del balance de materiales 3. Postauditoría

- Informe final

El alcance de una auditoría dependerá del criterio, experiencia del equipo auditor, del tiempo y recursos para la misma y del tamaño de la planta y complejidad de los procesos.

La importancia de una buena realización de la auditoría es enorme si se tiene en cuenta que estudios incompletos pueden enmascarar el problema global, de forma que auditorías incompletas o inadecuadas aumentan la incertidumbre y dificultan la toma de decisiones por parte del equipo directivo.

Por el contrario una auditoría demasiado exhaustiva presenta el peligro de hacerla innecesariamente larga y compleja, que puede cansar al personal de la planta y genera desinterés y falta de motivación en el mismo.

Las auditorías medioambientales, sobre todo si se orientan hacia la minimización, ayudan a conocer el estado real de la empresa en materia de residuos y el coste de su gestión, y son instrumentos básicos para la toma de decisiones. Además, son herramientas muy útiles para descubrir las causas de la generación de subproductos, especialmente las que no son específicamente técnicas, y el motivo por el que muchos subproductos se gestionan como residuos o emisiones en lugar de ser minimizados. Sus resultados son muy importantes a la hora de decidir cambios en la gestión, en la tecnología y en las materias utilizadas en un proceso determinado.

Al final de la auditoría se debe emitir un informe que debe recoger:

• Todas las desviaciones detectadas con respecto a las reglamentaciones sobre residuos.

• Las desviaciones detectadas respecto a los límites comunes o establecidos en el sector.

• Todos los defectos y deficiencias encontrados en los procesos, técnicas y procedimientos aplicados.

• Causas y fuentes identificadas de generación de residuos,.

• Cuantificación de los residuos generados.

• Costes de gestión de residuos generados y responsabilidades.

Los resultados de la auditoría se pueden, por tanto, dividir en los siguientes apartados: 1. Conclusiones

Que son los comentarios generales sobre los aspectos importantes 2. Llamadas de atención

31 y/o de los límites autorizados o comunes en el sector, los costes más significativos, negligencias, faltas de cuidado, reiteraciones, etc.

3. Recomendaciones

Que se hacen sobre aquellos aspectos en los que aunque no se supere ningún límite establecido, conviene revisar.

Aunque los resultados de las auditorías fundamentalmente de base para el desarrollo de las fases del plan de minimización, pueden mantenerse unos beneficios más amplios, como:

Mejorar el conocimiento de los procesos (entradas de materias primas y reactivos, salidas de productos y subproductos

Ajustar el balance de materiales.

Conocer los residuos que se generan (tipo, cantidad, composición, fuente y causa de generación, etc.).

Elaborar un Plan de Minimización.

Mejorar la calidad de los productos elaborados.

Elevar la productividad de la planta.

Aumentar los beneficios económicos.

Aplicar un plan de seguridad e higiene.

Informar a la Administración, accionistas, compradores, etc.

Esta información es fundamental en una etapa subsiguiente para determinar opciones y costes de reciclaje, recuperación o tratamiento, así como también para delimitar responsabilidades.

La auditoría será más útil si se ha orientado desde el principio a la minimización, esto es, si proporciona los siguientes datos:

• Debe haber detectado todos los residuos y emisiones que se producen.

• Donde se genera cada flujo físicamente.

• Causas de la aparición del residuo.

• Composición física y química de los flujos.

• Determinación de las sustancias tóxicas que contienen.

• Propiedades de los flujos: toxicidad, corrosividad, inflamabilidad, etc.

• Consecuencias de los residuos generados: costes, implicaciones legales, responsabilidad, impacto ambiental, etc.

• Sistema de tratamiento utilizado actualmente.

• Relación de los costes intangibles o de las responsabilidades que pueden derivarse de la gestión incorrecta de los residuos.

Lo óptimo sería que el equipo que realiza la auditoría prosiguiera el estudio de alternativas de gestión con la colaboración de algún experto en minimización o apoyo de una asesoría externa. Sin embargo no siempre es posible, pues es probable que se encargue la auditoría a una empresa especializada y el plan lo desarrolle el personal de la empresa u otra empresa especializada. Por ello es tan importante que la auditoría sea completa y se determine claramente el alcance de la información necesario como se desea.

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